lunes, 14 de marzo de 2011

patología de la ganancia y el planeta desechable

Michael Parenti*

Hace algunos años en Nueva Inglaterra, un grupo de ecologistas le preguntó a un ejecutivo cómo podía su empresa (una fábrica de papel) justificar el vertido de sus efluentes industriales crudos en un río cercano. El río, que le había tomado a la Madre Naturaleza siglos para crear era usado como fuente de agua potable, para pescar, para hacer canotaje y natación, en pocos años, la fábrica de papel lo había convertido en una cloaca a cielo abierto altamente tóxica.

El ejecutivo de la empresa se encogió de hombros y dijo que esa era la forma más rentable de eliminar los desechos de la fábrica. Si la empresa hubiera tenido que absorber el costo adicional de limpiar después de sí misma, no habría podido mantener su ventaja competitiva y hubiera quebrado o se habría mudado a un mercado laboral más barato, lo que habría resultado en la pérdida de puestos de trabajo para la economía local.

Mercado Libre, Über Alles

Era un argumento conocido: la empresa no tenía otra opción. Se vio obligada a actuar de esa manera en un mercado competitivo. La planta no estaba en el negocio de la protección del medio ambiente, sino en el negocio de generar utilidades, el mayor beneficio posible a la mayor tasa de rendimiento posible. Lo único que importa, como los líderes empresariales dejan claro cuando se les pregunta sobre el tema, son las ganancias. El objetivo principal de un negocio es la acumulación de capital.

Para justificar esta actitud especuladora, las corporaciones estadounidenses promueven el clásico laissez-faire, la teoría que afirma que el libre mercado -una congestión de empresas desreguladas y sin restricciones que persiguen sus propios intereses egoístamente- es gobernado por una "mano invisible" benigna que milagrosamente produce resultados óptimos para todos.

Los propulsores del libre mercado tienen una profunda fe en el laissez-faire, porque es una fe que les beneficia. Esto significa que no son supervisados por el gobierno, ni tienen que rendir cuentas por los desastres ambientales que causan. Como ávido niños mimados, que en repetidas ocasiones han sido rescatados por el gobierno (¡que tal libre mercado!) para que puedan seguir asumiendo riesgos irresponsables, saqueando la tierra, envenenando los mares, enfermando comunidades, devastando regiones enteras, y embolsándose beneficios obscenos.

Este sistema corporativo de acumulación de capital trata los recursos de la Tierra, que dan sustento a la vida (las tierras arables, las aguas subterráneas, los humedales, los bosques, la pesca, el suelo marino, las bahías y los ríos y la calidad del aire), como ingredientes desechables de suministro presumiblemente ilimitado, que se consume o envenena a voluntad. Tal como lo demostró el derrame de BP en el Golfo de México, las consideraciones de costos pesan mucho más que las consideraciones de seguridad. Y como concluyó una investigación del Congreso: "Una y otra vez, parece que BP tomó decisiones que aumentaron el riesgo de explosión, sólo para ahorrarse tiempo y dinero".

En efecto, la función de la empresa transnacional no es promover una ecología sana, sino extraer tanto valor del mundo natural como sea posible, incluso si esto significa tratar el medio ambiente como una fosa séptica. Este capitalismo corporativo en expansión y nuestra frágil ecología están en curso de colisión, tanto así que los sistemas de soporte de la delgada exosfera -la delgada capa de aire fresco, agua y tierra vegetal del planeta- están en peligro.

No es cierto que los intereses político-económicos dominantes estén en un estado de negación acerca de todo esto. Mucho peor que la negación, han demostrado un franco antagonismo hacia aquellos que piensan que nuestro planeta es más importante que sus beneficios. Así que difaman a los ambientalistas como "eco-terroristas", "Gestapo de la EPA", "alarmistas del Día de la Tierra", "amantes de los árboles", y promotores de una "histeria verde".

En un gran alejamiento de la ideología de libre mercado, la mayoría de las deseconomías de las grandes empresas son impuestas sobre la población en general, incluyendo los costes de la limpieza de desechos tóxicos, el costo del monitoreo de la producción, el coste de la eliminación de efluentes industriales (que compone 40 a 60 por ciento de las cargas tratadas por las plantas de alcantarillado municipales financiadas por los contribuyentes), el costo de desarrollar nuevas fuentes de agua (mientras que la industria y la agroindustria consume el 80 por ciento del suministro de agua de la nación cada día), y los costos de la atención médica por enfermedades causadas por toda la toxicidad creada. Después de transferir al gobierno muchas de estas deseconomías, el sector privado se jacta de su gran eficiencia, supuestamente superior a la del sector público.

Los super-ricos son diferentes a nosotros

¿No sería un desastre ecológico una amenaza para la salud y la supervivencia de los plutócratas corporativos al igual que lo es para nosotros, los ciudadanos comunes? Podemos entender por qué las grandes corporaciones querrían destruir la vivienda pública, la educación pública, el Seguro Social, Medicare y Medicaid. Estos recortes nos acercarían a una sociedad de libre mercado carente de la financiación pública "socialística" de servicios humanos que tanto detestan los reaccionarios. Y estos recortes no privarían a los super-ricos y sus familias de nada. Los super-ricos tienen más de la riqueza privada suficiente para adquirir cualquiera de los servicios y la protección que necesitan para sí mismos.

Pero el medio ambiente es una historia diferente, ¿no? ¿Acaso estos ricos reaccionarios y sus grupos corporativos de presión no habitan el mismo planeta contaminado que los demás, acaso no comen los mismos alimentos químicamente contaminados, ni respiran el mismo aire tóxico? De hecho, no; no viven exactamente como todos los demás. Experimentan una realidad de clase distinta, a menudo residen en lugares donde el aire es notablemente mejor que en las áreas de ingresos bajos y medios. Tienen acceso a alimentos orgánicos, especialmente transportados y preparados.

Los vertederos tóxicos de la nación y las autopistas por lo general están lejos de sus elegantes vecindarios. De hecho, los super-ricos no viven en vecindarios como tales. Por lo general, residen en extensos terrenos rodeados de áreas boscosas, arroyos, praderas, y sólo unas pocas bien controladas carreteras de acceso. Sus árboles y jardines no son tratados con aerosoles de pesticidas. La tala indiscriminada no afecta sus ranchos, haciendas, y bosques familiares, ni sus lagos y sus centros vacacionales.

No obstante, ¿no deberían temer la amenaza de un apocalipsis ecológico provocado por el calentamiento global? ¿Quieren ver destruida la vida en la Tierra, incluyendo sus propias vidas? En el largo plazo, de hecho están sellando su propio destino, junto con el de todos los demás. Sin embargo, como todos nosotros, no viven en el largo plazo, sino en el aquí y el ahora. ¿Lo que está en juego para ellos es algo más próximo y más urgente que la ecología mundial, son sus ganancias globales. El destino de la biosfera parece una abstracción distante en comparación con el destino inmediato de sus enormes inversiones.

Con la vista puesta en el balance, los líderes de las grandes empresas saben que cada dólar que una empresa gasta en cosas raras como la protección del medio ambiente es un dólar menos de ganancia. Alejarse de los combustibles fósiles y hacia la energía solar, eólica o pelágica podría ayudar a evitar el desastre ecológico, pero seis de las diez mejores empresas industriales del mundo están involucradas principalmente en la producción de petróleo, gasolina y vehículos a motor. La contaminación por combustibles fósiles trae miles de millones de dólares en retornos. Y los grandes productores están convencidos de que las formas ecológicamente sostenibles de producción son una amenaza para dichos beneficios.

