martes, 20 de enero de 2009

OBAMA FRENTE A LOS ESCOMBROS

Serge Halimi

La entrada en funciones de Barack Obama confirmará una triple ruptura

1) En primer lugar, una ruptura política. Es la primera vez desde 1965 que un presidente demócrata aborda su mandato en un contexto de debilidad, incluso de derrota, de las fuerzas conservadoras. En 1977, James Carter los venció en primer lugar (justamente) gracias a su promesa de una renovación ética («Yo no os mentiré nunca») tras el escándalo del Watergate; su mandato estuvo marcado por una política monetarista y por las primeras grandes medidas de desregulación; En 1993, William Clinton se presentó como el hombre que «modernizaría» el partido demócrata asumiendo para sí numerosas ideas republicanas (la pena de muerte, el cuestionamiento de la ayuda social o la austeridad financiera)

2) Después, una ruptura económica. El neoliberalismo al estilo de Reagan no es defendible ni siquiera por sus partidarios. Durante su última conferencia de prensa como presidente, el lunes 12 de enero, George W. Bush ha «admitido voluntariamente»: «Yo dejé de lado algunos de mis principios liberales cuando mis asesores económicos me informaron de que la situación que estábamos viviendo podría llegar a ser peor que la Gran Depresión (la crisis de 1929)». «Peor», de todos modos, es un poco exagerado teniendo en cuenta que la crisis de 1929 hizo fermentar las «uvas de la ira» y la quiebra puso al país al borde del caos.

Sin embargo, 2008 se ha cerrado con una pérdida de 2.600.000 empleos en Estados Unidos, 1.900.000 de ellos sólo en los últimos cuatro meses del año. Es el peor resultado desde 1945, en otras palabras, una caída libre. Podría pasar si el país tuviera las cuentas equilibradas y una posibilidad ilimitada de relanzamiento por el endeudamiento. Pero eso está lejos… El déficit presupuestario va a llegar este año a 1,2 billones de dólares y el 8,3 del PIB. Una cifra impresionantemente mala que no sólo supera el peor resultado de la era Reagan (6% en 1993), sino que además marca que el déficit se ha multiplicado por tres de un año para otro.

3) Una ruptura diplomática. Nunca, sin duda, desde la Segunda Guerra Mundial, la imagen de Estados Unidos en el mundo había estado tan degradada. La mayoría de los países consideran que la superpotencia estadounidense desempaña un papel negativo en los asuntos del mundo, a menudo en una proporción abrumadora. Iraq, Oriente Próximo, Afganistán: El statu quo aparece insostenible, tan costoso y mortífero al mismo tiempo. Después de todo, fue invocando la necesidad de una retirada de Iraq como Obama comenzó su campaña en 2007 y ha sido gracias a su insistencia en este punto como venció a Hillary Clinton –su futura Secretaria de Estado…- en las primarias. Sin embargo, el calendario de dicha retirada parece que enfrenta al presidente electo (muy impaciente) con los militares (más «prudentes» (1)). Pero la impaciencia del primero no se explica en absoluto por una posición pacifista. La retirada, en primer lugar, conlleva la voluntad de Obama de reasignar en Afganistán una parte de las tropas retiradas de Iraq. Sin embargo no es cierto que las perspectivas de hundimiento sean menores en Kabul que en Bagdad.

Políticamente, el nuevo presidente tiene las manos libres. El paisaje de escombros que hereda va a obligar a una cierta contención a sus adversarios políticos. Su amplia victoria se ha beneficiado del impulso de las fuerzas vivas del país, especialmente los jóvenes. Y además están los sugerentes reportajes especiales, a menudo hagiográficos, que la prensa del mundo entero ha dedicado a Obama. La esperanza que suscita su entrada en la Casa Blanca es inmensa; y eso no se explica únicamente por el hecho de que el presidente de Estados Unidos sea negro. De un golpe, la «marca de América» se recuperó. Algunas decisiones de alto valor simbólico relativas al cierre de Guantánamo y la prohibición de la tortura han reforzado ese sentimiento de nueva era. «Debemos poner el mayor cuidado en reafirmar nuestros valores y en proteger nuestra seguridad», ha declarado el nuevo presidente.

Después vienen los problemas. No es suficiente irrigar la economía estadounidense de liquidez para que la máquina económica y el empleo recuperen el movimiento. La inquietud de la población en cuanto al futuro es tal, que lejos de dedicarse a consumir, ahorra más que nunca (2). La tasa de endeudamiento de las familias, que no había dejado de crecer desde 1952, ha conocido su primer retroceso en el tercer trimestre del año pasado. Así, algo que seguramente es deseable a medio y largo plazo, pone en peligro el relanzamiento rápido a través del consumo y la inversión que espera el nuevo equipo de la Casa blanca. «Si no hacemos nada, esta recesión podría durar años» ha advertido Obama, deseoso de que su programa de gastos suplementarios de 775.000 millones de dólares, compuesto de gasto público y rebajas de de los impuestos, sea adoptado rápidamente por el Congreso. ¿Será suficiente? Algunos economistas demócratas, como Paul Krugman, consideran que es insuficiente y está mal planeado (3).

La situación internacional tampoco parece prestarse a un resultado inmediato. Deliberadamente o no, los dirigentes israelíes han colocado a su gran aliado ante un hecho consumado –una guerra especialmente impopular en el mundo árabe- y obligan al nuevo presidente a hacerse cargo de un asunto minado que no constituía en absoluto su prioridad. La parcialidad en este asunto tiene el peligro de demostrar que Estados Unidos ya no podrá defender nunca una posición equilibrada en Oriente Próximo, y esto podría empañar muy deprisa su popularidad en el ámbito internacional.

Pero todo no se resume en un hombre, aunque sea nuevo. Sobre todo porque la novedad es mucho menos sorprendente cuando se examinan las actuaciones de Obama en cuanto a su gabinete. Por una ministra de Trabajo próxima los sindicatos, Hilda Solis, que promete una ruptura con las políticas anteriores, nombra a una ministra de Asuntos Exteriores, Hillary Clinton, cuyas orientaciones diplomáticas rompen menos con el pasado, y a un ministro de Defensa, Robert Gates, claramente heredado de la administración Bush. En cuanto a la diversidad del equipo, seguramente no es de naturaleza sociológica. Veintidós de los treinta y cinco primeros nombrados de Obama son diplomados de una universidad de élite estadounidense o de un encopetado colegio británico… Esto recuerda un poco la vuelta a la «competitividad» de los «best and brightets» (los mejores y más brillantes) de la administración Kennedy-Johnson. La prepotencia que caracteriza a este tipo de individuos a menudo los conduce a alardear de su poder y convertirse en fabricantes de catástrofes mundiales, como se observó durante la guerra de Vietnam. Pero Estados Unidos, en los tiempos que corren, está más bien en el abatimiento «centrista» que en la audacia del «Yes, we can», que constituiría la amenaza más temible.

(1) «Timetable for Iraq too slow for Obama» (Calendario de Iraq demasiado lento para Obama) International Herald Tribune, 15 de enero de 2009.

(2) «Hard-Hit Families Finally Saving Aggravating Nation’s Economic Woes» (Las familias más afectadas al final serán la solución de los crecientes problemas económicos de la nación) The Wall Street Journal, 6 de enero de 2009.

(3) Paul Krugman «The Obama Gap» The New York Times, 8 de enero de 2009.

jueves, 15 de enero de 2009

LA DEMENCIA POLÍTICA Y MORAL DE ISRAEL

Mike Whitney

Además de la matanza de 900 palestinos y la inmensa destrucción causada durante 14 días de bombardeos aéreos [*], la invasión israelí de Gaza no ha acertado a conseguir ninguno de sus objetivos estratégicos. La resistencia palestina sigue intacta, el lanzamiento de cohetes ha continuado y Hamas es más fuerte que nunca. Entonces, ¿qué es lo que han ganado? Hamas ha resistido el feroz ataque israelí sin ceder ni hacer concesión alguna. Han demostrado que son los legítimos representantes del pueblo palestino y los abanderados del movimiento de liberación nacional. Su lugar al frente del gobierno está ahora asegurada gracias a los criminales errores de Israel. En cambio, Mahmoud Abbas y la Autoridad Palestina han acabado apareciendo como una panda de cobardes colaboracionistas doblegados ante Israel.

Para Israel, la campaña militar ha sido un desastre de relaciones públicas. Las fotos en Internet de los desangrados y desmembrados niños llevados a toda prisa a improvisados hospitales o envueltos en sus mortajas de funeral han generado por todas partes una simpatía sin precedentes hacia la causa palestina. Israel se ha mostrado como un matón. El establishment de la prensa ha sufrido también otro golpe en su credibilidad. Este podría ser un punto de inflexión para los medios corporativos dominantes. Los canales de noticias árabes han madurado a la vez que más y más occidentales buscan ahora las noticias en medios independientes.

En los momentos actuales, Israel está buscando un modo para ir aminorando su feroz campaña y retirar sus tropas, pero Hamas no se lo está poniendo fácil. El pasado sábado, el dirigente de Hamas Jalid Meshaal rechazó la Resolución 1860 de Naciones Unidas que pedía un alto el fuego y emitió el siguiente comunicado:

    “Queremos la inmediata y total retirada de las fuerzas israelíes de Gaza y el levantamientos del injusto asedio contra la Franja que ha conducido a la actual situación. Otra de nuestras peticiones es la apertura de todos los cruces de frontera, incluido el cruce de Rafah. Nosotros, con espíritu abierto, consideraremos cualquier iniciativa y decisión que esté basada en esos tres requerimientos. Por tanto, no aceptaremos ninguna negociación para una tregua a la luz y bajo las presiones de una campaña militar y asedio.

