martes, 17 de marzo de 2009

COMBATIR LA DESIGUALDAD ES LA FORMA MAS EFICAZ DE ENFRENTAR LA CRISIS

Entrevista al economista James K. Galbraith
Tiago Thuin y Clarissa Pont

“Lidiar con la pobreza, en realidad, es la forma, más eficaz de lidiar con la crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como se restauran los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.”

En el marco del Seminario sobre el Desarrollo, organizado por el gobierno brasileño, Tiago Thuin y Clarissa Pont entrevistaron al economista norteamericano James Galbraith.

El profesor James Galbraith, director del Proyecto Desigualdad en la Universidad de Texas- Austin, no es solamente el heredero de un nombre ilustre (su padre, fue uno de los economistas más influyentes de los Estados Unidos en la posguerra). Él fue uno de los primeros en prever la actual crisis económica, ya en 2004, y por eso es percibido cada vez con mayor atención por la prensa y el gobierno norteamericano. Su libro “El Estado predador: cómo los conservadores abandonaron el libre mercado y por qué los liberales también deberían hacerlo”, está entre los tres más vendidos en la categoría “gobierno” de Amazon.com.

En Brasil, para participar del Seminario Internacional sobre Desarrollo organizado por el Consejo de Desarrollo Económico y Social, Galbraith concedió una entrevista a Carta Maior, en la que explica que la crisis, gestada por las políticas irresponsables de desregulación bancaria, está lejos de ser superada; y que el camino de su superación pasa antes por la ayuda a la población en general, principalmente a los más pobres, que por la ayuda a los bancos y a las grandes empresas.

CM. ¿Usted piensa que la ayuda económica prevista por el Congreso norteamericano tendrá éxito?

JG. Tengo mis dudas – el paquete de estímulo y de salvataje a los bancos – son complementarios. El estímulo económico depende del salvataje bancario, y el problema de éste es que la táctica, la visión básica por detrás de él, que es de comprar acciones, ofrecer capital a los bancos para lograr que comiencen a prestar nuevamente, está errada. La razón por la cual los bancos no están concediendo crédito es que hay una escasez de buenas oportunidades de inversión, o de tomadores de crédito con garantías apropiadas, con inmuebles valorizados u otras garantías. Y el problema con los bancos es que la cartera de activos vale mucho menos de lo que ellos pensaban que valía. Es una insolvencia sólida y, hasta que se enfrente eso, no habrá reconstrucción del sistema financiero.

CM. Aquí en Brasil, a pesar de que los bancos están en una situación mucho más sólida que en los Estados Unidos, medidas de estímulo al crédito, de capitalización de los bancos, fueron realizadas. ¿Usted piensa que esas medidas tendrán efecto en el sentido de estimular los bancos que ofrecen crédito?

JG. No estoy familiarizado con la situación específica de Brasil, pero considero que la misma idea general se aplica. El crédito carece de una comunidad tomadora de préstamos importantes, que tenga condiciones de tomar empréstitos, y es eso lo que simplemente no está presente en una crisis.

CM. ¿Usted escribió recientemente un libro, El Estado predador, en el cual aboga por la renuncia a las prácticas neoliberales? ¿En su opinión es que la intervención del Estado en la economía vino para quedarse, o es sólo una reacción temporaria de pánico?

JG. Mire, el principal argumento de mi libro es que en los Estados Unidos – y creo que en todas partes – el ideal neoliberal ya había sido abandonado. El gobierno conservador fue un gobierno intervencionista – practicando la intervención a favor de un base estrecha, apadrinando los sectores de la energía, militar y minero, los grandes medios de comunicación y el sector financiero. Grupos muy pequeños pero muy poderosos en la práctica formaban y controlaban el gobierno por un largo período, y el resultado – específicamente en el sector financiero – fue un desmoronamiento completo de la confianza de parte de la comunidad como un todo en la seguridad del sistema, en las reglas que garantizan la seguridad del sistema. Esa es la causa de la explosión de empréstitos subprime cada vez más arriesgados, que a su vez envenenó toda la estructura de los activos de los bancos y toda la economía.

CM. ¿Cree que una regulación financiera más severa, en los moldes de la que fue impuesta en Estados Unidos desde 1933 en adelante, será aplicada a partir de ahora en este país y globalmente?

JG. Sí. Y tiene que ser impuesta a nivel global, trasnacional, y los mecanismos que van por eso en la práctica ya están ahí. La cuestión que propongo, entonces, es que es prematuro pensar en la recuperación de la economía financiera solamente a partir de un sistema regulatorio mejorado. El problema está en que las propias instituciones deben ser reconstruidas, con cuyos activos envenenados tenemos que luchar.

CM. Desde el comienzo de la crisis la lucha contra la desigualdad, que era discutido en foros internacionales y por los gobiernos hasta entonces, quedó en un segundo plano. ¿Existe una opinión de que ese es un asunto del que no hay que preocuparse antes de salir de la crisis? ¿Usted considera que esa actitud es sensata o necesaria?


JG. Ahora bien, ¿Cómo se lucha contra la pobreza, contra la desigualdad? Justamente mediante la red de seguridad social. En la gran depresión del 29, prácticamente toda iniciativa de mayor porte fue un medio para disminuir el riesgo, distribuyéndolo y aumentando el nivel de vida en la base de la pirámide económica. Garantías de depósitos, el sistema de asistencia y seguridad social, las medidas para estabilizar la industria y la agricultura, todo fue en ese sentido, y fue así que los EE.UU. consiguieron salir de la peor fase de la crisis económica. Lidiar con la pobreza, en realidad, es probablemente la forma, más eficaz de lidiar con una crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como usted restaura los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.

CM. Hay una opinión, algo difundida, de que el Brasil está mejor ubicado que otros para enfrentar la crisis, y podría hasta superarla en el corto plazo. ¿Cuál es su posición?

JG. Bien, como ya dije, no estoy familiarizado con la situación brasileña, pero considero razonable decir que Brasil está en una posición sólida, comparado con otros países. Sin embargo, ningún lugar de la comunidad global va estar a salvo de los efectos de la actual crisis. Y por eso, es parte de la responsabilidad de los países mayores y más sólidos ayudar a los otros, si quisieran ver una solución efectiva de la crisis global. No puedo decir sí asumirán esa responsabilidad, eso es una cuestión política.

CM. Esta es una crisis que va más allá de la economía. También es una crisis política. ¿En su opinión, cuáles fueron las razones políticas que llevaron a esta crisis?

JG. En los Estados Unidos pasamos por un período de desgobierno. Un abandono de la responsabilidad pública, de la regulación financiera seria. Esa es la raíz de la crisis, de las hipotecas subprime, de los instrumentos basados en esos derivados, profundamente enquistados en el sector financiero; esas cosas no habrían ocurrido con una regulación efectiva, solo pasaron porque el Ejecutivo favoreció a sus compinches y soltó la mano a las responsabilidades públicas reconocidas durante seis décadas.

CM. Nuevamente sobre la cuestión de la desigualdad: en la última década del Siglo XX creció en todo el mundo, tanto en los países que experimentaron recesiones como en los que crecieron de manera explosiva. ¿Usted ve en esta crisis una oportunidad, o un riesgo de que la desigualdad global aumente todavía más?

JB. Bien, en cualquier crisis los pobres van a ser más afectados que los ricos. Pero esta crisis, en particular, puede mostrar una diferencia: los más golpeados han sido los sectores financieros de los países ricos. Aunque al mismo tiempo se puede ver, por ejemplo, una disparidad creciente entre Europa Oriental y Occidental, debido a la manera como las monedas de la Europa Central y Oriental son respaldadas en libras o en euros. Y una de las implicaciones de eso es que además de ser apropiado que los países refuercen sus propias redes de seguridad social, en economías regionalmente integradas, o que aspiren a la integración con los países más fuertes, deben tomar medidas que refuercen ese tipo de políticas para la región como un todo.

