lunes, 15 de junio de 2009

los mensajes tóxicos de wall street

Joseph E. Stiglitz *

Toda crisis tiene un final, y aunque hoy por hoy las cosas pintan negras, también esta crisis económica pasará. Lo cierto, en todo caso, es que ninguna crisis, y mucho menos una tan grave como la actual, remite sin dejar un legado. Uno de los legados de esta crisis será una batalla de alcance global en torno a ideas. O mejor, en torno a qué tipo de sistema económico será capaz de traer el máximo beneficio para la mayor cantidad de gente. En ningún sitio esa batalla es más enconada que en el Tercer Mundo. Alrededor del 80 por ciento de la población mundial vive en Asia, América Latina y África. De entre ellos, unos 1.400 millones subsisten con menos de 1.25 dólares diarios. En los Estados Unidos, llamar a alguien socialista puede no ser más que una descalificación exagerada. En buena parte del mundo, sin embargo, la batalla entre capitalismo y socialismo –o al menos entre lo que muchos estadounidenses considerarían socialismo- sigue estando en el orden del día. Es posible que la crisis actual no depare ganadores. Pero sin duda ha producido perdedores, y entre éstos ocupan un lugar destacado los defensores del tipo de capitalismo practicado en los Estados Unidos. En el futuro, de hecho, viviremos las consecuencias de esta constatación.

La caída del Muro de Berlín, en 1989, marcó el fin del comunismo como una idea viable. Ciertamente, el comunismo arrastraba problemas manifiestos desde hace décadas. Pero tras 1989 se volvió muy difícil salir en su defensa de manera convincente. Durante un tiempo, pareció que la derrota del comunismo suponía la victoria segura del capitalismo, particularmente del capitalismo de tipo estadounidense. Francis Fukuyama llegó a proclamar “el fin de la historia”, definió al capitalismo de mercado democrático como el último escalón del desarrollo social y declaró que la humanidad toda avanzaría en esa dirección. En rigor, los historiadores señalarán los 20 años siguientes a 1989 como el breve período del triunfalismo estadounidense. El colapso de los grandes bancos y de las entidades financieras, el subsiguiente descontrol económico y los caóticos intentos de rescate han dado al traste con ese período. Y también con el debate acerca del “fundamentalismo de mercado”, con la idea de que los mercados, sin control ni restricción alguna, pueden por sí solos asegurar prosperidad económica y crecimiento. Hoy, sólo el autoengaño podría llevar a alguien a afirmar que los mercados pueden auto-regularse o que basta confiar en el auto-interés de los participantes en el mercado para garantizar que las cosas funcionen correctamente y de forma honesta.

El debate económico es especialmente intenso en el mundo en vías de desarrollo. Aunque aquí en occidente tendemos a olvidarlo, hace 190 años una tercera parte del producto bruto mundial se generaba en China. Luego, y de una manera un tanto repentina, la explotación colonial y los injustos acuerdos comerciales, combinados con una revolución tecnológica en Estados Unidos y Europa, condenaron al rezago a los países en desarrollo. A resultas de ello, hacia 1950 la economía china representaba menos del 5 por ciento del producto bruto mundial. A mediados del siglo XIX, en realidad, el Reino Unido y Francia tuvieron que emprender una guerra para abrir China al comercio global. Esta fue la “segunda guerra del opio”, llamada así porque los países occidentales tenían muy poco que vender a China a excepción de estas drogas, que pronto invadieron sus mercados y generaron una amplia adicción entre la población. Con esta guerra, occidente ensayaba una vía temprana de corrección de la balanza de pagos.