    Que pare la campaña militar, que los israelíes se retiren, que se admitan los derechos de nuestro pueblo, que se reconozcan nuestros derechos a vivir sin asedio y sin tener cerrados los cruces de fronteras, como el resto de los seres humanos, y entonces estaremos preparados para discutir una tregua, al igual que ya lo hicimos antes. No aceptaremos una tregua permanente, porque no estamos dispuestos a abdicar del derecho a la resistencia del pueblo palestino. La resistencia es contra la ocupación y las campañas militares y, por tanto, mientras exista la ocupación, la resistencia perdurará también… No aceptaremos la interferencia de fuerzas internacionales porque las fuerzas internacionales sólo se prestarán a venir para proteger la seguridad de Israel, y cualquier fuerza internacional impuesta será considerada como ocupante.

    No aceptaremos negociación alguna que busque “estrangular” la resistencia en relación con sus armas. Algunos están hablando de los túneles como si Gaza fuera una superpotencia con armas avanzadas, mientras que sólo somos un pueblo con capacidades muy limitadas para defendernos y proteger nuestro territorio. Nadie tiene derecho a quitarnos nuestro legítimo derecho a la defensa y a la resistencia. EEUU, como si todo el arsenal israelí no existiera, envía cientos de toneladas de explosivos y proyectiles de artillería a Israel.

    Hay quien manifiesta el temor de que, después de tantos sacrificios, el liderazgo de la resistencia pueda venirse abajo o pueda llegar, por ejemplo, a acordar algo. Muy al contrario, la sangre de nuestras mujeres y niños, de nuestro pueblo, aumenta nuestra cohesión y determinación para conseguir nuestros objetivos. Sería injusto que después de tanta masacre fuéramos y dijéramos: ‘Acordemos una tregua’. Muy al contrario, el precio de toda esa sangre nos da libertad para decidir nuestro propio destino y poner fin a la ocupación y al asedio”. (Meshaal: “La resistencia es todo lo que tenemos en Gaza”, comunicado a la prensa y televisión).

Meshaal sabe que Israel no quiere volver a ocupar Gaza. También sabe que el Ministro de Defensa Ehud Barak no quiere quedarse allí empantanado cuando faltan cuatro semanas para las elecciones. Israel tenía la esperanza de derrotar de forma aplastante y rápida a Hamas e instalar a los guardias de seguridad de la AP de Abbas en el cruce de Rafah. Pero el plan se les ha venido abajo y la campaña está empezando a considerarse un atolladero. Mientras Hamas siga firme y se niegue a rendirse, será difícil que Barak se retire.

La administración Olmert parece haberse acurrucado junto al presidente francés Nicholas Sarkozy y el presidente egipcio Hosni Mubarak para encontrar una estrategia de salida y que Israel pueda retirarse de Gaza antes de la fecha límite del 20 de enero. Es decir, cuando Barack Obama tome posesión de su cargo como presidente. Sarkozy y Mubarak han venido trabajando todos los canales diplomáticos para conseguir que se apoyara la Resolución 1860 de las Naciones Unidas. La administración Bush rechazó dos veces el alto el fuego, a fin de darle más tiempo a Israel para matar más palestinos, pero finalmente cedió y permitió que se aprobara la Resolución. Nadie preveía que Meshaal iba a fastidiar todos los planes israelíes. Ahora Olmert y compañía tendrán que inventar un pretexto para irse, o declarar la “victoria” y sencillamente retirarse. En cualquiera de los casos, es probable que los críticos juzguen duramente la decisión de Olmert.

Israel ha empezado ya a recitar excusas para poder salvar la cara cuando se escabulla retrocediendo hacia la frontera. Yaakov Katz, el analista militar del Jerusalem Post, dijo en una entrevista con Al Yasira: “Israel dejó muy claro desde el comienzo de esta operación que no iban a poder acabar con el lanzamiento de cohetes. No creo que podamos medir el éxito de la operación por el número de cohetes disparados hacia Israel”.

Esto es mentira. En realidad, los oficiales israelíes dijeron repetidamente que la misión continuaría hasta acabar con los disparos de cohetes. De hecho, el declarado propósito de la invasión era parar el lanzamiento de cohetes. Israel está tan sólo moviendo los postes de la portería una vez más.

En una nota parecida, Ehud Olmert dijo el sábado que Israel se estaba “aproximando a los objetivos que se había marcado” en Gaza. Esa es otra mentira. El lanzamiento de cohetes no se ha detenido e Israel ha demostrado que es incapaz de pararlo. Teniendo en cuenta sus propios estándares, la misión ha sido un fracaso.

Barak se ha encontrado con que resulta difícil controlar los acontecimientos una vez que el genio de la guerra ha salido de la botella. Qué mejor recordatorio de la fracasada política estadounidense hacia Oriente Medio que tener los combates en Gaza ensombreciendo las festividades del 20 de enero en Washington. Aunque podía tener un efecto positivo: que arrojara algo de luz sobre la minúscula diferencia entre Bush y Obama. Como se afirmaba en ABC News el pasado domingo:

    “Comparando su posición hacia Oriente Medio con la de anteriores administraciones, Obama sugirió que no habría una clara ruptura con la política de Bush. Pienso que si miran no sólo hacia la administración Bush, sino también a cuanto sucedió bajo la administración Clinton, estarán viendo los esquemas generales de su posición… Cuando se le preguntó si diría lo mismo en Israel hoy, Obama dijo: ‘Creo que un principio básico de cualquier país es intentar proteger a sus ciudadanos’”. (Obama: “Gitmo Likely Won’t Close in First 100 Days” [**], ABC News).

En efecto, Israel debe “proteger a sus ciudadanos”. ¿Autorizará Obama sin cuestionamiento alguno el brutal asedio de la zona más densamente poblada del mundo, dando luz verde al bombardeo de ambulancias, centros culturales, mezquitas, apartamentos, clínicas y cientos de civiles? Ya veremos. En Gaza se han destruido ya alrededor de 1.400 objetivos; ninguno de ellos tiene auténtico valor militar. No hay bases militares en Gaza, a pesar de las proclamas del New York Times. No eran sino edificios civiles que no representaban amenaza alguna para la seguridad de Israel. Dejemos que Obama declare su posición cuando preste juramento y de esa forma sus seguidores sabrán desde el primer día dónde está situado.

Un informe publicado en el International Herald Tribune dice que las personalidades que más probablemente jugarán papeles importantes en la política hacia Oriente Medio en la administración Obama son: Dennis Ross (el veterano enviado para la paz en Oriente Medio de la administración Clinton, que podrá ahora extender sus competencias a Irán); Jim Steinberg (como Secretario de Estado Adjunto); Dan Kurtzer (el anterior embajador de EEUU en Israel); Dan Shapiro (ayudante desde hace mucho tiempo de Obama); y Martin Indyk (otro antiguo embajador en Israel muy cercano a la Secretaria de Estado entrante Hillary Clinton). (Roger Cohen; “Mideast Dream Team? Not quite”, International Herald Tribune).

La única diferencia entre esta pandilla de halcones pro-Israel y la claque de Bush es que se inclinan más a crear la ilusión de un “proceso de paz” que oculte el robo de la tierra palestina. Aparte de eso, las diferencias son insignificantes. Todos ellos son sionistas de línea dura cuyos objetivos son los mismos de los de la Haganá de 1948, cuya misión era “desarraigar a los habitantes originarios, expulsarles y destruir sus pueblos”. La descripción del trabajo esencial no ha cambiado en 60 años.

Israel ha sido duramente criticado por su desproporcionado uso de la fuerza en Gaza. Pero hay algunos fanáticos israelíes que creen que Israel debería usar una fuerza letal mucho mayor aún y más extendida. El Jerusalem Post informa que el rabino y jefe de los sefardíes Mordechai Eliyahu ha escrito una carta al Primer Ministro Ehud Olmert informándole de que “todos los civiles que viven en Gaza son colectivamente culpables de los ataques con Qassam contra Sederot… Eliyahu dictaminó que no había absolutamente ninguna prohibición moral contra la matanza indiscriminada de civiles durante una potencial ofensiva militar masiva contra Gaza con el objetivo de acabar con los lanzamientos de cohetes”.

“QUE NO HAY NINGUNA PROHIBICION MORAL CONTRA LA MATANZA INDISCRIMINADA DE CIVILES”.

¿No es ésa la definición de terrorismo?

Un líder de los colonos israelíes defendió recientemente durante una conversación con un pacifista estadounidense que estaba de visita lo siguiente: “Si tuvimos derecho a cometer genocidio durante la época bíblica, ¿por qué no vamos a poder cometerlo ahora? ¿Es que Dios ha cambiado de idea?”, se preguntaba el colono con sarcasmo.

El activista por la paz israelí y escritor Uri Avnery tiene una expresión para definir ese tipo de pensamiento. Lo define como “demencia moral”, una alteración sociopática.

N. de la T.:

[*] En la fecha en que aparece esta traducción del artículo del Sr. Whitney, van ya 19 días de genocidio y el cómputo de muertos supera las 1.015 víctimas y el de heridos los 4.800.

[**] Traducción del titular del artículo: “Probablemente, Obama no cerrá Gitmo en sus cien primeros días”.

miércoles, 14 de enero de 2009

GAZA, ¿UNA NEGOCIACIÓN IMPOSIBLE?. ¿QUIÉN TIENE RAZÓN?