James K. Galbraith es profesor de economía en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Anteriormente ocupó varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la dirección ejecutiva del Joint Economic Committee.

miércoles, 11 de marzo de 2009

UNA GRAN CARPA PARA AFGANISTAN

Alberto Piris

En su encuentro con los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN la pasada semana, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, formuló la idea "de lo que se llama una reunión bajo una gran carpa de todos los países preocupados o interesados por Afganistán". En la rueda de prensa que tuvo lugar al concluir la conferencia otánica, precisó más: "Si organizamos ese tipo de reunión, es de esperar que se invite a Irán, como vecino que es de Afganistán".

Con estas sencillas palabras mostró al mundo uno de los más importantes cambios en la política exterior de la Casa Blanca. Algún destacado dirigente de Irán -el núcleo duro del abominable "eje del mal" en la era Bush- estará convocado a reunirse libremente con sus homólogos de EEUU y otros países, si no bajo un gran toldo de reminiscencias beduinas, como sugirió metafóricamente Clinton, sí en algún pulcro salón holandés de conferencias -según se ha filtrado a los medios-, para tratar del que, hoy por hoy, constituye un grave problema que preocupa a EEUU y a sus aliados: hallar el modo de dar fin a la intervención militar en Afganistán.

La invitación tiene también su pequeña trampa, aunque ésta parezca inocente. En efecto: hace un mes Obama envió al presidente ruso Medvédev una carta secreta, que pronto dejó de serlo porque el mismo Obama aludió a ella la pasada semana. Le proponía celebrar conversaciones simultáneas sobre el escudo antimisiles de EEUU, cuyo previsto despliegue parcial en Europa molesta a Moscú, y sobre los designios nucleares iraníes. Obama lo expresó así: "Es natural que si frenamos las intenciones iraníes de hacerse con armas nucleares, será menor nuestra necesidad de disponer de una defensa antimisiles".

Hay dos aspectos a los que Obama no alude, pero que es necesario tener en cuenta. El primero es que, muy probablemente, Rusia no es capaz de ejercer suficiente presión sobre Irán como para torcer su rumbo nuclear. Destacados analistas rusos recuerdan insistentemente que Irán no es un país de orden menor, como Afganistán o Pakistán. Destacan su milenaria historia, su orgullo nacional y su tradicional rechazo a las presiones exteriores. No está lejano en la memoria del pueblo iraní el recuerdo de la expulsión del primer ministro Mossadeq, provocada por EEUU y el Reino Unido cuando intentó nacionalizar el petróleo iraní. Ese fue el origen remoto de la caída del Sah y de la revolución islámica, lo que condujo a la actual situación de enfrentamiento con EEUU. Por lo general, los analistas políticos europeos, incluidos los rusos, suelen ser más sensibles a las enseñanzas de la Historia que sus homólogos de EEUU. De ahí que crean que Obama exagera las posibilidades rusas de influir decisivamente sobre Teherán.

El segundo aspecto es que la prevista instalación del escudo antimisiles no obedece tanto a una amenaza real como a los intereses de la industria de defensa de EEUU, que de ello espera sustanciales beneficios. Al fin y al cabo esto no es sino la continuación de una dinámica que arraigó profundamente durante los decenios de la Guerra Fría y que ha sido muy bien estudiada. Se trata de exagerar una amenaza, inventándola cuando sea preciso, para forzar la necesidad de nuevas armas, siempre más costosas: es el "arsenal barroco" sobre el que ya escribió Mary Kaldor. Vencer estas inercias será probablemente más difícil para Obama que convencer a Teherán de que modifique su política nuclear.

Por su parte, el embajador iraní ante la Agencia Internacional de la Energía Atómica ha manifestado que su país esta dispuesto a entablar conversaciones con EEUU, Rusia, China y los principales países europeos. Añadió que si esos países "adoptan maneras civilizadas y comparten la misma mesa de diálogo, podremos romper el punto muerto". Sin embargo, no es fácil que la reunión se produzca antes de junio, cuando tendrán lugar en Irán las elecciones presidenciales en las que participará Ahmadineyad, cuya furibunda retórica contra EEUU habrá de templarse en cierta medida si resulta reelegido en el cargo y pretende acercar posiciones con el resto del mundo.

Podemos, pues, deducir que la pasada cumbre de la OTAN ha mostrado un avance muy positivo en dos direcciones que la obcecación de la época de Bush había hecho impracticables. Una es la nueva relación con Rusia, esencial para la estabilidad de Europa, aunque a algunos países del Este europeo les cueste vencer sus recelos históricos y manifiesten disgusto. La otra se dirige a Teherán como parte interesada en el conflicto de Oriente Medio, aunque en este caso sea en Israel donde se percibe la resistencia. A EEUU corresponde persuadir a sus reticentes aliados para que apoyen la nueva política.

Otro importante paso en ambas direcciones podrá darse el próximo 2 de abril, cuando en Londres se reúnan Obama y Medvédev en la cumbre del G-20, lo que permitirá saber si Washington y Moscú empiezan a trabajar de modo conjunto, con puntos de vista no muy dispares, en algunos de los principales problemas que aquejan hoy a la humanidad.

* General de Artillería en la Reserva

domingo, 8 de marzo de 2009

DE SPECULUM A ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE: LUCE IRIGARAY, 25 AÑOS DE FILOSOFÍA FEMINISTA DE LA DIFERENCIA (*)

Juan de Avila


Luce Irigaray, quien nació en Bélgica y reside en París, es una de las más grandes pensadoras y filósofas del feminismo de la diferencia. Desde su libro Speculum, publicado en 1974, su crítica a la cultura patriarcal monosexuada ha sido central para un pensamiento y un hacer del mundo que rompa la idea del varón como el neutro universal y contenedor del género femenino. Su profusa reflexión filosófica, orientada siempre al ser mujer en esta cultura y a la búsqueda de condiciones para el desarrollo de una "subjetividad femenina autónoma", ha abarcado análisis de las relaciones, del lenguaje, del derecho, de la historia, de la sexualidad, de la creatividad y de la estética.

En entrevista exclusiva para Triple Jornada, realizada en su departamento parisino, esta filósofa, psicoanalista, investigadora, escritora, conferencista y luchadora por una sociedad capaz de contener diferenciadamente a los dos géneros, habla de las constantes de su obra, aporta su nueva visión sobre la virginidad femenina, sobre la necesidad de refundar la familia basada en un reconocimiento entre hombre y mujer como personas civiles y no sólo como identidades naturales y critica a las feministas que han abandonado sus objetivos y "hasta a ellas mismas" por hacer una carrera. Ello en el contexto de su último libro Entre Orient et Occident publicado este año en Francia por Ediciones Grasset y aún sin traducción al español.

Triple Jornada.- ¿Cómo ha sido la evolución de su pensamiento desde su primera obra, Speculum, pasando por Etre Deux (Ser Dos) y ahora Entre Orient et Occident.

Luce Irigaray.- Mi obra escrita se desarrolla a razón de un libro por año, la mayor parte de éstos han sido traducidos al inglés, italiano, español, alemán y japonés. Tres intenciones organizan el desarrollo de mi pensamiento: la crítica de una cultura de sujeto único, el masculino; la definición de parámetros que permitan la constitución de una subjetividad femenina autónoma, y la búsqueda de condiciones de posibilidad -filosóficas, lingüísticas, políticas- de una cultura de dos sujetos no sometidos uno al otro. Aunque el desarrollo de la obra es ciertamente cronológico (74-85, de Speculum a Parler n´est jamais neutre; 85-92, de Parler n´est jamais neutre a J´aime à toi y 92-97 de J´aime à toi a Etre deux), estas diferentes dimensiones intervienen con frecuencia en el mismo libro. Es decir, ya es posible encontrar en Speculum el proyecto realizado en Etre Deux.

