domingo, 10 de julio de 2011

no se trata sólo del euro. es la propia democracia en europa lo que está en juego



Amartya Sen*

Europa ha encabezado el mundo en lo referente a la práctica de la democracia. Resulta, por tanto, preocupante que los peligros para la gobernabilidad democrática de hoy, que se cuelan por la puerta trasera de las prioridades financieras, no reciban la atención que merecen. Hay cuestiones de calado que han de afrontarse respecto a cómo el gobierno democrático de Europa podría verse minado por el papel enormemente acrecentado de las instituciones financieras y las agencias de calificación de riesgos, que hoy se enseñorean a su antojo de ciertas partes del terreno político de Europa.

Hay que separar dos cuestiones diferenciadas. La primera se refiere al lugar de las prioridades democráticas, incluyendo lo que Walter Bagehot y John Stuart Mill consideraban la necesidad de la "gobernación por medio de la discusión". Supongamos que aceptamos que los poderosos jefazos de las finanzas poseen una comprensión realista de lo que hay que hacer. Con ello se fortalecería el argumento favorable a prestar atención a sus voces en un diálogo democrático. Pero eso no es lo mismo que dejar a las instituciones financieras internacionales y las agencias de calificación de riesgo el poder unilateral de mandar sobre gobiernos elegidos democráticamente.

En segundo lugar, resulta difícil ver que los sacrificios que los comandantes  financieros han estado exigiendo de los países en precario vayan a lograr la viabilidad final de estos países y garanticen la continuidad del euro dentro de un modelo sin reformar de fusión financiera y un conjunto de miembros sin cambios del euro club. El diagnóstico de los problemas económicos por parte de las agencias de calificación no es la voz de la verdad que ellos pretenden. Vale la pena recordar que el historial de las agencias de calificación en las instituciones de certificación financiera y de negocios con anterioridad anteriores a la crisis económica de 2008 era tan abismal que el Congreso de los EE. UU. debatió seriamente si debían ser procesadas.

Dado que gran parte de Europa se encuentra ahora empeñada en lograr una rápida reducción del déficit público mediante la reducción drástica del gasto público, resulta fundamental examinar con realismo qué posibles repercusiones podrían tener las medidas políticas escogidas, tanto en el caso de la población como en el de la generación de ingresos públicos a través del crecimiento económico. La alta moral de "sacrificio" tiene, por supuesto, un efecto embriagador. Esta es la filosofía del corsé "correcto": "Si la señora se siente muy cómoda con él, entonces la señora ciertamente necesita un tamaño más pequeño". Sin embargo, si las exigencias de adecuación financiera se vinculan demasiado mecánicamente a los recortes inmediatos, el resultado podría consistir en matar a la gallina que pone los huevos de oro del crecimiento económico.

Esta preocupación se aplica a una serie de países, desde Gran Bretaña a Grecia. La comunidad de la estrategia de "sangre, sudor y lágrimas" de reducción del déficit otorga una aparente plausibilidad a lo que se está imponiendo a los países más precarios, como Grecia o Portugal. También hace que sea más difícil tener una voz política unida en Europa que pueda hacer frente al pánico generado en los mercados financieros.

Además de una visión más política, hay necesidad de un pensamiento económico más claro. La tendencia a ignorar la importancia del crecimiento económico en la generación de ingresos públicos debería ser un asunto importante de análisis. La sólida conexión entre crecimiento e  ingresos públicos es cosa observada en muchos países, desde China y la India a los EE. UU. y Brasil.

También de aquí se sacan lecciones de historia. La gran deuda pública de muchos países al término de la Segunda Guerra Mundial provocó una enorme ansiedad, pero el gravamen disminuyó rápidamente gracias a un rápido crecimiento económico. Del mismo modo, el enorme déficit al que se enfrentó el presidente Clinton cuando asumió su cargo en 1992 se disipó durante su presidencia, en gran medida gracias a la ayuda de un rápido crecimiento económico. 



El temor de una amenaza a la democracia no se aplica, por supuesto, a Gran Bretaña, ya que estas medidas políticas han sido las escogidas por un gobierno investido por el poder de las elecciones democráticas. A pesar de que el desarrollo de una estrategia no revelada en el momento de las elecciones puede ser razón para una cierta pausa, este es el tipo de libertad que un sistema democrático permite a los que salen vencedores en las elecciones. Pero con ello no se elimina la necesidad de una mayor discusión pública, hasta en Gran Bretaña. También existe la  necesidad de reconocer de qué modo las políticas restrictivas por propia elección en Gran Bretaña parecen dar verosimilitud a las medidas políticas aún más drásticas que se imponen a Grecia.



¿Cómo se metieron los países del euro en este lío? La rara singularidad de ir a una moneda unida sin una mayor integración política y económica sin duda ha tenido parte en ello, aun después de tomar nota de las transgresiones financieras que sin duda cometieron en el pasado países como Grecia o Portugal (e incluso después de tomar nota de la importante advertencia de Mario Monti de que una cultura de "excesiva deferencia" en la UE ha permitido que estas transgresiones pasaran sin control). Se le ha de reconocer inmensamente al gobierno griego – y a Yorgos Papandreu, el primer ministro, en particular - que esté haciendo lo que puede a pesar de la resistencia política, pero la afligida voluntad de Atenas de cumplir no elimina la necesidad de los europeos de estudiar lo sensato de los requisitos - y los tiempos - que se imponen a Grecia.

No me resulta ningún consuelo recordar que yo me opuse firmemente al euro, pese a estar fuertemente a favor de la unidad europea. Mi preocupación por el euro guardaba en parte relación con el hecho de que cada país renunciara a la libertad de su política monetaria y de los ajustes en el tipo de cambio, que han ayudado enormemente a países en dificultades en el pasado, y evitó la necesidad de una desestabilización masiva de vidas humanas en los frenéticos esfuerzos por estabilizar los mercados financieros. Esa libertad monetaria podría cederse cuando existiera también una integración política y fiscal (como tienen los estados de los EE. UU.), pero el tener la casa a medio hacer en la zona euro ha supuesto una receta desastrosa. Se ha obligado a incorporar a la maravillosa idea política de una Europa democrática unida un precario programa de incoherente fusión financiera.

Reordenar la zona euro ahora supondría muchos problemas, pero las cuestiones difíciles se han de discutir de manera inteligente, en lugar de permitir una Europa a la deriva en medio de los vientos financieros alimentada por un pensamiento de mentalidad estrecha con un terrible historial. El proceso tiene que comenzar con cierta restricción inmediata del poder sin oposición de las agencias calificadoras de emitir mandatos unilaterales. Estas agencias resultan difíciles de disciplinar pese a su pésimo historial, pero la voz bien meditada de los gobiernos legítimos puede suponer una gran diferencia para la confianza financiera mientras se elaboran soluciones, sobre todo si las instituciones financieras internacionales prestan su apoyo. Detener la marginación de la tradición democrática de Europa conlleva una urgencia que es difícil de exagerar. La democracia europea es importante para Europa… y para el mundo.

* http://Amartya_Sen

el saqueo de grecia: preludio de grandes acontecimientos

Rafael Poch*
El crack del capitalismo neoliberal –léase, “la crisis”- abrió en 2008 una oportunidad óptima para construir una Europa mejor. Para ello había que poner coto al dictado financiero y meterse en una profunda revisión institucional que diera un carácter ciudadano y social a una Unión Europea que fue construida a la medida de los negocios. Un “New Green Deal”, como se decía entonces, que utilizara la crisis para afrontar la super crisis del cambio climático y la transición energética. Para meterse en algo así había que arriesgarse, como hizo Gorbachov en la URSS, tener ideales y ser valiente. Demasiado para los políticos rutinarios que dominan el paisaje entre Lisboa y Varsovia. Así que siguieron con lo mismo. Con ello repiten la conducta de la era Brezhnev en la URSS, que evitó una crisis por la vía de negarla, lo que condujo a una crisis mucho mayor, con quiebra del superestado soviético veinte años después. No hay duda: esta gente nos lleva ahora a un segundo batacazo. Y no será en veinte, sino en bien pocos años.
Hacen creer que la crisis consiste en la insolvencia de los países del sur, sugiriendo colisiones de interés entre ciudadanos griegos y alemanes, cuando el problema está en el capital en su conjunto, porque los principales bancos europeos alemanes, franceses y británicos están implicados y expuestos hasta el cuello por la explosión de las burbujas inmobiliarias de todos ellos. En lugar de actuar en el orden de cosas que llevó a la crisis, es decir contra la desregulación neoliberal, Bruselas y Berlín, y detrás todos los demás, mantienen ese orden poniendo dinero en los países periféricos. Con ello sólo ganan tiempo con un mecanismo que se parece mucho a una pirámide financiera que sólo altera la estructura de la deuda, nacionalizándola, y no su monto.
El negocio de la financiación privada de los estados
En Grecia la deuda no disminuye, sino que crece. Lo único que disminuye es la exposición del sector privado (bancos, aseguradoras y fondos), gracias a la nacionalización de los riesgos que practica el Banco Central Europeo (BCE) con sus compras. Uno de los problemas es que los estados se financian a través de los mercados, y no directamente vía el BCE.
El BCE presta dinero a un interés de 1,25% a los bancos, que a su vez se lo prestan a los estados a intereses mucho mayores. A Austria, por ejemplo, se lo prestan a un interés del 4,05%. Si el país hubiera sido financiado directamente por el BCE en 2010 se habría ahorrado 4600 millones de euros. En el mismo escenario Alemania se ahorraría 25.000 millones anuales. Y el fardo de Grecia sería menos pesado.
Actualmente Grecia está pagando un interés medio del 4,68% por su deuda, lo que representa que Atenas paga 15.900 millones anuales sólo de intereses, sin reducir un céntimo su deuda. Es decir, dedica el 29% de sus ingresos anuales (55.600 millones) al pago de intereses: casi un euro de cada tres va para los bancos, sin cuya desregulación e irresponsabilidad (invirtiendo en negocios meridionales tan estúpidos y fantasiosos como rentables) nunca se habría llegado al actual problema. Si en lugar de ese esquema el BCE prestara el dinero a un interés, digamos, del 0,5%, Grecia habría pagado por intereses 1700 millones en lugar de los 15.900 y se habría endeudado por 6.400 millones en lugar de por 20.600 millones.
Manda el politburó
Desde hace casi tres años, el BCE viene practicando esta subvención a la banca privada a cuenta del contribuyente sin que las instituciones digan ni pío al respecto. Desde hace un año el seudónimo de esta subvención pública a los bancos se llama “rescate de Grecia”, “rescate de Irlanda”, “rescate de Portugal” (con mucho dinero español en riesgo), etc.
Nuestros parlamentos e “instituciones democráticas” tienen en este proceso un papel parecido al de la Asamblea Suprema del Pueblo de Corea del Norte sobre el devenir del país, es decir igual a cero. Quien manda es un politburó no electo de poderes fácticos oligárquicos. Desde la central (Bruselas, Berlín, FMI) ese politburó ha chantajeado descaradamente a Grecia diciéndole textualmente que si no aprobaba nuevos recortes sociales y privatizaciones no le concedería los nuevos créditos del segundo rescate e incluso le retiraría los ya acordados. Es lo que Marlon Brando designa en “El Padrino”, como hacerle a alguien,“una propuesta que no podrá rechazar”.
El nuevo ministro de finanzas griego, Evangelos Venizelos, reconoce que el gabinete de Atenas no gobierna sino que se limita a “cumplir órdenes”. El diario Kathimerini constata que, “un país al completo ha sido convertido en provincia de un imperio más económico que político, que, a su vez, está secuestrado por toda una serie de compañías de inversión y agencias de calificación con monstruosos poderes y codiciosas aspiraciones”.
Recortar, privatizar, enloquecer
Con el segundo paquete de rescate, Grecia deberá recortar gastos por valor de 28.000 millones hasta el año 2015, el 12% de su PIB. Esa nueva mordaza asfixiará aun más toda perspectiva de crecimiento. Los impuestos aumentarán, pero no se recaudará más porque muchos ciudadanos se negarán a pagarlos en protesta. Otros 50.000 millones se deberán obtener mediante privatizaciones de 850 puertos, 39 aeropuertos, autopistas, ferrocarriles, casinos, bancos, compañías eléctricas y hasta de la lotería nacional, pero muchos observadores consideran que, incluso a precios de ganga, todo eso será complicado de vender. El motivo es que en el politburó ya no se discute si Grecia quebrará, sino cuando lo hará y en qué condiciones. Ante la perspectiva de una quiebra y de un regreso al dracma, nadie comprará nada griego, por barato que se lo ofrezcan.
El saqueo de Grecia es una empresa puramente destructiva y cortoplacista. Más allá de una defensa inercial de intereses egoístas, lo más probable es que el politburó no tenga ni idea de adonde nos lleva. De lo que se trata ahora es de organizar una “quiebra suave” para Grecia, lo menos traumática posible para el conjunto del sistema europeo y seguir tirando. Después ya se verá.
El horizonte es un colapso social en Grecia. Se invita a toda una sociedad a enloquecer y postrarse. El régimen político acorde con una sociedad enloquecida no es la democracia, ni siquiera su actual caricatura, sino la dictadura. Eso es lo que ocurre cuando los ahorros de toda una vida pasan de alcanzar para una jubilación digna a costear un par de zapatos, como ocurrió en 1992 en la Rusia de Boris Yeltsin, instaurador, en 1993, de la actual autocracia presidencial-oligárquica rusa con el aplauso de Occidente. La actual política europea apunta a desmantelar las conquistas y logros de medio siglo. Ya ocurrió en América Latina, ya ocurrió en Rusia. Ahora lo están imponiendo en Grecia, pero después de Grecia vienen los demás, primero Irlanda y Portugal, luego España, Italia. Detrás aparece Francia. Hasta en la supuestamente exitosa Alemania es patente la degradación laboral y social.
Estamos en los primeros compases de una reacción, conservadora y catastrófica, de ámbito europeo. No creo que los europeos sean tan mansos como los rusos de los años noventa. Con su próximo gobierno postfranquista de mayoría absoluta y sus indignados, que han venido para quedarse, España podría ser un escenario central. Ha quedado claro que el “New Green Deal” europeo es completamente imposible sin intervención de la ciudadanía. Nos esperan grandes acontecimientos.
* http://rpoch/

