sábado, 4 de abril de 2009

CUMPLEAÑOS DE LA OTAN

Carlos Taibo

Que la OTAN precise celebrar a bombo y platillo el sexagésimo aniversario de su fundación parece, por sí solo, señal de mala salud. Y eso que, y al menos entre nosotros, las disputas que antaño provocó la Alianza Atlántica han bajado, injustificadamente, muchos enteros. Así lo testimonia, sin ir más lejos, la apreciación que hizo suya, semanas atrás, una de las tertulianas de turno, firmemente convencida de que la presencia de militares españoles en Afganistán quedaba suficientemente fundamentada por el paraguas que ofrecía la OTAN, una instancia al parecer impoluta y de siempre entregada al respeto de la legalidad internacional y de los derechos humanos…

Es urgente, sin embargo, reabrir la discusión sobre lo que hoy significa la Alianza Atlántica. Lo primero que conviene recordar al respecto es que la OTAN configura la principal de las avanzadas militares perfilada por los países ricos. Como tal, y si así se quiere, constituye el brazo armado de un proceso nada edificante –la globalización capitalista–, y contribuye poderosamente a asentar en el Norte opulento una genuina y orgullosa fortaleza. Por su singularidad guerrera –carece de competidores–, la Alianza tiene tanto peso como el que corresponde en conjunto al Fondo Monetario, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Por cierto que, si todas estas instancias han escapado llamativamente al control de la ONU, obligado parece subrayar que la OTAN ha desempeñado papeles decisivos a la hora de desacreditar, también, a la máxima organización planetaria: en 1999, al cumplir medio siglo, la Alianza dejó claro que en adelante sus acciones no tendrían por qué depender de una resolución específica del Consejo de Seguridad, en lo que se antojaba un torpedo en la línea de flotación de un Derecho Internacional laboriosamente gestado durante decenios.

En un sentido próximo, la OTAN es una organización claramente supeditada al dictado que impone la Casa Blanca. Aun siendo cierto que algunos miembros de la Alianza han contestado en momentos precisos unas u otras políticas norteamericanas –así lo hicieron, por ejemplo, Francia y Alemania con ocasión de la agresión que EEUU preparaba en Irak en 2003–, la OTAN como tal a duras penas ha servido de cauce para la expresión de tales disensiones. Antes bien, la Alianza ha refrendado puntillo- samente todos los criterios defendidos por Estados Unidos, lo cual no ha sido óbice para que este se sirviese de ella a capricho según las circunstancias. Washington rehuyó la colaboración de la OTAN en el mentado Irak, pero bien que la recabó, en cambio, en Afganistán. Es evidente, de cualquier modo, y en paralelo, que la Alianza ha sido un elemento decisivo a la hora de cancelar cualquier proyecto de independencia del lado de la Unión Europea.

El derrotero reciente de la OTAN se ha visto marcado, en otro terreno, por tres procesos de interés. El primero es una generosa expansión del área de sus acciones militares, no sometida hoy a restricción alguna, y ello por mucho que pueda apreciarse una concentración de intereses en una región, el Oriente Próximo, geoestratégica y geoeconómicamente vital. El segundo lo aporta una activa presión sobre Rusia, encaminada a obstaculizar el renacimiento, en el oriente europeo, de un gigante contestatario; en este sentido, y de nuevo, ningún dato permite afirmar que la Alianza Atlántica ha servido de freno a una creciente agresividad norteamericana plasmada, por ejemplo, en escudos antimisiles y bases militares que apuntalan un proyecto orientado a disputarle a Moscú una atávica zona de influencia. Agreguemos, en suma, que las presiones de la OTAN mucho tienen que ver con el crecimiento del gasto militar en todo el planeta; quienes, hace tres lustros, se atrevían a sugerir que la Alianza era un venturoso estímulo para las conversaciones de control de armamentos han tenido que plegar velas.

No puede faltar en nuestras consideraciones, en fin, el recordatorio de que, rematada la Guerra Fría y necesitada la OTAN de nuevas fuentes de legitimación, al cabo encontró la mayor de estas en el intervencionismo autodenominado humanitario. No hay que ser muy sagaz para concluir que este último responde las más de las veces a la defensa de los intereses de siempre, realizada ahora, bien es cierto, de la mano de procedimientos aparentemente más benignos y notablemente más eficaces. Quien piense, de cualquier modo, que la OTAN siente alguna preocupación por los derechos humanos en algún lugar del planeta haría bien en preguntarse por qué sus soldados no se han desplegado en Gaza y Cisjordania –para exigir la retirada del Ejército israelí–, en el Kurdistán –para reclamar de los militares turcos el respeto de las normas más elementales– o en el Sáhara Occidental –para hacer otro tanto con las fuerzas armadas marroquíes–. El intervencionismo humanitario ha servido para ocultar, por añadidura, lo que ocurría en la trastienda en la forma de un doble y delicado proceso: mientras la OTAN se ha lanzado con denuedo a la identificación –en su caso a la creación– de nuevas amenazas como las que supondrían el terrorismo internacional o las migraciones, por el otro –ya lo señalamos antes– bien que ha procurado, incansable, reflotar algunas de las viejas, y en singular la que acarrearía el gigante ruso.

Chesterton, el escritor inglés, tuvo a bien señalar que el matrimonio es una institución ideal para resolver un sinfín de problemas que no existirían de no existir el propio matrimonio. Si sobran las razones para endosarle a la Alianza Atlántica la frase chestertoniana –tradúzcala el lector–, también sobran para desear que el de estos días sea el último aniversario que la OTAN celebre.

sábado, 28 de marzo de 2009

COMPLEJIDAD Y PERSPECTIVA CULTURAL

Alicia Montesdeoca

Hoy, cuando nuestras aulas son pequeños fractales, expresión del inmenso fractal que es nuestro mundo; integradas por alumnos de distintas procedencias, donde los nacionales se entremezclan y conviven en espacios multiétnicos y multiculturales, emerge la verdadera expresión de nuestro mundo en la convergencia de los mundos que lo integran.

Hoy, cuando las ideas, la información y las innovaciones recorren los pasillos de nuestros centros a través de Internet, y cuando un concepto o un modelo, surgido en cualquier lugar del planeta, se comunica en tiempo real y encuentra resonancia en el otro extremo de éste, sin haber conocido contacto previo alguno, descubrimos que todas las expresiones culturales son las distintas sendas que nos convocan al reconocimiento de la unidad que somos.

Hoy, cuando en el impulso de los individuos por afirmar su identidad y la resolución de los pueblos por ser reconocidos en igualdad de condiciones entre los otros, dando pie a luchas y conflictos por doquier que reclaman mejores políticas de negociación, en las que no exista el olvido, la marginación, los privilegios de unos pocos a costa de la desaparición de los muchos, encontramos la cultura que nos aúna como especie humana y como sociedad inteligente.