La ganancia inmediata para uno mismo es una consideración mucho más convincente que una pérdida futura compartida por el público en general. Cada vez que usted conduce su automóvil, pone su necesidad inmediata de llegar a algún lugar por delante de la necesidad colectiva para evitar el envenenamiento del aire que todos respiramos. Lo mismo es válido con los grandes actores: el costo social de convertir un bosque en un desierto pesa poco en contra de la ganancia inmensa e inmediata que proviene de la cosecha de la madera que representa dinero en efectivo. Y siempre se puede racionalizar: hay muchísimos otros bosques para que la gente se pasee, no necesitan este; la sociedad necesita la madera; los leñadores necesitan los puestos de trabajo, y así sucesivamente.

El futuro es ahora

Pero algunos de los mismos científicos y ecologistas que ven la crisis ecológica como urgente nos advierten de una crisis climática catastrófica "al final de este siglo". Pero para eso falta unos noventa años, cuando todos nosotros, y la mayoría de nuestros hijos, estaremos muertos -lo que hace que el calentamiento global sea un tema mucho menos urgente.

Hay otros científicos que logran ser aún más irritantes al advertirnos de una crisis ecológica inminente, luego poniéndola aún más lejos en el futuro: "Vamos a tener que dejar de pensar en términos de millones de años y comenzar a pensar en términos de siglos", dijo un sabio científico, citado en el New York Times en 2006. ¿Se supone que esto debe ponernos en alerta? Si una catástrofe global está a un siglo o a varios siglos de distancia, ¿quién va a tomar las decisiones terriblemente difíciles y costosas, cuyos efectos se harán sentir en un futuro tan lejano?

A menudo se nos dice que debemos pensar en nuestros nietos, que serán las víctimas de todo esto (llamado que, normalmente, se hace en tono suplicante). Pero la mayoría de los jóvenes con los que converso en las universidades tienen dificultades para imaginar el mundo en el que sus inexistentes nietos vivirán en treinta o cuarenta años.

Debemos olvidarnos de estos llamados. No tenemos siglos o generaciones, ni siquiera décadas, antes de que los desastres estén sobre nosotros. La crisis ecológica no es una urgencia a distancia. La mayoría de quienes estamos vivos hoy probablemente no tendremos el lujo de decir "Après moi, le déluge" porque todavía estaremos aquí cuando empiece la catástrofe. Sabemos que esto es cierto, porque la crisis ecológica ya está actuando sobre nosotros con un efecto acelerado y agravado y que pronto será irreversible.

La locura de la especulación

Es triste decirlo, el medio ambiente no puede defenderse por sí mismo. Depende de nosotros proteger lo que queda de él. Pero todos lo que los súper ricos quieren es continuar transformando la naturaleza viva en mercancías y las mercancías en capital muerto. Los inminentes desastres ecológicos no significan nada para los saqueadores corporativos ya que la naturaleza viva no tiene valor para ellos.

La riqueza es adictiva. La fortuna despierta el apetito por mayor fortuna. No hay fin a la cantidad de dinero que uno podría desear acumular, impulsado por la sagrada fama, la maldita hambre de oro. Así que los adictos al dinero cogen cada vez más para sí mismos, más de lo que se puede gastar en un millar de vidas de ilimitada indulgencia, impulsada por lo que empieza a parecerse a una patología obsesiva, una monomanía que borra toda consideración humana.

Los súper-ricos están más apegados a sus riquezas que a la Tierra en la que viven, más preocupados por el destino de su fortuna que por el destino de la humanidad, tan poseídos por su afán de lucro que no ven el desastre que se avecina. Hay una caricatura del New Yorker que muestra a un ejecutivo corporativo hablando en una reunión de negocios: "Y así, mientras que el escenario del fin del mundo estará lleno de horrores inimaginables, creemos que el período de pre-fin estará lleno de oportunidades de lucro".

No es una broma. Hace años comenté que quienes negaban la existencia del calentamiento global no cambiarían su opinión hasta que el Polo Norte comenzara a derretirse (nunca pensé que empezaría a derretirse en mi vida). Hoy estamos frente al derretimiento del Ártico con sus terribles implicaciones para las corrientes oceánicas del golfo, los niveles de las aguas costeras, toda la zona templada del planeta y la producción agrícola mundial.

Entonces, ¿cómo están respondiendo los capitanes de la industria y las finanzas? Como era de esperarse al igual que los especuladores monomaníacos. Ellos escuchan la música: ca-ching, ca-ching. En primer lugar, el deshielo del Ártico abrirá un paso directo entre los dos grandes océanos, un sueño más antiguo que Lewis y Clark. Esto hará más cortas y más accesibles las rutas del comercio mundial. Ya no tendrán que cruzar por el Canal de Panamá o el Cabo de Hornos. Los menores costos de transporte significan más comercio y mayores beneficios.

En segundo lugar, alegremente notan que el deshielo está abriendo vastas reservas de petróleo a la perforación. Podrán seguir perforando en busca de más de los mismos combustibles fósiles que están causando la calamidad que desciende sobre nosotros. Más deshielo significa más petróleo y más beneficios, tal es el mantra de los propulsores del libre mercado, que piensan que el mundo les pertenece sólo a ellos.

Imaginemos ahora que estamos todos dentro de un gran autobús a toda velocidad por un camino que se dirige hacia una caída fatal en un profundo barranco. ¿Qué harían nuestros adictos a las ganancias? Estarían corriendo de arriba a abajo del pasillo, vendiendo cojines y cinturones de seguridad a precios exorbitantes. Ya estaban preparados para esta oportunidad de venta.

Tenemos que levantarnos de nuestros asientos, y colocarlos bajo la supervisión de adultos, correr al frente del autobús, botar al conductor, agarrar el volante, frenar el autobús y darle la vuelta. No es fácil, pero quizá todavía sea posible. Para mí, ese es un sueño recurrente.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿cómo intervenir en libia?

Alberto Piris*

Ante la prolongada resistencia de Gadafi en la capital libia, son bastantes los que, sin detenerse a considerar la complejidad del asunto, se impacientan y reclaman una urgente intervención militar que ponga fin al conflicto que está ensangrentando el vecino país mediterráneo. Para algunos, la solución no requiere muchas disquisiciones: consiste en EEUU y sus ejércitos. Ya que los libios rebeldes no saben salir por sí solos de lo que algunos ven como un estancamiento de la situación, dejémosles a un lado y que sean las victoriosas armas de Occidente las que digan la última palabra.

Este modo de pensar, aparte de revelar cierto residuo colonialista, parece olvidar que las dos revoluciones previas a la libia, que expulsaron del poder a sendos dictadores en países vecinos, alcanzaron plena legitimidad fuera y dentro del país precisamente porque su éxito se debió en exclusiva al esfuerzo de los pueblos rebelados. No hubo necesidad de apoyos ni intervenciones foráneas. Nacieron en el seno del pueblo y éste es el principal protagonista de cada revolución. Ni tunecinos ni egipcios deben nada a nadie. Están sentando por sí mismos las bases de sus nuevas estructuras políticas. Aunque esto les presente ahora serios problemas, que cada país habrá de resolver a su modo, y aunque no se vea fácil el paso desde la revolución hacia la estabilidad, los nuevos gobernantes solo habrán de responder ante sus pueblos, libres de endeudamientos ajenos, materiales o ideológicos.

Tras el bombardeo de Bengasi por aviones gubernamentales el lunes pasado, también los dirigentes de la rebelión libia discuten sobre la conveniencia de una intervención militar extranjera. Discusión que se ha extendido a esa parte de la sociedad libia que se ha sacudido el yugo de Gadafi y comienza a organizarse en libertad en varias zonas del país. Bastantes son los libios que piensan que una intervención militar, incluso bajo los auspicios de Naciones Unidas, serviría para reforzar a Gadafi, quien la utilizaría para excitar el patriotismo libio ante lo que haría aparecer como una conspiración de las potencias hostiles.

La disyuntiva está entre seguir soportando la represión desencadenada por el acorralado dictador, que sigue asesinando a sus compatriotas, o pasar la bandera de la rebelión, hasta ahora en manos libias, a fuerzas armadas extranjeras. No es ajeno a esta tesitura el Gobierno de EEUU; la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, admitió en el Congreso el martes pasado que la oposición libia tenía gran interés en ser reconocida como el agente del pueblo libio, sin intervención alguna de fuerzas extrañas.