domingo, 19 de junio de 2011

laboratorio europeo de anticipación política

El GEAB N°56-Especial de Verano 2011 está disponible! Crisis sistémica global - Última advertencia antes del shock del Otoño de 2011: momento en que 15.000 millardos de USD de activos financieros se hagan humo.

 

El 15 de diciembre de 2010, en el GEAB N° 50, el equipo del LEAP/E2020 anticipaba la explosión de las deudas públicas occidentales para el segundo semestre 2011. Describíamos entonces un proceso que arrancaría a partir de las crisis de las deudas públicas europeas (1) para luego incendiar el corazón del sistema financiero mundial, es decir la deuda federal estadounidense (2). Y aquí estamos con este GEAB N°56 en el umbral del segundo semestre 2011, con una economía mundial en total desorden (3), un sistema monetario global cada vez más inestable (4) y las plazas financieras desesperadas (5) y todo esto a pesar de los millares de millardos de dinero público invertidos precisamente para evitar esta situación. La insolvencia del sistema financiero mundial, y en primer del lugar sistema financiero occidental, vuelve nuevamente a protagonizar la escena después de un poco más de un año de políticas cosméticas que pretendían sumergir este problema fundamental inundándolo de liquidez.

Habíamos estimado en 2009 que el planeta contaba con aproximadamente 30.000 millardos de USD de activos-fantasmas. Más o menos la mitad se evaporó en seis meses, entre septiembres de 2008 y marzo de 2009. Para nuestro equipo, ahora es el turno de la mitad restante, los 15.000 millardos de activos-fantasmas que quedan, se evaporarán por completo entre julio de 2011 y enero de 2012. Y esta vez, las deudas públicas también serán de la partida, contrariamente a 2008/2009 donde, esencialmente, fueron afectados los actores privados. Para tener una idea del shock que se prepara, es útil saber que hasta los bancos americanos comienzan a disminuir el uso de los Bonos del tesoro estadounidense para garantizar sus transacciones, por temor a los crecientes riesgos que pesan sobre la deuda pública de Estados Unidos (6).


A los agentes del planeta financiero, el impacto del Otoño de 2011, literalmente les generará la sensación que el piso cede debajo sus pies, puesto que es la base del sistema financiero mundial, el T-Bond, que se hundirá abruptamente (7).


           Evolución de la deuda federal de Estados unidos y proyecciones (2000-2016) (en Millardos de USD) - Fuente: US Treasury/ Berruyer / GEAB, 06/2011
Evolución de la deuda federal de Estados unidos y proyecciones (2000-2016) (en Millardos de USD) - Fuente: US Treasury/ Berruyer / GEAB, 06/2011
En este GEAB N°56, abordamos los dos aspectos más peligrosos de la conmoción de Otoño de 2011, a saber:
. el mecanismo detonador de las deudas públicas europeas
. el proceso de la explosión de la bomba de las deudas públicas estadounidense.

Paralelamente, en este contexto de aceleración del reequilibrio de las relaciones de fuerza planetaria, presentamos la anticipación de un proceso geopolítico fundamental relacionado con la realización de una cumbre Euro-BRICS ante de fines del 2014.


Finalmente, enfocamos nuestras recomendaciones en como evitar formar parte de estos 15 000 millardos de activos-fantasmas que se evaporaran en los próximos meses, con una mención especial respecto a la evolución de la dupla bienes inmueble /tasa de interés en Europa.


En el comunicado público del GEAB N° 56, presentamos una parte de la anticipación sobre mecanismo de detonador de las deudas públicas europeas.

                 Composición del balance del Banco Central Europeo  (rojo: títulos adosados a los activos / azul claro: bonos del sector público / verde: títulos bancarios / azul oscuro: títulos de las otras empresas / beige: otros) - Fuentes: Spiegel / BCE, 05/2011
Composición del balance del Banco Central Europeo (rojo: títulos adosados a los activos / azul claro: bonos del sector público / verde: títulos bancarios / azul oscuro: títulos de las otras empresas / beige: otros) - Fuentes: Spiegel / BCE, 05/2011


El mecanismo del detonador de las deudas públicas europeas

Los operadores financieros anglosajones juegan a aprendices-brujos desde hace ya uno año y medio, a partir de los primeros títulos del Financial Times en diciembre de 2009 sobre la crisis griega convertida rápidamente en una supuesta « crisis del Euro ». No volveremos sobre las peripecias de esta formidable manipulación de la información (8) orquestada desde City de Londres y Wall Street, le consagramos numerosas páginas en varios GEAB a lo largo de este período. Contentémonos con comprobar que dieciocho meses más tarde al Euro le va bien mientras que el Dólar continúa su marcha descendente hacia los infiernos con relación a las principales divisas mundiales; y que todos los que apostaron al colapso de la Eurozona perdieron mucho dinero. Como lo habíamos anticipado la crisis favorece el surgimiento de un nuevo soberano, Eurolandia, que ahora le permite a la Eurozona estar mucho mejor preparada para el shock del Otoño de 2011 que Japón, Estados Unidos o el Reino Unido (9) … aunque esté por actuar como detonador, muy a su pesar. El « bombardeo » (porque hay que llamar a las cosas por su nombre) (10), interrumpido por pausas de pocas semanas (11), al que se sometió a la Eurozona durante todo ese tiempo, tuvo tres importantes consecuencias consecutivas, dos de ellas muy distantes de los resultados esperados por Wall Street y la City:

1. En un primer momento (diciembre de 2009 - mayo de 2010), hizo desaparecer el sentimiento de invulnerabilidad de la divisa europea tal como se había constituido en 2007/2008, introduciendo la duda sobre su sostenibilidad y sobre todo relativizando la idea de que el Euro era la alternativa natural del Dólar US (incluso su sucesor).


2. Luego, en un segundo tiempo (junio de 2010 - marzo de 2011), obligó los dirigentes de Eurolandia a implementar « muy rápidamente » todas las medidas de salvaguardia, de protección y de fortalecimiento de la moneda única (medidas que deberían haber tomado hace muchos años). Al hacerlo revitalizaron la integración europea, se repuso a la cabeza del proyecto europeo al núcleo fundador y se marginó al Reino Unido en particular (12). Mientras tanto, estimuló el apoyo cada vez más sostenido de la moneda europea por parte del BRICS, China principalmente, que después de un momento de flotación se percataron de dos cosas fundamentales: por una parte que los europeos actuaban seriamente para hacer frente a los problema; y por otra, en vista del encarnizamiento anglosajón, que el Euro era sin duda alguna un instrumento esencial para toda tentativa de salir del «mundo del Dólar» (13).


3. Por último, actualmente (abril de 2011 - septiembre de 2011), la Eurozona se propone tocar a los sacrosantos inversores privados para que contribuyan a resolver el problema griego particularmente vía ampliaciones « voluntarias » de los plazos de reembolso (o cualquier otra forma de recortes de los beneficios esperados) (14).


Como puede imaginarse, si el primer impacto era uno de los objetivos perseguidos por Wall Street y City (además de desviar la atención de los grandes problemas del Reino Unido y de Estados Unidos), los dos otros son efectos totalmente contrarios al fin buscado: debilitar el Euro y reducir su atractivo mundial.


Sobre todo que se prepara la cuarta secuencia que será, a principios de 2012 (15), el lanzamiento de un mecanismo de Eurobonos, para distribuir tanto una parte de las emisiones de deudas de los países de Eurolandia (16), como la inevitable presión política que es cada vez mayor (17), a medida que aumenta la participación (18) contributiva privada a este vasto proceso de reestructuración de la deuda de los países periféricos de la Eurozona (19).

           Evolución de la deuda griega y de su composición (2011-2015) (en Mil millardos) (rojo: deuda que llega al vencimiento; verde: déficit presupuestario; morado: préstamos UE; marron: préstamos FMI; azul: otro) - Fuentes) - Fuentes: Le Figaro / SG CIB, 0
Evolución de la deuda griega y de su composición (2011-2015) (en Mil millardos) (rojo: deuda que llega al vencimiento; verde: déficit presupuestario; morado: préstamos UE; marron: préstamos FMI; azul: otro) - Fuentes) - Fuentes: Le Figaro / SG CIB, 0
Con esta cuarta secuencia entramos en el corazón del proceso de contagio que exhibirá la bomba de la deuda federal de Estados Unidos. Por una parte, creando un contexto mundial mediático y financiero ultra sensible respecto a los problemas de deuda pública; Wall Street y la City hicieron visible la amplitud insostenible de los déficit públicos estadounidense, británico y japonés (20). Lo cual hasta obligó a las agencias de calificación, los fieles perros guardianes de ambas plazas financieras, a que se lanzaran a una loca carrera de degradaciones de las calificaciones de los estados. Es por esta razón que Estados Unidos ahora se encuentran bajo la amenaza de una degradación como lo habíamos anticipado, a pesar de que hace solamente unos meses les parecía increíble a la mayoría de los expertos. Y paralelamente, el Reino Unido, Francia, Japón, … también vuelven a estar en la mira de las agencias (21).

Recordemos que estas agencias nunca anticiparon nada importante (ni las subprimes, ni la crisis mundial, ni la crisis griega, ni la Primavera árabe, …). Si ellas degradan a granel, es porque están forzadas ha hacerlo por su propio juego (22). No es posible degradar más A sin tocar la calificación de B si B no está en mejor situación. Los « suposiciones » de que era imposible que tal o cual Estado deje de pagar su deuda no resistieron a tres años de crisis: es en esto que Wall Street y la City cayeron en la trampa que acecha a todos los aprendices-brujos. Ellos no percibieron que les sería imposible controlar la histeria manteniéndola circunscripta a la deuda griega. Es así que hoy es en el Congreso estadounidense, con el violento debate sobre el techo de deuda y los grandes recortes presupuestarios, que se desarrollan las consecuencias de los artículos manipuladores de estos últimos meses sobre Grecia y la Eurozona. Una vez más, nuestro equipo sólo puede insistir que si la Historia tiene un sentido es innegablemente el sentido de la ironía.