Blas Lara

“Tienen derecho a la tierra de sus abuelos”. “Tienen derecho a vivir en paz”. “Un pueblo tiene derecho a una tierra”. “La guerra se justifica cuando es en legítima defensa”. “La proporcionalidad y los límites en los actos de guerra son hipócritas, van contra la naturaleza misma de la guerra, cuando no son una exigencia suicida”. Estos y otros muchos argumentos, todos discutibles, se confrontan en estos días nuestros periódicos y en nuestras pantallas de televisión y de ordenador.

Cuestiones jurídicas radicalmente insolubles: ¿En este conflicto, como en otros, cuál es el momento cero de referencia en la Historia para reivindicar la soberanía sobre un suelo ? ¿La época de los filisteos, la de Jacob o Moisés, la de los árabes o los otomanos,…? ¿Por qué antes y no después? No hay razón alguna para que Roma reivindique ahora en el siglo XXI ninguna parte de lo que fue su imperio durante medio milenio.

Decir que los unos o los otros tienen razón, toda la razón, es equivocado. Como sucede en la mayoría de los conflictos, cada parte tiene su parte de razón, seguramente.

Lo que podemos hacer

Ni aún pasando meses en Israel y Palestina para observar directamente los hechos, y muchos días en las bibliotecas estudiando los orígenes históricos y el desarrollo del conflicto, creo que llegaría a una conclusión muy diferente: cada uno tiene su parte de razón. No pienso al cabo de largas investigaciones que podría aportar argumentos nuevos, concluyentes e irrefutables que convencieran de manera definitiva a las dos partes contendientes.

Por todo ello, lo que en este artículo modestamente pretendo es simplemente analizar la situación desde el ángulo neutro de la teoría de la negociación. Algunas lecciones pienso que se pueden sacar.

LIMITES DEL METODO RACIONAL

En las negociaciones personales, binarias, a través de un proceso racional se llega en muchos casos a una solución aceptable para cada uno. El equilibrio teórico se encuentra tras la búsqueda de la racionalidad conjunta. Enunciaré las fases del proceso racional que son :

Primera fase: Desvelar la “inteligibilidad” de la situación generadora del conflicto. Generalmente no es simple a desenmarañar. Hay que clarificarla, y ante todo, descontaminarla de todo sesgo interesado. Acercarse en la medida de lo posible a la objetividad completa sería lo ideal para garantizar la independencia de juicio. La objetividad absoluta haría que las partes contendientes podrían compartir el mismo análisis e interpretación de la situación, si son intelectualmente honradas y sinceras.

Segunda fase: Esclarecer las “pretensiones” de cada una de las partes y evaluar la legitimidad de sus aspiraciones particulares, según las normas éticas o legales.

Tercera fase, muy importante: investigar las “consecuencias” para cada una de las partes de los escenarios posibles.

Como decimos, en situaciones normales, siguiendo estas fases, se encuentran en principio las soluciones objetivas e imparciales. Soluciones “anónimas”, como dice la literatura, es decir, que se investigan sin acepción de personas, y que por ello conducen a situaciones de equilibrio estable y durable.

Estos son los primeros pasos del proceso clásico de solución racional. A continuación viene la implementación. En otras palabras, la aceptación y puesta en práctica de la solución racional.

El nudo del problema, la conditio sine qua non

En la negociación ordinaria los defectos de los agentes suelen ser el conocimiento superficial e incompleto del dossier, la precipitación, los prejuicios. Son obstáculos salvables.
Sin embargo, hay un obstáculo que hace totalmente vana la búsqueda conjunta de la solución racional. Ese obstáculo sobreviene cuando una de las partes, o ambas, dejan de subordinar sus intereses propios a la Razón objetiva.

Cuando el egoísmo ciega a los contendientes de manera que no son por si mismos capaces de poner en marcha el proceso de racionalidad, entonces hay que acudir a la intervención de terceras personas. Personas independientes, competentes y dignas de confianza, que por vía de mediación, de arbitraje o de “facilitación”, podrían salvar el proceso de búsqueda y de implementación de las soluciones justas, equitativas y estables.

Pero siempre se impone una condición sine qua non: Que las partes directamente interesadas deseen sincera y realmente encontrar la Verdad y Justicia, antes que satisfacer exclusivamente sus propios intereses. Por eso, también cuando se recurre a terceros, es imperativo que las partes en conflicto sean capaces de aceptar los puntos de vista – y quizás los dictámenes- de estos terceros. Facilitadores, mediadores o árbitros, lo que sea necesario en cada caso, pero siempre neutros e independientes.

Cuando el conflicto surge no entre individuos sino entre colectividades, la condición sine qua non que postula la subordinación a la racionalidad quizás sea más difícil de satisfacer. Si ya el individuo aislado actúa frecuentemente de manera irracional, aún menos se puede esperar de las masas que sepan plegar sus juicios y comportamientos a las exigencias de la racionalidad, posponiendo sus intereses o sus veleidades.

Gaza, ¿racionalidad imposible?

En el caso de Gaza, y en la situación actual de principios de Enero 2009, no hay solución racional a la vista según los cánones del proceso racional arriba descrito, ni por procesos directos de negociación entre ellos, ni siquiera con ayuda de terceros. Las barreras de las fases primera y segunda del proceso de búsqueda no pueden ser superadas. No se ve manera cómo llegarían a un análisis objetivo conjunto de la situación, susceptible de ser compartido. Ni cómo serían compatibles las pretensiones de ambos, por el momento mutuamente excluyentes.

La vía de las ganancias incrementales

Cuando el proceso se atasca, porque la Razón y la Justicia no pueden imponerse de manera absolutamente perentoria a los agentes de la negociación, todavía les queda un camino, sin dejar los senderos de la racionalidad. Queda aún la vía de la búsqueda conjunta de ganancias incrementales.
Entiendo por soluciones incrementales aquellas que no son totales y definitivas sino que mejoran gradualmente, paso a paso, y simétricamente, la situación actual de los contendientes. Es un proceso que no tiene un horizonte terminal previsible. Busca el interés simétrico de ambas partes, acumulando ganancias y mejoras con relación a la situación actual.

Esta manera de hacer que proponemos se inspira en teoría clásica de la utilidad conjunta , y en la concepción utilitaria, “consecuencialista”, de la Justicia a la manera de John Stuart Mill, y algunos welfaristas.

Bajo la óptica de las mejoras incrementales, la negociación se autolimita por principio y por regla. Evita debates sin salida sobre las fases primera y segunda del proceso, es decir sobre la objetividad del análisis de la situación y sobre la legitimidad de las pretensiones. Por el contrario, se focaliza en la fase tercera de ese proceso, es decir, sobre las consecuencias que pueden tener para cada parte el ir avanzando en la dirección de alguno de los distintos escenarios posibles en cada momento.
El objeto – y la dificultad - de este tipo de negociación se ciñe a la manera de cómo llevar a la práctica el principio de las ganancias incrementales simultáneas.

No será tarea fácil en el caso de Gaza. Pero éste es el trabajo que pueden realizar los negociadores y, más probablemente, los mediadores.

Excluir los radicalismos

Desde un punto de vista puramente metodológico en el que nos situamos exclusivamente, lo que importa es que una negociación sea posible, si no en el contexto del proceso racional clásico antes evocado, al menos en el de las ganancias incrementales. Pero en ninguno de los dos casos es posible transigir con los radicalismos porque nos ciegan todo camino de solución que no sea el de la fuerza. Por eso hay que desautorizar y excluir del proceso a todos los extremismos, si se desea mantener una esperanza de salida.

Veo tres clases de posiciones radicales que deben ser excluidas de la mesa de negociación:

• Radicalismo de las víctimas del conflicto, de los que han sufrido en su persona o en sus familias. Aún siendo el más justificable de todos los radicalismos, y aunque sea doloroso, no se les puede aceptar en una mesa de negociación si conservan su comprensible rencor. Lo que en el Medio Oriente, y no sólo allí, se le pide a las víctimas es heroico: que por encima de la ley de Talión , sobrepasen el dolor y la injusticia padecida, mirando el bien de todos y en particular el de las generaciones futuras.

• Radicalismo acrítico de los que creen poseer toda la Razón o toda la Justicia, como los idealismos integristas, que fácilmente derivan a comportamientos de fanatismo. Estas personas hacen imposible la búsqueda independiente de la verdad objetiva.

• Radicalismo barato, de café y de salón. El de algaradas y manifestaciones callejeras. Radicalismo gesticulante, retórico, pseudointelectual, generalmente poco y mal informado. El más irresponsable de todos. Desearía saber por qué esos pretendidos intelectuales, no organizan manifestaciones de masa a favor de soluciones moderadas y razonables. ¿Qué pensar de los posicionamientos de algunos de ellos que traspasan cínicamente toda lógica y que ignoran conscientemente una parte incontestable de los hechos?

Todos estos radicalismos se descalifican porque condenan de antemano al fracaso las negociaciones ya de por sí difíciles.

En la misma línea de ideas y en lo que se refiere a los medios de comunicación de masa, especialmente la televisión, hay poner en obra formas inteligentes para controlar eficazmente el efecto deletéreo sobre el gran público de los que participan en debates en nombre de radicalismos irresponsables. Pero sin restringir la libertad de expresión. Porque las opiniones públicas son un interviniente no aparente, pero muy real, en el conflicto.

lunes, 12 de enero de 2009

CERRAR GAZA A PERIODISTAS, INÚTIL Y CONTRAPRODUCENTE

Robert Fisk

¿A qué le tiene miedo Israel? Esa nación lleva años utilizando la vieja excusa de la “zona militar restringida” para impedir que se cubra la ocupación de los teritorios palestinos. Pero la última vez que Israel jugó a esto –en Jenin, en 2000– fue un desastre. Al impedir que los reporteros vieran la verdad con sus propios ojos, lo que éstos hicieron fue citar a palestinos que afirmaron que hubo una matanza perpetrada por los soldados israelíes, y Tel Aviv ha pasado años desmintiéndolo. De hecho sí hubo una masacre, pero no a la escala que se reportó originalmente.