Hoy, que las ciencias han acumulado tal cantidad de conocimientos que son capaces de aproximarse en sus hipótesis a aquellos grandes principios que como metas a alcanzar propusieron los hombres y mujeres más inspirados de todas las culturas, descubrimos que esas mismas ciencias son las que nos están llevando a la hipótesis de que en esos principios existe un mismo hilo invisible que parece armonizar los saberes acumulados con un único canto.

Hoy que esa ciencia se aproxima mejor a lo que somos en lo denso y en lo sutil, cualquiera que sea la forma o la manifestación de lo físico, lo biológico y lo espiritual, nos seguimos sintiendo impulsados a nuevas búsquedas que darán nuevos sentidos a la vida de esta especie y que inspirarán nuevas materializaciones, porque cada paso que damos extiende hacia el infinito los objetivos de las búsquedas.

Hoy, cuando el concepto de diversidad parece alcanzar la posición de principio universal, socialmente hablando, a la vez que nos hace intuir la complejidad de lo que somos y lo compleja que es la realidad que nos rodea, se renueva nuestra responsabilidad con la vida, la cual nos invita a confabularnos con ella para dar más vida.

La visión Compleja de la Cultura

Lo enciclopédico de una definición o valoración del concepto Cultura es hacerlo a partir del conocimiento del pasado, por sus vestigios; del presente, según el paradigma dominante y del futuro por los hechos predominantes desde una perspectiva egocéntrica del mundo.

Con el pensamiento complejo no se construye una cultura compleja. Se aprende a mirar la realidad de manera sistémica, desde todos sus ángulos, porque la interacción entre sus distintos elementos propicia la emergencia de nuevas realidades. Pero para ello es fundamental que tengamos la voluntad de cambiar la perspectiva.

Entiendo que la cultura es un sistema vivo que se sostiene con el patrimonio del pasado, se sigue construyendo con la acumulación del presente y se proyecta hacia el futuro a través de las aportaciones de cada generación. Para hablar de otras formas de construir cultura hemos de dejar de parcelar, aprendiendo a relacionar, vincular, sumar, añadir, aprehender, comprender

Con el pensamiento complejo se produce una comprensión no parcelada de la realidad: nuevos principios organizativos; relectura de lo que conocemos y cómo lo conocemos; búsqueda de nuevas herramientas para el aprendizaje y el conocimiento de esa realidad; descubrimiento de un significado nuevo de lo que emerge.

El reto presente está en averiguar qué cultura está construyendo hoy esta sociedad planetaria, cuyos individuos viven con menos fronteras y perciben, cada vez con más nitidez, las interacciones de todos los sistemas (físicos, biológicos, sociales, culturales), sus dependencias, sus posibilidades, sus riesgos y de sus límites.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿QUÉ TIENE LA IGLESIA CATÓLICA EN CONTRA DE LAS MUJERES?

Elisa Docio


Como si se tratara de artefactos mecánicos que ellos puedan manipular, ahora pares, ahora no, ahora te preñas, ahora no, ahora follamos, ahora no.

Sus campañas relacionadas con el sexto mandamiento siempre conllevan un trasfondo de agresividad contra las mujeres, para controlar nuestra libertad, para mantenernos esclavizadas del sexo, para seguir culpándonos del pecado original y de todos los pensamientos y “actos impuros” cometidos por los hombres, sean clérigos o simpatizantes en sus diversas gradaciones. Curiosa conducta la de la cúpula eclesial teniendo en cuenta que la mayor parte de su colaboradoras, barredoras de iglesias, bordadoras de altares y voluntariado prosélito son mujeres.

El fariseísmo de la Iglesia de las púrpuras ya ni tan siquiera se camufla, luce en todo su esplendor. Hace pocos años y con eco bastante silenciado se supo de un informe elaborado por Esther Fangman, monja benedictina y psicológa y que fue presentado al Congreso de abades, priores y abadesas de la orden benedictina celebrado en Roma en septiembre del 2000. La traducción al español es de Il Regno (número 7/2001) cuya lectura se recomienda. En él dice textualmente: “Hoy estoy frente a vosotros para hablar de un tema inquietante del que hemos tomado conciencia estos últimos años durante nuestros encuentros entre benedictinas. No es fácil hablar de esto, pero es necesario poneros al corriente de que, en algunas situaciones, las religiosas benedictinas nos vemos obligadas a llevar una cruz muy pesada, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo.”

Poco tiempo después otra noticia publica que centenares de monjas católicas eran violadas habitualmente por misioneros en 23 países, el Vaticano lo reconoció y el Parlamento Europeo en Estrasburgo aprobó una Resolución de 5 de abril de 2001 “Sobre la violencia sexual contra las mujeres y en particular contra religiosas católicas” por la que se pronunciaba condenando toda violación de los derechos de la mujer, pide que los autores de estos delitos sean arrestados y juzgados y pide a la Santa Sede que considere seriamente todas las acusaciones. Un arzobispo africano condenó a un cura persistente violador a dos meses de retiro por violar a una novicia que quedó embarazada teniendo que abandonar la congregación y echarse a la selva discriminada por pecadora.

Leemos en la prensa que el equipo médico y los familiares de una niña de nueve años preñada de gemelos, violada por su padre desde los seis años, han sido excomulgados por la Iglesia Católica. Espeluznantes informes médicos dicen que la menor pesa treinta kilos, mide un metro treinta y tiene un útero incapaz de albergar un feto por cuanto es inviable de todo punto que pueda llevar a término y sobreviva al parto. Escuchen mujeres del mundo, el padre incestuoso y violador no ha sido excomulgado.

Pagan 400 millones de dólares de indemnizaciones por pederastia y las sotanas togadas se rebelan enervadas ante la más mínima mención de sexo. Las persecuciones religiosas a las mujeres no tienen cómputo posible en la historia. ¿Cuántas mujeres han ordenado quemar a hombres por brujos?

Las bases entregadas no entienden el discurso lejano de los iluminados. Durante siglos, y aún para las que se dejan, morbosos clérigos autodenominados directores espirituales se cebaron con la conciencia de las mujeres, trastornadas, confusas, manejables, chantajeadas. ¿Y las confesiones? Fuente de morbo erótico para hombres reprimidos contra natura, pidiendo detalles para ilustrar sus autosatisfacciones y a continuación sus flagelaciones para purgarse. Hoy ya no es necesario acudir a la tortura del detalle, el mercado del porno y del sexo es amplio y muy accesible. Se puede pecar en la intimidad o en compañía pero sin atosigar a nadie.

¿Aprueban las bases eclesiales, los curas de pueblo, los colaboradores voluntarios, los misioneros en primera línea de sufrimiento, las consignas cerriles? A los talibanes católicos les da igual lo que piense y lo que crea nadie que no sean ellos. ¿Cómo se sienten esos fariseos? Tal vez como prepotentes castrados porque su dios no les dio el supremo poder de crear vida y no pueden alcanzar la cúspide, por eso se nomina a la mujer enemigo público de la Iglesia.