          Evolución de la producción industrial en China (rojo) y en la India (verde (2006-2011) - Fuente: Marketwatch / Factset China / India Stats, 06/2011
Evolución de la producción industrial en China (rojo) y en la India (verde (2006-2011) - Fuente: Marketwatch / Factset China / India Stats, 06/2011
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Notas
:

(1) Incluso el hecho se echaría mano de los inversores privados (particularmente los bancos) para resolver el problema de la deuda griega.


(2) Sin olvidar por supuesto las deudas de las administraciones locales estadounidenses.


(3) Estados Unidos reinicia la recesión. Europa va más despacio como China e India. La ilusión de una reactivación mundial ya desapareció. Es por otra parte una situación muy inquietante que explica por qué las grandes empresas acumulan caja: ellas no quieren volver a encontrarse como en 2008/2009 dependiendo de los bancos también sin efectivo. Según LEAP/E2020, las PYME y los particulares sería útil que reflexionaran sobre esta situación. Fuente:
CNBC, 06/06/2011

(4) James Saft, editorialista de renombre de Reuters y el New York Times, está igualmente a punto de desear que se « vaya con viento fresco la hegemonía del Dólar ». Fuente:
Reuters, 19/05/2011

(5) Los mercados bursátiles saben que la « fiesta »se acabó al finalizar el Quantitative Easing estadounidense y que se vuelve a la recesión. Y los operadores financieros ya no saben como encontrar colocaciones redituables y no demasiado arriesgadas.


(6) Fuente:
CNBC/FT, 12/06/2011

(7) Hasta Arabia Saudita ahora se inquieta públicamente por la boca del príncipe Alwaleed que recuerda la « bomba de la deuda de Estado Unidos». Fuente:
CNBC, 20/05/2011

(8) Último ejemplo: la manifestación anti-austeridad de 04/06 en Atenas que reunió a duras penas a menos de 1.000 manifestantes mientras que nuevamente los medios de comunicación anglosajones lal titularon como una prueba del rechazo de la población griega. …refiriéndose a millares de manifestantes. Fuentes:
Figaro, 05/06/2011; Financial Times, 05/06/2011; Washington Post, 06/06/2011

(9) El Telegraphdel 07/06/2011 no sabe por ejemplo que desde los años 1980 el Reino Unido gastó 700 millardos £ más de lo que ganó. Una buena parte de esta suma entra en los 15 000 millardos en activos-fantasmas que pronto van a desaparecer.


(10) Podemos comprobar el agotamiento del discurso sobre el « fin del Euro » en el hecho que Wall Street se reduce ahora a hacer intervenir regularmente a Nouriel Roubini para intentar dar credibilidad esta fábula. El pobre Roubini, cuyos trabajos de anticipación no previeron ni la crisis mundial, ni jamás sobrepasaron los seis meses, se ve constreñido a tener que prever el « fin del Euro » en los próximos cinco años, o al menos una reforma fundamental de la zona Euro que puede por otra parte acabar en una integración europea reforzada. Citamos al autor según su reciente intervención en un congreso en Singapur, reproducida en el
Figaro del 14/06/2011. Pues si resumimos la predicción de Nouriel Roubini habría un fin del Euro dantes de 5 años, salvo que el Euro se encuentre reforzado a través de la implementación definitiva de un « nuevo soberano », Eurolandia. ¡Qué anticipación! Más allá del efecto « enganche » del anuncio, esto consiste en decir que en cinco años (lapso infinitamente largo en el tiempo de crisis y Roubini hablaba de plazos mucho más próximos hace algunos meses), puede pasar una cosa o su contrario. ¡ Gracias Doctor Roubini! Resulta duro tratar de hacer anticipaciones y trabajar para Wall Street al mismo tiempo. Por fin, hace falta lo que hace falta para tratar de convencer (en vano) a los Asiáticos de no vender los activos en USD pasándolos a Euro.

(11) Cuando los expertos y los medios de comunicación anglosajones no pueden verdaderamente inventar nada más para legitimar el mantenimiento de la «crisis del Euro»


(12) Pero también Suecia, cuyas élites continúan viviendo en el mundo post 1945, en el que pudieron enriquecerse sacando provecho de los problemas del resto del continente. A propósito del Reino Unido, la City continúa intentando en vano evitar pasar al control de las autoridades europeas como nos muestra este artículo del
Telegraph del 30/05/2011. Lo más divertido de este artículo es la imagen elegida por el periódico: una bandera europea en jirones. Sin embargo, es la City la que está perdiendo su independencia histórica en favor de la UE y no al revés. Es una ilustración flagrante de la imposibilidad de comprender los acontecimientos que se ocurren en Europa a través de los medios de comunicación británicos, aún cuando se trata del Telegraph, excelente por otra parte en cuanto a su cubertura de la crisis.

(13) De ahí su motivación para comprar la deuda de Eurolandia. Fuente:
Reuters, 26/05/2011

(14) Fuentes:
YahooActu, 13/06/2011; Deutsche Welle, 10/06/2011; Spiegel, 10/06/2011

(15) La crisis no le permitirá a Eurolandia esperar a 2013, fecha prevista para revisar el sistema adoptado en mayo de 2010, para contar este debate.


(16) Diversas fórmulas están en el estudio pero la más probables de todas se organizan alrededor de un sistema de emisiones de deuda pública de dos niveles: una emisión que goza de la firma común de Eurolandia (y entonces a tasa muy baja) por un importe que es hasta un porcentaje máximo del PIB de cada Estado (el 40 %, el 50 %, el 60 %... a decidir por los líderes de Eurolandia); más allá de este umbral, las emisiones no son garantizadas más que por la única firma del Estado implicado, involucrando tasas rápidamente muy elevadas para los alumnos menos serios de la clase.


(17) A este respecto, es lamentable que los medios de comunicación internacionales se interesen más por algunos millares de manifestantes griegos (vea más adelante en este número del GEAB un ejemplo flagrante de las inmensas diferencias entre las cifras reales y cifras de los medios de comunicación anglosajones) que consideran encarnan el rechazo a la austeridad europea y la debilidad de la Eurozona en lugar de la expectativa real de los griegos de esta carta abierta de sus intelectuales, que no acusan a Eurolandia, sino a sus propias élites políticas y financieras de ser incapaces de respetar sus compromisos, donde apelan a ajustar el sistema político-social griego con el del resto de Eurolandia. Fuente:
L'Express, 09/06/2011

(18) A propósito de la palabra « reestructuración », sobre la cual deliran largos artículos o ediciones de economistas y financieros de todo género, nuestro equipo desea aportar una precisión de lúcida simplicidad: es evidente que una parte de la deuda griega pertenece a estos 15.000 millardos de activos-fantasmas que van a evaporarse en los meses venideros. Cualquiera sea la palabra utilizada, « reestructuración « el defecto », como lo habíamos indicado en GEAB precedentes, Eurolandia organizará un proceso que hará perder por lo menos a los poderosos o a los más expuestos de los acreedores una parte significativa de sus compromisos sobre Grecia. Es esto que se llama una crisis; y es justamente lo que estamos atravesando. Y la «razón de Estado » funciona siempre de manera idéntica. Pero de todos modos, en este momento, el problema será desplazado hacia los Estados Unidos, Japón, el Reino Unido y más nadie no prestará atención al caso griego cuyos importes son ridículos en comparación: Grecia: 300 mil millones €, USÓ: 15 000 mil millones dólares.


(19) Y en breve, la revisión por el máximo Tribunal Constitucional de Karlsruhe del recurso contra el Fondo Europeo de Estabilización si no vuelve a cuestionar las decisiones que se tomaron, aumentará la presión en Alemania para que el sector privado sea parte interesada de de las soluciones, es decir de las pérdidas. Fuente:
Spiegel, 13/06/2011

(20) Un cálculo muy simple permite darse una idea de la diferencia entre el actual problema griego y la crisis estadounidense en gestación: los bancos, en particular, estarán obligados a hacerse cargo entre el 10 % y el 20 % del coste de reflotar la deuda griega, entre 30 y 60 millardos de EUR. Es lo que hoy « excita » a las agencias de calificación respecto a los bancos europeos. La explosión de la bomba de la deuda federal de Estados Unidos impondrá por lo menos un coste de proporciones idénticas para los bancos y otros titulares institucionales de esta deuda. Hablamos pues, en tal caso (haciendo una estimación conservadora porque por la característica del uso de los T-Bonds implicará en este caso una contribución privada más importante), de importes comprendidos entre 1.500 y 3.000 millardos USD. Es consistente con nuestra estimación de los 15.000 millardos de USD de activos-fantasmas que desaparecerán en los próximos trimestres.


(21) Fuentes:
Reuters, 08/06/2011; Le Monde, 11/06/2011; FoxNews, 30/05/2011

(22) Y una de las consecuencias de este juego, es que los europeos se preparan no sólo para encuadrar severamente los métodos de las agencias de calificación, sino que sencillamente crearán competidores de las agencias anglosajonas como ya lo hicieron los chinos, cuya agencia Dagong considera que Estados Unidos entró en un proceso de default de su deuda. Perdiendo el monopolio de la medida del riesgo, Wall Street y City perderán su capacidad para hacer o deshacer fortunas. Fuentes:
CNBC, 02/06/2011; YahooNews, 10/06/2011 

http://www.leap2020.eu

jueves, 2 de junio de 2011

los ricos y la deuda pública

Vicenç Navarro*

Los ricos son muy pocos en cualquier país, pero tienen un enorme poder. Y un indicador de este poder es lo que está pasando con la deuda pública tanto en EEUU como en la Unión Europea, incluyendo España. Su influencia sobre el Estado de tales países implica que sus impuestos han ido descendiendo durante los últimos 30 años (en España durante los últimos 15) de una manera muy notable, haciéndose cada vez más ricos. Esta gran reducción de ingresos a los estados ha significado que estos han tenido que endeudarse, pidiendo préstamos a los bancos donde los ricos depositan e invierten su dinero. O sea que los ricos, en lugar de pagar al Estado (en impuestos), le prestan el dinero que han ahorrado al evitar pagar impuestos al Estado, el cual les tiene que pagar unos intereses. El sistema es perfecto para los ricos (y para los bancos donde los ricos depositan su dinero), transfiriendo así una gran cantidad de fondos del sector público a los ricos y a sus bancos.
 
Veamos los datos, comenzando por EEUU. Según Robert Reich, que fue ministro de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno de Clinton, el tipo máximo de gravamen de los ricos (el 1% de la población con mayor renta) de EEUU era, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hasta 1980, casi un 70%. O sea, por cada dólar que ingresaba la gente más rica, tenía que pagar 70 centavos al Estado en impuestos. En aquellos tiempos incluso presidentes republicanos como Dwight Eisenhower creían que no era bueno para la sociedad que hubiera desigualdades extremas. Esta creencia respondía a la fuerza que tenían las izquierdas que configuraban la cultura política dominante durante el período 1950-1980. Ni que decir tiene que los ricos intentaban escabullirse de pagar ese 70%. De ahí que, a base de deducciones y otras medidas, este 70% bajaba al 50%. Por otra parte, el impuesto sobre el rendimiento del capital era del 35%.
 
Todo esto cambió con el presidente Reagan, que inició la revolución reaccionaria neoliberal. Tal presidente bajó los impuestos de los ricos de una manera muy notable (aunque subió los impuestos de todos los demás; en realidad fue el presidente que más subió los impuestos en tiempos de paz en EEUU). Se inició así toda una serie de políticas que han llevado a una situación en la que los ricos pagan ahora sólo un 36% al Estado. Del 50% al 36% durante el periodo 1980-2011. Y los impuestos sobre el rendimiento del capital bajaron del 35% al 15%. Tales ventajas fiscales alcanzaron tal nivel que, en 2010, 18.000 familias ricas no pagaron ningún impuesto. En realidad, las 400 familias más ricas de EEUU han pagado únicamente el 18% de sus ingresos en impuestos al Estado federal. Como consecuencia de estas políticas, el 1% de renta superior que en los años setenta ingresaba el 9% de toda la renta nacional, en 2010, ingresó nada menos que un 20% de la renta nacional.
 