Ahora el ejército israelí utiliza esa misma práctica fracasada. Veten a la prensa. Mantengan fuera a las cámaras. Pero la mañana de ayer, sólo horas después de que el ejército israelí entró a Gaza para matar a más miembros de Hamas –y desde luego a más civiles–, ese movimiento reportó la captura de dos soldados israelíes. Reporteros en el terreno pudieron haber distinguido la verdad de la mentira. Pero sin un solo periodista occidental en Gaza, los israelíes tuvieron que decirle al mundo que no sabían si la versión era verdadera o no.

De otro lado, los israelíes son tan inescrupulosos, que las razones para impedir el acceso a periodistas se entienden muy fácilmente: hay tantos soldados de Israel que van a matar a tantos inocentes –tomando en cuenta sólo a aquellos de los que nos enteramos–, que las imágenes de la matanza serían intolerables. No es que los palestinos hayan sido de mucha ayuda. El secuestro, por parte de una familia de la mafia palestina de un hombre de la BBC en Gaza, quien finalmente fue liberado por Hamas hace unos meses aunque ahora eso no se recuerde, le puso precio a la cabeza de cualquier trabajador de la televisión occidental en esa zona. Sin embargo, los resultados son los mismos.

En 1980, la Unión Soviética expulsó a todo periodista occidental de Afganistán. Quienes estábamos reportando la invasión rusa y sus brutales consecuencias no podíamos reingresar al país, excepto que fuéramos acompañados de guerrilleros mujaidines.

Recibí una carta de Charles Douglas Hume, entonces director de The Times, diario para el que trabajaba, quien me hizo una importante observación: “Ahora que no tenemos cobertura regular desde Afganistán”, me dijo el 26 de marzo de ese año, “agradecería que no perdieras la oportunidad de reportar a partir de testimonios confiables de lo que está ocurriendo en el país. No debemos permitir que lo que ocurre en Afganistán se desvanezca del papel simplemente porque no tenemos corresponsal ahí”.

No debe sorprendernos que los israelíes empleen la vieja táctica soviética de cegar la visión del mundo sobre la guerra. Pero el resultado es que las voces palestinas, al contrario de las de los reporteros occidentales, dominarán las ondas magnéticas. Los hombres y mujeres que están bajo los ataques aéreos y de artillería de los israelíes están ahora contando sus propias historias a televisoras, radios y periódicos, como nunca antes pudieron, sin el artificial “equilibrio” que mucho del periodismo televisivo impone a los reportes en vivo.

Quizá esto se convierta en una nueva forma de cubrir un conflicto, dejando que los participantes cuenten sus propias historias. El otro lado de la moneda será, desde luego, que no hay occidental alguno en Gaza para cuestionar a Hamas su dudoso testimonio de los hechos: otra victoria para la milicia palestina, entregada en bandeja por los israelíes.

Pero hay un lado todavía más oscuro. La versión de los hechos que ha dado Israel ha gozado de tanta credibilidad ante la agonizante administración del presidente George W. Bush que la prohibición a los periodistas de ingresar a la franja de Gaza puede simplemente no importarle al ejército israelí. Para cuando podamos investigar lo que sea que están tratando de ocultar, ya estaremos inmersos en otra crisis y ellos proclamarán que se encuentran en “el frente de batalla en la guerra contra el terror”.

domingo, 11 de enero de 2009

BOICOT A ISRAEL





Naomi Klein

Ha llegado el momento. Hace mucho que llegó. La mejor estrategia para poner fin a la cada vez más sangrienta ocupación es convertir a Israel en objetivo del tipo de movimiento mundial que puso fin al régimen de apartheid en Sudáfrica.

En julio del 2005 una gran coalición de grupos palestinos diseñó planes para hacer justamente eso. Hicieron un llamamiento a "la gente de conciencia de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversión similares a las adoptadas contra Sudáfrica en la época del apartheid". Había nacido la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Cada día que Israel aplasta a Gaza más conversos se adhieren a la causa del BDS y las pláticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento.

La campaña de boicot a Israel está comenzando a recibir apoyos incluso entre los judíos de Israel. En pleno ataque a Gaza unos 500 israelíes, decenas de ellos conocidos artistas y académicos, enviaron una carta a los embajadores extranjeros destacados en Israel. En ella hacían un llamamiento para "la inmediata adopción de medidas restrictivas y sanciones" y dibujaban un claro paralelismo con la lucha antiapartheid. "El boicot contra Sudáfrica fue eficaz, pero a Israel se la trata con guantes de seda... Este respaldo internacional debe cesar".

Sin embargo, incluso ante estos inequívocos llamamientos muchos de nosotros no podemos ir allí. Las razones son complejas, emocionales y comprensibles. Y simplemente no son lo suficientemente buenas. Las sanciones económicas son las herramientas más eficaces de que dispone el arsenal de la no violencia. Renunciar a ellas raya en la complicidad activa. A continuación exponemos las cuatro principales objeciones que se hacen a la estrategia del BDS, acompañadas de sus correspondientes refutaciones.

1. Las medidas punitivas no servirán para persuadir a los israelíes sino para acrecentar su hostilidad. El mundo ha intentado lo que solía llamarse "compromiso constructivo" y ha fracasado estrepitosamente. Desde 2006 Israel ha ido aumentando constantemente su nivel de criminalidad: ampliando asentamientos, iniciando una atroz guerra contra el Líbano e imponiendo un castigo colectivo a Gaza a través del brutal bloqueo. A pesar de esa escalada Israel no ha sufrido ningún castigo, sino todo lo contrario. Las armas y los 3.000 millones de dólares anuales de ayuda que los USA envían a Israel son solo el principio. A lo largo de este período clave Israel se ha beneficiado de una notable mejora en sus actividades diplomáticas, culturales y comerciales con gran número de aliados. Por ejemplo, en 2007 Israel se convirtió en el primer país no latinoamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Mercosur. En los nueve primeros meses del 2008 las exportaciones israelíes a Canadá aumentaron el 45%. Un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea duplicará las exportaciones israelíes de alimentos procesados. Y el 8 de diciembre los ministros europeos "mejoraron" el Acuerdo de Asociación UE-Israel, una recompensa por la que Israel suspiraba desde hace mucho tiempo.

Este es el contexto en el que los dirigentes israelíes comenzaron su última guerra confiando en que no les iba a suponer costos significativos. Es notable que tras más de siete días de guerra el índice de referencia de la Bolsa de Valores de Tel Aviv haya subido un 10.7%. Cuando no funcionan las zanahorias es preciso recurrir a los palos.

2. Israel no es Sudáfrica.

Por supuesto que no lo es. La relevancia del modelo sudafricano es que demuestra que las tácticas del BDS pueden ser eficaces cuando medidas más suaves (protestas, peticiones, cabildeos) han fracasado. Y en los territorios palestinos ocupados se detectan inequívocos y profundamente angustiosos ecos del "apartheid" de Sudáfrica: documentos de identidad y permisos de viaje de colores distintos, viviendas arrasadas y expulsiones forzosas, carreteras para uso exclusivo de los colonos judíos. Ronnie Kasrils, un destacado político de Sudáfrica, dijo que la arquitectura de segregación que observó en Cisjordania y Gaza es "infinitamente peor que el apartheid". Eso fue en el 2007, antes de que Israel comenzara su guerra total contra la prisión a cielo abierto que es Gaza.

3. ¿Por qué elegir a Israel como único objetivo de la campaña BDS, cuando los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países occidentales hacen lo mismo en Irak y Afganistán?

El boicot no es un dogma sino una táctica. La razón por la que la estrategia del BDS deba ser intentada contra Israel es de tipo práctico: en un país tan pequeño y dependiente del comercio podría dar resultados.

4. Los boicots cortan los canales de comunicación; lo que necesitamos es más diálogo, no menos.

Voy a responder a esta objeción con una historia personal. Durante ocho años mis libros han sido publicados en Israel por una casa comercial llamada Babel. Pero cuando publiqué The Shock Doctrine quise respetar el boicot. Con el asesoramiento de activistas de BDS, entre ellos el maravilloso escritor John Berger, me puse en contacto con una pequeña editorial llamada Andalus. Andalus es una editorial militante profundamente involucrada en el movimiento de lucha contra la ocupación israelí y la única editorial israelí dedicada exclusivamente a la traducción al hebreo de libros árabes. Redactamos un contrato para garantizar que todos los ingresos procedentes de la venta del libro sean destinados al trabajo de Andalus, sin reservarme nada para mí. En otras palabras, estoy boicoteando la economía israelí pero no a los israelíes.

Sacar adelante nuestro modesto plan de publicación requirió docenas de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes instantáneos entre Tel Aviv, Ramallah, París, Toronto y la ciudad de Gaza. Lo que quiero decir es lo siguiente: desde el momento en que se empieza a aplicar una estrategia de boicot el diálogo aumenta dramáticamente. Y ¿por qué no debería hacerlo? Para construir un movimiento se requiere un flujo de comunicación incesante, como recordarán muchos activistas de la lucha antiapartheid. El argumento de que apoyar los boicots significará romper los lazos entre unos y otros es particularmente engañoso habida cuenta de la variedad de tecnologías de la información que tenemos al alcance de las manos a precio módico. Estamos inundados de formas para transmitir nuestros argumentos a través de las fronteras nacionales. No hay boicot que nos pueda detener.