Si lo que buscaban con sus campañas antiaborto y contra preservativo era el campanazo visionario, lo han conseguido. Si pretendían división en la opinión pública también, pero entre los suyos. Los demócratas que tenemos siempre presente la libertad de las personas y los derechos de las mujeres estos barruntos no nos dividen, al contrario nos alertan de la amenaza de abandonar parcelas sociales en manos y mentes que tanto peligro entrañan, sobre todo para nosotras.

Cuando un Papa se arrodille y pida perdón a las mujeres que nos avisen. ¡Ah! y no olvide, si es mujer marque Vd. la cruz en su declaración que la Iglesia velará por su esclavitud.


domingo, 22 de marzo de 2009

PODER Y RELIGIÓN

Alberto Piris

En su biografía de Descartes, Richard A. Watson alude al cardenal francés Jacques Davy du Perron, de quien el filósofo derivó, al parecer, su título nobiliario de "señor de Perron". El citado cardenal, antes de alcanzar tan alta categoría eclesiástica, en audiencia concedida por Enrique III, rey de Francia, formuló un ataque devastador contra el ateísmo y dio varias pruebas de la existencia irrefutable de Dios. Ante ello, el rey mostró honda satisfacción y le hizo saber en cuánto estimaba su elocuencia y su preparación teológica. Acto seguido, escribe Watson, "Du Perron objetó, con modestia, que no tenía importancia, y ofreció regresar al día siguiente y usar las mismas pruebas para argumentar a favor del ateísmo y demostrar que Dios no existía. Enrique se escandalizó y expulsó a Du Perron de la corte. No por largo tiempo, porque su lengua áurea era útil".

Cuando la religión vuelve a ser motivo de conflictos en vastas zonas del planeta, esta anécdota tiene validez hoy. Conviene recordar que se produjo en la segunda mitad del siglo XVI, cuando Francia se desangraba en las guerras de religión entre católicos y protestantes (ocurrió en 1583, entre la 7ª y la 8ª guerras), con su secuela de ejecuciones en la horca o en la hoguera, edictos sobre prácticas religiosas, asesinatos en masa de quienes no profesaban la propia religión, conjuras y conspiraciones sin cuento.

Si lo ocurrido en la corte francesa hubiera alcanzado difusión entre el pueblo -como lo permiten hoy los medios de comunicación-, a éste le hubiera sido más fácil conocer que, tras la fachada de una disputa sobre lo que parecían ser esenciales aspectos teológicos, lo que había en realidad era un forcejeo por el poder. No solo dentro de Francia, entre las estirpes más influyentes y ambiciosas, sino también entre las potencias de la Europa moderna, donde el Papado seguía interviniendo, aunque carente ya del ascendiente que había tenido en épocas anteriores.

Eso no habría evitado la sangre derramada en la llamada "Noche de San Bartolomé", el masivo asesinato de protestantes perpetrado once años antes del hecho narrado, pero las pasiones reinantes, azuzadas por el poder político, que se apoyaban en elementos de la teología, se hubieran atemperado y no hubiera sido tan fácil engañar al pueblo por motivos religiosos. Poco más de un siglo después bastantes ciudadanos rusos murieron a causa de la pugna entre los partidarios de santiguarse con dos o con tres dedos, en la época de las reformas europeizantes con las que el zar Pedro I el Grande quiso modernizar por la fuerza a sus rutinarios y supersticiosos súbditos.

En estos y en otros muchos casos análogos, era el ejercicio del poder lo que estaba en juego, entre grupos que perseguían intereses que poco tenían que ver con la religión, aunque para forzar los movimientos de masas en los que apoyarse fuera preciso recurrir a la manipulación de unos pueblos incultos, ciegamente entregados a sus dirigentes religiosos. Conviene, por tanto, contemplar los conflictos aparentemente religiosos, que también hoy nos acosan, a través de la óptica que permite descubrir dónde está en ellos la pugna por el poder.

Estas reflexiones son de aplicación en España, cuando la jerarquía católica viene promoviendo concentraciones públicas, casi siempre hostiles al Gobierno, con diversos pretextos religiosos, como defender su propio concepto de la familia (que no está amenazado porque se acepten también otros conceptos no coincidentes con él) o impedir que quienes desean abortar o profundizar en las investigaciones genéticas, por citar solo dos ejemplos, lo hagan libremente. Se utilizan absurdos neologismos de resonancias teológicas (como "cristofobia" o "estadolatría") para calificar lo que no es otra cosa que la simple ejecución de lo que la Constitución establece respecto a las relaciones entre Estado e Iglesia.

Esto permite deducir que en el fondo de lo que sucede existe, aquí y ahora también, una lucha por el poder. El poder perdido por la jerarquía católica española desde que fue derogada la anterior legislación del Estado, uno de cuyos principios fundamentales era: "La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación". Y que no puede ni desea adaptarse al texto de la Constitución de 1978: "Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Texto que, por otra parte, muchos desearían reformar, por lo que encierra de preferencia hacia una religión concreta.

Poder o religión: esta es la cuestión, podríamos concluir, parafraseando modestamente a Hamlet. La respuesta, en la mayoría de los casos, es la del título de este comentario: "poder y religión"; cada uno utilizando o intentando utilizar al otro, como la Historia sobradamente nos muestra.

* General de Artillería en la Reserva

sábado, 21 de marzo de 2009

¿BAJAR LOS SALARIOS?

Juan Torres López

Las declaraciones de Paul Krugman sobre la situación de la economía española se están interpretando, yo creo que inadecuadamente, como una legitimación académica de quienes vienen pidiendo moderación salarial para salir de la crisis.

No me propongo reinterpretar al Premio Nobel ni tratar de adivinar lo que realmente piensa llevando el ascua a mi sardina. Pero me parece que lo que ha dicho Krugman no necesariamente pueda ser entendido en el sentido de que la alternativa que tienen ante sí la economía española sea la de la moderación salarial.

Lo que me parece que hizo Krugman aquí fue reiterar un planteamiento que expuso hace unas semanas más brevemente en su blog y que no admite mucha controversia pero que debe ser leído de forma distinta a como se está haciendo.

Decía Krugman con razón que cuando España se integra en una unión monetaria ya no puede utilizar el tipo de cambio para hacer frente a los ajustes que resulten necesarios frente a los demás países. Es decir, para tratar de rebajar de esa forma los precios de sus productos en el exterior para poder ser así más competitivos ya que no pueden serlo mediante otras vías.

Con otras palabras. La economía española está más atrasada y compite en el exterior principalmente a través de los precios porque los productos que les vendemos son muy poco "nobles". Los coches de lujo alemanes, por ejemplo, o sus productos de vanguardia tecnológica se venden aunque su precio sea alto porque ofrecen calidad, diseño, tecnología, etc. mientras que los que nosotros vendemos tienen mucho menos valor añadido y por eso tenemos que hacerlos atractivos gracias solamente a su precio.