Tal concentración de las rentas crea un enorme problema económico: la falta de demanda que estimule la economía y cree empleo. Los ricos tienen tanto dinero que, cuando consiguen más dinero, en lugar de aumentar su consumo, lo invierten, a fin de acumular más y más dinero, creando un problema grave. En momentos de recesión, se necesita que la gente consuma para que crezca la demanda. Pero si el 20% de la renta nacional la tiene el 1% de la población que (en términos proporcionales) consume menos, se crea un gran vacío en la demanda.
 
Y esto es lo que está ocurriendo en EEUU, en la UE y también en España. Es más, como no hay mucha demanda en la llamada economía productiva, donde se producen bienes y servicios (resultado del descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional) los ricos no invierten en actividades y áreas productivas sino en actividades más rentables, que son las especulativas, creando las burbujas que nos conducen a los desastres que conocemos. La burbuja inmobiliaria es un ejemplo. Pero, ahora que la burbuja ha explotado, los ricos, a través de los bancos, compran deuda pública, es decir, bonos del Estado. Y, a través de las agencias evaluadoras de los bonos, como Moody’s, Standard & Poors y otros (que son instrumentos de la banca), crean una percepción de alto riesgo, a fin de que los estados tengan que pagarles elevados intereses.
 
Los bancos españoles poseen el 52% de la deuda española. Reciben préstamos de dinero del Banco Central Europeo a intereses muy bajos (1%), y con este dinero compran bonos públicos del Estado español que les dan una rentabilidad de un 6%. Es difícil diseñar un sistema que sea más favorable para los ricos y para sus bancos. Y mientras se hacen superricos, piden a la ciudadanía que se apriete el cinturón bajo la excusa de que “no hay alternativa”. Y los mayores medios le dicen a la población que la “presión de los mercados financieros” (la frase más utilizada en la cultura dominante del país) obliga al Estado español a seguir políticas públicas enormemente impopulares, presentándolas como necesarias e inevitables. Pero esta presión, en el caso español, deriva primordialmente de los bancos y de los ricos españoles, que causaron la crisis (sus especulaciones en el mercado inmobiliarios), y ahora se están beneficiando de tales políticas, exigiendo dinero al Estado (con intereses elevados de los bonos) para prestarles su dinero, el mismo dinero que consiguieron pagando menos impuestos.
 
Es obvio que hay alternativas. De este análisis se deduce que la mejor manera de evitar el endeudamiento del Estado no es bajando el gasto público (muy bajo en el caso español), sino subiendo los impuestos de los ricos y superricos a los niveles del periodo anterior (y en el caso español a niveles homologables a los países nórdicos). Un trabajador de la manufactura paga ya el 78% de lo que paga su homólogo en Suecia. Un rico (el 1% de renta superior) paga en impuestos un 20% de lo que paga su homólogo en Suecia. Y así nos va.

jueves, 26 de mayo de 2011

bienvenidos a la internacional

Rafael Poch*

Las emociones que rodean a la aparición de "Democracia real, ya", contrastan con el tamaño, aun pequeño, de la iniciativa, pero dicen mucho sobre la fuerte demanda sicológica que había en la sociedad. Hacía mucho tiempo que mucha gente asistía, pasiva e impotente, al atraco perfecto con el que se está saldando la quiebra neoliberal. Era consciente de que su propia pasividad inicial hacía posible ese desenlace, lo que, junto con la kafkiana narrativa que los medios de comunicación ofrecen de todo el asunto, incrementaba la ansiedad, la indignación y la frustración. Ahora se respira. Lo primero es tomar aire. Lo segundo es pensar en clave internacional.

La iniciativa que acaba de arrancar en España sólo será efectiva si se internacionaliza. Las elecciones del domingo son una anécdota, al lado de la profunda reforma que se sugiere en la plaza. Todos los problemas apuntados se generaron en un contexto internacional. El ladrillo español, la corrupción inmobiliaria y la degradación política de España, no son más que modalidades de una enfermedad mucho más general. Así que la internacionalización es imprescindible para enderezar los propios problemas españoles. Todo lo que la actual iniciativa apunta; la falta de contenido de la actual democracia, la desigualdad e injusticia, la corrupción y su impunidad, el latrocinio especulador del sistema financiero, etc., etc., superan ampliamente el ámbito de la soberanía nacional, y no se pueden resolver sin una intervención internacional. La llamada "crisis del euro" de la que formamos parte,  resultado de los desequilibrios internos entre países de la unión monetaria  que han estallado por la quiebra del casino, sólo puede atajarse en su marco europeo.

Por eso, la refundación de Europa, derribando buena parte de lo que se levantó a la medida de las empresas y del negocio, y sustituyéndolo por una nueva arquitectura ciudadana, es una tarea ineludible. La crisis ha demostrado que la actual Europa "de los mercados" conduce al siglo XIX, convierte en rutina toda una serie de criminales "guerras lejanas", siempre humanitarias, y apunta hacia un mundo inviable. Esa Europa, simplemente, no vale la pena, a menos que se reinvente a la medida de los ciudadanos, es decir con relaciones menos injustas y menos agresivas, hacia dentro y hacia fuera.

Para internacionalizarse, el movimiento civil español debería comprender la situación específica de nuestro desarrollo socioeconómico; las servidumbres franquistas de nuestra transición, del corrupto ladrillo, del sistema bancario y de nuestro sistema de partidos, tan caudillista y poco democrático como la época en que se forjó, el esfuerzo contra la siempre necesaria revisión y actualización de nuestra historia… Libritos como el de José Manuel Naredo El modelo inmobiliario español y su culminación en el caso valenciano (Editorial Icaria), que relacionan muchos de esos aspectos, vienen muy a propósito.

Lo tercero es construir un puente generacional entre los actuales jóvenes, y los "jóvenes de antes", que participaron en cosas parecidas hace treinta o cuarenta años, los llamados "progres" del antifranquismo. Era una gente culturalmente muy franquista; sectaria, proclive a la violencia, muy ideologizada. Muchos de ellos han suspendido estrepitosamente en las instituciones, pero su impulso ético era claro y la experiencia de muchos otros  puede inspirar. Los jóvenes de ahora son mucho más pragmáticos y menos sectarios que los de entonces, pero, seguramente, también tienen nuevos defectos. El diálogo y la interacción generacional no harán más que enriquecer. Para cambiar el país es deseable algo más que un "movimiento de jóvenes". Se necesita algo verdaderamente de toda la sociedad. Esa sociedad acostumbrada a ser espectadora, debe tomar la palabra y aprender a ejercer su legitimidad.

La legalidad -sino su espíritu, desde luego sí su aplicación práctica- suele ser un envoltorio que protege privilegios. Un recurso de los poderosos para mantener la situación en cintura. La impunidad que el robo y la estafa a gran escala tienen en esta crisis, han sido un buen ejemplo de ello. La situación creada por la crisis – la evidencia de la impunidad del robo a gran escala- es una invitación directa a la ilegalidad de la gente común. Sin embargo, quienes están protestando estos días demuestran un notable respeto a la ley. La legitimidad social ofrece ahora un amplio crédito en derecho a la contestación. Conjugar sin complejos ese derecho con una estricta no violencia, es fundamental.

La democracia actual se parece, mucho más de lo que pretende, al antiguo régimen anterior a la Revolución Francesa, en el que una pequeña minoría acaparaba el grueso del poder, la riqueza y los privilegios. Por eso, los defensores del orden vigente, injusto e insostenible, insisten en el carácter fundamentalmente perfecto, cerrado y definitivo del actual sistema. Su dogmatismo legal, en materia de utilización de espacios públicos, invasión de oficinas e infraestructuras vinculadas al abuso económico, etc., contrasta descaradamente con su indulgencia y/o justificación del atraco. Es así como la "democracia", un sistema por definición abierto a su enmienda permanente a cargo de la soberanía popular, va a ser utilizada y mencionada hasta la saciedad para impedir su más genuina expresión, lo que está, teóricamente, en el origen de todo el edificio: el poder de la ciudadanía.

Y para acabar: no hay que obsesionarse por lo que muchos definen como "ambigüedad", "falta de programa", "inconsistencia", de lo que está surgiendo. El ingenio, la imaginación y la inventiva de la gente que pone en común sus ideas y propósitos, es sorprendente en estas situaciones. El potencial del ciudadano que en lugar de consumir telebasura y medios de comunicación se pone a discutir con sus semejantes sobre los problemas comunes, es extraordinario. Todo se andará. Bienvenidos a la Internacional.

http://blogs.lavanguardia.com/berlin/author/rpoch/

http://www.democraciarealya.es/

domingo, 15 de mayo de 2011

rusia y china desafían a la otan

M.K.Bhadrakumar*

Se esperaba que las consultas del ministro de Exteriores chino Yang Jiechi en Moscú durante el fin de semana preparasen el terreno para la visita del presidente Hu Jintao a Rusia el próximo mes. Finalmente resultó, sin embargo, que tomaron un carácter de inmensa importancia para la seguridad internacional.

Los continuos esfuerzos ruso-chinos por “coordinar” su posición sobre temas regionales e internacionales han conducido a un nivel cualitativamente nuevo respecto a la situación que se desarrolla en Medio Oriente.

La agencia oficial de noticias rusa utilizó una expresión poco usual –“estrecha cooperación”– para caracterizar el nuevo modelo al que ha llevado su coordinación de las políticas regionales. Esto tenderá a plantear un fuerte desafío a la agenda unilateralista de Occidente en Medio Oriente.

La visita de Hu a Rusia tiene lugar, en principio, para asistir al despliegue en San Petersburgo del 16 al 18 de junio, que el Kremlin está coreografiando cuidadosamente como un evento anual al estilo de un “Davos de Rusia” –intitulado Foro Económico Internacional-. Ambos países están muy excitados ante la posibilidad de que la visita de Hu sea un momento crucial en la cooperación energética entre China y Rusia.

El gigante ruso de la energía, Gazprom, espera bombear 30.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año a China hasta 2015 y las negociaciones sobre los precios están en una etapa avanzada. Los funcionarios chinos sostienen que las negociaciones paralizadas por fin se ultimarán con un acuerdo cuando Hu llegue a Rusia.

Por cierto, cuando la economía importante de más rápido crecimiento del mundo y el mayor exportador de energía del mundo llegan a un acuerdo, el asunto va más allá de un acuerdo de cooperación bilateral. Habrá desasosiego en Europa, que ha sido históricamente el principal mercado de Rusia de las exportaciones de energía, por el hecho de que un “competidor” aparezca en Oriente y que el negocio energético de Occidente con Rusia pueda tener a China como “socio comanditario”. Este cambio de paradigma provee un trasfondo a las tensiones Este-Oeste por el Medio Oriente.

Posición idéntica

Medio Oriente y el Norte de África resultaron ser el 
motivo central de las conversaciones de Yang en Moscú con su anfitrión Sergei Lavrov. Rusia y China decidieron trabajar juntas para encarar los problemas que provienen de la agitación en Medio Oriente y el Norte de África. Lavrov dijo: “Hemos acordado coordinar nuestras acciones utilizando las capacidades de ambos Estados a fin de ayudar a la estabilización más rápida posible y la prevención de más consecuencias negativas imprevisibles en la zona”.

Lavrov dijo que Rusia y China tienen una “posición idéntica” y que “toda nación debería determinar su futuro independientemente, sin interferencia extranjera”. Presumiblemente, los dos países han acordado ahora una posición común para oponerse a cualquier acción de la OTAN para realizar una operación terrestre en Libia.

Hasta ahora, la posición rusa ha sido que Moscú no aceptará que se dé algún mandato del Consejo de Seguridad de la ONU a la OTAN para una operación terrestre sin una “posición claramente expresada” que la apruebe por parte de la Liga Árabe y de la Unión Africana (de la cual forma parte Libia).