T.J.- En su libro Entre Orient et Occident, de reciente publicación aquí en Francia, usted da un giro a su pensamiento y destina gran parte de sus reflexiones a la cultura del cercano y lejano Oriente.

LI.- Algunos de los últimos filósofos occidentales han volteado hacia el Oriente para buscar allí elementos olvidados en la tradición occidental. Así lo he hecho yo misma, leyendo a Nietzsche y a Heidegger, por ejemplo. Por otro lado, abordé este regreso al Oriente cuando, después de sufrir un accidente de auto, se me aconsejó la práctica del yoga. El maestro que me inició lo hizo también en lecturas acordes con la práctica. De esta manera descubrí textos tradicionales de culturas del lejano y cercano Oriente, en las cuales encontré un modo de pensar diferente al habitual en Occidente, el cual me parece que corresponde a cierto número de mis deseos: un pensamiento más encarnado, expresión más cercana a la realidad y al lenguaje poético, sabiduría más atenta a la identidad femenina y más respetuosa del cosmos. Intento así establecer, o restablecer, puentes entre las tradiciones del Oriente y del Occidente, pero de manera diferente a la de los filósofos occidentales: mi acercamiento está ligado a una práctica y a una lectura de los textos tradicionales de esas culturas de las cuales hablan poco los filósofos de Occidente.

T.J.- En Entre Orient et Occident usted habla de enseñanzas espirituales nuevas aprendidas de las culturas orientales.

LI.- De esas culturas, aprendí, en efecto, que espiritualidad y pensamiento no se separan; en nuestra tradición, diríamos: filosofía y religión no se separan, pero en las culturas no occidentales, se trata de una espiritualidad bastante diferente, que cada uno está invitado a practicar respetando los ritmos de su cuerpo, los ritmos del universo. Una cultura de la respiración, del aliento, permite, por otra parte, unir esos dos aspectos del mundo natural.
En Occidente, la filosofía nos enseña que el hombre es un animal dotado de lenguaje; en Oriente, el humano realizado aparece más bien como capaz de dominar su aliento y, a través de esta dominación, despertar y transfigurar poco a poco la materia de la cual está hecho, la del mundo a su alrededor, la de los otros seres vivos. A la luz de esta cultura del aliento, he podido interpretar por otra parte ciertos ¨misterios¨ de la tradición occidental, de manera más apropiada a un devenir espiritual femenino.

T.J.- En su capítulo sobre las Enseñanzas orientales aborda el tema de la virginidad como una necesidad o una decisión de la mujer y hasta podría deducirse que recomienda su práctica, ¿busca abrir usted una nueva vía para interpretar y valorizar de manera diferente a la actual la virginidad femenina?

LI.- Virginidad es una palabra que durante mucho tiempo ha servido para la explotación de la mujer. Por ello pienso que es importante descubrirle o redescubrirle un sentido positivo. Esto es posible a partir de una cultura del aliento: la virginidad corresponde entonces a una dimensión espiritual en la cual las mujeres pueden asegurar ellas mismas la práctica (de la virginidad), sin una sumisión a las enseñanzas masculinas poco prevenidas sobre la subjetividad femenina. Por otro lado, la virginidad de la mujer puede igualmente significar un derecho, para ella, a la integridad física y moral, que debería ser garantizado por una legislación. La virginidad femenina ha sido considerada durante mucho tiempo como un valor al servicio del varón, notoriamente para hacer de la mujer un objeto de intercambio entre los hombres. Reencontrar un sentido positivo a la virginidad por parte de la misma mujer es importante culturalmente hablando.

T.J.- El tema de la familia y su crisis contemporánea está también presente en su obra. ¿Cómo refundar la familia a partir de la situación actual?

LI.- Actualmente en Occidente las familias explotan: padres y madres se separan, los hijos van de una al otro, del otro a la una. Volver a los antiguos modelos familiares no es una solución. Se trata más bien de inventar una nueva familia: no más esa en la cual cada uno o cada una pierde su identidad en un todo indiferenciado donde gobierna la madre en la casa y el padre, como ciudadano, dentro y fuera del hogar. Para salir de este tipo de comunidad familiar, ¿no sería la solución refundar la familia sobre una alianza entre el hombre y la mujer, reconocidos ambos como personas civiles y no solamente como identidades naturales? La familia se convierte así en un lugar en construcción de la comunidad civil y del devenir cultural de la humanidad. La filiación no es más su objetivo principal sino el florecimiento de la pareja y del mundo en el cual vive. ¿Por qué temer que este florecimiento se oponga a la generación, si éste toma el sentido no de un destino o de una obligación, sino de una unión más íntima y más completa?

T.J.- El concepto de la diferencia entre hombre y mujer es la clave en su obra. ¿Por qué mientras la mayoría habla de la igualdad usted habla de la diferencia?

LI.- Primero, creo que continuamente hay una confusión entre igualdad y equivalencia de los derechos. Segundo, devenir igual significa frecuentemente abolir su identidad. Más profundamente, yo diría que el mal de nuestra época viene sobre todo de una pérdida de la autonomía personal, resultante de una falta de cultura de la vida como tal, que hace que difícilmente nos encontremos el uno frente al otro. El Otro se convierte en un padre o un niño, en un amo o un esclavo, un superior o un inferior, una cosa o un verdugo. La relación de reconocimiento y de reciprocidad es rara. ¿No es allí donde se encuentra el mayor bien? El problema de la igualdad entre los individuos, particularmente entre los sexos, no puede resolver la cuestión: la igualdad se evalúa en función de algo en común que posee más o menos cada uno, lo que entraña relaciones de competición agresiva. No hay cuestionamiento entonces respecto al amor y la reciprocidad de las personas. Esto no puede ocurrir más que dentro del respeto de las diferencias, cuando el otro es reconocido por lo que es, en un deseo, una alianza y un entrelazamiento de las cualidades propias de cada uno o una.

T.J.- ¿Ve entonces usted una manera de construir un universo cultural y social donde la relación de amor, afecto, interacción, tenga una mayor participación en la construcción de parejas y familias?

LI.- Sí, en el mundo entero no existen sino hombres y mujeres, de diferentes edades, de diferentes razas, de diferentes tradiciones. Desarrollar una cultura del respeto de la diferencia entre hombres y mujeres vuelve a construir las bases de una democracia universal, por lo que la desaparición de la diferencia, de las diferencias, conduce, ella, a la competencia, al conflicto, a la guerra.

T.J.- ¿Qué piensa usted de los debates actuales sobre la paridad en política? ¿Las modificaciones constitucionales al respecto le parecen deseables?

LI.- Según yo, la paridad debería comenzar al nivel de la ciudadanía entre mujeres y hombres, en la vida privada y pública. Para esta paridad, debemos completar el Código Civil más que modificar la constitución que, en Francia al menos, no concierne a las leyes relativas al gobierno. Por ejemplo, la mujer debe poder decidir libre y responsablemente sobre su maternidad, de lo contrario ella queda como menor de edad. Esta paridad ¨por lo bajo¨ es necesaria a la democracia como paridad real de los ciudadanos delante de la ley, el Estado. Es ella la que puede llevar a una paridad ¨por lo alto¨. Representar a los otros sin representarse a sí misma no conviene. Una identidad civil garantizada por el derecho, y no una identidad natural, es necesaria para asegurar una representación democrática. Entre el elector/a y el elegido/a, un tercer objetivo legal es necesario: el código civil. El número de asuntos políticos que se tratan hoy en lo penal lo prueba. Las mujeres deberían abrir la vía a una política diferente: en lo que concierne a las relaciones entre derecho y mandato representativo y en lo que concierne a la defensa y promoción de valores que le son más familiares: la vida y las relaciones entre las personas, por poner dos ejemplos.