Una de las vías que un país de las características del nuestro tiene para bajar el precio de los productos que vende al exterior es la llamada "devaluación competitiva", es decir, la disminución del valor de la moneda propia para que así los que los compran con otras monedas tengan que pagar menos por ellos.

Una vía a la que España tenía que recurrir periódicamente en el pasado como resultado de que nuestro patrón productivo era atrasado y de poco valor.

Lógicamente, cuando nuestro país entró en un espacio de moneda común ya dejamos de tener moneda propia y, por tanto, a partir de entonces no podemos modificar por nuestra cuenta el valor de la moneda al que se comprarán nuestros productos desde el exterior.

En esas condiciones, y si se deja todo lo demás igual, cuando haya una moneda común la única manera de mejorar el precio de los bienes que vendemos al exterior será reduciendo los costes y, en particular, los salariales. Eso es lo que quiere decir que "el ajuste se realiza a través de los salarios".

Por tanto, lo que dice Krugman es de cajón. Y de hecho es lo que ha ocurrido en España desde la entrada del euro y por eso ha sido el país europeo con un comportamiento de los salarios más negativo para los trabajadores: al no cambiar nuestro patrón productivo y no poder devaluar hemos tenido que contener más los salarios. Es verdad que nuestra economía ha cambiado en estos últimos años, que tenemos más industrias de vanguardia y mejor estructura empresarial y que gracias a ello el ajuste salarial no ha tenido que ser muy duro. Pero también es cierto que el cambio no ha sido desde luego suficiente y por eso nuestro déficit exterior se ha ido por las nubes.

Pero, en cualquier caso, lo que cabe preguntarse es si eso ha de ser así siempre y en todas las circunstancias .

La respuesta es que por supuesto que no.

Eso es así solo si no cambian las condiciones de nuestra economía. Si efectivamente sigue especializada en productos de bajo valor añadido, en servicios de baja productividad, en bienes pobres sin más atractivo que ser baratos... no nos quedará más remedio que competir a través de los precios y, en consecuencia, imponer salarios cada vez más bajos. Y subrayo el "cada vez" más bajos porque siempre habrá a nuestro lado algún otro país con salarios más bajos aún, y otros con más bajos que ese, y así sucesivamente.

Por eso podemos decir que este tipo de competitividad es la de los pobres y, además, empobrecedora.

En consecuencia, quienes afirman que lo que necesita la economía española es moderar más los salarios lo que están proponiendo no es mejorarla sino mantenerla en una situación de dependencia, de deterioro y de empobrecimiento relativo y a medio plazo.

La solución no puede venir por ahí, precisamente, porque este patrón es el que tiene una gran parte de culpa de que la crisis en España se esté manifestando con un mayor coste en términos de desempleo, de desigualdad y de pérdida de actividad productiva y empresarial.

De hecho, es al aceptar ese principio de mantenimiento de nuestro patrón productivo cuando se deduce, como hace Krugman, que España no puede hacer nada sino esperar a que Europa se recupere.

Si nos limitamos a moderar los salarios como desea los sectores torpes de la patronal y como defienden quienes están a su servicio estaremos hundiendo más aún el mercado interno y serán las propias empresas, sobre todo pequeñas y medianas, quienes sufrirán en mayor medida sus demoledores efectos negativos en los próximos años, además de los propios trabajadores, lógicamente.

La mejor alternativa a la crisis es un pacto de rentas orientado a generar recursos para la reconversión productiva, para recapitalizar nuestra economía, para generar mucho mayor capital social, para ampliar el mercado interno, para crear condiciones que permitan que nuestro patrón productivo se base en la generación de valor añadido y no solo en el abaratamiento de la mano de obra.

La mejor respuesta a la crisis, la más efectiva que puede darse en estos momentos es incrementar los salarios, principalmente los indirectos y los diferidos que están vinculados al capital social que dinamiza las economías, y combatir la desigualdad. Lo demás solo nos llevará a empobrecernos y a agudizar los efectos letales de la crisis sobre el empleo e incluso la rentabilidad empresarial.

jueves, 19 de marzo de 2009

LA OFENSIVA INTERNACIONAL CONTRA LOS PARAISOS FISCALES CORRE EL PELIGRO DE FRACASAR COMO LO HA HECHO EN EL PASADO

Marcelo Justo

La presión sobre el opaco mundo de las finanzas obligó la semana pasada a que emblemas del secreto bancario como Suiza, Austria, Luxemburgo y Singapur anunciaran su intención de cooperar con los gobiernos extranjeros en su lucha contra la evasión fiscal.

El anuncio fue saludado por políticos y medios informativos de todo el mundo como un avance "histórico", pero lejos de los grandes titulares, la realidad es mucho más prosaica.

En declaraciones al "Financial Times", el ministro de Finanzas de Suiza Hans-Rudolf Merz advirtió que una reforma del secreto bancario de su país requeriría años y varios referendos.

Para Jean Schaffner, de la financiera Luxemburguesa Allen - Overu, las concesiones del gobierno eran "un buen compromiso entre la necesidad de cooperar con las autoridaes impositivas extranjeras y el deseo de preservar la privacidad".

Grandes titulares, pocas noticias

Críticos y estudiosos de los paraísos fiscales han criticado estos anuncios como un caso de "mucho ruido y pocas nueces": el gatopardismo de cambiar algo para que nada cambie.

"Es una política de relaciones públicas de estos países. Si se analiza el detalle de lo que han dicho son anuncios de posibles medidas. Suiza ha sido muy clara: no va a cambiar la ley de secreto bancario", indicó a BBC Mundo Juan H. Vigueras, autor de "La europa opaca de las finanzas", un minucioso estudio del funcionamiento de los paraísos fiscales en el viejo continente.

En 1998 la OCDE publicó un listado de países con prácticas fiscales perjudiciales que apuntaba a cerrar el grifo de los paraísos fiscales para 2005.

Segun la organización los paraísos fiscales "privan a los gobiernos de ingresos fiscales necesarios para su infraestructura y erosionan la confianza de los ciudadanos en la ecuanimidad del sistema impositivo".

A pesar de esta evaluación, las cosas siguieron como siempre hasta la actual crisis financiera.

Desde esta perspectiva, la fiebre mediática que causaron los anuncios en estos últimos días no es más que la fascinación por los titulares vistosos de los medios internacioanles.

Por otro lado, a nivel discursivo se ve un cambio radical de la discusion internacional sobre el tema y se observan inciativas más duras como la ley que está impulsando el gobierno de Barack Obama, la "Stop Tax Haven Abuse Act".

Al otro lado del Edén

Los especialistas calculan que los paraísos fiscales mueven unos US$11 millones de millones, equivalente al PIB de Estados Unidos.