Evidentemente, existe un “déficit de confianza” en este caso, que se hace cada día más insuperable a menos que la OTAN decida un inmediato alto el fuego en Libia. Dicho en pocas palabras, Rusia ya no confía en que EE.UU. o sus aliados de la OTAN sean transparentes sobre sus intenciones respecto a Libia y Medio Oriente. Hace unos días, Lavrov habló largamente sobre Libia en una entrevista con el canal de televisión ruso Tsentr. Expresó gran frustración por la ambigüedad y los subterfugios de Occidente al interpretar unilateralmente la Resolución 1973 de la ONU para hacer prácticamente todo lo que le da la gana.

Lavrov reveló en esa entrevista: “Nos llegan informes sobre la preparación de una operación terrestre [en Libia] y sugieren que los planes adecuados se desarrollan en la OTAN y en la Unión Europea”. Y dejó entrever públicamente la sospecha de Moscú de que el plan estadounidense sería evitar la necesidad de un contacto con el Consejo de Seguridad para obtener un debido mandato para operaciones terrestres de la OTAN en Libia y en vez de eso presionar al secretario general de la ONU Ban Ki-Moon para sacar una “solicitud” a la alianza occidental para que suministre escoltas para la misión humanitaria de la ONU y utilizarla como una tapadera para iniciar operaciones terrestres.

La posición pública de Rusia y China impediría que los funcionarios del secretariado de Ban faciliten subrepticiamente por la puerta trasera una operación terrestre de la OTAN. Ban visitó recientemente Moscú y algunos informes rusos sugirieron que “recibió una bronca” por su forma de dirigir el organismo mundial. Un experto comentarista moscovita, Dmirty Kosyrev, escribió con hiriente sarcasmo:
Hay muchas maneras de decir políticamente a un invitado por cuenta propia y por cuenta de los propios socios internacionales: “No estamos muy contentos con su desempeño, estimado señor Ban”. A menudo las palabras ni siquiera son necesarias en estos casos. Es obvio que al secretario general le gusta el romanticismo revolucionario de las guerras civiles y que apoya a los combatientes por la libertad en general. Como resultado, a menudo se pone de parte de los archiliberales de Europa o EE.UU.
Sin embargo, el secretario general de la ONU no debería adoptar posiciones políticas extremas, y mucho menos aún ponerse de parte de la minoría de los Estados miembros de la ONU respecto a un tema, como lo ha hecho en el caso de Libia y de Costa de Marfil. No fue elegido para eso. El punto no es obligar al señor Ban a cambiar sus convicciones o posición, sino más bien a que ajuste ligeramente su visión a favor de más neutralidad.
Moscú y Pekín parecen contemplar al denominado Grupo de Contacto Libia (formado por 22 países y seis organizaciones internacionales) con mucha sospecha. Refiriéndose a la decisión del grupo en su reunión de Roma el jueves pasado, de poner a disposición de inmediato un fondo temporario de 250 millones de dólares como ayuda a los rebeldes libios, Lavrov dijo cáusticamente que el grupo “incrementa sus esfuerzos para adoptar el papel dirigente en la determinación de la política de la comunidad internacional hacia Libia” y advirtió de que no debería “tratar de reemplazar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y que no debería tomar partido por una de las partes”.

Se ha convertido en motivo de inquietud para Moscú y Pekín que el grupo de contacto se convierta gradualmente en un verdadero proceso regional soslayando a la ONU a fin de modular el levantamiento árabe que se ajuste a las estrategias occidentales. El grupo de Estados del Consejo de Cooperación del Golfo (y de la Liga Árabe) que están presentes en el grupo de contacto permite que Occidente proclame que el proceso es una voz colectiva de opinión regional. (Irónicamente, Francia ha invitado a Rusia a unirse al grupo de contacto.)

Punta del iceberg

En la conferencia conjunta de prensa con Yang en Moscú el viernes, Lavrov fue directo al grano: “El grupo de contacto se ha establecido solo. Y ahora trata de arrogarse la responsabilidad por la política de la comunidad internacional hacia Libia. Y no solo Libia, estamos escuchando voces que llaman a que este grupo decida qué hacer en otros Estados de la región”. Lo que preocupa a Rusia en términos inmediatos sería que el grupo de contacto podría estar gateando hacia Siria para realizar también en ese país un cambio de régimen.

China ha sido hasta ahora muy diplomática respecto al tema de Libia y ha dejado que Rusia ponga el cascabel al gato occidental, pero ahora se hace más y más elocuente. Yang fue bastante directo en la conferencia de prensa en Moscú en su crítica de la intervención occidental en Libia. Hace apenas tres semanas, el People's Daily comentó que la guerra en Libia estaba en un punto muerto; el régimen de Muamar Gadafi había mostrado su resistencia; y la oposición libia fue sobrestimada por Occidente. El periódico comentó:
“La guerra libia se ha convertido en una situación delicada para Occidente. Primero, Occidente no se puede permitir la guerra económica y estratégicamente… La guerra cuesta demasiado a los países europeos y a EE.UU. que no han salido completamente de la crisis económica. Cuanto más dure la guerra, más países en Occidente se verán ante una desventaja.
“Segundo, Occidente encontrará muchos problemas militares y legales… Si Occidente se sigue involucrando, será considerado como parcial a favor de una parte… Respecto a alas cciones militares, los países occidentales tendrán que enviar fuerzas terrestres a fin de deponer a Gadafi… Eso va mucho más allá del alcance de la autoridad de las Naciones Unidas, y es probable que repita los errores de la Guerra de Iraq… En una palabra, la solución militar al problema en Libia ha llegado a su fin y hay que poner en la agenda la solución política.”
Las conversaciones de Yang en Moscú significan que Pekín ya se da cuenta de que Occidente está determinado a aguantar la delicada situación cueste lo que cueste, hacer que se “tranquilice” a cualquier precio y luego consumirla sin compartirla con nadie. Por lo tanto, parece que hay una revisión de la posición china y una aproximación a la de Rusia (que ha sido mucho más abiertamente crítica de la intervención occidental en Libia).

Moscú podría haber alentado a Pekín a ver lo que se avecina. Pero el argumento decisivo parece que es el creciente sentido de intranquilidad de que la intervención occidental en Libia sólo es la punta del iceberg y que lo que se está desarrollando podría ser una geoestrategia orientada a perpetuar la dominación histórica de Occidente sobre el nuevo Medio Oriente en la era posterior a la Guerra Fría. Entretejido con ello está el precedente extremadamente preocupante de una acción militar de la OTAN sin un mandato específico de la ONU.

Desde entonces, Lavrov y Yang han ido a Astana a una conferencia de ministros de exteriores de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) que negociará la agenda para una reunión en la cumbre del organismo regional, que tendrá lugar en la capital kazaja el 15 de junio. La gran pregunta es si el acuerdo ruso-chino sobre “estrecha cooperación” en los temas de Medio Oriente y el Norte de África se convertirá en la posición común de la SCO. Parece que la probabilidad es elevada. 

* El embajador M. K. Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Ejerció sus funciones en la extinta Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.
 
http://www.atimes.com/atimes/Central_Asia/ME10Ag01.html
 
 
 
 

domingo, 1 de mayo de 2011

¿aquí no hay nada que investigar?

Juan Torres López*

Con fecha 13 de abril se publicó en Estados Unidos el informe del Senado sobre la crisis que lleva como explícito título "Wall Street y la crisis financiera: Anatomía de un colapso financiero". No se puede decir que en sus 652 páginas se encuentren informaciones sustancialmente novedosas o más relevantes que las ya sabidas para conocer las causas de la crisis pues las investigaciones y análisis que se han venido realizando hasta ahora han desvelado ya con suficiente claridad lo que ha ocurrido. Incluso basta con ver el documental “Inside Job” para que cualquiera pueda hacerse una idea veraz y rigurosa del modo en que se urdió la colosal estafa de los bancos y los grandes poderes financieros que dio lugar a la crisis. Pero, al menos, es justo reconocer que el Senado estadounidense ha proporcionado una información interesante que viene a corroborar que lo sucedido no puede considerarse ni mucho menos como un simple accidente ni como algo inevitable sino como la consecuencia de la pasividad de las autoridades, de fallos buscados en la regulación y de la degeneración del negocio financiero que los bancos habían promovido en los últimos años para satisfacer sin límite su sed de beneficios. Y, sobre todo, hay que apreciar el mero hecho de que se haya tratado de investigar lo que ocurrió, manifestando así el interés por mostrar al pueblo que una institución que lo representa se sentía concernida por los hechos que han producido tanto daño económico y personal. Se pueden valorar de cualquier forma sus conclusiones, que, obviamente, no pueden ser ajenas al abanico de intereses que siempre envuelve la tarea legislativa en aquel país, pero el hecho de que Estados Unidos pueda mostrar al mundo que su Senado se propuso investigar lo sucedido debería llevar a reflexionar sobre lo que ocurre en otras latitudes.

Sin ir más lejos, el caso español es bien significativo.

La crisis nos ha producido uno de los impactos más fuertes. Mantenemos los registros más altos de nuestro entorno en aspectos tan vitales como el desempleo, el paro juvenil, la pobreza, desigualdad, universitarios subempleados, fracaso escolar, endeudamiento familiar, empresarial y bancario... y también batimos record por lo bajo en gasto educativo, en I+D+I, en el dedicado a políticas familiares, o en niveles salariales. Mientras que, al mismo tiempo, aquí circulan la tercera parte de los billetes de 500 euros, las grandes empresas abominan del Estado pero viven de él y usan el poder que eso les da para hundir a los miles de pequeños y medianos empresarios que son los que crean el empleo, nuestros bancos son los más rentables del mundo financiando el mayor volumen de viviendas del planeta que en mayor proporción que en ningún otro lugar no son habitadas por nadie...

En los juzgados españoles comienzan a acumularse miles de demandas contra los bancos que ponen de relieve que éstos han engañado a sus clientes ofreciéndoles productos especulativos muy arriesgados de tapadillo (clips, swaps,...) y como si fueran bicocas financieras. Miles de personas de todas las categorías sociales, albañiles, viudas, pensionistas, amas de casa, catedráticos de universidad... han perdido miles de euros en manos de los bancos sin saber ni siquiera por qué y sin que ahora puedan hacer nada para recuperarlos porque el Banco de España hace la misma vista gorda que antes para proteger a los bancos en cuya patronal o consejos de administración se sentarán muchos de sus directivos cuando acaben su mandato de supervisores "independientes", como ha venido sucediendo hasta ahora.

Los bancos españoles han estado haciendo el negocio de su vida alterando durante años artificialmente el precio del suelo y de las viviendas para que de esa forma tuviese que aumentar la demanda de créditos, respondiendo a ello multiplicando su oferta (su negocio) sin respetar los principios elementales de prudencia y responsabilidad, y provocando al final un endeudamiento que asombra al mundo y que nos pone al pie de los caballos a la hora de refinanciarlo. Y mientras que hacían ese gigantesco negocio, urdían al mismo tiempo los hilos para generar una estructura de mercados aún más oligopolista controlando no solo más bancos sino más empresas industriales y de servicios, o incluso universidades y más medios de comunicación para ir parapetándose en un poder político y social decisivo que no renuncian a visibilizar siempre que se da la ocasión, sea diciéndole al rey lo que se debe hacer con España, aunque eso sea a costa de saltarse a la torera la constitución, sea llenando los centros universitarios de sucursales bancarias, o bordando sus logos en el mismísimo manto de la Virgen del Pilar, como hizo el inefable Emilio Botín para que se advierta que la influencia que le da su capital va incluso mucho más lejos de los avatares de este mundo.

Pero nada de eso parece que llame suficientemente la atención. Nada parece que haya tenido que ser investigado para determinar si todo ello se hubiese realizado, como la inmensa mayoría de la ciudadanía sospecha con todo realismo, saltándose leyes, cometiendo delitos, manipulando los mercados y soslayando los intereses nacionales a cada instante.

El presidente de la Junta de Andalucía reconocía que se practicaba terrorismo financiero con España pero no propuso ni una sola medida para hacerle frente. Las agencias de calificación han manipulado los mercados para alterar el precio de las cosas, después de haber engañado a medio mundo dando por buenos los negocios bancarios con las hipotecas basura, pero solo han sido unas cuantas asociaciones civiles las que han denunciado su comportamiento ante los juzgados. Los inspectores del Banco de España acusan a sus directivos de no hacer nada para impedir el desastre que luego se nos vino encima pero nadie hace nada por saber más del asunto y exigir responsabilidades.