Tanto en Washington como en Londres se habla de imponer por la fuerza una zona de exclusión aérea, vigilada por los cazabombarderos de ambos países, para evitar que la aviación gubernamental siga atacando a su propio pueblo. En los estados mayores de ambas capitales todavía se recuerda una operación análoga, al concluir la primera guerra contra Sadam, a fin de proteger a los chiíes iraquíes de la represión desencadenada por el dictador vencido, aunque todavía no depuesto. Apenas tuvo éxito y Sadam pudo continuar su venganza.

Aparte de todo lo anterior, organizar una zona de exclusión aérea presenta problemas intrínsecos que deben tenerse muy en cuenta. No sería el menor conseguir la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Rusia ha manifestado ya su oposición a la medida, China probablemente la secundaría y algunos países europeos (Francia e Italia entre ellos) tienen serias dudas. Iniciarla sin el visto bueno de la ONU causaría discrepancias entre los países ahora alineados contra Gadafi; el recuerdo del fiasco iraquí está demasiado próximo como para iniciar nuevas aventuras. También el apoyo de la Liga Árabe sería estimable, pero no imprescindible.

Los elevados costes de la operación habrían de compartirse ¿entre quiénes? ¿Desde dónde se controlaría? ¿Quién tomaría las decisiones necesarias para llevarla a cabo? Entre otras cosas, habría que decidir si afecta a aviones militares o civiles, aviones o helicópteros. ¿Sería el Pentágono el que establecería las llamadas "reglas de enfrentamiento"?
Hay otro escollo difícil de soslayar: la exigencia previa de poner fuera de combate a las defensas antiaéreas libias. Sea cual sea el modo como esto se consiga es muy difícil evitar que se produzcan víctimas inocentes entre la población civil.
 
En realidad, todos los implicados en el conflicto (desde la ONU hasta las juntas de Gobierno que ya ejercen en Bengasi) desearían que fuese la presión ejercida sobre Gadafi, que ahora parece multiplicarse desde varios ángulos, la que produjese su retirada del poder. Los planes militares que se están aireando parecen tener también como objetivo el aumento de esa presión. No obstante, si esto no se consigue, será necesario adoptar medidas de fuerza que pongan fin a la exterminación del pueblo libio a manos del iluminado dictador, y es en ese caso cuando habremos de desear que no sea peor el remedio que la enfermedad.
 

sábado, 5 de marzo de 2011

afganistán: una guerra sin fin en un mundo sin conciencia

Rick Rozoff* 

La mayor fuerza militar extranjera jamás desplegada en Afganistán se halla ya inmersa en el décimo año de una guerra que se ha convertido en la más larga y en la más letal del siglo XXI.

Alrededor de 154.000 soldados ocupantes, casi dos tercios de ellos estadounidenses y el resto de otras cincuenta naciones, han emprendido un conflicto armado que con cada año que pasa se hace más mortífero.

Al principio de este mes, la Agence France-Press calculaba que en Afganistán habían muerto unas 10.000 personas a lo largo de 2010. Basándose en las cifras oficiales del gobierno afgano y en la página en Internet icasualties, ese número de víctimas que alcanza niveles de record aparecía documentado por categorías:
  • EEUU y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, junto a otras diversas naciones asociadas con la Organización, perdieron 711 soldados, un incremento notable respecto al año precedente cuando la cifra total de muertos fue de 521.
Los restantes 9.370 muertos eran afganos. Según AFP, se distribuían así:
  • 810 soldados del gobierno, 1.292 policías, 2.043 civiles y 5.225 personas a las que se refiere como “militantes”. No se sabe bien cuántos de los muertos de la última categoría deberían estar incluidos, de forma mucho más apropiada, en la categoría precedente. Las Naciones Unidas, por ejemplo, informaron que en los primeros diez meses del pasado año habían muerto asesinados 2.412 civiles, más 3.803 heridos, un incremento de un 20% respecto a 2009.
Los combates y los muertos crecieron en intensidad en la medida en que el año llegaba a su fin, a la vez que se incrementaban los ataques con bombardeos y las operaciones terrestres de contrainsurgencia.

El mes de febrero del pasado año, las fuerzas de la OTAN lanzaron la Operación Moshtarak en la provincia de Helmand, la mayor ofensiva hasta la fecha en la guerra que empezó el 7 de octubre de 2001. Al menos 15.000 soldados extranjeros y gubernamentales afganos perpetraron un desproporcionado atraque contra unos pocos cientos de combatientes talibanes convirtiendo a la población de Marjah en la principal víctima.

Al siguiente mes, las fuerzas de EEUU y la OTAN empezaron la Operación Omaid para conseguir el control de la ciudad de Kandahar, capital de la provincia del mismo nombre, y prepararon la Operación Hamkari para la provincia, que se ha venido repetidamente retrasando debido en gran parte al fracaso de la dilatada e inconclusa ofensiva en la vecina Helmand. La ofensiva Hamkari no se puso en marcha hasta septiembre y en una escala menos ambiciosa que la Operación Moshtarak.

Este mes, una delegación de funcionarios afganos, dirigida por el asesor del Presidente Hamid Karzai Mohammad Sadiq Aziz, afirmó que la aún inconclusa Operación Omaid ha causado 100 millones de dólares de daños en las cosechas de frutales (a punto de empezar la estación de la cosecha), en la ganadería y en las propiedades. “La Operación militar Omajid [Esperanza], que se puso en marcha durante algún tiempo en Arghandab, Zhari y los distritos de Panjwai, ha causado daños muy graves a la gente”, dijo Aziz (1).

El 24 de enero, el mismo Presidente Karzai acusó a la OTAN de haber talado unos 4.000 árboles en la provincia de Ghazni. “El Presidente, al condenar este acto, está haciendo hincapié en que las fuerzas internacionales deben evitar ese tipo de acciones, porque constituyen un crimen contra las propiedades públicas afganas, además de destruir el medio ambiente” (2), se leía en un comunicado emitido por la oficina del presidente. Evidentemente, la única planta que la OTAN no tocó fue la adormidera.

A un ritmo diario, EEUU y la OTAN aumentaron los ataques a tres bandas a ambos lados de la frontera afgano-pakistaní: Un nivel sin precedentes de bombardeos, intensificación de los ataques nocturnos de las Fuerzas Especiales y un aumento espectacular de ataques de misiles desde los letales aviones no tripulados en el noroeste de Pakistán.

La Marina de EEUU anunció el primer día de este año que el 28 de diciembre, desde el inmenso portaviones nuclear USS Abrahan Lincoln situado en el Mar Arábigo, se había lanzado la operación de combate número mil de la guerra en Afganistán. Aviones de combate despegaron desde su cubierta alcanzándose casi las 6.000 horas de vuelo en los últimos cuatro meses de 2010.

El pasado año, la Fuerza Aérea estadounidense duplicó la cantidad de controladores de ataques terminales conjuntos (JTACs, por sus siglas en inglés) a la hora de ordenar ataques aéreos en Afganistán, que sólo en el pasado mes de octubre coordinaron alrededor de 1.000 misiones, la mayor cantidad mensual de la guerra hasta ahora.

La Fuerza Aérea planea gastar más de 23 millones de dólares en la construcción de nuevas instalaciones en Alemania e Italia “para pilotos a los que convocar para los ataques aéreos de las tropas de combate del Ejército en Afganistán”. Se tiene pensado duplicar la cantidad de personal de control aéreo táctico, incluyendo controladores de ataques terminales conjuntos, “los aviadores entrenados para lanzar ataques aéreos contra objetivos enemigos” (3).