El colonialismo dejó una herencia compleja en el mundo en desarrollo. Entre la mayoría de la población, sin embargo, la visión dominante era que habían sido cruelmente explotados. Para muchos nuevos líderes, la teoría marxista ofrecía una interpretación sugerente de esta experiencia, puesto que sostenía que la explotación era en realidad el motor del sistema capitalista. Por eso, la independencia política que las colonias conquistaron tras la segunda guerra mundial no supuso el fin del colonialismo económico. En algunas regiones, como África, la explotación –la extracción de recursos naturales y la devastación del ambiente a cambio de migajas- era evidente. En otros sitios fue más sutil. En diferentes regiones del mundo, instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial pasaron a ser vistas como instrumentos de control pos-colonial. Estas instituciones propiciaron el fundamentalismo de mercado (o “neoliberalismo”, como fue a menudo llamado) una categoría idealizada por los estadounidenses como “mercados libres e irrestrictos”. Asimismo, presionaron a favor de la desregulación del sector financiero, de las privatizaciones y de la liberalización del comercio.

El Banco Mundial y el FMI aseguraban que todo lo hacían por el bien de los países en desarrollo. Su actuación estaba respaldada por equipos de economistas partidarios del libre mercado, muchos de ellos provenientes de la catedral de la economía de libre mercado, la Universidad de Chicago. Al final, los programas de los ‘Chicago boys’ no trajeron los resultados prometidos. Los ingresos se estancaron. Allí donde hubo crecimiento, la riqueza fue a parar a los estratos más altos. Las crisis económicas en países concretos se volvieron cada vez más frecuentes. Sólo en los últimos 30 años, de hecho, se produjeron más de cien de considerable gravedad.

En este contexto, no sorprende que las poblaciones de los países en desarrollo creyeran cada vez menos en las motivaciones altruistas de Occidente. Sospechaban que la retórica de la economía libre de mercado –lo que pronto se conoció como “el Consenso de Washington”- era sólo la cobertura de los intereses comerciales de siempre. Estas sospechas se vieron reforzadas por la propia hipocresía de los países occidentales. Europa y Estados Unidos no abrieron sus propios mercados a la agricultura producida en el Tercer Mundo, que con frecuencia era todo lo que estos países podían ofrecer. Por el contrario, los forzaron a eliminar subsidios necesarios para la creación de nuevas industrias, a pesar de que ellos otorgaban subsidios a sus propios agricultores.

La ideología del libre mercado resultó ser una excusa para acometer nuevas formas de explotación. “Privatizar” quería decir que los extranjeros podían comprar minas y campos petrolíferos a bajo precio en los países en desarrollo. Suponía que podían extraer considerables beneficios de actividades monopólicas y semi-monopólicas como las telecomunicaciones. “Liberalizar”, por su parte, quería decir que podían obtener créditos con facilidad. Y si las cosas iban mal, el FMI forzaba la socialización de las pérdidas, con lo que el esfuerzo de pagar a los bancos recaía sobre la población en su conjunto. También comportaba que las empresas extranjeras pudieran arrasar con las industrias emergentes, bloqueando el despliegue del talento empresarial local. El capital fluía libremente, pero el trabajo no, salvo en el caso de los individuos mejor dotados, que podían encontrar un empleo en el mercado global.

Obviamente, éstos no son más que brochazos de un cuadro más complejo. En Asia, por ejemplo, siempre hubieron resistencias al Consenso de Washington e incluso restricciones a la libre circulación de capital. Los gigantes asiáticos –China e India- condujeron la economía a su manera y obtuvieron inéditos índices de crecimiento. Pero en general, y sobre todo en aquellos países en los que el Banco Mundial y el FMI controlaron las riendas, las cosas no fueron demasiado bien.

Para los críticos del capitalismo estadounidense en el Tercer Mundo, la manera en que los Estados Unidos han respondido a la crisis constituye la gota que colma el vaso. Durante la crisis del sudeste asiático, hace apenas una década, los Estados Unidos y el FMI exigieron que los países afectados redujeran el déficit a través de recortes en el gasto social. Poco importó que en países como Tailandia estas medidas contribuyeran a un resurgimiento de la epidemia del SIDA, o que en otros como Indonesia comportara el recorte de subsidios para la alimentación de los hambrientos. Estados Unidos y el FMI forzaron a estos países a aumentar los tipos de interés, en algunos casos en más de un 50 por ciento. Urgieron a Indonesia que fuera dura con los bancos y al gobierno que no acudiera en su rescate ¡Qué peligroso precedente! –dijeron- ¡qué tremenda intervención en el delicado mecanismo de relojería del libre mercado!