Justamente ahora muchos orgullosos sionistas se están preparando para obtener beneficios récord. ¿Acaso no es cierto que muchos de esos juguetes de alta tecnología proceden de parques de investigación israelíes, líderes del mundo en infotecnología? Sí, es cierto, pero no todos ellos van a salir beneficiados. Varios días después de iniciado el asalto israelí contra Gaza, Richard Ramsey, director gerente de una empresa británica de telecomunicaciones especializada en servicios de voz via Internet, envió un correo electrónico a la empresa de tecnología israelí MobileMax: "Como consecuencia de la acción emprendida por el gobierno israelí en los últimos días ya no estamos en condiciones de considerar seguir haciendo negocios con usted o con ninguna otra empresa israelí".

Ramsey dice que su decisión no fue política. Simplemente, no quieren perder clientes. "No podemos permitirnos el lujo de perder a uno solo de nuestros clientes", explica, "de modo que se trata de una decisión comercial puramente defensiva".

Fue este tipo de frío cálculo empresarial lo que llevó a muchas empresas a retirarse de Sudáfrica hace dos décadas. Y es precisamente el tipo de cálculo sobre el que se asienta nuestra esperanza más realista de lograr la justicia negada durante tanto tiempo a Palestina.


viernes, 9 de enero de 2009

EL ESPLENDOR DEL SUPLICIO

Danilo Zolo

La ensangrentada Franja de Gaza es el último testimonio de una tragedia sin retorno que se dirige ya hacia la solución final. En estos días, miles de heridos y centenares de muertos, víctimas de los bombardeos y los ataques terrestres de la gran potencia nuclear israelí, se han sumado a las decenas de miles de personas que se hallan en condiciones desesperadas a causa de la miseria, las enfermedades, el hambre. La extorsión financiera y el bloqueo impuesto por Israel a la población de Gaza no tenían por objeto golpear sólo al movimiento de Hamás.

Es imposible pensar mínimamente, a pesar de los ríos de retórica lanzados por los creadores de opinión occidentales, que la operación Plomo Fundido haya sido preparada para replicar a los cohetes Kassam. Diez años de uso de estos rudimentarios instrumentos bélicos no habían producido más de una decena de víctimas israelíes.

Gaza debe desaparecer, ahogada en sangre: éste es el objetivo estratégico de las autoridades israelíes tras el fracaso de la retirada propiciada por Sharon en 2005. Gaza será erradicada como entidad civil y como estructura política autónoma, no por casualidad los misiles y los tanques israelíes están destruyendo encarnizadamente sus estructuras civiles, políticas y administrativas. Gaza se verá reducida a un amasijo de ruinas y desaparecerá, del mismo modo que está desapareciendo Cisjordania, que ya sólo sobrevive como pecio histórico, como una especie de vertedero humano diferenciado, tras cuarenta años de ilegal ocupación militar.

Lo que quede del pueblo palestino se verá sometido por siempre al poder de los invasores, en nombre del mito político-religioso del Gran Israel. Respecto a este mito, el valor de las vidas humanas es igual a cero, a pesar del derecho a la vida sobre el que fabula la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Éste año, 1948, es precisamente el de la proclamación del Estado de Israel y de la feroz limpieza étnica impuesta por los líderes sionistas al pueblo palestino, hoy rigurosamente documentada por historiadores israelíes como, entre otros, Ilan Pappe, Avi Shlaim y Jeff Halper.

En estos últimos años, la idea de un Estado palestino ha sido la última impostura sionista, sostenida por el poder imperial de Estados Unidos, con la complicidad de la Unión Europea. El engaño ha servido no sólo para encubrir un proceso de ocupación aún más invasora de la exigua porción de territorio –el 22 por ciento de la Palestina del Mandato británico– que le dejaron al pueblo palestino tras la guerra de agresión de 1967. El engaño ha servido sobre todo para llevar a cabo una progresiva e irreversible colonización de toda Palestina. Hoy están implantados en Cisjordania no menos de 400.000 colonos, y las colonias se extienden sin límites.

En Gaza y Cisjordania, los líderes políticos palestinos se han visto empujados al exilio o la cárcel, o han sido eliminados con la feroz técnica de los asesinatos selectivos. Han demolido decenas de miles de viviendas y devastado centenares de poblaciones. Han destruido centenares de pozos, y se han apropiado y explotado las reservas hídricas para la irrigación de los cultivos de las colonias y los territorios israelíes. Miles de olivos y frutales han sido arrancados de raíz. Una compacta red de carreteras que unen a las colonias entre sí y con Israel –las tristemente famosas by-pass routes– están prohibidas a los palestinos, y hacen aún más difícil las comunicaciones por tierra, ya de por sí obstaculizadas por centenares de puestos militares de control. A todo esto se añade la erección de la llamada barrera de seguridad querida por Ariel Sharon, el muro destinado a aprisionar a la población palestina, relegándola a zonas territoriales cada vez más fragmentadas y desplazadas. Entretanto, Jerusalén se ha convertido en una inmensa colonia hebrea que se amplía cada vez más hacia el Este, suprimiendo todo rastro de presencia árabe-islámica y de sus milenarios monumentos.

El etnocidio del pueblo palestino se está consumando ante la indiferencia del mundo, con la complicidad de las cancillerías occidentales, el silencio de los grandes medios de comunicación de masas, el servilismo de los expertos y juristas que pretenden ubicarse por encima de ambas partes, y el apoyo ferviente del más obtuso y sanguinario presidente que haya podido tener Estados Unidos. En lo relativo al pueblo palestino, el Derecho Internacional es un pedazo de papel ensangrentado; mientras, las Naciones Unidas, dominadas por el poder de veto de Estados Unidos, siguen instaladas en la inanidad y dejan sin castigo los infinitos crímenes internacionales cometidos por Israel. La triste peripecia vivida por Richard Falk (1), relator especial de las Naciones Unidas, nos ha ofrecido estos días la enésima prueba. Lo que seguramente tomará fuerza en un futuro muy próximo –y será para todos la tragedia más grave– será el terrorismo suicida de los jóvenes palestinos, la única réplica económica al terrorismo de Estado. Asimismo, el riesgo de una extensión del conflicto a toda la media luna fértil será altísimo.

¿Qué sentido histórico y humano tiene todo esto? ¿Cuál es el destino de Oriente Próximo? ¿Qué función tiene la matanza de hombres, mujeres y niños palestinos? ¿Cómo se justifica la falta de piedad del gobierno de Olmert y la complicidad de las autoridades religiosas israelíes?

Una cosa parece cierta, y es la función sacrificial de un pedazo de tierra entre los más densamente poblados, pobres y desesperados del planeta. Quien persigue un objetivo absoluto y se cree portador de la justicia y la verdad, se atribuye una inocencia absoluta y está siempre dispuesta, como nos enseñó Albert Camus, a imputar a los adversarios una culpa absoluta y a disponer de sus vidas negándoles toda esperanza. Gaza es hoy un inmenso patíbulo donde se celebra ante todo el mundo una condena a muerte colectiva. La Humanidad asiste al esplendor del suplicio, para utilizar una célebre expresión de Michel Foucault. La pública ejecución de la condena a muerte de los adversarios es un instrumento esencial de la glorificación de un poder que se considera más que humano.

miércoles, 7 de enero de 2009

LA GUERRA DE ISRAEL EN GAZA, PALESTINA, ESTÁ FINANCIADA POR ARABIA SAUDITA

Thierry Meyssan


Desde el sábado 27 de diciembre de 2008, a las 11:30 de la mañana (hora local), las fuerzas armadas de Israel lanzaron una ofensiva contra el territorio palestino conocido como la franja de Gaza. El ataque fue primeramente aéreo para convertirse también, desde el 3 de enero 2009 a las 6:30 de la tarde (hora local), en un ataque terrestre.

Las autoridades israelíes dicen apuntar exclusivamente a las instalaciones del movimiento Hamas y tomar el «máximo» de medidas necesarias y precauciones para evitar la pérdida de vidas entre los civiles.

En la práctica o en la realidad, apuntar «a las instalaciones del Hamas» significa destruir no solamente las instalaciones de ese partido político, sino también los hogares de sus cuadros y, sobre todo, los edificios públicos y oficiales.

En otras palabras, la operación actual tiene como objetivo aniquilar toda forma de administración en la franja de Gaza. El general Dan Harel, jefe adjunto del Estado Mayor precisó: «Esta operación es diferente de las anteriores. Hemos colocado la barra bien arriba y vamos en esa dirección. No solo golpeamos a los terroristas y los lanzacohetes [palestinos] sino el gobierno del Hamas en todo su conjunto. Nuestros objetivos son edificios oficiales, las fuerzas de seguridad, y hacemos responsables al Hamas de todo de lo suceda y no hacemos distinción alguna entre sus diferentes ramas».

Aclaremos que la frase «hacer todo lo posible para evitar la perdida de vidas de civiles» no es más que pura retórica imposible de concretar en la realidad: con alrededor de 3 900 habitantes por kilómetro cuadrado [1], la franja de Gaza es uno de los territorios más densamente poblados del mundo. Resulta materialmente imposible alcanzar los blancos designados sin destruir a la vez los alojamientos civiles aledaños.