Estos paraísos fiscales, que florecieron con la desregulación financiera mundial impulsada por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thacther en los 80, se encuentran en la mira por el papel que cumplieron en la actual debacle financiera.

Según los críticos, estos paraísos fueron fundamentales para la operación de ese monumento a la opacidad que son algunos instrumentos financieros usados de los últimos años, como algunas variantes de los derivados, que actuaron como agujero negro de millones de millones de dólares.

Los defensores aseguran que, más allá de algunos excesos, estos paraísos se han convertido en chivos emisarios de la crisis, mientras que los críticos apuntan que son clave en el blanqueo de dinero ilegítimo y la evasión impositiva.

La cumbre de los G20 el dos de abril es el próximo escenario de esta batalla.

Juan H. Vigueras no es optimista respecto a la cumbre, pero cree que no hay alternativas a largo plazo.

"No hay propuestas para un control de la libre circulación de capitales. Pero como soy de los que piensa que la cosa va a empeorar, por la propia dinámica de la situación, a la larga las medidas se van a tomar", indicó a BBC Mundo.

martes, 17 de marzo de 2009

COMBATIR LA DESIGUALDAD ES LA FORMA MAS EFICAZ DE ENFRENTAR LA CRISIS

Entrevista al economista James K. Galbraith
Tiago Thuin y Clarissa Pont

“Lidiar con la pobreza, en realidad, es la forma, más eficaz de lidiar con la crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como se restauran los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.”

En el marco del Seminario sobre el Desarrollo, organizado por el gobierno brasileño, Tiago Thuin y Clarissa Pont entrevistaron al economista norteamericano James Galbraith.

El profesor James Galbraith, director del Proyecto Desigualdad en la Universidad de Texas- Austin, no es solamente el heredero de un nombre ilustre (su padre, fue uno de los economistas más influyentes de los Estados Unidos en la posguerra). Él fue uno de los primeros en prever la actual crisis económica, ya en 2004, y por eso es percibido cada vez con mayor atención por la prensa y el gobierno norteamericano. Su libro “El Estado predador: cómo los conservadores abandonaron el libre mercado y por qué los liberales también deberían hacerlo”, está entre los tres más vendidos en la categoría “gobierno” de Amazon.com.

En Brasil, para participar del Seminario Internacional sobre Desarrollo organizado por el Consejo de Desarrollo Económico y Social, Galbraith concedió una entrevista a Carta Maior, en la que explica que la crisis, gestada por las políticas irresponsables de desregulación bancaria, está lejos de ser superada; y que el camino de su superación pasa antes por la ayuda a la población en general, principalmente a los más pobres, que por la ayuda a los bancos y a las grandes empresas.

CM. ¿Usted piensa que la ayuda económica prevista por el Congreso norteamericano tendrá éxito?

JG. Tengo mis dudas – el paquete de estímulo y de salvataje a los bancos – son complementarios. El estímulo económico depende del salvataje bancario, y el problema de éste es que la táctica, la visión básica por detrás de él, que es de comprar acciones, ofrecer capital a los bancos para lograr que comiencen a prestar nuevamente, está errada. La razón por la cual los bancos no están concediendo crédito es que hay una escasez de buenas oportunidades de inversión, o de tomadores de crédito con garantías apropiadas, con inmuebles valorizados u otras garantías. Y el problema con los bancos es que la cartera de activos vale mucho menos de lo que ellos pensaban que valía. Es una insolvencia sólida y, hasta que se enfrente eso, no habrá reconstrucción del sistema financiero.

CM. Aquí en Brasil, a pesar de que los bancos están en una situación mucho más sólida que en los Estados Unidos, medidas de estímulo al crédito, de capitalización de los bancos, fueron realizadas. ¿Usted piensa que esas medidas tendrán efecto en el sentido de estimular los bancos que ofrecen crédito?

JG. No estoy familiarizado con la situación específica de Brasil, pero considero que la misma idea general se aplica. El crédito carece de una comunidad tomadora de préstamos importantes, que tenga condiciones de tomar empréstitos, y es eso lo que simplemente no está presente en una crisis.

CM. ¿Usted escribió recientemente un libro, El Estado predador, en el cual aboga por la renuncia a las prácticas neoliberales? ¿En su opinión es que la intervención del Estado en la economía vino para quedarse, o es sólo una reacción temporaria de pánico?

JG. Mire, el principal argumento de mi libro es que en los Estados Unidos – y creo que en todas partes – el ideal neoliberal ya había sido abandonado. El gobierno conservador fue un gobierno intervencionista – practicando la intervención a favor de un base estrecha, apadrinando los sectores de la energía, militar y minero, los grandes medios de comunicación y el sector financiero. Grupos muy pequeños pero muy poderosos en la práctica formaban y controlaban el gobierno por un largo período, y el resultado – específicamente en el sector financiero – fue un desmoronamiento completo de la confianza de parte de la comunidad como un todo en la seguridad del sistema, en las reglas que garantizan la seguridad del sistema. Esa es la causa de la explosión de empréstitos subprime cada vez más arriesgados, que a su vez envenenó toda la estructura de los activos de los bancos y toda la economía.

CM. ¿Cree que una regulación financiera más severa, en los moldes de la que fue impuesta en Estados Unidos desde 1933 en adelante, será aplicada a partir de ahora en este país y globalmente?

JG. Sí. Y tiene que ser impuesta a nivel global, trasnacional, y los mecanismos que van por eso en la práctica ya están ahí. La cuestión que propongo, entonces, es que es prematuro pensar en la recuperación de la economía financiera solamente a partir de un sistema regulatorio mejorado. El problema está en que las propias instituciones deben ser reconstruidas, con cuyos activos envenenados tenemos que luchar.

CM. Desde el comienzo de la crisis la lucha contra la desigualdad, que era discutido en foros internacionales y por los gobiernos hasta entonces, quedó en un segundo plano. ¿Existe una opinión de que ese es un asunto del que no hay que preocuparse antes de salir de la crisis? ¿Usted considera que esa actitud es sensata o necesaria?


JG. Ahora bien, ¿Cómo se lucha contra la pobreza, contra la desigualdad? Justamente mediante la red de seguridad social. En la gran depresión del 29, prácticamente toda iniciativa de mayor porte fue un medio para disminuir el riesgo, distribuyéndolo y aumentando el nivel de vida en la base de la pirámide económica. Garantías de depósitos, el sistema de asistencia y seguridad social, las medidas para estabilizar la industria y la agricultura, todo fue en ese sentido, y fue así que los EE.UU. consiguieron salir de la peor fase de la crisis económica. Lidiar con la pobreza, en realidad, es probablemente la forma, más eficaz de lidiar con una crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como usted restaura los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.

CM. Hay una opinión, algo difundida, de que el Brasil está mejor ubicado que otros para enfrentar la crisis, y podría hasta superarla en el corto plazo. ¿Cuál es su posición?