Hay planificado un complejo para un Escuadrón de Operaciones de Apoyo Aéreo para la base del ejército estadounidense en Vilseck, Alemania, y otra instalación por valor de 10 millones de dólares para la Base Aérea de Aviano, en Italia.

Vilseck alberga al 2º Regimiento Stryker de Caballería y a una brigada de infantería, y Aviano alberga un escuadrón de operaciones de apoyo aéreo que se dedica a asistir al 173º Equipo de Combate de la Brigada Aerotransportada con base en Vicenza.

Las mejoras son parte de un paquete, por valor de 100 millones de dólares, destinado a importantes proyectos de construcción militar estadounidenses en Europa en apoyo de las guerras emprendidas al este y al sur.
Este mes, los aviones de transporte Globemaster III de la Fuerza Aérea C-17 de EEUU alcanzaron sus dos millones de horas de vuelo “sólo cuatro años después de pasar su primera marca de un millón de horas, que les costó 16 años alcanzar” (4). Sus misiones se dedican de forma abrumadora a apoyar la guerra en Afganistán.

El 20 de enero, el Pentágono anunció que “las operaciones de lanzamientos aéreos en Afganistán habían alcanzado un nivel sin precedentes el 2010, con un record de 60,4 millones de libras [1 libra = 453 gramos] de carga arrojadas.

“Los 60,4 millones de libras es casi dos veces el record anterior de 2009, de más de 32,2 millones de libras de carga lanzadas, según muestran las estadísticas de la Central de las Fuerzas Aéreas de EEUU.”

“Desde el año 2006, la cantidad anual de suministros y equipamiento arrojado se ha ido prácticamente duplicando cada año. Las estadísticas publicadas ayer por la Central de la Fuerza Aérea muestran que en 2006 se arrojaron desde el aire 3,5 millones de libras en 2006, 8,12 millones en 2007, 16,57 millones en 2008, 32,26 millones en 2009 y 60,4 millones en 2010.”

El lanzamiento aéreo de equipamiento a las tropas de EEUU y la OTAN se hace mediante aviones Globemaster III C-17, Hercules C-130 y Super Hercules C-130, que operan desde los aeródromos de Bagram y Kandahar en Afganistán.

En palabras del director de la División de Movilidad Aérea del Centro de Operaciones Espaciales y Operaciones Aéreas Combinadas: “Toda este sostenimiento continuado de nuestras fuerzas de combate es un elemento clave para las operaciones de contrainsurgencia que requieren de logística y presencia persistentes” (5).

La página en Internet de la Central de las Fuerzas Aéreas de EEUU afirma:
    “El Sistema de Armamento del Centro de Operaciones Espaciales y Aéreas Combinadas, (CAOC, por sus siglas en inglés) conocido también como el AN/USQ-163 Falconer Weapon System, dirige y controla el amplio espectro de lo que el potencial aéreo aporta a la lucha: Vigilancia Global, Alcance Global y Poder Global. Localizado en el teatro de Operaciones de la Central de las Fuerzas Aéreas, el CAOC proporciona el mando y control del poder aéreo por todo Iraq, Afganistán y otras 18 naciones… El CAOC es un verdadero equipo conjunto de la Coalición, integrada por la Fuerza Aérea de EEUU, el Ejército de EEUU, la Marina de EEUU, el cuerpo de Marines de EEUU y los socios de la Coalición.” (6)
A mediados de este mes, la OTAN desplegó dos aviones del Sistema de Control y Alerta Aerotransportados (AWACS, por sus siglas en inglés) a Afganistán, “donde las tripulaciones se encargarán de rastrear las misiones de la Alianza contra los insurgentes talibanes” (7).

Este mes se reveló también que EEUU está añadiendo los aviones Gordon Stare a su flota de aviones teledirigidos Predator y Reaper, que son más avanzados en alcance y sofisticación que estos últimos y capaces de transmitir hasta diez videos diferentes en tiempo real. “Los Gordon Stare podrán mirar toda una ciudad al completo, por eso no habrá forma de que el enemigo sepa lo que estamos mirando, pero podemos verlo todo”, afirmó recientemente un oficial del Pentágono (8). No se ha informado si el nuevo avión no tripulado irá equipado con los devastadores misiles Hellfire que se lanzan desde los vehículos aéreos teledirigidos Predator, Reaper y Grey Eagle.

Estados Unidos ha desplegado recientemente tanques Abrams M1 a la provincia de Helmand, los primeros tanques de batalla estadounidenses fuertemente blindados utilizados en la guerra de más de nueve años de duración. La medida permite “que las fuerzas terrestres acierten a los insurgentes desde distancias mayores –y con una carga aún más letal- de lo que es posible hacer desde otro vehículo militar estadounidense. Los tanques de 68 toneladas están propulsados por un motor a reacción equipado con un cañón principal de 120mm que puede destruir una casa desde una distancia de casi dos kilómetros” (9).

El General David Petraeus, comandante de todas las fuerzas extranjeras en Afganistán, ha intensificado la guerra de contrainsurgencia en Afganistán hasta niveles de record. Los ataques y asesinatos de las fuerzas de operaciones especiales se triplicaron con creces el pasado otoño.

A primeros de ese mes, el Secretario de Defensa Robert Gates ordenó que se desplegaran 1.400 marines más hacia Afganistán, “temporalmente”, aumentando la cifra de tropas estadounidenses en el escenario de guerra hasta el autorizado nivel actual de 101.000 soldados.

El año pasado, las naciones que oficialmente suministran tropas a la OTAN para sus operaciones de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán alcanzaron la cifra de 48, exactamente la cuarta parte de los miembros de las Naciones Unidas. Ese recuento no incluye a las fuerzas armadas de Afganistán y Pakistán y otros países que han asignado fuerzas a la OTAN para el esfuerzo bélico, entre ellos Bahrain, Colombia, Egipto y Kazajstán.

En total, hay más de 140.000 tropas extranjeras en el país, 130.000 bajo el mando ahora de la OTAN:

El comandante de Misión de Entrenamiento de la OTAN en Afganistán, el Teniente General de EEUU William Caldwell, anunció el 5 de enero que el gasto del bloque militar occidental para construir un ejército-apoderado en Afganistán supondrá un gasto de 20.000 millones de dólares entre el pasado y el presente año.
    “Los 20.000 millones de dólares para 2010 y 2011 se están pagando para entrenamiento, equipamiento e infraestructura. La cifra representa un gran aumento sobre los 20.000 millones de dólares gastados entre 2003 y 2009.”
Caldwell confirmó también que la “misión de entrenamiento de la OTAN se prolongará tanto tiempo como sea necesario, pero al menos hasta 2016, cuando se espera que se haya acabado de desarrollar la fuerza aérea”.
    “No vamos a marcharnos. En todo caso, puede que nuestra organización crezca un poco más en tamaño.” (10)
El 12 de enero, el presidente de la Junta de Estados Mayores de EEUU, el Almirante Michael Mullen, ofreció una conferencia de prensa en Washington DC en la que dijo que la violencia iba a continuar aumentando durante la primavera en Afganistán a un nivel ya sin precedentes cuando la temporada de los combates empiece de nuevo.

El 24 de enero, en su última conferencia de prensa mensual, el Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, manifestó estar de acuerdo al afirmar:
    “No creo que 2011 vaya a ser un año fácil. Continuaremos adentrándonos por el territorio de la insurgencia. Y esperamos que continúe la violencia si el enemigo contraataca.”
En su discurso del 25 de enero sobre el Estado de la Unión, el Presidente Barack Obama utilizó un lenguaje similar –“Habrá que seguir luchando duramente”-, a pesar de que enterró el tema de la guerra más grande y más larga al final de su discurso bajo una avalancha de tópicos como familia estadounidense, momento Sputnik, listos para el progreso, el futuro es nuestro para vencer, nuestro sistema de libre empresa es lo que impulsa la innovación, qué hemos hecho los estadounidenses en los últimos 200 años: reinventarnos a nosotros mismos; y otros refinamientos de cara a su campaña para la reelección el próximo año.