Las autoridades israelíes dicen estar actuando en legitima defensa. Según ellas, los lanzamientos de cohetes [palestinos] contre el Estado judío comenzaron nuevamente desde la ruptura unilateral del alto el fuego por el Hamas, el 19 de diciembre de 2008.

Pero resulta que el Hamas no rompió la tregua. Una tregua de seis meses había sido pactada entre Israel y el Hamas, a través de Egipto. Israel se había comprometido a levantar el bloqueo de la franja de Gaza; Egipto se había comprometido a abrir de nuevo el paso de Rafah, puesto fronterizo de su territorio con la franja de Gaza; y el Hamas se había comprometido a poner fin a sus lanzamientos de cohetes contra Israel. Pero Israel y Egipto no cumplieron sus promesas. Hamas puso fin a los lanzamientos de cohetes durante varios meses. Y recomenzó en noviembre a consecuencia de una sangrienta incursión israelí contra su territorio. Después de constatar la duplicidad de sus interlocutores, el Hamas juzgó inútil la renovación de un acuerdo respetado solamente por una de las partes implicadas.

Los lanzamientos de cohetes palestinos contra Israel han tenido lugar desde el año 2001. Cerca de 2 500 lanzamientos han sido contabilizados en 7 años. Han dejado un total de 14 israelíes muertos hasta el inicio de la actual ofensiva israelí. No han dejado sin embargo ninguna víctima desde el fin de la tregua y el último ataque israelí.

La noción de legítima defensa supone, sin embargo, que esta sea proporcional al supuesto ataque que la provoca, lo cual no es el caso. El ejército israelí ha activado unos 60 bombarderos y al menos 20 000 soldados armados hasta los dientes contra unos cuantos miembros de la Resistencia palestina armados de lanzacohetes rudimentarios y grupos de adolescentes que lanzan piedras a los soldados.

Resulta imposible establecer en este momento un estimado de los daños humanos y materiales. Hasta el décimo día de bombardeos israelíes, los hospitales otros servicios de urgencia habían contabilizado 530 muertos [mayormente mujeres, ancianos y niños]. Esa cifra no incluye las victimas fallecidas antes de poder recibir ayuda, cuyos cuerpos son recuperados directamente por los familiares sin pasar por los servicios de salud. Los heridos se cuentan por miles. Debido a la falta de medicamentos, los heridos no podrán recibir la asistencia médica necesaria y quedarán en su mayor parte discapacitados por el resto de sus vidas. En cuanto a los daños materiales, ya son considerables.

La operación comenzó durante la fiesta del Hanukah, un día de sabbat. Recibió la denominación de «Plomo endurecido» en referencia a una canción de Haim Nahman Bialik, que se entona durante los ocho días de Hanukah. Así que Israel, que se autoproclama como el «Estado judío», promueve esta operación militar al rango de causa nacional y religiosa.

La celebración del Hanukah conmemora el milagro del aceite: para agradecer a Dios, los judíos que habían rechazado los ataques de los griegos, encendieron una lámpara de aceite en el templo profanado que querían purificar. La lámpara sólo contenía aceite para un día, pero se mantuvo encendida durante ocho. Al relacionar la actual operación militar con el milagro de la lámpara de aceite, las autoridades israelíes indican a su población que no es impuro de matar palestinos.

La guerra israelí contra los civiles palestinos ha generado protestas en el mundo entero. Las manifestaciones más importantes han tenido lugar en Turquía, donde han salido a las calles 700 000 personas.

En respuesta, el National Information Directorate, nuevo órgano de propaganda vinculado a los servicios del primer ministro [israelí] exhortó a los diferentes líderes israelíes a desarrollar otro argumento [más presentable, destinado a la opinión pública y como cobertura a sus sangrientas fechorías].

La operación «Plomo endurecido» sería así una batalla más en la «guerra mundial al terrorismo» anunciada y declarada por los EEUU [y su tristemente célebre presidente George W. Bush] con el apoyo de Occidente. En definitiva, Estados Unidos considera al Hamas como una organización terrorista, aunque formalmente no lo es a los ojos de la Unión Europea. El gobierno israelí intenta de retomar el tema del «choque de civilizaciones», tan apreciado en el seno de la administración Bush, aunque la administración Obama que debe entrará en funciones el próximo 20 de enero ya ha anunciado claramente su intención de abandonarlo.

Estas elucubraciones retóricas dejan entrever las verdaderas causas de la operación militar israelí, presentes en la naturaleza misma del enfrentamiento y en la peculiar característica de la operación actual.

La lógica del movimiento sionista consiste en apropiarse de la tierra palestina mediante una limpieza étnica o, en su defecto, imponiendo allí un sistema de apartheid.

Los palestinos serán entonces ubicados en reservas, según según el modelo de los bantustanes sudafricanos, lo cual se está haciendo ya en Cisjordania de un lado y en la franja de Gaza. Cada 5 o 10 años, se realiza una importante operación militar [israeli] para prevenir cualquier intención de resistencia de parte de la población palestina. Desde este punto de vista, la operación «Plomo endurecido» sólo es una masacre entre tantas, perpetrada por un Estado que goza de total impunidad desde hace 60 años.

El diario israelí Haaretz reveló que el ministro de la Defensa, Ehud Barack, sólo aceptó la tregua de 6 meses para lograr que los combatientes del Hamas salieran a la luz. Y aprovechó ese periodo para localizarlos con el objetivo de aniquilarlos en cuanto se presentara la ocasión.

El silencio de la nueva administración USA

Esta operación se produce en pleno periodo de transición de la presidencia estadounidense. Desde septiembre del 2008, los observadores mejor enterados, vaticinaban que Barack Obama llegaría a la Casa Blanca gracias al apoyo de una coalición heteróclita que incluye al complejo ecológico-financiero, el movimiento sionista, los generales descontentos y los partidarios de la Comisión Baker-Hamilton. Yo mismo había anunciado ese resultado desde el mes de mayo.

Pero esa coalición no tiene una posición definida y clara acerca del Medio Oriente. Los generales descontentos y los partidarios de la Comisión Baker-Hamilton consideran, como su principal inspirador, el general Brent Scowcroft, que Estados Unidos ha sobrepasado la capacidad de despliegue de sus fuerzas armadas y que está obligado actualmente a limitar sus objetivos y reponer fuerzas.

Ellos se opusieron a la posibilidad de emprender una guerra contra Irán y han afirmado, por el contrario, la necesidad de obtener la ayuda de Teherán para evitar la debacle en Irak. También deploran los intentos de modificación de las fronteras correspondiente al proyecto del «Gran Medio Oriente» y hacen un llamado a favor de un periodo de estabilidad.

Algunos incluso se pronuncian por la incorporación de Siria e Irán en el bando atlántico [la OTAN] presionando a Israel para que restituya el Golán [territorios sirios ocupados por Israel] y resuelva parcialmente la cuestión palestina. Proponen además que se indemnice a los Estados que otorguen su ciudadanía a los refugiados palestinos e invertir masivamente en los Territorios para hacerlos económicamente viables. Esa perspectiva significa el fin del sueño expansionista de los sionistas, así como el fin de ciertos regímenes árabes que hasta ahora gozaban del apoyo de Washington.

Por su lado, los sionistas estadounidenses que lanzaron a Barack Obama al mundo de la política hace tan sólo 12 años, y a los cuales se han unido los Clinton desde que Hillary se convertió al sionismo cristiano y se incorporó a la Fellowhip Foundation, apoyan la continuación del proyecto de apartheid [en Palestina].

Conforme a la carta de George W. Bush a Ariel Sharon y la conferencia de Anápolis, ellos quieren concluir la transformación de los Territorios en bantustanes. Estados Unidos y sus aliados reconocerían a uno o dos Estados palestinos, pero este o estos Estados no serían soberanos. Tampoco tendrían ejércitos y tanto su política exterior como sus finanzas quedarían bajo control israelí. Si se llegará a erradicar la Resistencia [palestina], dichos Estados se confundirían poco a poco con el paisaje, como las reservas de indios en Estados Unidos.

Inquietos por su futuro común, las delegaciones de Egipto, Israel y Arabia Saudita se reunieron en Egipto en septiembre y octubre de 2008. Según una fuente de la Resistencia, al término de esas negociaciones, se decidió que en caso de evolución desfavorable en Washington, Israel lanzaría una amplia operación militar en Gaza, financiada por Arabia Saudita, mientras que Egipto propiciaría la entrada de paramilitares en Gaza. En el pasado, los gobiernos árabes dejaron a menudo el campo libre a Israel, pero es la primera vez que participan en la planificación de una guerra israelí, conformando así un eje sionista musulmán.

Informados en tiempo real por el jefe de gabinete Rahm Emanuel (quien tiene doble ciudadanía, israelí y estadounidense) sobre la correlación de fuerzas en el seno del equipo de Obama, la troika Israel-Egipto-Arabia Saudita tuvo conocimiento sobre la distribución de las funciones. Los puestos importantes en el Departamento de Estado serán atribuidos a protegidos de Madeleine Albright y Hillary Clinton. Los dos secretarios de Estado adjuntos, James Steinberg y Jacob Lew, son sionistas convencidos. El primero participó en la redacción del discurso de Obama ante el AIPAC.