JG. Bien, como ya dije, no estoy familiarizado con la situación brasileña, pero considero razonable decir que Brasil está en una posición sólida, comparado con otros países. Sin embargo, ningún lugar de la comunidad global va estar a salvo de los efectos de la actual crisis. Y por eso, es parte de la responsabilidad de los países mayores y más sólidos ayudar a los otros, si quisieran ver una solución efectiva de la crisis global. No puedo decir sí asumirán esa responsabilidad, eso es una cuestión política.

CM. Esta es una crisis que va más allá de la economía. También es una crisis política. ¿En su opinión, cuáles fueron las razones políticas que llevaron a esta crisis?

JG. En los Estados Unidos pasamos por un período de desgobierno. Un abandono de la responsabilidad pública, de la regulación financiera seria. Esa es la raíz de la crisis, de las hipotecas subprime, de los instrumentos basados en esos derivados, profundamente enquistados en el sector financiero; esas cosas no habrían ocurrido con una regulación efectiva, solo pasaron porque el Ejecutivo favoreció a sus compinches y soltó la mano a las responsabilidades públicas reconocidas durante seis décadas.

CM. Nuevamente sobre la cuestión de la desigualdad: en la última década del Siglo XX creció en todo el mundo, tanto en los países que experimentaron recesiones como en los que crecieron de manera explosiva. ¿Usted ve en esta crisis una oportunidad, o un riesgo de que la desigualdad global aumente todavía más?

JB. Bien, en cualquier crisis los pobres van a ser más afectados que los ricos. Pero esta crisis, en particular, puede mostrar una diferencia: los más golpeados han sido los sectores financieros de los países ricos. Aunque al mismo tiempo se puede ver, por ejemplo, una disparidad creciente entre Europa Oriental y Occidental, debido a la manera como las monedas de la Europa Central y Oriental son respaldadas en libras o en euros. Y una de las implicaciones de eso es que además de ser apropiado que los países refuercen sus propias redes de seguridad social, en economías regionalmente integradas, o que aspiren a la integración con los países más fuertes, deben tomar medidas que refuercen ese tipo de políticas para la región como un todo.

James K. Galbraith es profesor de economía en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Anteriormente ocupó varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la dirección ejecutiva del Joint Economic Committee.

miércoles, 11 de marzo de 2009

UNA GRAN CARPA PARA AFGANISTAN

Alberto Piris

En su encuentro con los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN la pasada semana, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, formuló la idea "de lo que se llama una reunión bajo una gran carpa de todos los países preocupados o interesados por Afganistán". En la rueda de prensa que tuvo lugar al concluir la conferencia otánica, precisó más: "Si organizamos ese tipo de reunión, es de esperar que se invite a Irán, como vecino que es de Afganistán".

Con estas sencillas palabras mostró al mundo uno de los más importantes cambios en la política exterior de la Casa Blanca. Algún destacado dirigente de Irán -el núcleo duro del abominable "eje del mal" en la era Bush- estará convocado a reunirse libremente con sus homólogos de EEUU y otros países, si no bajo un gran toldo de reminiscencias beduinas, como sugirió metafóricamente Clinton, sí en algún pulcro salón holandés de conferencias -según se ha filtrado a los medios-, para tratar del que, hoy por hoy, constituye un grave problema que preocupa a EEUU y a sus aliados: hallar el modo de dar fin a la intervención militar en Afganistán.

La invitación tiene también su pequeña trampa, aunque ésta parezca inocente. En efecto: hace un mes Obama envió al presidente ruso Medvédev una carta secreta, que pronto dejó de serlo porque el mismo Obama aludió a ella la pasada semana. Le proponía celebrar conversaciones simultáneas sobre el escudo antimisiles de EEUU, cuyo previsto despliegue parcial en Europa molesta a Moscú, y sobre los designios nucleares iraníes. Obama lo expresó así: "Es natural que si frenamos las intenciones iraníes de hacerse con armas nucleares, será menor nuestra necesidad de disponer de una defensa antimisiles".

Hay dos aspectos a los que Obama no alude, pero que es necesario tener en cuenta. El primero es que, muy probablemente, Rusia no es capaz de ejercer suficiente presión sobre Irán como para torcer su rumbo nuclear. Destacados analistas rusos recuerdan insistentemente que Irán no es un país de orden menor, como Afganistán o Pakistán. Destacan su milenaria historia, su orgullo nacional y su tradicional rechazo a las presiones exteriores. No está lejano en la memoria del pueblo iraní el recuerdo de la expulsión del primer ministro Mossadeq, provocada por EEUU y el Reino Unido cuando intentó nacionalizar el petróleo iraní. Ese fue el origen remoto de la caída del Sah y de la revolución islámica, lo que condujo a la actual situación de enfrentamiento con EEUU. Por lo general, los analistas políticos europeos, incluidos los rusos, suelen ser más sensibles a las enseñanzas de la Historia que sus homólogos de EEUU. De ahí que crean que Obama exagera las posibilidades rusas de influir decisivamente sobre Teherán.

El segundo aspecto es que la prevista instalación del escudo antimisiles no obedece tanto a una amenaza real como a los intereses de la industria de defensa de EEUU, que de ello espera sustanciales beneficios. Al fin y al cabo esto no es sino la continuación de una dinámica que arraigó profundamente durante los decenios de la Guerra Fría y que ha sido muy bien estudiada. Se trata de exagerar una amenaza, inventándola cuando sea preciso, para forzar la necesidad de nuevas armas, siempre más costosas: es el "arsenal barroco" sobre el que ya escribió Mary Kaldor. Vencer estas inercias será probablemente más difícil para Obama que convencer a Teherán de que modifique su política nuclear.

Por su parte, el embajador iraní ante la Agencia Internacional de la Energía Atómica ha manifestado que su país esta dispuesto a entablar conversaciones con EEUU, Rusia, China y los principales países europeos. Añadió que si esos países "adoptan maneras civilizadas y comparten la misma mesa de diálogo, podremos romper el punto muerto". Sin embargo, no es fácil que la reunión se produzca antes de junio, cuando tendrán lugar en Irán las elecciones presidenciales en las que participará Ahmadineyad, cuya furibunda retórica contra EEUU habrá de templarse en cierta medida si resulta reelegido en el cargo y pretende acercar posiciones con el resto del mundo.

Podemos, pues, deducir que la pasada cumbre de la OTAN ha mostrado un avance muy positivo en dos direcciones que la obcecación de la época de Bush había hecho impracticables. Una es la nueva relación con Rusia, esencial para la estabilidad de Europa, aunque a algunos países del Este europeo les cueste vencer sus recelos históricos y manifiesten disgusto. La otra se dirige a Teherán como parte interesada en el conflicto de Oriente Medio, aunque en este caso sea en Israel donde se percibe la resistencia. A EEUU corresponde persuadir a sus reticentes aliados para que apoyen la nueva política.