Hasta el día 24 de este mes, tradicionalmente tranquilo en el frente de guerra, EEUU y la OTAN habían perdido ya 27 soldados. Un ataque aéreo de la OTAN mató a tres policías afganos a primeros de mes, tras incidentes similares acaecidos el 8 y el 16 de diciembre cuando ocho soldados afganos murieron en dos operaciones de bombardeo. El 15 de enero, un soldado estadounidense disparó y mató a un soldado afgano.

Dos días después, un soldado afgano mató a un militar italiano, resultando herido otro. El soldado italiano era el muerto italiano número 36 en Afganistán. Menos de una semana después, un soldado polaco murió al este de Afganistán, era el soldado polaco número 23 que moría en el país. Un militar francés murió el 8 de enero, el número 53 de ese país.

A primeros de mes, un ataque nocturno de la OTAN en la provincia de Ghazni mató a tres civiles afganos, entre ellos un estudiante, lo que provocó las airadas protestas de cientos de personas.

Sin embargo, según el Almirante Mullen: “Debemos prepararnos para más violencia y más bajas en los próximos meses”.

Mientras, en Afganistán, hace dos semanas, el Vicepresidente Joseph Biden afirmaba que “EEUU está preparado para seguir en Afganistán más allá de 2014, si lo afganos quieren” (11).

Días más tarde, el comandante de la OTAN, el General Petraeus afirmaba: “Algunas tropas internacionales deberían permanecer en Afganistán más allá de 2014”, mientras que la declaración de la última cumbre de la OTAN aclaraba “que el proceso dependería de las condiciones, no del calendario” (12).
    “El Vicepresidente de EEUU Joseph Biden, la Canciller alemana Angela Merkel y algunos otros dirigentes mundiales han prometido que sus tropas seguirán en Afganistán aunque se supere la fecha límite acordada.” (13)
El Ministro de Asuntos Exteriores Guido Westerwelle, cuando se encontraba este mes en Pakistán camino de Afganistán, “prometió apoyar a Afganistán a largo plazo, diciendo que su país continuaría allí comprometido incluso después de 2014…” (14)

En palabras de un analista ruso:
    “No se ha conseguido ninguno de los objetivos fijados antes del despliegue de tropas a Afganistán. No se ha derrotado a los talibanes, aunque se han extendido las operaciones militares. Las fuerzas de EEUU y la OTAN siguen sin poder acceder a muchas de las regiones del país. Por consiguiente, es incorrecto decir que las fuerzas aliadas controlan Afganistán. En estas circunstancias, las fuerzas de EEUU y la OTAN no pueden retirarse del país porque tal retirada supondría una derrota.” (15)
En entrevistas con la Voice of Russia, el portavoz del Ministerio de Defensa afgano, el General Zahir Azimi, y el científico político Nasrullah Stanakzai, que vive en Kabul, aseguraron: “Es improbable que EEUU y la OTAN retiren sus tropas de Afganistán en 2014”. Azimi añadió: “Las fuerzas de seguridad del gobierno local podrán hacerse con el control de Afganistán en 2014, sin embargo, será muy improbable que veamos la retirada de las tropas de EEUU y la OTAN de este país del Sur de Asia” (16).

No sólo solo las tropas estadounidenses y de la OTAN no van a retirarse de Afganistán, ni siquiera a “reducirse” este año, como el Presidente Barack Obama prometió el 1 de diciembre de 2009, sino que sus efectivos han llegado al nivel más alto hasta la fecha y la guerra se ha expandido mientras tanto a Pakistán.

El Centro de Control del Conflictos, un grupo de investigación independiente que se concentra en el Sur de Asia, reveló en un reciente informe que los ataques con misiles de los aviones no tripulados en territorio pakistaní, descritos como “una campaña de asesinatos que se ha convertido en una campaña de venganza”, se han cobrado la vida de 2.043 personas, “en su mayoría civiles, a lo largo de los últimos cinco años (17).

El año pasado fue el más letal hasta ahora, con 134 ataques de misiles en las Áreas Tribales Federalmente Administradas (abrumadoramente en el Norte de Waziristan), asesinando a casi 1.000 personas.

El informe proporciona estos detalles:
    “Las gentes que viven en el cinturón tribal llevan normalmente, como una tradición, armas de fuego y munición. Los aviones teledirigidos estadounidenses identifican como militante a cualquiera que lleve un arma y, en consecuencia, lo matan.”
    “Muchas veces, las personas que están actuando en actividades de rescate son objeto también de ataque. La asunción de que esas personas apoyan a los militantes es completamente errónea.” (18)
Los ataques de misiles dirigidos por la CIA el año anterior mataron a 700 personas, lo que significa las tres cuartas partes del total de muertes perpetradas en los últimos dos años. A principios de 2010, Dawn, el principal periódico pakistaní en lengua inglesa, escribió:
    “Según las estadísticas recopiladas por las autoridades pakistaníes, los aviones teledirigidos estadounidenses asesinaron a 708 personas en 44 ataques de los Predator contra áreas tribales entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2009.
    “Por cada terrorista talibán o de Al Qaeda alcanzado por los aviones no tripulados de EEUU, tuvieron que morir también 140 inocentes pakistaníes. Alrededor del 90% de los muertos de esos letales ataques con misiles eran civiles, afirman las autoridades.” (19)
El último día de 2010, un comentario aparecido en la página de Internet de la agencia de noticias china Xinhua afirmaba:
    “La cifra de ataques aéreos se duplicó este año con respecto al año anterior, y la cifra de personas asesinadas en estos ataques también, lo que muestra la creciente influencia y presencia estadounidense en el territorio pakistaní.”
    “Las fuerzas de seguridad pakistaníes y los oficiales estadounidenses suelen identificar como insurgentes o sospechosos de pertenecer a la insurgencia a las personas que matan en los ataques de los aviones teledirigidos. Pero los hechos reales se pierden siempre en la distancia. En los medios de comunicación no aparecen nunca detalles tales como los nombres de los asesinados en esos ataques aéreos ni se confirman sus identidades ni se muestran sus rostros. El recuento es siempre inexacto. Junto a esos posibles militantes, una gran cifra de civiles se convierte también en víctima de los ataques de los aviones teledirigidos contra los militantes. Las personas cercanas a las víctimas alzan su voz en protesta, pero la mayoría de las veces todo es en vano.” (20)
Además de las protestas locales, el pasado mes se celebraron manifestaciones en la capital de Pakistán, Islamabad, contra los sangrientos y cobardes asesinatos perpetrados en las áreas tribales. Unas 10.000 personas se manifestaron en Peshawar al comienzo de esta semana exigiendo que pararan los ataques.

Para demostrar cuánto se preocupa EEUU por el rechazo de los pakistaníes ante los ataques de misiles y las víctimas que provocan, la CIA, en las cuatro últimas semanas:
  • El 31 de diciembre pasado, lanzaron un misil contra unos vehículos cerca de la ciudad de Ghulam Khan, en el Norte de Waziristan, matando a ocho personas.
  • Mataron a 19 personas en tres ataques de misiles en la misma región el primer día del presente año.
  • El 7 de enero, masacraron a cuatro personas más en el Norte de Waziristan.
  • Cinco días después, mataron a otras seis en cuatro ataques de misiles.
  • El 18 de enero mataron al menos a cinco personas más en el Norte de Waziristan, en un ataque contra “una casa en la que se sospechaba que había militantes albergados” (21).
  • El 23 de enero lanzaron tres ataques desde aviones teledirigidos que mataron a trece personas en el Norte de Waziristan. Los objetivos incluyeron una casa, una motocicleta y dos personas que iban en motocicleta.
Con 62 asesinatos en 24 días, EEUU todavía está a tiempo de matar también este año a otros mil pakistaníes en lo que Harold Koh, del Departamento de Estado, llama muertes selectivas en oposición a asesinatos selectivos. El uso del último término, aunque no en su práctica, está mal visto por la ley estadounidense.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al aprobar varias resoluciones sobre Afganistán desde septiembre de 2001 condenando el terrorismo pero no la guerra, se ha erigido en cómplice de la expansión de una guerra que se cobra ya las vidas de 10.000 afganos al año y tres pakistaníes al día. Una guerra que incluye 1.000 salidas aéreas de EEUU y la OTAN (bombardeos, ataques de misiles y de vuelos rasantes con ametralladoras) sobre Afganistán y una media de dos letales ataques semanales con misiles en Pakistán.
A nivel oficial, no existe prácticamente oposición a una guerra que, si calculamos por días, está en su décimo año, y por el calendario en su undécimo. Y podrían contarse con los dedos de una sola mano la cifra de países entre los 192 estados miembros de las Naciones Unidas que de alguna manera se han opuesto a la guerra en Afganistán y Pakistán.