El Consejo de Seguridad Nacional está en manos de atlantistas inquietos ante la posibilidad que las provocaciones israelíes acaben perturbando el aprovisionamiento energético de Occidente, el general Jones y Tom Donilon. Jones, que tenía a su cargo el seguimiento de la Conferencia de Anápolis, ha expresado varias veces su descontento por la actitud israelí. El puesto de secretario de Defensa se mantiene en manos de Robert Gates, ex adjunto de Scowcroft y miembro de la Comisión Baker-Hamilton. Gates se prepara para despedir a de los colaboradores que había heredado de Donald Rumsfeld de los que no había podido deshacerse anteriormente, como ya hizo con dos maníacos anti-iraníes, el secretario encargado de la Fuerza Aerea, Michael Wynne, y su jefe de Estado Mayor, el general T. Michael Moseley.

En resumen, la troika puede seguir contando con el apoyo diplomático de Estados Unidos, pero no con su ayuda militar masiva.

Egipto, Arabia Saudita y los 10 000 paramilitares árabes con Israel

Esa es la nueva situación en cuanto al Medio Oriente. Por vez primera, una guerra israelí se desarrolla sin financiamiento estadounidense sino de Arabia Saudita. Riyad paga por aplastar al principal movimiento sunnita que no está bajo su control, el Hamas. La dinastía de las Saud sabe que tiene que eliminar toda alternativa sunnita en el Medio Oriente para poder mantenerse en el poder. Por apuesta por el sionismo musulman. Por su parte, Egipto teme una contaminación proveniente de los Hermanos Musulmanes.

Sin embargo, la estrategia militar sigue siendo estadounidense, como lo fue durante la guerra de 2006 contra el Líbano. El objetivo de los bombardeos no es la eliminación de los militantes, lo cual, como señalé anteriormente, no tiene sentido en el medio urbano, sino paralizar la sociedad palestina en su conjunto. Se trata de la aplicación de la teoría de los 5 cínculos, de John A. Warden III.

En definitiva, y seguimos citando al diario israelí Haaretz, Ehud Olmert, Ehud Barack y Tzipi Livni decidieron ir a la guerra desde el 18 de diciembre, o sea el día antes de la expiración de la tregua.


El National Information Directorate organizó un simulacro, el 22 de diciembre, para prever las mentiras que servirían para justificar la masacre. La operación comenzó el 27 de diciembre, para evitar toda interferencia del Papa. Benedicto XVI habló sin embargo, en su mensaje de Noel, de «un horizonte que parece ensombrecerse nuevamente para los israelíes y los palestinos».

Volvamos al teatro de operaciones. La aviación israelí preparó el terreno para una penetración terrestre, que le abre el camino a los paramilitares árabes. Según nuestras informaciones, alrededor de 10 000 hombres están concentrados actualmente cerca de Rafah. Entrenados en Egipto y Jordania, se encuentran bajo las órdenes del ex consejero nacional de seguridad de Mahmud Abbas, el general Mohammed Dahlan (el hombre que organizó el envenenamiento de Yaser Arafat por cuenta de los israelíes, según documentos que se hicieron públicos hace 2 años). Esos hombres están llamados a desempeñar el papel que ya cumplió en Beirut la milicia de Elie Hobeika cuando las tropas de Ariel Sharon rodearon los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila.

Pero la troika sionista no se decide a soltar a sus «perros de guerra» mientras no se defina la situación militar dentro de la franja de Gaza. Desde hace dos años, gran número de miembros de la Resistencia palestina se han ido entrenando conforme a las técnicas de guerra de guerrillas del Hezbollah.


Teóricamente, no disponen del armamento necesario para ese tipo de combate, pero tampoco existe información precisa sobre sus capacidades reales. Una derrota terrestre significaría una catástrofe política para Israel después de la derrota que sufrieron sus fuerzas terrestres en el Líbano, en 2006, y el fracaso de sus instructores en Georgia, en 2008. Siempre existe la posibilidad de retirar rápidamente los blindados israelíes de Gaza, pero no será así para retirar a los paramilitares árabes.

La Unión Europea pidió una tregua humanitaria. Israel respondió que no era necesario ya que no había aparecido una nueva crisis humanitaria desde que comenzaron los bombardeos. Para probar su buena fe, el autoproclamado «Estado judío» permitió la entrada de algunos centenares de camiones con ayuda alimentaria y médica… para 1 400 000 personas.

En cada una de las guerras que Israel ha desatado en violación del derecho internacional se organizó una escenificación previa de carácter diplomático para permitirle ganar tiempo, mientras que Estados Unidos bloqueaba cualquier proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU. En 2006m fue Romano Prodi y la conferencia de Roma. Ahora, es el presidente francés Nicolas Sarkozy quien se encarga de entretener al público. Sarkozy anunció que dedicaría dos días de su precioso tiempo al arreglo de un problema ante el cual todo el mundo ha fracasado desde hace 60 años.

Sin dejar lugar a dudas en cuanto a su parcialidad, Sarkozy recibió primeramente a la ministra israelí de Relaciones Exteriores Tzipi Livni y al líder sunnita saudita-libanés Saad Hariri y se entrevistó telefónicamente con el presidente egipcio OSN Mubarak, con el presidente títere de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas y con el primer ministro israelí Ehud Olmert.


[1] En 2005, la ONU estimaba la densidad poblacional de la franja de Gaza en 3 823 habitantes por kilómetro cuadrado. Desde entonces, aumentó al parecer de 12 a 16 por mil.





martes, 6 de enero de 2009

GAZA: EL EJÉRCITO ISRAELÍ ASESINA A 43 PERSONAS REFUGIADAS EN DOS ESCUELAS DE LA ONU


La declaración que sigue fue redactada el pasado 27 de diciembre como respuesta de urgencia al ataque israelí sobre Gaza por el profesor Richard Falk, Relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Territorios Ocupados.

Los ataques aéreos de Israel sobre la Franja de Gaza representan graves y masivas violaciones de leyes internacionales humanitarias definidas en las Convenciones de Ginebra, tanto en lo que hace a obligaciones de una potencia ocupante, cuanto en lo atinente a las exigencias de las leyes de Guerra.

Entre esas violaciones, las que siguen:

• Castigo colectivo: el millón y medio de personas que viven en la densamente poblada Franja de Gaza está siendo castigado por las acciones cometidas por un pequeño número de militantes.

• Objetivos civiles: los ataques aéreos lo son contra áreas civiles en una de las franjas más densamente pobladas del mundo, y desde luego la más densamente poblada de todo el Oriente Próximo.

• Respuesta militar desproporcionada: los ataques aéreos no solo han destruido todas y cada una de las instalaciones policiales y de seguridad del gobierno electo de Gaza, sino que han matado y herido a centenares de civiles; de acuerdo con la información disponible, al menos uno de los ataques alcanzó a un grupo de estudiantes en busca de transporte para volver a sus casas desde la universidad.

Anteriores acciones israelíes, particularmente el hermético sellado de las entradas y salidas en la Franja de Gaza, han llevado a graves carencias de medicamentos y combustible (así como de comida), resultando en la incapacidad de las ambulancias para responder a las llamadas de los heridos, en la incapacidad de los hospitales para suministrar los medicamentos y el equipo médico necesarios para los heridos y en la incapacidad de los asediados médicos de Gaza y otros trabajadores sanitarios para tratar adecuadamente a las víctimas.

Es cierto que los ataques con cohetes contra la población civil israelí son ilícitos. Pero esa ilegalidad no confiere a Israel, ni como potencia ocupante, ni como Estado soberano, derecho alguno a violar el derecho internacional y a cometer crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad como represalia. Me permito observar que la escalada israelí de asaltos militares no ha aumentado la seguridad de los civiles israelíes; al contrario, el israelí asesinado hoy, tras el estallido de violencia israelí, es la primera víctima en un año.

Israel también ha ignorado las recientes iniciativas diplomáticas de Hamás tendentes a restablecer la tregua o el alto el fuego tras su expiración el 26 de diciembre.

Los ataques aéreos israelíes de hoy, y la catastrófica mortandad por ellos causada, presentan un desafío a aquellos países que han sido y siguen siendo cómplices, directa o indirectamente, de las violaciones israelíes del derecho internacional. Son cómplices aquellos países que notoriamente le suministran equipo militar, incluidos los aviones de combate y los misiles empleados en estos ataques ilegales, así como los países que han apoyado y aun participado en el asedio de Gaza, asedio que, por sí mismo, ha causado ya una catástrofe humana.

Recuerdo a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas que la ONU sigue vinculada a una obligación de proteger a toda población civil enfrentada a masivas violaciones de las leyes internacionales humanitarias, con total independencia de la autoría de esa esas violaciones. Llamo a todos los Estados miembros, así como a los funcionarios y a todos los órganos pertinentes del sistema de las Naciones Unidas, a reaccionar con urgencia, no sólo para condenar las graves violaciones de Israel, sino para desarrollar nuevas vías de protección real del pueblo palestino.


domingo, 4 de enero de 2009

URGE UNA TEORÍA DE LA NEGOCIACIÓN CON BASE CIENTÍFICA

Blas Lara
http://www.tendencias21.net/negociacion/


Muchas personas soportan a lo largo de su vida un cúmulo enorme de sufrimientos, agresiones, vejaciones, abusos de autoridad, humillaciones, tratamientos discriminatorios.


Y toda clase de injusticias en sus interacciones con otras personas, especialmente cuando éstas ocupan una posición de poder relativo. Para la persona ordinaria, un jefe en el trabajo porque puede ser más traumatizante que el peor jefe de gobierno.

En cada entorno social, en el entorno educativo, en la empresa, y hasta en la familia, se producen invasiones que sitúan a la persona en posición de inferioridad. Sin olvidar las interacciones con la policía, con la administración del Estado, y en los hospitales con el personal sanitario, médicos y enfermeros.