T.J.- ¿Qué piensa de la evolución del movimiento feminista? Una crítica reciente que se hace eco en México y en otras partes es que poco o nada ha cambiado respecto a la condición de las mujeres?

LI.- Es difícil decir que nada ha cambiado, incluso si la evolución entraña a veces cosas poco deseables. Estas resultan sobre todo del hecho que las mujeres no continúan militando juntas para la obtención de derechos para todas las mujeres. Ciertas mujeres utilizan la apertura obtenida por los movimientos de liberación ¨para hacer carrera¨ renunciando a los objetivos de los movimientos de liberación, e incluso a ellas mismas. Ellas han servido así a la causa de los hombres más patriarcales y no a la de ellas mismas. Además, estas mujeres son frecuentemente incompetentes desde el punto de vista de las posturas de la liberación de las mujeres, y es, por otro lado, la razón por la cual ellas han podido hacer fácilmente carrera.

T.J.- Por último, al leer sus obras, las encuentro un tanto complicadas, con lenguaje muy denso, no para cualquier público. ¿Para quién escribe Luce Irigaray, cuál es su público?

LI.- Speculum me ha valido la exclusión de las instituciones universitarias, pero (por otro lado) la atención de numerosas mujeres con menos diplomas. El amor, la vida e incluso la verdad son frecuentemente mejor comprendidos por los niños y por las personas un poco ingenuas culturalmente que por los intelectuales, los sabios, que tienen una posición adquirida a defender. Sin forzosamente comprender el contexto filosófico de ciertas palabras - irreductible, indirección, apropiación, etc- su atención se asiste por el deseo que permite intuir el sentido de las palabras que forman parte también de lo cotidiano. Mi libro J´aime à toi (Amo a ti) ha sido adoptado por las jóvenes italianas como guía amorosa, sin grandes competencias teóricas. Considerar a los no intelectuales como incapaces de cultura, como si tuvieran necesidad de un discurso estándar, predigerido, es un error grave. Ello puede llevar a aberraciones totalitarias. La capacidad de pensar de los ciudadanos es lo que pone obstáculos a tales peligros: no solamente rumiar el pasado sino construir, de manera positiva y crítica, un futuro más justo y más feliz.

(*) Las respuestas de Luce Irigaray, fueron revisadas por ella, por lo que se entregan sin ninguna corrección.

martes, 3 de marzo de 2009

LA EXPLOSION DEL DESEMPLEO

Ignacio Ramonet

Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.

Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy's, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.

En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%...

En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones... Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados...
En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.

Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser "un mal necesario en tiempos de crisis". El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a "consumir productos españoles". Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la consigna " UK jobs for British workers! " ("Empleos británicos para trabajadores británicos"), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran "invitados" a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (léase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania... también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?

Notas:
(1) Sami Nair, "¿Xenofobia o Europa social?", El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.

martes, 24 de febrero de 2009

UNA UNION EUROPEA SUMIDA EN LA INCERTIDUMBRE

Elmar Alvater


En diciembre pasado, el primer ministro británico Gordon Brown invitó a Londres al presidente francés Nicolas Sarkozy y al jefe de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. No fue el tema de la reunión –la crisis financiera y los programas europeos de acción coyuntural— lo que llamó la atención, sino la ausencia de Angela Merkel. No fue invitada. La razón, la había ofrecido ya Sarkozy poco antes del encuentro con una observación burlona. Mientras Alemania reflexionaba todavía sobre posibles programas de acción coyuntural, Francia pasaba a la acción; tan claro lo dijo, que casi hizo perder a Merkel la contención diplomática.

Las semanas transcurridas desde el incidente de Londres han enseñado que la crisis financiera no la pueden parar ni siquiera los machos [en castellano en el original; T.] del palacio del Eliseo y de Downing Street, porque se ha desbordado convirtiéndose en una verdadera crisis de la llamada economía real, en una avalancha de quiebras que ha costado ya millones de puestos de trabajo. Gran Bretaña está ya al borde de la quiebra estatal. Las monstruosas pérdidas del mundo bancario han de ser enjugadas. Lo que, según estimaciones del FMI, significará unos 2,32 billones de dólares. Y no se ve todavía luz al final del túnel de la debacle. ¿A quién puede extrañar que crezca la cólera por los miles de millones perdidos? Y eso, por mucho que los ciudadanos reaccionen más bien con consternación a los miles de millones ofrecidos como si nada a los especuladores financieros y a los capitalistas reales, mientras se discute durante semanas por un par de euros más destinados a los beneficiarios del programa asistencial Hartz-IV. Y aunque es verdad que todos esperan que los miles de millones ofrecidos como aval en casos de posibles quiebras futuras no tendrán que hacerse efectivos, es bueno recordar el sagaz refrán popular: “Quien avala, para la horca se prepara”.

¿Quién habría pensado que en tiempos de globalización, de apertura mundial de los mercados libres y de un internet sin fronteras, volvería el Estado nacional como salvador de emergencia? La razón de ello es que el Estado despreciado por la camarilla neoliberal presenta en esta crisis financiera una ventaja inestimable. Dispone del monopolio fiscal, y por lo mismo, puede intervenir sobre los ingresos corrientes o venideros de los ciudadanos. De ahí se sacan los miles de millones de euros o de dólares detraídos para rescatar a los bancos en dificultades o desviados para apoyar a la industria.

No hay, hoy por hoy, alternativa al monopolio fiscal de los Estados nacionales. ¿Cómo habría siquiera de perfilar la UE milmillonarios paquetes de rescate, si no puede acceder más que a un 0,9% del PIB? Lo único que le queda a la Comisión en Bruselas es coordinar las inyecciones financieras de los países miembros, lo que significa que los 200 mil millones de euros planeados por esos países serán encauzados en un programa europeo de coyuntura. Así se demuestra capacidad de acción, aunque no se disponga de dinero. Eso es política ilusionista. Sarkozy y Merkel escriben conjuntamente al actual presidente del Consejo europeo, el checo Mirek Topolánek, y promueven una cumbre de la UE dedicada a la crisis financiera y económica que debería comenzar a celebrarse a principios de marzo de 2009 y reunirse luego varias veces en cortos intervalos de tiempo. Eso es actividad. ¿Es política eficaz?

Sin embargo, una coordinación de la política en la UE es de todo punto necesaria. Pues no sólo se trata de los gigantescos paquetes de estímulo con que se obsequia a la economía y se lastra a los ciudadanos de la UE. Los grandes países de la UE también podrían ceder a las tentaciones del proteccionismo y ponerse a defender y a sostener las respectivas industrias nacionales. Intereses en tal sentido se registran en todos los países de la UE. Lo que, por cierto, hace que la crisis financiera y económica genere tensiones también en el euro. Pues no es sostenible a la larga una moneda única, si son los Estados nacionales quienes fijan las reglas perdiendo de vista que la unidad monetaria exige un mínimo de unificación de la economía real. Esa es la lección que tienen que aprender también Alemania y Francia, empeñadas en ayudas obsequiosas y programas de sostén a sus respectivos fabricantes de automóviles.