Ninguno de estos comportamientos, entre otros muchos que es imposible mencionar aquí, ha parecido ser sospechoso para las docenas de legisladores españoles con capacidad para poner en marcha comisiones de investigación parlamentarias que con todos los medios y legitimidad pudieran haber determinado qué es lo que de verdad ha pasado en España para que al final los ricos terminen siendo más ricos, los bancos que provocaron la crisis más fuertes y poderosos haciendo lo mismo que antes pero dominando ahora un segmento aún mayor del mercado, mientras que los daños de sus despropósitos y crímenes financieros los tenemos que pagar los ciudadanos de a pie.

Ni a los poderes públicos ni a los legisladores parece que les llame la atención el hecho de que sean las grandes empresas que dominan los mercados y a las que no ha afectado la crisis las que terminan ganando aún más dinero logrando que los gobiernos recorten cada día más derechos sociales.

Y ni siquiera a los parlamentarios que sostienen un gobierno legítimo elegido por más de diez millones de españoles parece que les duela nada al ver que su presidente es extorsionado por los mercados, es decir, por los banqueros y financieros que junto con la gran patronal han provocado la crisis, que se le culpe de los desastres que éstos han producido, que se le insulte hasta la saciedad achacándole destrozos que de ninguna manera son de su responsabilidad y que quede en una situación verdaderamente patética de sumisión ante todos ellos porque los suyos no levantan la voz para defenderlo como debieran y para hacer que sus votantes y simpatizantes entiendan lo que de verdad ha ocurrido con la economía de nuestro país.

Al revés. En lugar de tratar de poner de relieve lo que realmente ha ocurrido, la gran mayoría de los parlamentarios de quienes cabría esperar respuestas progresistas se han acomodado en silencio cerrando filas esperando que escampe de la mejor manera posible para cada uno de ellos y han dejado solo al gobierno que, para colmo, en esas condiciones tampoco ha podido o no ha querido, quién lo sabe, decir la verdad y enfrentarse con valor a los poderes que se han empeñado en destrozarlo. Y preso de ellos, para visualizar ante la sociedad que se hace frente a la crisis, el presidente del gobierno sienta a su mesa a los bancos y empresas que la han producido, a las que exigen que se aumente la edad de jubilación y sin embargo quieren prejubilar a miles de sus empleados cuando ganan miles de millones de euros, a las que más empleo destruyen, a las que más impuestos defraudan, a las que utilizan los paraísos fiscales para evitar contribuir al progreso del país que dicen querer sacar adelante, a las que tienen consejos de administración presididos por quienes solo se han salvado de ser delincuentes convictos gracias a retrasos judiciales que permiten que puedan prescribir sus conductas penalmente reprobables, a las que más riqueza natural destrozan, a las que han cometido más atentados urbanísticos, a las que se van a Marruecos o Mauritania para poder contratar mujeres o niñas por unas pocas rupias y sin contrato.

Aquí no hay nada que investigar, no hay responsabilidades que depurar y el gobierno y el partido que lo sustenta incluso se sienten satisfechos de la generosidad con que conceden canales televisivos a la extrema derecha o se financian los púlpitos desde los que se tergiversa la historia para extender por todas las esquinas del país la idea de que ZP es la causa de todos nuestros malos, la infamia que pregonan sin cesar para ocultar la responsabilidad de los auténticos causantes del desastre. Es lo que pasa cuando cunde el cesarismo y se renuncia a situarse incómodamente contra la corriente, y a investigar y a promover la información y el debate colectivo sobre nuestra historia.


http://www.juantorreslopez.com/

lunes, 25 de abril de 2011

¿es el mundo demasiado grande para caer?


Noam Chomsky*

Los levantamientos por la democracia en el mundo árabe han sido demostraciones espectaculares de valor, dedicación y compromiso de fuerzas populares que coincidieron, fortuitamente, con un notable levantamiento de decenas de miles de personas en apoyo a los trabajadores y la democracia en Madison, Wisconsin y otras ciudades de EE.UU. Si las trayectorias de protestas en El Cairo y Madison se cruzaron, sin embargo, iban dirigidas en direcciones opuestas: en El Cairo hacia el logro de derechos elementales negados por la dictadura, en Madison hacia la defensa de derechos que se lograron después de largas y duras luchas y que ahora sufren un duro ataque.

Cada una es un microcosmo de tendencias en la sociedad global, que siguió cursos diversos. Es seguro que lo que está ocurriendo tendrá consecuencias trascendentales tanto en el corazón industrial decadente del país más rico y poderoso de la historia del mundo, y en lo que el presidente Dwight Eisenhower llamó “el área más estupenda de poder estratégico del mundo”, “una fuente estupenda de poder estratégico” y “probablemente el premio económico más rico en el campo de la inversión extranjera”, en boca del Departamento de Estado en los años cuarenta, un premio que EE.UU. quería conservar para sí y para sus aliados en el Nuevo Orden Mundial que se revelaba en esos días.

A pesar de todos los cambios ocurridos desde entonces, hay muchos motivos para suponer que los responsables políticos de la actualidad se adhieren básicamente a la opinión del influyente consejero del presidente Franklin Delano Roosevelt, A. A. Berle, de que el control de las incomparables reservas de energía de Medio Oriente producirían un “control sustancial del mundo”. Y respectivamente, esa pérdida de control amenazaría el proyecto de dominación mundial que fue claramente articulado durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha mantenido frente a los principales cambios en el orden mundial desde entonces.

Desde el inicio de la guerra, en 1939, Washington previó que terminaría con EE.UU. en una posición de abrumador poder. Funcionarios de alto nivel del Departamento de Estado y especialistas en política exterior se reunieron durante los años de la guerra para preparar planes para el mundo de posguerra. Delinearon una “Gran Área” que sería dominada por EE.UU., incluyendo el hemisferio occidental, Lejano Oriente, y el antiguo imperio británico, con sus recursos energéticos de Medio Oriente. Cuando Rusia comenzó a aplastar a los ejércitos nazis después de Stalingrado, los objetivos de la Gran Área se ampliaron a una parte tan grande de Eurasia como fuera posible, por lo menos su centro económico en Europa Occidental. Dentro del Gran Área, EE.UU. mantendría un “poder incuestionable”, con “supremacía militar y económica”, mientras aseguraba las “limitaciones de cualquier ejercicio de sobeanía” de Estados que pudieran interferir en sus designios globales. Los cuidadosos planes de los tiempos de guerra se implementaron pronto.

Siempre se reconoció que Europa podría preferir un camino independiente. En parte la OTAN tuvo el propósito de contrarrestar esa amenaza. En cuando desapareció el pretexto oficial de la existencia de la OTAN en 1989, ésta fue expandida hacia el este en violación de compromisos verbales con el líder soviético Mijail Gorbachov. Desde entonces se ha convertido en una fuerza de intervención de largo alcance dirigida por EE.UU., aclarado por el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, quien informó en una conferencia de la OTAN de que “las tropas de la OTAN tienen que proteger conductos que transportan petróleo y gas dirigido hacia Occidente”, y más generalmente proteger rutas marítimas utilizadas por buques cisterna y otra “infraestructura crucial” del sistema energético.

Las doctrinas de Gran Área permiten claramente intervenciones militares a voluntad. La conclusión fue claramente articulada por el gobierno de Clinton, que declaró que EE.UU. tiene derecho a utilizar la fuerza militar para asegurar “el acceso libre a mercados clave, suministros de energía, y recursos estratégicos”, y tiene que mantener inmensas fuerzas militares “en posiciones avanzadas” en Europa y Asia “con el fin de conformar las opiniones de la gente sobre nosotros” y “conformar eventos que afectarán nuestra subsistencia y nuestra seguridad”.

Los mismos principios rigieron en la invasión de Iraq. Cuando el fracaso de EE.UU. para imponer su voluntad fue innegable, ya no fue posible ocultar los verdaderos objetivos de la invasión detrás de hermosa retórica. En noviembre de 2007, la Casa Blanca publicó una Declaración de Principios exigiendo que las fuerzas de EE.UU. permanecieran indefinidamente en Iraq y comprometiendo a Iraq a privilegiar a los inversionistas estadounidenses. Dos meses después, el presidente Bush informó al Congreso de que rechazaría la legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de fuerzas armadas de EE.UU. o “el control de EE.UU. de los recursos petrolíferos de Iraq”, demandas que EE.UU. tuvo que abandonar pronto frente a la resistencia iraquí.

En Túnez y Egipto los recientes levantamientos han logrado victorias impresionantes, pero como informó la Fundación Carnegie, aunque han cambiado, los regímenes subsisten: “Un cambio en las elites gobernantes y del sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante”. El informe discute los obstáculos interiores para la democracia, pero ignora los exteriores, que siempre han sigo significativos.

Es seguro que EE.UU. y sus aliados occidentales harán todo lo que puedan para impedir una auténtica democracia en el mundo árabe. Para comprender el motivo basta con considerar los estudios de la opinión árabe realizados por agencias de sondeo de EE.UU. Aunque apenas se ha informado al respecto, son ciertamente conocidos por los planificadores. Revelan que en su abrumadora mayoría, los árabes consideran a EE.UU. e Israel como las mayores amenazas que enfrentan: EE.UU. es considerado de esa manera por un 90% de los egipcios, en la región generalmente por más de un 75%. Algunos árabes consideran que Irán es una amenaza: un 10%. La oposición a la política de EE.UU. es tan fuerte que una mayoría cree que la seguridad mejoraría si Irán tuviera armas nucleares, en Egipto, un 80%. Otras cifras son similares. Si la opinión pública influenciara la política, no sólo EE.UU. no controlaría la región, sino que sería expulsado de ella, debilitando los principios fundamentales de dominación global.

La mano invisible del poder

El apoyo a la democracia cae dentro de la competencia de ideólogos y propagandistas. En el mundo real, la aversión hacia la democracia de la elite es la norma. La evidencia de que la democracia sólo se apoya mientras contribuye a objetivos sociales y económicas es abrumadora, una conclusión aceptada renuentemente por los eruditos más serios.

El desdén de la elite por la democracia se reveló drásticamente en la reacción a las revelaciones de WikiLeaks. Las que recibieron más atención, con eufóricos comentarios, fueron los cables que informaron sobre el apoyo de los árabes a la posición de EE.UU. con respecto a Irán. Se referían a los dictadores en el poder. No se mencionaban las actitudes del público. El principio guía fue articulado claramente por el especialista de la Fundación Carnegie Medio Oriente Marwan Muasher, ex alto funcionario del gobierno jordano: “No hay nada malo, todo está bajo control”. En pocas palabras, si los dictadores nos apoyan, ¿qué otra cosa podría importar?

La doctrina  Muasher  es  racional  y  venerable. Para
mencionar un solo caso que es muy relevante en la actualidad, en una discusión interna en 1958, el presidente Eisenhower expresó preocupación por “la campaña de odio” contra nosotros en el mundo árabe, no por los gobiernos, sino por el pueblo. El Consejo Nacional de Seguridad (NSC) explicó que existe una percepción en el mundo árabe de que EE.UU. apoya dictaduras y bloquea la democracia y el desarrollo para asegurar el control de los recursos de la región. Además, la percepción es bastante exacta, concluyó el NSC, y es lo que deberíamos hacer: basarnos en la doctrina Muasher. Estudios del Pentágono realizados después del 11-S confirmaron que lo mismo sigue siendo válido.

Es normal que los vencedores tiren la historia al cubo de la basura y que las víctimas la tomen en serio. Tal vez puedan ser útiles algunas breves observaciones sobre este importante tema. Ésta no es la primera ocasión en la cual Egipto y EE.UU. enfrentan problemas semejantes y se mueven en direcciones opuestas. Lo mismo fue válido a principios del Siglo XIX.