Cuando la Unión Soviética intervino en Afganistán a finales de 1979 (con el apoyo de ambas facciones del gobernante Partido Democrático Popular de Afganistán), EEUU convocó al resto de naciones –en la Asamblea General, no en el Consejo de Seguridad- para que condenaran la acción. Se aprobó una resolución que exigía “la retirada total, inmediata e incondicional de las tropas extranjeras de Afganistán”, en una votación de 104-18 sólo 18 días después de que las tropas extranjeras llegaran al país. Según destacados funcionarios militares y políticos occidentales, las tropas de EEUU y la OTAN permanecerán en Afganistán al menos quince años tras la invasión de 2001.

Los muyahaidines de Afganistán y del Noroeste de Pakistán suponían una amenaza potencial mucho mayor para la Unión Soviética, que tenía fronteras con Afganistán, que la que los talibanes pueden representar, incluso en teoría, para EEUU, Canadá y sus socios europeos de la OTAN.

Incluso el más fanático defensor de la actual guerra no podría contener la risa cuando se afirma que más de 150.000 soldados extranjeros están en el Centro y Sur de Asia para “cazar a Osama bin Laden” y “combatir a al-Qaida”. Imposible, después de diez años. (Aunque Obama en su discurso sobre el Estado de la Unión persistió en asegurar que “al-Qaida y sus socios sigue planificando ataques contra nosotros”.)

El mundo está acusado –y condenado- por tolerar y apoyar activamente una guerra de duración desmesurada con un uso desproporcionadamente bestial de la fuerza por la mayoría de las potencias militares más importantes del mundo (tres de ellas naciones con armas nucleares). Por aceptar el concepto de guerra indefinida, en términos prácticos permanente, como un estado natural de cosas en el siglo XXI, como la prerrogativa exclusiva de la autoproclamada única superpotencia militar del mundo y su falange de socios miembros de la OTAN.

NOTAS:
1) Reuters, 11 enero 2011.
2) Agence France-Presse, 24 enero 2011.
3) Stars and Stripes, 18 enero 2011
4) WAVY, 3 enero 2011
5) Afghanistan Airdrop Levels Reach New Frontier, Departmento de Defensa, 20 enero 2011
6) “U.S. Air Forces Central Combined Air and Space Operations Center”
7) Aero-News.net/Agence France-Presse, 14 enero 2011
8) Daily Telegraph, 26 enero 2011
9) Washington Post, 19 noviembre 2010
10) Associated Press, 5 enero 2011
11) Voice of America News, 11 enero 2011
12) Pajhwok Afghan News, 17 enero 2011
13) Ibid
14) Deutsche Presse-Agentur, 9 enero 2011
15) Yevgeny Kryshkin, “U.S. troops to stay in Afghanistan” Voice of Russia, 12 enero 2011, http://english.ruvr.ru/2011/01/12/39462890.html
16) Pyotr Goncharov: US, NATO to stay on in Afghanistan?
Voice of Russia, 31 diciembre 2010, http://english.ruvr.ru/2010/12/31/38429252.html
2010, The Year of Assassination by Drones, Conflict Monitoring Center, enero 2011
18) Asian News International, 3 enero 2011
19) Dawn, 2 enero 2010
20) Misbah Saba Malik: “Drone strikes lead to disaster in Pakistan”, Xinhua News Agency, 31 diciembre 2010
21) Xinhua News Agency, 19 enero 2011


http://rickrozoff.wordpress.com/

lunes, 28 de febrero de 2011

danza macabra de cinismo


Fidel Castro Ruz*

La política de saqueo impuesta por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en el Oriente Medio entró en crisis. Esta se desató inevitablemente con el alto costo de los cereales, cuyos efectos se hacen sentir con más fuerza en los países árabes donde a pesar de sus enormes recursos petroleros, la escasez de agua, las áreas desérticas y la pobreza generalizada del pueblo contrastan con los enormes recursos derivados del petróleo que poseen los sectores privilegiados.

Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares.

El mundo arábigo, de cultura y creencia mayoritariamente musulmana, se ha visto humillado adicionalmente por la imposición a sangre y fuego de un Estado que no fue capaz de cumplir las obligaciones elementales que le dieron origen, a partir del orden colonial existente hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, en virtud del cual las potencias victoriosas crearon la ONU e impusieron el comercio y la economía mundiales.

Gracias a la traición de Sadat en Camp David el Estado árabe palestino no ha podido existir, pese a los acuerdos de la ONU de noviembre de 1947, e Israel se convirtió en una fuerte potencia nuclear aliada a Estados Unidos y la OTAN.

El Complejo Militar Industrial de Estados Unidos suministró decenas de miles de millones de dólares cada año a Israel  y a los propios estados árabes sometidos y humillados por éste.

El genio ha salido de la botella y la OTAN no sabe cómo controlarlo.

Van a tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia. Nadie sería capaz de saber en este momento lo que allí está ocurriendo. Todas las cifras y versiones, hasta las más inverosímiles, han sido divulgadas por el imperio a través de los medios masivos, sembrando el caos y la desinformación.

Es evidente que dentro de Libia se desarrolla una guerra civil. ¿Por qué y cómo se desató la misma? ¿Quiénes pagarán las consecuencias? La agencia Reuters, haciéndose eco del criterio de un conocido banco de Japón, el Nomura, expresó que el precio del petróleo podría sobrepasar cualquier límite:

“‘Si Libia y Argelia suspenden la producción petrolera, los precios podrían llegar a un máximo por encima de 220 dólares por barril y la capacidad ociosa de la OPEP sería reducida a 2,1 millones de barriles por día, similar a los niveles vistos durante la guerra del Golfo y cuando los valores tocaron los 147 dólares por barril en el 2008′, aseveró el banco en una nota.”

¿Quiénes podrían pagar hoy ese precio? ¿Cuáles serían las consecuencias en medio de la crisis alimentaria?

Los líderes principales de la OTAN están exaltados. El Primer Ministro británico, David Cameron, informó ANSA, “…admitió en un discurso en Kuwait que los países occidentales se equivocaron en apoyar gobiernos no democráticos en el mundo árabe.” Se le debe felicitar por la franqueza.

Su colega francés Nicolás Sarkozy declaró: “La prolongada represión brutal y sangrienta de la población civil libia es repugnante”.

El canciller italiano Franco Frattini declaró “‘creíble’ la cifra de mil muertos en Trípoli [...] ‘la cifra trágica será un baño de sangre’.”

Hillary Clinton declaró: “…el ‘baño de sangre’ es ‘completamente inaceptable’ y ‘tiene que parar’…”

Ban Ki-moon habló: “‘Es absolutamente inaceptable el uso de la violencia que hay en el país’.” “…’el Consejo de Seguridad actuará de acuerdo a lo que decida la comunidad internacional’.”
“‘Estamos considerando una serie de opciones’.

Lo que Ban Ki-moon espera realmente es que Obama diga la última palabra.