Han pasado casi 20 años desde los acuerdos de Maastricht y el euro va a cumplir 10. A comienzos de los 90, la decisión de poner en marcha un espacio euro significaba también la renuncia a palancas políticas importantes capaces de permitir el gobierno de la economía. Ya no era posible la política monetaria cambiaria, tampoco la intervención política en los tipos de interés: todos los países de la UE quedaban sometidos a las decisiones del Banco Central Europeo. Ahora, hasta el Tribunal Constitucional Federal alemán se afana en resolver si esa renuncia a la soberanía es o no conforme a la Ley Fundamental alemana y compatible con las atribuciones democráticas mínimas que deben corresponder a los Parlamentos. Los jueces constitucionales podrán observar precisamente ahora cuán soberanamente pueden lidiar los gobiernos nacionales con el dinero (procedente, en última instancia, del contribuyente).

En última instancia, las elites de la UE han apostado siempre por el mercado y las libertades del mercado. En la situación de grave crisis financiera y económica, huelga decirlo, el mercado no aporta la menor ayuda, y el Estado fiscal nacional tiene que intervenir con subvenciones milmillonarias. A todo eso, la Europa social, a despecho de tanta retórica sobre el modelo social europeo, sigue siendo poco más que una concesión desganada. Lo que facilita el asombroso viraje del liberalismo de mercado al capitalismo centrado en el Estado. Porque apenas se presta atención a las reivindicaciones sociales. Nada cambiará en este punto –ni en París, ni en Londres, ni en Berlín, ni en Bruselas—, hasta que los movimientos sociales superen la parálisis y hagan oír su voz.

jueves, 19 de febrero de 2009

DAVOS, DEUDA Y DENEGACIÓN

Darryl Schoon

La reunión de las élites económicas del mundo en Davos, Suiza, es un reflejo de la dinámica del poder reinante en el mundo moderno. Intitulado oficialmente, Foro Económico Mundial, Davos es patrocinado por las corporaciones más poderosas y acaudaladas del mundo y se presenta como una entidad “sin fines de lucro.”

Sin embargo, si uno cree que la reunión anual en Davos no tiene fines de lucro, probablemente también cree que John Kennedy murió de causas naturales mientras paseaba por Dallas. Los que asisten a Davos – los davotos de Mammon – son los ganadores en el juego del capitalismo, un juego basado en deuda controlada por banqueros mediante su emisión de crédito.

Los banqueros de inversión gracias a su posición privilegiada en los grifos del crédito han acumulado para sí con el pasar de los años una tajada desproporcionada de la riqueza del mundo. La mejor descripción de su riqueza proviene de un banquero: Sir Josiah Stamp, en sus días, en 1927, el segundo hombre más rico de Inglaterra y ex jefe del Banco de Inglaterra.

La banca fue concebida en la iniquidad y nació en pecado. Los banqueros son dueños de la tierra. Si se les quita, pero se les deja el poder de crear dinero, con un golpe de pluma crean suficientes depósitos para volver a comprarla. Sin embargo, si se les quita, todas las grandes fortunas como la mía desaparecerán y deberían desaparecer, porque así éste sería un mundo mejor y más feliz para vivir. Pero, si uno quiere seguir siendo esclavo de los banqueros y pagar por el coste de su propia esclavitud, dejemos que sigan creando dinero.

El hecho de que en 2008 los banqueros se hayan convertido en víctimas del juego creado por ellos tiene profundas implicaciones para el propio capitalismo. El capitalismo, que comenzó en 1694 con la emisión de dinero basado en deuda por el Banco de Inglaterra, ha llegado ahora, trescientos años después, a su última y final etapa.

El capitalismo no termina porque los esclavizados por los banqueros se hayan rebelado. El capitalismo termina porque la insaciable codicia de los banqueros destruyó el mecanismo mediante el cual los banqueros endeudan a otros. La triste verdad es que los esclavizados por la deuda siguen deseando ser los esclavos de los banqueros y pagar el coste de [su] propia esclavitud [y] dejar que ellos [los banqueros] sigan creando dinero.

Aunque los deudores esperan fervientemente que continúe el sistema de deuda de los banqueros, no tendrán nada que decir en el asunto. Tampoco los banqueros. Davos nunca volverá a ser lo mismo.

DAVOS Y EL ÚLTIMO SUSPIRO DEL CAPITALISMO

El Foro Económico Mundial en Davos fue fundado en 1971, el mismo año en el que todas las monedas se convirtieron en “fiat”, es decir no respaldadas por oro o plata. Tal vez sea por coincidencia. Tal vez no.

A pesar de ello, Davos será siempre asociado con el fin del capitalismo en el que la charada del papel moneda del banquero reveló ser lo que es: una estafa en la cual todos – incluidos los banqueros – terminan por perderlo todo.

La charada/estafa comenzó realmente en 1694, cuando el Banco de Inglaterra obtuvo el derecho a emitir las monedas de Inglaterra en la forma de dinero papel. El dinero papel fue declarado tan bueno como monedas de oro o plata. Evidentemente, no lo era; pero al principio fue mucho mejor de lo que pasó después.

Antes de 1694, los banqueros eran conocidos como orfebres que se beneficiaban cobrando interés por el préstamo de monedas de oro y plata. Después de 1694, los orfebres, ahora llamados banqueros, se beneficiaron cobrando interés por el préstamo de papel moneda, y así nació la verdadera alquimia de las finanzas modernas.

La sustitución del “dinero” papel por oro y el cobro de interés por semejante “dinero” es el secreto de la riqueza del banquero. También es el secreto del capitalismo, ya que es el proceso mediante el cual los banqueros endeudan a otros (negocios, consumidores, gobiernos, etc.) mediante el préstamo de “dinero” papel creado por bancos centrales, que resulta en pagarés, los que luego son revendidos como inversiones a los ahorristas, es decir a todos los que tienen que proteger el valor de su “dinero” papel contra la erosión por la constante inflación del suministro de papel moneda por los banqueros.

El que un sistema semejante haya durado más de trescientos años es extraordinario, pero el vínculo entre el papel moneda y el oro comenzó a fallar recién en el Siglo XX, cuando los problemas inherentes en los sistemas de dinero papel se hicieron más aparentes.

Inglaterra, el mayor receptor y beneficiario del papel moneda de los banqueros durante los doscientos años anteriores, había tenido mucho cuidado de mantener la ficción de que el dinero papel era igual de bueno que el oro o la plata. Pero en el siguiente, el Siglo XX, EE.UU. el sucesor sustituto de Inglaterra, iba a ser mucho menos considerado con el “regalo” considerable y cuestionable que le habían legado los banqueros ingleses.

En 1933, el gobierno de EE.UU. confiscó por orden ejecutiva el oro de todos los estadounidenses, terminando así con la creencia de que el dinero papel era intercambiable por oro y plata y por lo tanto constituía un medio fiable de intercambio.

Esta confiscación de oro por EE.UU. fue posteriormente repetida en el ámbito internacional. Pero en lugar de sólo obligar a los estadounidenses a abandonar el oro como lo había hecho en 1933, en 1971 EE.UU. obligó a todo el mundo a hacerlo.

LA CONFIANZA EN EL DINERO PAPEL SE CONVIERTE EN UN TIMO

A fines de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. había acumulado la mayor cantidad de reservas monetarias en oro de la historia; y bajo el Acuerdo de Bretton-Woods de 1944, el dólar de EE.UU. se convirtió en convertible en oro a pedido y todas las monedas fueron vinculadas al dólar de EE.UU. Por lo tanto, mediante el dólar de EE.UU. convertible en oro, el sistema monetario internacional fue estable y respaldado por el oro.

Pero en 1971, los gastos de EE.UU. habían excedido todo su acopio de oro. Sólo en 1958, las reservas de oro de EE.UU. cayeron en un 10%. El motivo es que entre 1949 y 1971, los gastos militares de EE.UU. en el exterior y la expansión en el extranjero de las corporaciones de EE.UU. habían dejado muchos más dólares en manos de naciones extranjeras que los que EE.UU. podía cambiar por oro.