Otro importante paso en ambas direcciones podrá darse el próximo 2 de abril, cuando en Londres se reúnan Obama y Medvédev en la cumbre del G-20, lo que permitirá saber si Washington y Moscú empiezan a trabajar de modo conjunto, con puntos de vista no muy dispares, en algunos de los principales problemas que aquejan hoy a la humanidad.

* General de Artillería en la Reserva

domingo, 8 de marzo de 2009

DE SPECULUM A ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE: LUCE IRIGARAY, 25 AÑOS DE FILOSOFÍA FEMINISTA DE LA DIFERENCIA (*)

Juan de Avila


Luce Irigaray, quien nació en Bélgica y reside en París, es una de las más grandes pensadoras y filósofas del feminismo de la diferencia. Desde su libro Speculum, publicado en 1974, su crítica a la cultura patriarcal monosexuada ha sido central para un pensamiento y un hacer del mundo que rompa la idea del varón como el neutro universal y contenedor del género femenino. Su profusa reflexión filosófica, orientada siempre al ser mujer en esta cultura y a la búsqueda de condiciones para el desarrollo de una "subjetividad femenina autónoma", ha abarcado análisis de las relaciones, del lenguaje, del derecho, de la historia, de la sexualidad, de la creatividad y de la estética.

En entrevista exclusiva para Triple Jornada, realizada en su departamento parisino, esta filósofa, psicoanalista, investigadora, escritora, conferencista y luchadora por una sociedad capaz de contener diferenciadamente a los dos géneros, habla de las constantes de su obra, aporta su nueva visión sobre la virginidad femenina, sobre la necesidad de refundar la familia basada en un reconocimiento entre hombre y mujer como personas civiles y no sólo como identidades naturales y critica a las feministas que han abandonado sus objetivos y "hasta a ellas mismas" por hacer una carrera. Ello en el contexto de su último libro Entre Orient et Occident publicado este año en Francia por Ediciones Grasset y aún sin traducción al español.

Triple Jornada.- ¿Cómo ha sido la evolución de su pensamiento desde su primera obra, Speculum, pasando por Etre Deux (Ser Dos) y ahora Entre Orient et Occident.

Luce Irigaray.- Mi obra escrita se desarrolla a razón de un libro por año, la mayor parte de éstos han sido traducidos al inglés, italiano, español, alemán y japonés. Tres intenciones organizan el desarrollo de mi pensamiento: la crítica de una cultura de sujeto único, el masculino; la definición de parámetros que permitan la constitución de una subjetividad femenina autónoma, y la búsqueda de condiciones de posibilidad -filosóficas, lingüísticas, políticas- de una cultura de dos sujetos no sometidos uno al otro. Aunque el desarrollo de la obra es ciertamente cronológico (74-85, de Speculum a Parler n´est jamais neutre; 85-92, de Parler n´est jamais neutre a J´aime à toi y 92-97 de J´aime à toi a Etre deux), estas diferentes dimensiones intervienen con frecuencia en el mismo libro. Es decir, ya es posible encontrar en Speculum el proyecto realizado en Etre Deux.

T.J.- En su libro Entre Orient et Occident, de reciente publicación aquí en Francia, usted da un giro a su pensamiento y destina gran parte de sus reflexiones a la cultura del cercano y lejano Oriente.

LI.- Algunos de los últimos filósofos occidentales han volteado hacia el Oriente para buscar allí elementos olvidados en la tradición occidental. Así lo he hecho yo misma, leyendo a Nietzsche y a Heidegger, por ejemplo. Por otro lado, abordé este regreso al Oriente cuando, después de sufrir un accidente de auto, se me aconsejó la práctica del yoga. El maestro que me inició lo hizo también en lecturas acordes con la práctica. De esta manera descubrí textos tradicionales de culturas del lejano y cercano Oriente, en las cuales encontré un modo de pensar diferente al habitual en Occidente, el cual me parece que corresponde a cierto número de mis deseos: un pensamiento más encarnado, expresión más cercana a la realidad y al lenguaje poético, sabiduría más atenta a la identidad femenina y más respetuosa del cosmos. Intento así establecer, o restablecer, puentes entre las tradiciones del Oriente y del Occidente, pero de manera diferente a la de los filósofos occidentales: mi acercamiento está ligado a una práctica y a una lectura de los textos tradicionales de esas culturas de las cuales hablan poco los filósofos de Occidente.

T.J.- En Entre Orient et Occident usted habla de enseñanzas espirituales nuevas aprendidas de las culturas orientales.

LI.- De esas culturas, aprendí, en efecto, que espiritualidad y pensamiento no se separan; en nuestra tradición, diríamos: filosofía y religión no se separan, pero en las culturas no occidentales, se trata de una espiritualidad bastante diferente, que cada uno está invitado a practicar respetando los ritmos de su cuerpo, los ritmos del universo. Una cultura de la respiración, del aliento, permite, por otra parte, unir esos dos aspectos del mundo natural.
En Occidente, la filosofía nos enseña que el hombre es un animal dotado de lenguaje; en Oriente, el humano realizado aparece más bien como capaz de dominar su aliento y, a través de esta dominación, despertar y transfigurar poco a poco la materia de la cual está hecho, la del mundo a su alrededor, la de los otros seres vivos. A la luz de esta cultura del aliento, he podido interpretar por otra parte ciertos ¨misterios¨ de la tradición occidental, de manera más apropiada a un devenir espiritual femenino.

T.J.- En su capítulo sobre las Enseñanzas orientales aborda el tema de la virginidad como una necesidad o una decisión de la mujer y hasta podría deducirse que recomienda su práctica, ¿busca abrir usted una nueva vía para interpretar y valorizar de manera diferente a la actual la virginidad femenina?

LI.- Virginidad es una palabra que durante mucho tiempo ha servido para la explotación de la mujer. Por ello pienso que es importante descubrirle o redescubrirle un sentido positivo. Esto es posible a partir de una cultura del aliento: la virginidad corresponde entonces a una dimensión espiritual en la cual las mujeres pueden asegurar ellas mismas la práctica (de la virginidad), sin una sumisión a las enseñanzas masculinas poco prevenidas sobre la subjetividad femenina. Por otro lado, la virginidad de la mujer puede igualmente significar un derecho, para ella, a la integridad física y moral, que debería ser garantizado por una legislación. La virginidad femenina ha sido considerada durante mucho tiempo como un valor al servicio del varón, notoriamente para hacer de la mujer un objeto de intercambio entre los hombres. Reencontrar un sentido positivo a la virginidad por parte de la misma mujer es importante culturalmente hablando.

T.J.- El tema de la familia y su crisis contemporánea está también presente en su obra. ¿Cómo refundar la familia a partir de la situación actual?