Historiadores económicos han argumentado que Egipto estaba bien colocado para emprender un rápido desarrollo económico al mismo tiempo que EE.UU. Ambos países tenían una rica agricultura, incluido el algodón, base de la temprana revolución industrial, aunque, a diferencia de Egipto, EE.UU. tuvo que desarrollar la producción de algodón y una fuerza laboral mediante la conquista, el exterminio y la esclavitud, con consecuencias que ahora mismo son evidentes en las reservas para los sobrevivientes y las prisiones que se han expandido rápidamente desde los años de Reagan para albergar a la población superflua desechada por la desindustrialización.

Una diferencia fundamental fue que EE.UU. había logrado la independencia y por ello estaba libre para ignorar las prescripciones de la teoría económica, suministrada entones por Adam Smith en términos bastante similares a los que predican actualmente a las sociedades en desarrollo. Smith instó a las colonias liberadas a producir productos primarios para la exportación y a importar manufacturas británicas superiores, y ciertamente a no intentar el monopolio de bienes cruciales, sobre todo algodón. Cualquier otro camino, advirtió Smith, “retardaría en lugar de acelerar el aumento en el valor de su producción anual y obstruiría en lugar de promover el progreso de su país hacia la verdadera riqueza y grandeza”.

Después de lograr su independencia, las colonias pudieron ignorar su consejo y seguir el camino de Inglaterra en el desarrollo guiado por el Estado independiente, con altos aranceles para proteger la industria contra exportaciones británicas, primero textiles, después acero y otros, y para adoptar otros muchos instrumentos con el fin de acelerar el desarrollo industrial. La república independiente también buscó la obtención de un monopolio del algodón para “colocar a todas las demás naciones a nuestros pies”, particularmente al enemigo británico, como anunciaron los presidentes jacksonianos mientras conquistaban Texas y la mitad de México.

Un camino comparable en Egipto fue bloqueado por el poder británico. Lord Palmerston declaró que “ninguna idea de ecuanimidad [hacia Egipto] debería ser un obstáculo para intereses tan grandes y superiores” de Gran Bretaña como la preservación de su hegemonía económica y política, expresando su “odio” hacia el “ignorante bárbaro” Muhammed Ali quien se atrevió a buscar un camino independiente, y el despliegue de la flota y el poder financiero de Gran Bretaña para terminar con la búsqueda de independencia y de desarrollo económico de Egipto.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. desplazó a Gran Bretaña como el "hegemón" global, Washington adoptó la misma posición, dejando claro que EE.UU. no suministraría ayuda a Egipto a menos que se adhiriera a las reglas estándar para los débiles, que EE.UU. siguió violando, imponiendo altos aranceles para excluir el algodón egipcio y causando una debilitadora escasez de dólares. La interpretación usual de los principios del mercado.

No es muy sorprendente que la “campaña de odio” contra EE.UU. que preocupó a Eisenhower se haya basado en el reconocimiento de que EE.UU. apoya a los dictadores y bloquea la democracia y el desarrollo, tal como lo hacen sus aliados.

En defensa de Adam Smith, habría que agregar que reconoció lo que pasaría si Gran Bretaña seguía las reglas de la economía sensata, llamada ahora “neoliberalismo”. Advirtió de que si los fabricantes, comerciantes, e inversionistas británicos se volvían hacia el extranjero, podrían beneficiarse pero que Inglaterra sufriría. Pero pensó que se guiarían por un sesgo nacional, de manera que una mano invisible ahorraría a Inglaterra los estragos de la racionalidad económica.

Es difícil dejar de ver el pasaje. Es la única aparición de la famosa frase “mano invisible” en La Riqueza de las Naciones. El otro importante fundador de la economía clásica, David Ricardo, sacó conclusiones semejantes, esperando que la inclinación por el interior llevaría a las personas acaudaladas a “estar satisfechas con la baja tasa de beneficios en su propio país, en lugar de buscar un empleo más ventajoso de su riqueza en países foráneos”, sentimientos que, agregó, “lamentaría que se debilitaran”. Dejando de lado sus predicciones, los instintos de los economistas clásicos eran sanos.

Las “amenazas” china e iraní

El levantamiento por la democracia en el mundo árabe se compara a veces con Europa Oriental en 1989, pero sobre la base de motivos dudosos. En 1989, el levantamiento por la democracia fue tolerado por los rusos y apoyado por las potencias occidentales siguiendo doctrinas estándar: se ajustaba claramente a objetivos económicos y estratégicos, y por lo tanto era un logro noble, muy honorado, a diferencia de las luchas al mismo tiempo “por defender los derechos humanos fundamentales” en Centroamérica, en palabras del asesinado arzobispo de El Salvador, uno de los cientos de miles de víctimas de fuerzas militares armadas y entrenadas por Washington. No hubo ningún Gorbachov en Occidente durante todos esos horrendos años, y no hay ninguno ahora. Y el poder occidental sigue siendo hostil a la democracia en el mundo árabe por buenas razones.

Las doctrinas del Gran Área siguen aplicándose a crisis y confrontaciones contemporáneas. En los círculos que toman las decisiones políticas y en el comentario político occidental, la amenaza iraní se considera la que plantea el mayor peligro para el orden mundial y por lo tanto debe ser el enfoque primordial de la política exterior de EE.UU., y Europa sigue el rastro cortésmente.

¿Cuál es exactamente la amenaza iraní? Una respuesta fidedigna es suministrada por el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU. Informando el año pasado sobre la seguridad global, aclaran que la amenaza no es militar. Los gastos militares de Irán son “relativamente bajos en comparación con el resto de la región”, concluyen. Su doctrina militar es “estrictamente defensiva, diseñada para desacelerar una invasión e imponer una solución diplomática a las hostilidades”. Irán tiene “una capacidad limitada de proyectar fuerzas más allá de sus fronteras”. Con respecto a la opción nuclear: “El programa nuclear de Irán y su disposición a mantener abierta la posibilidad de desarrollar armas nucleares es parte central de su estrategia de disuasión”. Todo citas.

El brutal régimen clerical es indudablemente una amenaza para su propio pueblo, aunque difícilmente supera a los aliados de EE.UU. en ese terreno. Pero la amenaza yace en otra parte, y es ciertamente de mal agüero. Un elemento es la capacidad de disuasión de Irán, un ejercicio ilegítimo de soberanía que podría interferir con la libertad de acción de EE.UU. en la región. Salta a la vista por qué Irán buscaría una capacidad disuasiva; una mirada a las bases militares y las fuerzas nucleares de la región basta para explicarlo.

Hace siete años, el historiador militar israelí Martin van Creveld escribió que “El mundo ha presenciado cómo EE.UU. atacó Iraq sin motivos, como se comrpobó. Si los iraníes no intentara producir armas nucleares, estarían locos”, en especial cuando están bajo una amenaza constante de ataque en violación de la Carta de la ONU. Queda por ver si lo están haciendo, pero tal vez sea así.

Pero la amenaza de Irán va más allá de la disuasión. También trata de expandir su influencia a los países vecinos, destacan el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU., y “desestabilizar” de esta manera la región (en términos técnicos del discurso de política exterior). La invasión y ocupación militar de los vecinos de Irán es “estabilización”. Los esfuerzos de Irán por extender su influencia a ellos es “desestabilización”, por lo tanto son evidentemente ilegítimos.

Semejante costumbre es rutinaria. Por lo tanto el destacado analista de política exterior James Chace, utilizó correctamente el término “estabilidad” en su sentido técnico cuando explicó que a fin de lograr “estabilidad” en Chile fue necesario “desestabilizar” el país (derrocando al gobierno elegido de Salvador Allende e instalando la dictadura del general Augusto Pinochet). Es igualmente interesante explorar otras preocupaciones sobre Irán, pero tal vez esto baste para revelar los principios guía y su estatus en la cultura imperial. Como subrayaron los planificadores de Franklin Delano Roosevelt en el alba del sistema mundial contemporáneo, EE.UU. no puede tolerar “ningún ejercicio de soberanía” que interfiera en sus designios globales.

EE.UU. y Europa están unidos en el castigo a Irán por su amenaza a la estabilidad, pero es útil recordar cuán aislados están. Los países no alineados han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio. En la región, la opinión pública árabe incluso favorece vigorosamente las armas nucleares iraníes. La principal potencia regional, Turquía votó contra la última moción de sanciones iniciada por EE.UU. en el Consejo de Seguridad, junto con Brasil, el país más admirado en el Sur. Su desobediencia condujo a una fuerte censura, no por primera vez: Turquía había sido amargamente condenada en 2003, cuando el gobierno siguió la voluntad de un 95% de la población y se negó a participar en la invasión de Iraq, demostrando así su débil comprensión de la democracia al estilo occidental.

Después de su fechoría en el Consejo de Seguridad el año pasado, Turquía recibió la advertencia del máximo diplomático de Obama para asuntos europeos, Philip Gordon, de que debe “demostrar su compromiso de cooperación con Occidente”. Un experto en el Consejo de Relaciones Exteriores preguntó: “¿Cómo mantener a raya a los turcos?” siguiendo órdenes como buenos demócratas. Lula de Brasil fue amonestado por un titular del New York Times diciendo que su esfuerzo junto a Turquía para dar una solución al problema del enriquecimiento de uranio fuera del marco del poder de EE.UU. era una “Mancha en el legado del líder brasileño”. En breve, haz lo que te decimos, o ya verás.

Un aspecto colateral, efectivamente suprimido, es que el acuerdo Irán-Turquía-Brasil fue aprobado por adelantado por Obama, presumiblemente en la suposición de que fracasaría, suministrando un arma ideológica contra Irán. Cuando tuvo éxito, la aprobación se convirtió en censura, y Washington impuso en el Consejo de Seguridad una resolución tan débil que China la aprobó sin problemas y ahora recibe una reprimenda por ajustarse a la letra de la resolución pero no a las directivas unilaterales de Washington, por ejemplo, en la nueva edición de Foreign Affairs.

Aunque EE.UU. puede tolerar la desobediencia turca, aunque con consternación, cuesta más ignorar a China. La prensa advierte de que “inversionistas y comerciantes chinos llenan ahora un vacío en Irán mientras empresas de muchos otros países, especialmente de Europa, se retiran”, y en particular, está expandiendo su papel dominante en las industrias energéticas de Irán. Washington reacciona con un toque de desesperación. El Departamento de Estado advirtió a China de que si quiere que la acepten en la comunidad internacional –un término técnico que se refiere a EE.UU. y a quienquiera esté de acuerdo con este último– no debe “eludir y evadir responsabilidades internacionales [que] son obvias”: es decir, que siga órdenes de EE.UU. No es probable que China se siemta impresionada.

Hay mucha preocupación por la creciente amenaza militar china. Un reciente estudio del Pentágono advirtió de que el presupuesto militar de China se acerca a “un quinto de lo que el Pentágono gastó para operar y realizar las guerras de Iraq y Afganistán”, una fracción del presupuesto militar de EE.UU., por supuesto. La expansión de las fuerzas militares chinas podría “imposibilitar la capacidad de barcos de guerra estadounidenses de operar en aguas internacionales frente a su costa”, agregó el New York Times.

O sea frente a la costa de China; falta solamente que propongan que EE.UU. elimine fuerzas militares que impidan el acceso al Caribe a los barcos de guerra chinos. La falta de entendimiento de China de las reglas de civilidad internacional es ilustrada además por sus objeciones a los planes de que el ultramoderno portaaviones a propulsión nuclear George Washington se una a ejercicios navales a pocos kilómetros frente a la costa de China, con una supuesta capacidad para atacar Pekín.

Al contrario, Occidente comprende que EE.UU. emprende todas esas operaciones para defender la estabilidad y su propia seguridad. El liberal New Republic expresa su preocupación porque “China envió diez barcos de guerra por aguas internacionales frente a la isla japonesa de Okinawa”. Evidentemente es una provocación, a diferencia del hecho, no mencionado, de que Washington ha convertido esa isla en una importante base militar a pesar de las vehementes protestas de sus habitantes. No es una provocación, sobre la base del principio estándar de que somos dueños del mundo.