En su libro “The Commanding Heights” [Los Puestos de Mando] (1997 ed., pp. 60-64), Daniel Yergin y Joseph Stanislaw explican lo que sucedió después:

    Pero el creciente déficit de la balanza de pagos de EE.UU. significaba que gobiernos extranjeros estaban acumulando grandes cantidades de dólares – en un volumen total que excedía de lejos la reserva de oro del gobierno de EE.UU. Esos gobiernos, o sus bancos centrales, podían presentarse en cualquier momento ante la “ventanilla del oro” del Tesoro de EE.UU. e insistir en cambiar sus dólares por oro, lo que precipitaría una corrida bancaria. El problema no era teórico., En la segunda semana de agosto de 1971, el embajador británico se presentó ante el Departamento del Tesoro para pedir que 3.000 millones de dólares fueran convertidos en oro.

    Había que cerrar la ventanilla del oro. Arthur Burns arguyó a gritos en contra, advirtiendo: “Pravda escribirá que esto es una señal del colapso del capitalismo.” Hicieron caso omiso de Burns. La ventanilla del oro se cerraría. Pero hacerlo acentuaría la necesidad de combatir la inflación, porque el cierre de la ventanilla del oro debilitaría al dólar respecto a las otras monedas, aumentando así la inflación al aumentar el precio de los bienes importados. El abandono del estándar oro y la renuncia a los tipos de cambio fijos constituyeron un paso trascendental en la historia de la economía internacional.

Hay que repetir la frase anterior: El abandono del estándar oro y la renuncia a los tipos de cambio fijos constituyeron un paso trascendental en la historia de la economía internacional.

Yergin y Stanislaw tenían razón. Fue un paso trascendental - y en última instancia fatal – porque como resultado del incumplimiento por EE.UU. de sus obligaciones internacionales en oro, todas las monedas del mundo se convirtieron instantáneamente en dinero fiat.

La seguridad que el oro y la plata daban al uso de papel moneda dejó de existir – y cuando se maneja un timo, nada, absolutamente nada, es más importante que la confianza.

La parte final y más crítica en la charada cuidadosamente construida por los banqueros fue eliminada por EE.UU. cuando gastó más de la cuenta todas sus reservas de oro despojando al sistema monetario internacional de todo valor intrínseco. Sólo el impulso monetario y el resto de confianza permitieron que las economías capitalistas basadas en papel funcionaran hasta que se eliminó el último vestigio del oro en 1971.

Ahora, las consecuencias destructivas postergadas, pero inevitables, de 1971 están a punto de hacer que la demolición de las Torres Gemelas del World Trade Center y del Edificio 7 parezca un día de primavera en París. Un colapso de economías mundiales causado por el default de billones en dólares de deudas y obligaciones de papel nunca ha ocurrido. No tardará en ocurrir.

Las consecuencias serán tan devastadoras como generalizadas cuando sean eliminados los ahorros personales. Ahorros personales confiados a bancos han sido invertido en los mismos pagarés sic bonos, de propiedad de fondos de pensión, fondos de inversión, y compañías de seguros en todo el mundo.

Los ahorristas, obligados por la constante depreciación del papel moneda, han entregado sus ahorros a bancos, fondos de pensión, compañías de seguros, y fondos de inversión en la esperanza de proteger el valor de esos ahorros. Pero esas esperanzas resultarán ser falsas a medida que el creciente colapso financiero revele que esas inversiones, es decir pagarés corporativos, gubernamentales y de consumidores tienen cada vez menos valor.

Los gobiernos que permitieron que ocurra esta crisis se verán obligados a indemnizar esas pérdidas para mantener el orden civil y social. Pero, cuando haya sido hecho, la indemnización de billones de dólares en ahorros perdidos llevará a que se derrumbe lo que quede del sistema monetario internacional.

El “dinero” papel no es más que un tigre de papel y cuando sea expuesto a los desastres gemelos de la deflación económica y de la híper inflación del banco central, el “dinero” fiat terminará por volver a su valor intrínseco – cero.

LA CAJA DE PANDORA Y EL ASCENSO Y CAÍDA DE DAVOS

Las economías basadas en el crédito y la deuda son inestables por naturaleza. Atrapadas entre ciclos de expansión y contracción, son también vulnerables a los caprichos humanos y a los dictados de la naturaleza, es decir guerra, hambruna, codicia, sequía, etc.

La eliminación final del respaldo en oro del dinero papel, fue la última paja que derrumbó el castillo de naipes de los banqueros. Pero antes de que colapsara el castillo de naipes, el capitalismo estalló en un último despliegue de gloria desvergonzada.

Los 25 años entre 1982 y 2007 fueron la expansión más prolongada en la historia del capitalismo. Debía, sin embargo, ser la última; porque la expansión estaba basada en cantidades mal destinadas e históricamente excesivas de crédito – y Davos ocupó el centro del escenario en el despliegue de ese “logro” excesivo.

Es natural que al llegar el fin del sistema de banqueros, los banqueros hayan recogido la mayor parte de los despojos y así fue, por lo menos por un cierto tiempo. El mayor espectáculo de Davos fue en 2007, el triunfo momentáneo de banqueros de pie sobre el mundo del comercio global cuyos beneficios y productividad habían proclamado cada vez más como suyos.

El triunfo de los banqueros, sin embargo, debía ser tan corto como espectacular. La era de las bonificaciones de mil millones de dólares pagadas a banqueros tenía que ocurrir en el apogeo de su triunfo, un triunfo que tuvo que ser tan breve como lucrativo, porque poco después, tanto los bancos como los mercados de capital se derrumbaron.

DAVOS ENTONCES Y AHORA

En enero de 2008 cuando escribí “Davos, Debt & Systemic Failure” [Davos, deuda y falla sistémica], la contracción crediticia de agosto tenía sólo seis meses. Pero ese año, los crecientes efectos de la contracción crediticia arrasarían Wall Street, la City [de Londres], y los centros financieros del mundo con la misma ferocidad destructora que los recientes incendios forestales en Melbourne, Australia.

En el año anterior, 2007, había parecido que la infinita liquidez suministrada por los bancos centrales aseguraría beneficios infinitos para los bancos inversionistas. ¡Cómo se equivocaron! Pero, entonces, no lo sabían. Pronto, lo supieron.

Lo que sigue es un pasaje de mi artículo de 2008 “Davos, deuda y falla sistémica” que explica por qué sería sólo cosa de tiempo antes de que fallaran los fundamentos de los mercados de capital:

Davos, deuda y falla sistémica

Occidente y Oriente se encuentran

    La dieta preferida de la mayoría de los asistentes en Davos es una mezcla inspirada en la fusión de deuda individual, gubernamental y corporativa combinada con un fricasé de libre mercado de ligera supervisión regulatoria combinado con una salsa blanca de crédito de banco central que se disuelve instantáneamente cuando va pareado con un riesgo de contraparte equivalente.

La reunión de enero 2008 en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial es similar a la reunión de 1957 en Palermo, Sicilia, de las familias criminales estadounidense y siciliana de la Cosa Nostra que se reunieron para discutir problemas y oportunidades comunes. La notable diferencia es que los de la Cosa Nostra viven fuera de la ley, mientras que los del Foro Económico Mundial en Davos la imponen.

Los de Davos, sin embargo, comparten un problema común con la Cosa Nostra – el éxito de ambos depende de sistemas inherentemente inestables. El modelo de la Cosa Nostra se basa en la violencia y la codicia que son tanto su fuerza como su debilidad. El capitalismo, la fuente de la riqueza para los de Davos, se basa en la codicia y en la deuda apalancada, una combinación tan poderosa y efectiva como el sistema de la Cosa Nostra – e igual de inestable.