Situaciones de desamparo e indefensión ante el poder que llegan a ser pavorosas cuando se trata de personas mayores, gravemente enfermas, de iletrados, emigrantes, etc.

Teóricamente, la Justicia representa sin duda una protección, pero sólo en casos excepcionales. Y eso cuando sus funcionarios y burócratas no son ellos mismos causa de opresión.

La formación debiera incluir la enseñanza de prácticas eficaces, instrumentos de análisis de situaciones, tácticas y estrategias. En realidad nos falta una buena Teoría de la interacción humana, una noción más amplia que la de negociación. Sobre ella se ha de basar el diseño de estas técnicas que pueden ser transmitidas y enseñadas.

La conflictividad entre países

Cada año que pasa, los conflictos entre países nos traen su lote de muertes y sufrimientos inútiles. Es escandaloso constatarlo: son muertes y sufrimientos para nada. De ninguna manera inevitables. Nada más repulsivo que los muertos inútiles que una negociación bien conducida hubiera podido evitar. Lo afirmo habiendo analizado en su día y en detalle la documentación interna del indignante proceso de negociación de Rambouillet sobre la ex Yugoeslavia.

Es cierto que los métodos no son sino condición necesaria del éxito, pero no suficiente. Pero, por el momento, la metodología de que disponemos es deficiente porque ha sido calcada de situaciones de regateo que no tienen nada que ver con la esencia real de los problemas políticos o sociales. Valgan también como ejemplo de esterilidad los conatos de solución del conflicto israelo-palestino, desde Madrid a Annapolis.

Un déficit teórico

La ciencia y la tecnología han transformado radicalmente la fisonomía del mundo en los dos últimos siglos. La gran empresa de la civilización occidental ha consistido en entender el entorno físico que nos rodea y dominar las fuerzas naturales. Pero el entorno social aún se muestra elusivo. ¿O es que acaso los fenómenos sociales son por naturaleza incontrolables? Si así fuera, deben existir razones teóricas que nos lo expliquen.

Hubiéramos deseado, si no poner en ecuaciones, al menos comprender a fondo los comportamientos del individuo y de los grupos. Pero ni acabamos de comprenderlos, ni llegamos a diseñar mecanismos de control eficaces y suficientes. Lo que sí sabemos hacer, desde la guerra de Troya, es apelar a las estrategias duras de coacción y represión. Siempre será verdad que no hay mejor argumento que la pistola.

Verdad es que la palabra negociación está hoy muy presente en la pluma y en la boca de muchos. Pero eso no prueba otra cosa que su patente necesidad. Existe por cierto una abundante literatura, pero demasiado frecuentemente plagada por uno de dos pecados originales: o un pragmatismo rampante, o un hiperracionalismo inaplicable.

Esta carencia muestra un claro desfase en el desarrollo de las que W. Dilthey llamaba ciencias del espíritu con relación a las ciencias de la naturaleza.

La vía del pragmatismo: literatura y recetas

Se puede ser un excelente argumentador sin conocer la Lógica formal, y también se puede ser un negociador inteligente en la vida ordinaria y en la profesional sin poseer ningún conocimiento teórico sobre negociación. (Ese es el saber geométrico del carpintero de que hablaba Platón por boca de Sócrates en el diálogo Teeteto).

Se puede igualmente escribir una magnífica literatura de gran hondura psicológica sobre el tema la interacción humana como lo hicieron Machiavelli, Gracián o La Bruyère, pero sin crear ciencia ni pretenderlo.

Pero el pragmatismo al que acuso es el de bajo nivel, el de los fabricantes de recetas para negociar con éxito. Curanderos que se imaginan y se autoproclaman aptos para resolver indiferentemente los conflictos en Yugoeslavia y Palestina, los problemas familiares o las negociaciones entre empresas. Estos vendedores de recetas confunden ciencia con mercancía.

Algunos de ellos han conseguido penetrar en universidades prestigiosas. La confusión debe ser grande cuando el pseudo-saber se disfraza en saber y hace pasar por científica la metodología indigente y la pintoresca psicología de ciertas publicaciones y programas de pseudo-formación para dirigentes de empresa.

La vía teórica

En Negociación e interacción humana, la praxis se encuentra limitada y no puede ir muy lejos si no está sustentada por una buena y sólida teoría. Como en toda construcción científica, los pasos preliminares consisten en comprender a fondo la naturaleza de los fenómenos.

Esa ha sido la trayectoria histórica de la Física. No fueron necesarios los conocimientos en teoría atómica para que naciera la Física mecánica tradicional. Pero sólo a partir del momento en que hubo una base de conocimiento de la física atómica, se han podido inventar la resonancia magnética o el microscopio de túnel.

En Física es un paso esencial el de la formulación matemática de los conocimientos teóricos, ya que permite explicitar, comprender, comunicar y predecir sin ambigüedades de lenguaje.

La Teoría de Juegos ha pretendido esclarecer las interacciones estratégicas entre agentes, desde von Neumann-Morgenstern, Nash, etc. La tentación de introducir modelos matemáticos fue grande desde ese momento. Desde los años 40 se ha venido desarrollando una extensa tipología de variedades de juego para cubrir toda clase de interacciones en economía, en política, en biología, en sociología. Y además se ha realizado un considerable esfuerzo de modelización matemática de estrategias, equilibrios, etc.

Los modelos matemáticos de la teoría de juegos han creado un lenguaje que los economistas están dispuestos a aceptar hasta el punto de atribuir ocho premios Nobel (hasta 2007) a los creadores de esos modelos. Hay que reconocer que han aportado interesantes marcos conceptuales.

Pero desgraciadamente dan lugar a tales indeterminaciones en lo real que llegan a ser casi inutilizables fuera de las Teorías de mercado. A un negociador real, a un dirigente de empresa, no se le ocurrirá nunca hacer uso de esos artefactos matemáticos, que son tan inconsistentes como las telas de araña nietzscheanas. Y que pecan de lo que llamaba Whitehead “the fallacy of misplaced concreteness”.

Su pecado es, en efecto, original. Confunden interacción humana con regateo, y confunden respuesta cerebral con decisión racional. La teoría de juegos es demasiado limitada, ya que se concentra en la decisión, excluyendo la substancia misma de los procesos cognitivos. Estamos ante la “hipótesis cero” de Popper, es decir, construir un modelo asumiendo racionalidad por parte de los individuos como si sus comportamientos fueran descriptibles y previsibles mediante ecuaciones basadas en la pura lógica de la decisión.

Es ridículo reducir la negociación a una sucesión de problemas de decisión o modelizarla como un dilema del prisionero repetido, etc. Y aún más ridículo confundir el actor de la interacción humana con el esquelético agente racional de los economistas.

Intentar justificar una teoría vistiéndola con fórmulas matemáticas es caer en una forma de algebrosis patológica. Son racionalismos ingenuos y simplistas basados sobre “ideologías” incompletas y epistemológicamente insostenibles.

Ideas para una nueva Ciencia de la Interacción

• Convocar disciplinas como la neuropsicología, la teoría de la comunicación, la lógica, la sociología, sin que sea precisa una unidad del corpus así constituido. Un buen entroncamiento en la psicología evolutiva y las neurociencias es fundamental.

• Emprender la construcción progresiva de un lenguaje propio a la negociación que será como un termómetro del grado de avance de la ciencia nueva. Para ello es preciso acotar previamente su universo de discurso y designar los objetos científicos relevantes.

• Construir una tipología abierta y progresiva de situaciones y problemas. Tal como ha sucedido en la historia de la ciencia médica. Como la medicina, la negociación se construirá en un mano a mano entre empiría y razonamiento, práctica e investigación.

• Apelar a matemáticas distintas, incorporando conceptos fuzzy, lógica multivalente, etc.

De todo ello será cuestión en un próximo artículo.

Resumiendo: Necesitamos rectificar las orientaciones básicas de la Teoría de la Negociación para que llegue a ser a la vez científica y eficaz. La situación internacional y los sufrimientos de nuestros contemporáneos lo reclaman con tanta o más urgencia que la investigación de nuevas fuentes de energía limpia y renovable.

jueves, 1 de enero de 2009

DESPEDIMOS EL AÑO CON 67 MUERTAS POR VIOLENCIA MACHISTA


Carmen Coello

Durante el 2008 han muerto a manos de sus parejas 67 mujeres, cuatro menos que el año anterior, lo que nos hace pensar en que todas las medidas tomadas desde la puesta en marcha de la ley de Igualdad no han dado los resultados esperados.

El 45 por ciento de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas no habían nacido en España y un 40 por ciento de los asesinos, tampoco

La Nochebuena fue trágica, cuatro mujeres murieron a manos de sus verdugos. Según las teorías de los expertos, el tiempo de asueto favorece situaciones de discusiones y violencia, aunque no está científicamente demostrado. Según el observatorio de la violencia de género el 80% de las asesinadas no habían denunciado a sus parejas

La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Inmaculada Montalbán, pidió el pasado viernes la implantación de un sistema electrónico de alertas que permita a los juzgados mantener informadas a las víctimas de los avances de su caso. Los afectados sabrían automáticamente la puesta en libertad de un imputado o la ejecución de una sentencia. La ministra de Igualdad califica este mes "especialmente trágico y duro" con ocho víctimas mortales de violencia de género. Mala despedida; con las mejoras en la Ley esperemos que junto a las familias y la educación podamos erradicar esta lacra social.

Ocho de cada diez mujeres murieron en silencio, sin que nadie conociera su calvario.