LI.- Actualmente en Occidente las familias explotan: padres y madres se separan, los hijos van de una al otro, del otro a la una. Volver a los antiguos modelos familiares no es una solución. Se trata más bien de inventar una nueva familia: no más esa en la cual cada uno o cada una pierde su identidad en un todo indiferenciado donde gobierna la madre en la casa y el padre, como ciudadano, dentro y fuera del hogar. Para salir de este tipo de comunidad familiar, ¿no sería la solución refundar la familia sobre una alianza entre el hombre y la mujer, reconocidos ambos como personas civiles y no solamente como identidades naturales? La familia se convierte así en un lugar en construcción de la comunidad civil y del devenir cultural de la humanidad. La filiación no es más su objetivo principal sino el florecimiento de la pareja y del mundo en el cual vive. ¿Por qué temer que este florecimiento se oponga a la generación, si éste toma el sentido no de un destino o de una obligación, sino de una unión más íntima y más completa?

T.J.- El concepto de la diferencia entre hombre y mujer es la clave en su obra. ¿Por qué mientras la mayoría habla de la igualdad usted habla de la diferencia?

LI.- Primero, creo que continuamente hay una confusión entre igualdad y equivalencia de los derechos. Segundo, devenir igual significa frecuentemente abolir su identidad. Más profundamente, yo diría que el mal de nuestra época viene sobre todo de una pérdida de la autonomía personal, resultante de una falta de cultura de la vida como tal, que hace que difícilmente nos encontremos el uno frente al otro. El Otro se convierte en un padre o un niño, en un amo o un esclavo, un superior o un inferior, una cosa o un verdugo. La relación de reconocimiento y de reciprocidad es rara. ¿No es allí donde se encuentra el mayor bien? El problema de la igualdad entre los individuos, particularmente entre los sexos, no puede resolver la cuestión: la igualdad se evalúa en función de algo en común que posee más o menos cada uno, lo que entraña relaciones de competición agresiva. No hay cuestionamiento entonces respecto al amor y la reciprocidad de las personas. Esto no puede ocurrir más que dentro del respeto de las diferencias, cuando el otro es reconocido por lo que es, en un deseo, una alianza y un entrelazamiento de las cualidades propias de cada uno o una.

T.J.- ¿Ve entonces usted una manera de construir un universo cultural y social donde la relación de amor, afecto, interacción, tenga una mayor participación en la construcción de parejas y familias?

LI.- Sí, en el mundo entero no existen sino hombres y mujeres, de diferentes edades, de diferentes razas, de diferentes tradiciones. Desarrollar una cultura del respeto de la diferencia entre hombres y mujeres vuelve a construir las bases de una democracia universal, por lo que la desaparición de la diferencia, de las diferencias, conduce, ella, a la competencia, al conflicto, a la guerra.

T.J.- ¿Qué piensa usted de los debates actuales sobre la paridad en política? ¿Las modificaciones constitucionales al respecto le parecen deseables?

LI.- Según yo, la paridad debería comenzar al nivel de la ciudadanía entre mujeres y hombres, en la vida privada y pública. Para esta paridad, debemos completar el Código Civil más que modificar la constitución que, en Francia al menos, no concierne a las leyes relativas al gobierno. Por ejemplo, la mujer debe poder decidir libre y responsablemente sobre su maternidad, de lo contrario ella queda como menor de edad. Esta paridad ¨por lo bajo¨ es necesaria a la democracia como paridad real de los ciudadanos delante de la ley, el Estado. Es ella la que puede llevar a una paridad ¨por lo alto¨. Representar a los otros sin representarse a sí misma no conviene. Una identidad civil garantizada por el derecho, y no una identidad natural, es necesaria para asegurar una representación democrática. Entre el elector/a y el elegido/a, un tercer objetivo legal es necesario: el código civil. El número de asuntos políticos que se tratan hoy en lo penal lo prueba. Las mujeres deberían abrir la vía a una política diferente: en lo que concierne a las relaciones entre derecho y mandato representativo y en lo que concierne a la defensa y promoción de valores que le son más familiares: la vida y las relaciones entre las personas, por poner dos ejemplos.

T.J.- ¿Qué piensa de la evolución del movimiento feminista? Una crítica reciente que se hace eco en México y en otras partes es que poco o nada ha cambiado respecto a la condición de las mujeres?

LI.- Es difícil decir que nada ha cambiado, incluso si la evolución entraña a veces cosas poco deseables. Estas resultan sobre todo del hecho que las mujeres no continúan militando juntas para la obtención de derechos para todas las mujeres. Ciertas mujeres utilizan la apertura obtenida por los movimientos de liberación ¨para hacer carrera¨ renunciando a los objetivos de los movimientos de liberación, e incluso a ellas mismas. Ellas han servido así a la causa de los hombres más patriarcales y no a la de ellas mismas. Además, estas mujeres son frecuentemente incompetentes desde el punto de vista de las posturas de la liberación de las mujeres, y es, por otro lado, la razón por la cual ellas han podido hacer fácilmente carrera.

T.J.- Por último, al leer sus obras, las encuentro un tanto complicadas, con lenguaje muy denso, no para cualquier público. ¿Para quién escribe Luce Irigaray, cuál es su público?

LI.- Speculum me ha valido la exclusión de las instituciones universitarias, pero (por otro lado) la atención de numerosas mujeres con menos diplomas. El amor, la vida e incluso la verdad son frecuentemente mejor comprendidos por los niños y por las personas un poco ingenuas culturalmente que por los intelectuales, los sabios, que tienen una posición adquirida a defender. Sin forzosamente comprender el contexto filosófico de ciertas palabras - irreductible, indirección, apropiación, etc- su atención se asiste por el deseo que permite intuir el sentido de las palabras que forman parte también de lo cotidiano. Mi libro J´aime à toi (Amo a ti) ha sido adoptado por las jóvenes italianas como guía amorosa, sin grandes competencias teóricas. Considerar a los no intelectuales como incapaces de cultura, como si tuvieran necesidad de un discurso estándar, predigerido, es un error grave. Ello puede llevar a aberraciones totalitarias. La capacidad de pensar de los ciudadanos es lo que pone obstáculos a tales peligros: no solamente rumiar el pasado sino construir, de manera positiva y crítica, un futuro más justo y más feliz.

(*) Las respuestas de Luce Irigaray, fueron revisadas por ella, por lo que se entregan sin ninguna corrección.

martes, 3 de marzo de 2009

LA EXPLOSION DEL DESEMPLEO

Ignacio Ramonet

Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.

Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy's, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.

En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%...

En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones... Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados...
En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.

Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser "un mal necesario en tiempos de crisis". El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a "consumir productos españoles". Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la consigna " UK jobs for British workers! " ("Empleos británicos para trabajadores británicos"), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran "invitados" a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (léase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania... también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?

Notas:
(1) Sami Nair, "¿Xenofobia o Europa social?", El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.