Dejando de lado la profundamente arraigada doctrina imperial, hay buenos motivos para que los vecinos de China estén preocupados por su creciente poder militar y comercial. Y aunque la opinión árabe apoya un programa iraní de armas nucleares, ciertamente no deberíamos hacerlo. La literatura de política exterior está repleta de propuestas sobre cómo contrarrestar la amenaza. Pocas veces mencionan una manera obvia: trabajar para establecer una zona libre de armas nucleares en la región (NWFZ). El tema se presentó (de nuevo) en la conferencia del Tratado de No Proliferación (TNP) en la sede de las Naciones Unidas en mayo pasado. Egipto, como presidente de las 118 naciones del Movimiento de los No Alineados pidió negociaciones para una NWFZ en Medio Oriente, como fue aceptado por Occidente, incluido EE.UU., en la conferencia de revisión del TNP en 1995.

El apoyo internacional es tan abrumador que Obama lo aceptó, formalmente. Es una excelente idea, informó Washington a la conferencia, pero no ahora. Además, EE.UU. dejó claro que hay que exceptuar a Israel: ninguna propuesta puede pedir que el programa nuclear de Israel se coloque bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica o que se publique información sobre “las instalaciones y actividades nucleares de Israel”. Y que no se hable más de este método de encarar la amenaza nuclear iraní.

Privatizando el planeta

Aunque la doctrina de la Gran Área sigue prevaleciendo, la capacidad para implementarla ha disminuido. El pico del poder de EE.UU. fue después de la Segunda Guerra Mundial, cuando literalmente poseía la mitad de la riqueza del mundo. Pero eso declinó naturalmente cuando otras economías se recuperaron de la devastación de la guerra y la descolonización emprendió su tormentoso camino. A principios de los años setenta, la parte de EE.UU. en la riqueza global había disminuido a cerca de un 25%, y el mundo industrial se había hecho tripolar: Norteamérica, Europa, y Asia del Este (entonces centrada en Japón).

En los años setenta también hubo un abrupto cambio en la economía de EE.UU., hacia la financialización y la exportación de la producción. Una variedad de factores convergió para crear un ciclo cruel de concentración radical de la riqueza, sobre todo en el 1% superior de la población –en particular directores ejecutivos, gerentes de fondos de alto riesgo, etc.- Eso lleva a la concentración del poder político, de ahí a políticas estatales de aumentar la concentración económica: políticas fiscales, reglas de gobierno corporativo, desregulación, y muchas cosas más. Mientras tanto, los costes de campañas electorales aumentaron enormemente, llevando a los partidos a los bolsillos del capital concentrado, cada vez más financiero: los republicanos por reflejo, los demócratas –ya eran como los que solían ser republicanos moderados– no se quedaron muy atrás.

Las elecciones se han convertido en una charada dirigida por la industria de las relaciones públicas. Después de su victoria de 2008, Obama ganó un premio de la industria por la mejor campaña de mercadeo del año. Los ejecutivos estaban eufóricos. En la prensa empresarial explicaron que habían estado mercadeando candidatos como otras mercancías desde Ronald Reagan, pero 2008 fue su mayor logro y cambiaría el estilo en los consejos corporativos. Se espera que la elección de 2012 cueste 2.000 millones de dólares, sobre todo en fondos de las corporaciones. No es de extrañar que Obama esté seleccionando a hombres de negocios para las máximas posiciones. El público está enojado y frustrado, pero mientras prevalezca el principio Muasher [“Siempre y cuando la gente esté tranquila y pasiva, vamos a hacer lo que queramos”. N. del T.], eso no importa.

Mientras la riqueza y el poder se han concentrado fuertemente, para la mayoría de la población los ingresos reales se estancaron y la gente se las ha arreglado con más horas de trabajo, deudas e inflación de los activos, destruidos regularmente por las crisis financieras que comenzaron cuando el aparato regulador fue desmantelado desde los años ochenta.

Nada de esto es problemático para los muy ricos, que se benefician de una póliza de seguro del gobierno llamada “demasiado grande para caer”. Los bancos y firmas de inversión pueden hacer transacciones arriesgadas, con grandes beneficios, y cuando el sistema se derrumba inevitablemente, pueden ir corriendo donde papá Estado a pedir un rescate con dineros públicos, aferrados a sus copias de Friedrich Hayek y Milton Friedman.

Ése ha sido el proceso regular desde los años de Reagan, cada crisis más extrema que la anterior –es decir, para la población general-. Ahora mismo, el verdadero desempleo está a niveles de la Depresión para gran parte de la población, mientras Goldman Sachs, uno de los principales arquitectos de la actual crisis, es más rico que nunca. Acaba de anunciar tranquilamente 17.500 millones de dólares en compensaciones por el año pasado, y su presidente ejecutivo, Lloyd Blankfein, recibió una bonificación de 12,6 millones mientras que triplica su salario base.

No tendría sentido concentrar la atención en hechos semejantes. Por lo tanto, la propaganda tiene que tratar de culpar a otros; en los últimos meses: los trabajadores del sector público, sus inmensos salarios, exorbitantes jubilaciones, etc.; todo fantasía, basada en el modelo de la imaginería "reaganita" de madres negras conducidas en sus limusinas a cobrar sus cheques de la asistencia social, y otros modelos que sobra mencionar. Todos tenemos que apretarnos los cinturones; es decir, casi todos.

Los maestros constituyen un objetivo particularmente bueno, como parte del esfuerzo deliberado por destruir el sistema de educación desde la guardería infantil hasta las universidades, mediante la privatización, de nuevo, bueno para los ricos, pero un desastre para la población, así como para la salud a largo plazo de la economía, pero es una de las externalidades que se deja de lado mientras prevalezcan los principios del mercado.

Otro excelente objetivo, siempre, son los inmigrantes. Ha sido así durante toda la historia de EE.UU., aún más en tiempos de crisis económica, exacerbada ahora por un sentido de que nos están quitando nuestro país: la población blanca se convertirá pronto en una minoría. Se puede comprender la cólera de individuos agraviados, pero la crueldad de la policía es estremecedora.

¿Quiénes son los inmigrantes en cuestión? En el este de Massachusetts, donde vivo, muchos son mayas que huyeron del genocidio en las tierras altas guatemaltecas realizado por los asesinos favoritos de Reagan. Otros son mexicanos, víctimas del NAFTA de Clinton, uno de esos raros acuerdos gubernamentales que se las han arreglado para dañar a la gente en los tres países afectados. Cuando el NAFTA se aprobó bajo presión en el Congreso en 1994, pasando por alto las objeciones populares, Clinton también inició la militarización de la frontera entre EE.UU. y México, que antes era bastante abierta. Se comprendió que los campesinos mexicanos no pueden competir con la agroindustria estadounidense altamente subvencionada, y que las empresas mexicanas no pueden sobrevivir a la competencia con las multinacionales de EE.UU., que deben recibir “trato nacional” bajo los mal bautizados acuerdos de libre comercio, un privilegio otorgado solo a personas corporativas, no a las de carne y hueso. No es sorprendente que esas medidas hayan llevado a una inundación de refugiados desesperados, y a provocar una histeria contra los inmigrantes por parte de las víctimas de las políticas estatales-corporativas dentro del país.

Parece que en Europa sucede lo mismo, donde es probable que el racismo esté aún más desmandado que en EE.UU. Uno puede quedarse pasmado al ver que Italia se queja del flujo de refugiados de Libia, escenario del primer genocidio posterior a la Primera Guerra Mundial, en el ahora liberado Este, a manos del gobierno fascista de Italia. O cuando Francia, que sigue siendo actualmente el principal protector de las brutales dictaduras en sus antiguas colonias, se las arregla para olvidar sus horrendas atrocidades en África, mientras el presidente francés Nicolas Sarkozy advierte sombríamente contra el “flujo de inmigrantes” y Marine Le Pen objeta que no hace nada para impedirlo. No necesito mencionar a Bélgica que podría ganar el premio de lo que Adam Smith llamó “la salvaje injusticia de los europeos”.

El ascenso de partidos neofascistas en gran parte de Europa sería un fenómeno aterrador incluso si no recordáramos lo que sucedió en el continente en el pasado reciente. Hay que imaginar la reacción si los judíos estuvieran siendo expulsados de Francia hacia la miseria y la opresión, y luego se presencia la falta de reacción ante lo que sucede a los gitanos, también víctimas del Holocausto y la población más brutalizada de Europa.

En Hungría, el partido neofascista Jobbik obtuvo un 17% de los votos en las elecciones nacionales, lo que tal vez no sea sorprendente dado que tres cuartos de la población piensa que les va peor que bajo el régimen comunista. Podríamos sentirnos aliviados de que en Austria el ultraderechista Jörg Haider haya obtenido solo un 10% de los votos en 2008, si no fuera por el hecho que el nuevo Partido de la Libertad, desbordándolo por la extrema derecha, obtuvo más de un 17%. Es escalofriante recordar que, en 1928, los nazis obtuvieron menos de un 3% de los votos en Alemania.
En Inglaterra el Partido Nacional Británico y la Liga Inglesa de Defensa, en la derecha ultra-racista, son fuerzas importantes. (Lo que pasa en Holanda lo sabéis demasiado bien.) En Alemania el lamento de Thilo Sarrazin de que los inmigrantes están destruyendo el país fue un enorme éxito de ventas, mientras la canciller Angela Merkel, aunque condenó el libro, declaró que el multiculturalismo había “fracasado del todo”: los turcos importados para hacer el trabajo sucio en Alemania no se convierten en rubios de ojos azules, verdaderos arios.

Los que tengan sentido de la ironía recordarán que Benjamin Franklin, uno de los personajes principales de la Ilustración, advirtió de que las colonias recién liberadas deberían tener cuidado al permitir la inmigración de alemanes, porque eran demasiado morenos; los suecos también. Llegado el Siglo XX, los mitos ridículos de pureza anglosajona eran comunes en EE.UU., incluso entre presidentes y otras personalidades destacadas. El racismo en la cultura literaria ha sido una obscenidad flagrante; mucho peor en la práctica, sobra decirlo. Es mucho más fácil erradicar la poliomielitis que esa horrenda plaga, que regularmente se vuelve más virulenta en tiempos de penuria económica.

No quiero terminar sin mencionar otra externalidad que se desestima en los sistemas de mercado: la suerte de las especies. Un riesgo sistémico en el sistema financiero puede ser remediado por el contribuyente, pero nadie acudirá al rescate si se destruye el medioambiente. Que hay que destruirlo es casi un imperativo institucional. Los dirigentes empresariales que realizan campañas de propaganda para convencer a la población de que el antropogénico calentamiento global es un engaño liberal saben perfectamente cuán grave es la amenaza, pero tienen que maximizar los beneficios a corto plazo y su penetración en el mercado. Si no lo hacen, algún otro lo hará.

Este ciclo vicioso puede resultar letal. Para ver cuán grave es el peligro, basta con analizar el nuevo Congreso de EE.UU. llevado al poder por la financiación y propaganda de las empresas. Casi todos sus miembros niegan el cambio climático. Ya han comenzado a recortar los fondos para medidas que podrían mitigar una catástrofe ecológica. Peor todavía, algunos son verdaderos creyentes; por ejemplo, el nuevo jefe de un subcomité sobre el medio ambiente explicó que el calentamiento global no puede ser un problema, porque Dios prometió a Noé que no habría otro diluvio.

Si cosas semejantes estuvieran ocurriendo en algún país pequeño y remoto, podríamos morirnos de risa. No cuando suceden en el país más rico y poderoso del mundo. Y antes de reír, también podríamos considerar que la actual crisis económica puede rastrearse en gran medida a la fe fanática en dogmas como la hipótesis del mercado eficiente y en general a lo que el Nobel Joseph Stiglitz, hace quince años, llamó la “religión” que mejor conocen los mercados, que impidió que el banco central y los economistas detectaran una burbuja inmobiliaria de 8 billones [millones de millones] de dólares que no tenía ninguna base en fundamentos económicos, y que devastó al país cuando estalló.

Todo esto, y mucho más, podrá continuar mientras prevalezca la doctrina de Muasher. Mientras la población general sea pasiva, apática, desviada hacia el consumismo o hacia el odio a los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que les dé la gana, y los que sobrevivan tendrán que contemplar el resultado.

* http://www.chomsky.info/