EL SISTEMA FALLA

Los sistemas inestables pueden funcionar durante años sin tener problemas serios. Pero con el tiempo, los sistemas inestables siempre terminan por romperse. Hoy somos testigos de un tal fallo sistémico. Los mercados crediticios globales se están ralentizando y contrayendo. El sistema capitalista responsable por la expansión económica y la riqueza está desorientado.

La deuda, en los sistemas capitalistas, es un artilugio maravilloso. Es decir, hasta que no puede ser pagada. Bajo el capitalismo, el crédito aviva la expansión pero lo hace a un precio. Al expandir el capitalismo, el crédito se convierte en deuda y mientras mayor es la expansión, mayor es la deuda.

LA EXPANSIÓN GENERA EL FIN

El defecto fatal del capitalismo se hace evidente sólo en sus etapas avanzadas. A medida que madura el capitalismo, se manifiesta su inestabilidad sistémica inherente. La expansión misma del capitalismo pone en movimiento su desaparición. El talón de Aquiles del capitalismo es su necesidad perpetua de expandir.

Sólo la expansión perpetua del capital puede crear suficientes flujos de capital para atender el servicio de, y redimir, deudas creadas, cuyo coste siempre aumenta debido al interés compuesto acumulado que se cobra. Mientras toda ralentización es causa para preocupación, una contracción augura algo mucho peor.

MIEDO EN DAVOS

LO QUE IMPORTA UN SOLO AÑO DE DIFERENCIA

Hace un año, el humor en Davos era de confianza tranquila, casi presumida. La continua expansión económica parecía ser interminable, los beneficios de los banqueros de inversiones, desnatados de la superficie de las empresas productivas era mayor que nunca. El patrimonio privado, el equivalente para el banquero de inversiones de la especulación inmobiliaria, era el juego más popular.

Ya no. Hoy en día en Davos, el perfume de Armani va mezclado con el fuerte olor de la ansiedad producido por la caída de los mercados y los futuros inciertos. La preocupación ha reemplazado a la confianza. Actualmente la mayor feromona en Davos es el miedo.

Davos no será lo mismo el próximo año. Si tiene intenciones de ir, no se olvide de llevar un perfumen de ambiente.

Eso fue entonces. Ahora, el principal fenómeno en Davos es el pánico. Instituciones de Wall Street como

Bear Stearns y Lehman Bros se han evaporado (apropiadamente Davos es la ciudad más elevada de Europa) y el sector financiero, antes el rey de los depredadores, lucha por sobrevivir. El perfumen de ambiente ya no será más efectivo en Davos que el éxito de bancos centrales en la recuperación de economías que ahora están en deflación.

LOS BANCOS CENTRALES Y EL COLAPSO SISTÉMICO

Los bancos centrales están empeñados ahora en un combate de vida o muerte, un combate que no pueden ganar. Cuando EE.UU. sacó el oro de los fundamentos ficticios del dinero fiat de los bancos centrales, se firmó la condena a muerte del dinero fiat. La ejecución en sí sólo sería cosa de tiempo.

El combate de los bancos centrales por mantener la ficción de que el papel moneda era tan bueno como el oro está tan condenado como la esperanza de que más crédito de los bancos centrales resolverá el problema que creó demasiado crédito de los bancos centrales.

La última y única esperanza restante de los bancos centrales es prolongar el valor del dinero papel mediante el uso de cortinas de humo y de espejos para ocultar su valor disminuyente. La estrategia es tratar de eliminar tanta evidencia de esa disminución como sea posible.

Tal vez no exista mejor descripción de la estrategia de los bancos centrales que el siguiente pasaje del ensayo de Peter Warburton de abril de 2001: “The Debasement Of World Currency--It Is Inflation But Not As We Know It” [La degradación de la moneda mundial – es inflación pero no como la conocemos]:

    Los bancos centrales están empeñados en una batalla desesperada en dos frentes.

    Lo que vemos actualmente es una batalla entre los bancos centrales y el colapso del sistema financiero librada en dos frentes. En un frente, los bancos centrales presiden sobre la creación de liquidez adicional para el sistema financiero a fin de contener la marea de incumplimiento de pagos de deuda que de otra manera sobrevendría. En el otro, incitan a los bancos de inversión y a otras partes dispuestas a apostar contra un aumento en los precios del oro, el petróleo, los metales básicos, las materias primas suaves o cualquier otra cosa que pueda ser considerada como un indicador de valor inherente. Su objetivo es privar al observador independiente de todo parámetro fiable contra el cual medir el valor en erosión, no sólo del dólar de EE.UU., sino de todo el dinero fiat. Igualmente, sus acciones tratan de rehusar al inversionista la oportunidad de protegerse contra la fragilidad del sistema financiero pasando a un mercado en libre comercio de activos no financieros.

    [Nota: La explicación de Warburton de la estrategia de los bancos centrales es importante, a saber: “Su objetivo es privar al observador independiente de todo parámetro fiable contra el cual medir el valor en erosión, no sólo del dólar de EE.UU., sino de todo el dinero fiat. Igualmente, sus acciones tratar de rehusar al inversionista la oportunidad de protegerse contra la fragilidad del sistema financiero pasando a un mercado en libre comercio de activos no financieros.]

    Es importante reconocer que los bancos centrales han comprobado que la batalla en el segundo frente es mucho más fácil de librar que la primera. En noviembre pasado, calculé el tamaño de la existencia total de instrumentos de deuda global en 90 billones de dólares para mediados del año 2000. ¿Cuánto capital se necesitaría para controlar los mercados combinados de oro, petróleo y materias primas? Probablemente, no más de 200.000 millones de dólares, utilizando derivados. Además, no es necesario que los bancos centrales libren la batalla ellos mismos, aunque las ventas de oro y los arrendamientos de oro de los bancos centrales ciertamente han contribuido a la causa. La mayoría de los grandes bancos de inversiones del mundo se han excedido en sus operaciones comerciales con su capital de un modo tan flagrante que si los bancos centrales perdieran la batalla en el primer frente, sus títulos perderían todo su valor. Porque su suerte está entrelazada con la de los bancos centrales, los bancos de inversión son participantes dispuestos en la batalla contra el aumento de los precios del oro, el petróleo y las materias primas.

    [Nota: Aquí, Warburton nos ha dado el motivo que subyace al papel del banco de inversión en el mantenimiento de precios bajos de las materias primas. Esto se refiere especialmente al oro, ya que el oro es la medida tradicional de la emergencia monetaria.]

    Los bancos centrales, y particularmente la Reserva Federal de EE.UU., están desplegando su artillería pesada en la batalla contra un colapso sistémico. Ha sido su principal preocupación durante por lo menos siete años [desde 1994]. Sus objetivos inmediatos son impedir que el mercado de bonos del sector privado cierre sus puertas a prestamistas nuevos o refinanciadores y prevenir una ruptura técnica en los Dow Jones Industrials. Es absolutamente vital que se mantengan abiertos los mercados de bonos cuando la rentabilidad corporativa está contra las cuerdas. Mantener estable el índice bursátil es esencial para proteger la riqueza del sector doméstico y mantener la expectativa de futuros beneficios. Mientras se puedan lograr esos objetivos, el valor del dólar de EE.UU. también puede ser estabilizado en relación a otras monedas, a pesar de los extraordinarios desequilibrios en el comercio exterior.

    De nuevo, en este caso vale la pena repetir la última frase de Warburton: Mientras se puedan lograr esos objetivos, el valor del dólar de EE.UU. también puede ser estabilizado en relación a otras monedas, a pesar de los extraordinarios desequilibrios en el comercio exterior.”