El Presidente de Estados Unidos habló en la tarde de este miércoles y expresó que la Secretaria de Estado saldría para Europa a fin de acordar con sus aliados de la OTAN las medidas a tomar. En su cara se apreciaba la oportunidad de lidiar con el senador de la extrema derecha de los republicanos John McCain; el senador pro israelita de Connecticut, Joseph Lieberman y los líderes del Tea Party, para garantizar su postulación por el partido demócrata.

Los medios masivos del imperio han preparado el terreno para actuar. Nada tendría de extraño la intervención militar en Libia, con lo cual, además, garantizaría a Europa los casi dos millones de barriles diarios de petróleo ligero, si antes no ocurren sucesos que pongan fin a la jefatura o la vida de Gaddafi.

De cualquier forma, el papel de Obama es bastante complicado. ¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?

En Iraq se derramó la sangre inocente de más de un millón de ciudadanos árabes, cuando el país fue invadido con falsos pretextos. ¡Misión cumplida! proclamó George W. Bush.

Nadie en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte. Y me pregunto: ¿aplicarán Estados Unidos y la OTAN ese principio a los civiles indefensos que los aviones sin piloto yankis y los soldados de esa organización matan todos los días en Afganistán y Pakistán?

Es una danza macabra de cinismo.

http://www.cubadebate.cu

domingo, 20 de febrero de 2011

caerá el muro de los petrodólares: las élites occidentales y sus clones continúan internándose en la «senda del bosque» de la historia



Con este número 52 del GEAB*, nuestro equipo celebra dos aniversarios importantes en cuanto al plazo de anticipación. Es en efecto en febrero de 2006, exactamente hace pues cinco años, el GEAB N°2 encontró repentinamente un éxito mundial anunciando el próximo « Desencadenamiento de una importante crisis mundial » caracterizada particularmente por « El fin de Occidente tal como se lo conoce desde el 1945 ». Y hace dos exactamente a través del GEAB N°32, en febrero de 2009, el LEAP/E2020 anticipaba el principio de la fase de desarticulación geopolítica mundial para la fines del mismo año. En ambos casos, es importante notar que el interés innegable suscitado por estas anticipaciones a nivel internacional y medible particularmente por los millones de lectores de los comunicados públicos relacionados, sólo ha sido comparable al silencio de los principales medios de comunicación sobre estos mismos análisis y la oposición feroz (en Internet) por la gran mayoría de los expertos y especialistas económicos, financieros o geopolíticos. 

Tasa de desempleo oficial (12/2010) - Fuente: BMGBullion, 01/2011
Tasa de desempleo oficial (12/2010) - Fuente: BMGBullion, 01/2011 

Sin embargo, al iniciarse este 2011, la mayor parte del mundo no duda que estamos totalmente inmersos en un proceso de proporciones histórica viendo al mundos post-1945 derrumbarse, con Estados Unidos a la cabeza, mientras que la comunidad internacional se desarticula cada día un poco más, así como también el tejido social y económico de la inmensa mayoría de los países (1). Pero esta evidencia actual no impidió, desde luego, que durante 2006 « responsables políticos y expertos » (2), aseguraban que no se vislumbraba ningún riesgo de grave crisis en el horizonte; y en 2009, que era absurdo de imaginar el menor riesgo de desarticulación del orden mundial y menos todavía del orden social. Por desgracia, hoy, la capacidad intelectual de estas élites no parece haber mejorado ya que los mismos « responsables y expertos » no imaginaron como posible hace solamente dos meses que en Túnez y luego Egipto la caída de sus regímenes estaba próxima. Gobiernos e instituciones internacionales ciegas (3), expertos y medios de comunicación superados (4),… las élites occidentales y sus clones de las diferentes regiones del mundo, continúan internándose en el « holzweg » de la Historia, caminos forestales que no llevan a ninguna parte, o más exactamente como lo subrayaba Heidegger, que conducen a alguna parte sólo si se tiene la humildad de estar constantemente escuchando al bosque y sus señales (5).

Sin embargo, aunque las señales pasan a ser verdaderas sirenas de alerta, nuestras élites parecen decididas a hacer todo lo posible para ignorarlas. Tomemos un ejemplo muy reciente: la comparación de los acontecimientos que afectan al mundo árabe con la Caída del Muro de Berlín. Nuestro equipo constató que esta imagen que utilizamos desde 2006 para ayudar a comprender el proceso en curso de la desintegración del poder de Estados Unidos, ahora es tomada alegremente por dirigentes políticos (Angela Merkel en primer lugar (6)) y expertos de todo género. Con todo, hasta ahora, incluso quienes hacen esta comparación parecen inhibidos de proseguir su desarrollo intelectual hasta el final, es decir hasta lograr entender la dinámica de los acontecimientos. Se limitan a describir, sin analizar. 
 

Tasa de desempleo por país en el mundo árabe y en el Irán - Fuente: Le Temps, 11/02/2011 2011
Tasa de desempleo por país en el mundo árabe y en el Irán - Fuente: Le Temps, 11/02/2011 2011 

Sin embargo, este « muro » que se derrumba fue construido por alguien, o algo así, para un propósito específico. El « Muro de Berlín » había sido construido por el régimen alemán oriental, dentro del contexto más general de la « Cortina de Hierro », la URSS quiso separar tan firmemente como fuera posible el bloque comunista de Occidente. Y esto pretendía esencialmente evitar cualquier cuestionamiento del poder en manos del partido único en cada país comunista para perpetuar el control, por parte de Moscú, de los países de Europa del Este, a cambio, Moscú aseguraba apoyo sin falla y prebendas de todo género a los dirigentes de los países de Europa del Este. El colapso del « Muro de Berlín », desafiando el monopolio del poder y consiguientemente los objetivos que servía, se tradujo en unos pocos meses en la caída sucesiva de los regímenes comunistas en toda Europa del Este para finalizar dos años más tarde con la disolución de la URSS y el final de setenta años de poder absoluto del Partido Comunista ruso.

Entonces, si también es un « muro » lo que está visiblemente se está cayendo en el mundo árabe, para tener la esperanza de anticipar los acontecimientos que siguen es esencial poder responder a estas preguntas: ¿ quién lo construyó? y ¿ Con que fin? Las respuestas no son tan difíciles para quién mira la actualidad sin anteojeras ideológicas:


. este « muro » ha sido construido por cada uno de los dictadores (o regímenes) árabes de la región con el fin de asegurarse el mantenimiento del monopolio del poder y de las riquezas del país, evitando toda posibilidad de desafío a su partido único o a su legitimidad dinástica (en los reinos). En este sentido, hay muy poca diferencia entre las camarillas en el poder en los países árabes y las que dirigían los países comunistas.


. este « muro » se integraba en un dispositivo más general implementado por Washington para preservar su acceso preferencial (en USD) a los recursos petroleros de la región y resguardar los intereses de Israel. La integración con el dispositivo de defensa de Estados Unidos, impulsada por el aparato militar y de seguridad de estos países (salvo Siria y Libia), que asegura (que tenga) un firme apoyo estadounidense, le permite (secretamente) a los dirigentes árabes implicados gozar de prebendas en todo género sin riesgo de cuestionamientos por fuerzas interiores o exteriores.


Reflexionando un poco más en relación con la comparación con la Caída del Muro de Berlín, durante la
Conferencia sobre Seguridad en Munich, la canciller alemana habría podido dirigirse a su vecina de debate, la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, preguntándole: « ¿no piensa que los acontecimientos actuales de Túnez y Egipto son las primeras señales de la caída de todos los regímenes que dependen de Washington para su supervivencia y qué podrían, en particular, conducir a un rápido colapso del sistema de suministro petrolero de Estados Unidos, tal como fue implementado hace décadas? ¿ Y por consiguiente del sistema global de facturación del petróleo con el rol central del USD? (7) ». En tal caso la audiencia de la Conferencia de Munich sobre Seguridad repentinamente habría percibido que finalmente discutían algo serio (8). Ángela Merkel habría podido añadir: « y acerca de Israel, ¿no piensa que esta caída del « muro » conducirá muy rápidamente a la necesidad de reconsiderar toda la política israelí-estadounidense en la región? » (9). Entonces el milagro, la Conferencia de Munich sobre Seguridad habría puesto pie en el siglo XXI y el debate euro-estadounidense podría haberse enraizado en el mundo real en vez de divagar en la virtualidad transatlántica y la lucha contra el terrorismo.

Por desgracia, como todos sabemos, este intercambio no se efectuó. Las divagaciones de nuestros dirigentes probablemente continúen con la consecuencia de acentuar despiadadamente las conmociones del año 2011, como lo anticipáramos en el GEAB N°51. 
 

Rendimiento anual relativo de 40 clases de activos (en el %,  valorización en USD) (en verde: ganancia / en rojo: pérdida)  Fuente: Chris Martenson, 04/02/2011
Rendimiento anual relativo de 40 clases de activos (en el %, valorización en USD) (en verde: ganancia / en rojo: pérdida) Fuente: Chris Martenson, 04/02/2011 

Sin embargo, el LEAP/E2020 está convencido que los acontecimientos actuales del mundo árabe, cuyos mecanismos habíamos anticipado correctamente, son ante todo la traducción regional de las tendencias de fondo de la crisis sistémica global y en particular de la desarticulación geopolítica mundial (10). A este respecto, son los síntomas de conmociones mayores en los trimestres venideros. Consideramos en particular que el fin de 2011 estará caracterizado por lo que nuestro equipo llama la « Caída del muro de los petrodólares » (11) que generará inmediatamente un importante shock monetario-petrolero para los Estados Unidos. Es, por otra parte, una de las principales materias de este GEAB N°52 conjuntamente con una anticipación más general de la evolución del mundo árabe (incluso un indicador preciso del riesgo-país en la región). Por otra parte nuestro equipo analiza la aceleración que experimenta el proceso de surgimiento de Eurolandia y sus consecuencias para el Euro y la situación en Europa. Por fin, presentamos nuestras recomendaciones relativas a todos estos acontecimientos.

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Notas
:

(1) Hasta el FMI, aunque con la imaginación poco desarrollada, ahora menciona el espectro de guerras civiles a través de todo el mundo como lo reporta el
TelegraphThe Onion del 24/01/2011 se ejercita con éxito en el humor negro en un asombroso artículo, pero revelador del ambiente actual, que menciona la nominación por la Fundación del Patrimonio Mundial, patrocinada por Goldman Sachs, de la « Brecha entra ricos y pobres del planeta » como la 8 ° Maravilla del mundo a causa de su amplitud ya sin equivalente. 


(2) Ponemos comillas porque según nuestra opinión un responsable que no prevé nada y un experto que no sabe nada son, en realidad, impostores.

(3) La CIA y el gobierno francés constituyen dos ejemplos ilustrativos de esta tendencia general: no vieron en lo mas el otro se paseaba al más alto nivel (Primer ministro y Ministro de los Asuntos Exteriores) en le núcleo de estos países Aunque la simple lectura de nuestras anticipaciones de 2008 (
GEAB N°26Spiegel del 03/02/2011,« La revolución, cosa que no es buena para los negocios », podríamos añadir sobre todo cuando no se la vio venir. Sobre la materia habría podido ponerlos sobre aviso ya que entonces fueron descritas exactamente las tendencias que desembocaron en los acontecimientos tunecinos y egipcios de estas últimas semanas. 

(4) En este sentido, los inversores y los agentes económicos que se contentaron con estos análisis se encuentran hoy en dificultades serias ya que « El Dorado » promovido a base de reportajes y comentarios « iluminados » se transformaron repentinamente en trampa para capitales, en zonas inestables, en previsiones inciertas. Las « fantásticas ventajas competitivas », por su parte, pasaron a ser en una noche o casi un « riesgo-país insoportable ». Deslocalización, subcontratación, turismo, construcción de infraestructuras,… para el conjunto de estas actividades el contexto social, legal, económico, monetario y financiero de los países en cuestión se proyectan hacia lo desconocido.

(5) Breve comentario filosófico y metodológico: sin ninguna premeditación, nuestro equipo se ajusta una vez más en un enfoque muy franco-alemán ya que nuestro trabajo de anticipación se apoya no sólo en esta noción de « escuchar » y revelar de realidad muy caro a Heidegger, sino en el enfoque defendido por Descartes: la definición de un método racional. Esta es por otra parte una síntesis que debería inspirar a los que actualmente trabajan a definir las futuras características de la gobernanza de Eurolandia. Para saber más sobre eso sobre el tema del « camino » de Heidegger y Descartes, puede ser útil leer la página del sitio
Digressions. Y para comprender mejor el método utilizado por LEAP/E2020 e intentar aplicarlo por usted mismo, le recomendamos a Manual de Anticipación Política publicado por Ediciones Anticipolis.

(6) Fuente:
Bundeskanzlerin, 10/02/2011

(7) Ya asistimos a un movimiento de amplitud alrededor del petróleo, ya que Estados Unidos se apresta a abandonar su propio índice de la cotización del petróleo,
WTI, para adoptar el índice europeo Brent al cual Arabia Saudita ya se convirtió en 2009, abandonando el WTI. La divergencia de los precios entre ambos indicios culminó con la crisis egipcia. Volveremos sobre la cuestión petrolera en otro capítulo de este número del GEAB. Fuente: Bloomberg , 10/02/2011

(8) Esta conferencia, a ejemplo del
Foro de Davos, tiene un aire deliciosamente retro. Los organizadores y los participantes parecen no haber comprendido que el mundo al cual pertenecen ya desapareció, que sus debates no no interesan a nadie del mundo « real » y que las numerosas horas de emisiones que se les dedican en los canales internacionales de televisión son inversamente proporcionales a los espectadores que las siguen. Con más de 1.500 participantes estadounidenses y británicos contra 58 latinoamericanos y menos de 500 asiáticos, Davos encarna innegablemente un foro típico del « mundo pre crisis », confirmado por su firma lingüística, el monolingüismo anglófono (hasta sobre su sitio Web). Monolingüismo o multilingüismo constituye por otra parte, según LEAP/E2020, el primer criterio muy simple de evaluación para saber si un proyecto o una organización con vocación de internacional pertenece al mundo pre crisis o al contrario ya comienza a adaptarse al mundo post crisi.

(9) Sobre este tema, lea el excelente editorial de Larry Derfner en el
Jerusalem Post du 09/02/2011.

(10) Washington dio prueba así de una absoluta falta de preparación, luego de una evidente indecisión, confirmando no sólo el fin de todo liderazgo estadounidense a nivel internacional sino de la aceleración de un proceso de parálisis del poder central americano. Para comprender la importancia del fenómeno, hay que recordar que Egipto es uno de los países en el mundo que está directamente más financiado y encuadrado por los Estados Unidos desde fines de los setenta. Por otra parte, el
New York Times del 12/02/2011 resume muy bien la situación, tratando de presentarla como una estrategia cuando es únicamente una falta de ella, describiendo la gestión de la crisis por Barack Obama como que es una « straddle », una técnica bursátil que consiste en tratar de cubrir de ambas partes cuando se huele que un acontecimiento importante sucederá pero no se tiene idea del sentido que tomará. De paso, el artículo ilustra la brecha entre lo « antiguo » y lo « modernos » que esta crisis hizo emerger en el corazón del poder estadounidense. Pero, volvemos más detalladamente, en otra parte de este GEAB, sobre todos estos aspectos y sus consecuencias.
 

(11) Que es un segmento estratégicamente esencial de el « Muro del Dólar », como el « Muro de Berlín » fue para el conjunto de la « Cortina de hierro ».

Jeudi 17 Février 2011
http://www.leap2020.eu/