Warburton escribió lo arriba mencionado en abril de 2001 y la relevancia de su comentario es aún mayor hoy que entonces. Entonces, los dos objetivos de los bancos centrales eran: (1) asegurar que los inversionistas en bonos siguieran financiando el mercado de bonos del sector privado, y (2) asegurar que no ocurriera una ruptura técnica en el Dow Jones.

Ahora, las dos cosas han ocurrido a pesar de los mejores esfuerzos de los bancos centrales. La contracción crediticia de 2007 congeló los mercados de bonos corporativos, donde el sector privado obtiene la mayor parte de su financiamiento, y el segundo objetivo, evitar la ruptura del Dow, fue violado en octubre y septiembre de 2008. El colapso sistémico como lo predijo Warburton está ocurriendo actualmente.

¿Dónde deja esto a los banqueros centrales? A mi juicio, más vale que comiencen a buscar trabajo. Mientras la gente crea que los banqueros pueden resolver sus problemas, conservarán su empleo. Pero cuando la gente termine por comprender el papel que los banqueros jugaron en la actual crisis, ellos y sus cómplices en el gobierno podrían ser procesados por su poco escrupuloso saqueo del comedero público y, ahora también porque para empeorar las cosas han destruido el comedero después de terminar de saquearlo.

Cuando haya terminado esta era, no se sabe lo que harán los banqueros, ya que son hombres de negocios notoriamente malos. Los banqueros logran su considerable éxito no por su talento empresarial sino por su singular proximidad al crédito y su capacidad de apalancar esa proximidad para lograr beneficios excesivos. Privados de esa ventaja, los banqueros tendrán que ganarse la vida en un terreno parejo – una capacidad que nunca antes ha sido probada.

EL ASCENSO DEL ORO

El profesor Antal Fekete señaló que cuando el precio del oro comience a subir rápidamente hacia sus alturas finales, será tiempo de tragedia; porque cuando el oro estalle hacia arriba, colapsarán las economías edificadas alrededor del dinero papel y los activos de papel. El sufrimiento humano entonces y después será inmenso.

Los intentos con cortinas de humo y espejos de los bancos centrales de postergar el día del ajuste de cuentas han fracasado. El humo se despeja ahora de la obnubilación premeditada de las verdades económicas de los bancos centrales, y sus espejos que previamente reflejaron pura ficción se han quebrado y enturbiado.

Ahora es sólo cosa de tiempo antes de que la gente se dé cuenta de lo que ha ocurrido más allá de su entendimiento. La inmensa factura está vencida y debida por todas las deudas incurridas en la ventanilla de los banqueros. La pagarán.

Las monedas de oro y plata ya desaparecieron de los suministros de los comerciantes minoristas a medida que el público trata cada vez más de proteger el valor en disminución de lo que han ahorrado. Pronto lo mismo valdrá para las barras de oro de 1.000 onzas que son compradas por los muy ricos.

La actividad económica tal como la conocemos se paralizará el día en el que la gente se dé cuenta de que el dinero carece de valor. Lo que suceda después ya ha sucedido antes. El trueque inicia el movimiento de bienes y servicios hasta que se presenta un medio de cambio digno de confianza para tomar el lugar del papel envilecido de los banqueros.

El colapso de la moneda es una historia recurrente. El que hayamos negado su realidad, no significa que no ocurra. La negación es muy poderosa pero, a fin de cuentas, no cambia nada excepto la capacidad de responder efectivamente.

Nuestro deseo de que el oro logre su justo precio en la actual crisis que se acelera es moderado por nuestro entendimiento de que cuando llegue ese día, la carnicería y el sufrimiento humanos serán sin precedentes. Es mejor, por lo tanto, comprar oro y plata siempre cuando sea posible y esperar pacientemente que las cosas se pasen como quieran. Y lo harán.

VERDADES ECONÓMICAS

En su maravilloso y definitivo y extremadamente leíble libro (por lo menos para mí) “Grunch of Giants,” (Design Science Press, 1983) Buckminster Fuller escribe sobre la historia del poder y del dinero de un modo que explica nuestro actual sistema económico.

La palabra “Grunch” de Bucky es un acrónimo de “gross” [bruto] (GR) Universal (UN) “cash heist” [atraco por dinero] (CH) y la palabra “Giants” [gigantes] es una referencia a las corporaciones modernas y los que las controlan. En la página 18, Bucky recuenta una conversación con uno de los “gigantes”, un amigo suyo que era un retoño de la familia JP Morgan.

    Me dijo: “Bucky, te quiero mucho, así que lamento tener que decirte que nunca tendrás éxito. Andas por ahí explicando en términos simples lo que la gente no ha estado comprendiendo, cuando la primera ley del éxito es: “nunca simplifiques las cosas si las puedes complicar.”

Las raíces de la economía moderna están entrelazadas con engaño institucional en una escala masiva porque las recompensas materiales son tan grandes. Por ello, el intento de establecer la verdad sobre el dinero no es tarea fácil; y no es facilitada por los que se benefician con su engaño.

Por eso la discusión de ideas antitéticas a aquellas de los que están en posiciones de poder se encuentran ahora sólo en los márgenes de la sociedad. Los escritores y los lectores tienen que buscar en libros que no se encuentran fácilmente, como “Grunch of Giants” de Buckminster Fuller (agotado, todavía se consigue en

www.bfi.org, “Debt & Delusion—Central Bank Follies That Threaten Economic Disaster” de Peter Warburton (reeditado y disponible actualmente en edición de lujo de WorldMetaView Press) y “The Future of Money” de Bernard Lietaer (publicado en 1999 por Random House y nunca vendido en EE.UU., actualmente agotado).

Los que detentan el poder lo conservan porque los que no lo tienen no comprenden la dinámica del poder que opera en el mundo en que viven. Por lo tanto, el control económico sobre los muchos en beneficio de los pocos ha continuado, no importa la forma que tome la economía.

Estamos al final de una época extraordinaria, el fin de la era del crédito. En 1981, Bucky Fuller predijo el colapso de las actuales estructuras del poder en tándem con una crisis sin precedentes que transformaría la humanidad.

Esa época, el colapso de las estructuras del poder mundial, ha llegado ahora. Lo que viene es la transformación; y cuando pase finalmente la crisis – y así será – el mañana será un día mucho mejor. La conciencia, la comunidad, la fe y un poco de oro y plata será algo invaluable en los días por venir.



Los Hombres detrás de Obama
por Webster G. Tarpley

En esta entrevista, llevada a cabo por Deep Journal antes de la elecciones del 4 de noviembre, Webster Tarpley expone sobre el tópico de su libro recientemente publicado "Obama, El Golpe de Estado Postmoderno, La Construcción de un Candidato Manchuriano". ¿Representa Obama un verdadero cambio o es el mismo viejo imperialismo con cirujía estética?
Tarpley argumenta que hay más cosas en Obama aparte de su apariencia carismática. Con los "neo-cons" afuera, el verdadero poder detrás del trono ahora es Zbigniew Brzezinzki cuyas políticas, afirma, son mucho más peligrosas e insanas. habrá un cambio inmediato en la lista de países-objetivos, comenzando con Pakistán, ampliando extensamente el teatro de operaciones de guerra en persecución de una agenda global geoestratégica donde Rusia y China son los objetivos finales. Tarpley prevee un resultado catastrófico para el mundo entero si se permitiera que los planes de Brzezinzki avanzaran. Ya sea que sus puntos de vista sean correctos por ahora es una cuestión de opinión y quedará por verse, pero para el debate público es relevante tomar nota de estos hechos y argumentos. De todos modos, parecería que, hasta ahora, su análisis está siendo confirmado por los recientes acontecimientos en el sudoeste asiático.

http://video.google.com/videoplay?docid=-1233018367145571939&hl=es