El contraste entre la reacción exhibida ante las crisis asiática y estadounidense es notorio y no ha pasado inadvertido. Para sacar a Estados Unidos del pozo, somos testigos de incrementos masivos del gasto y del déficit, así como de tasas de interés que prácticamente han sido reducidas a cero. Las ayudas a los bancos fluyen a diestra y siniestra. Algunos de los funcionarios de Washington que tuvieron que lidiar con la crisis asiática son ahora los encargados de dar respuestas a la crisis estadounidense ¿Por qué los Estados Unidos –se pregunta la gente del Tercer Mundo- prescriben una medicina diferente cuando se trata de sí mismos?

En los países en desarrollo, son muchos los que aún padecen los efectos del sermoneo recibido en los últimos años: adoptad instituciones como las de los Estados Unidos; seguid nuestras políticas; comprometeos con la desregulación; abrid vuestros mercados a los bancos norteamericanos si queréis aprender “buenas” prácticas bancarias; y vended (no por casualidad) vuestras empresas y bancos a los Estados Unidos, especialmente si es a precio de ganga durante las épocas de crisis. Sí, reconocía Washington, puede ser doloroso, pero al final estaréis mejor. Los Estados Unidos enviaron a sus Secretarios del Tesoro (de ambos partidos) alrededor del mundo a predicar la buena nueva. A ojos de muchos, la puerta giratoria que permite a los líderes financieros norteamericanos pasar cómodamente de Wall Street a Washington y otra vez a Wall Street, les otorgaba todavía más credibilidad: parecían combinar a la perfección el poder del dinero y el poder de la política. Los líderes financieros norteamericanos tenían razón en pensar que lo que era bueno para los Estados Unidos o el mundo era bueno para los mercados financieros. Pero lo contrario no era cierto: no todo lo que era bueno para Wall Street era bueno para los Estados Unidos y el mundo.

No es un simple gesto de Schadenfreude, de alegría por la desgracia ajena, lo que motiva el severo juicio que los países en vías desarrollo realizan del fracaso económico de Estados Unidos. También está en juego la necesidad de discernir cuál es el sistema económico que mejor puede funcionar en el futuro. Indudablemente, estos países tienen todo el interés del mundo en que ver una pronta recuperación de los Estados Unidos. Saben que por sí solos no podrían afrontar lo que los Estados Unidos han hecho para intentar revivir su economía. Saben que ni siquiera el elevado nivel de gasto realizado está funcionando demasiado rápido. Saben que a resultas del colapso económico norteamericano, 200 millones de personas más han caído en la pobreza en el curso de los últimos años. Pero están convencidos, cada vez más, de que cualquier ideal económico propugnado por los Estados Unidos es un ideal del que seguramente habría que huir.

¿Por qué debería preocuparnos la desilusión del mundo con el modelo estadounidense de capitalismo? La ideología que promovimos todos estos años ha dejado de funcionar, pero tal vez esté bien que no pueda repararse ¿Podríamos acaso sobrevivir –incluso tan bien como hasta ahora- si nadie se adhiere al modo de vida norteamericano?

Seguramente, nuestra influencia disminuirá, ya que es poco probable que se nos considere un modelo a seguir. En cualquier caso, es lo que ya estaba ocurriendo de hecho. Los Estados Unidos solían desempeñar un papel crucial en el capital global, ya que otros pensaban que teníamos un especial talento para lidiar con el riesgo y para asignar recursos financieros. Hoy nadie piensa algo así, y Asia – de donde proceden buena parte de los ahorros del mundo - ya está desarrollando sus propios centros financieros. Hemos dejado de ser la fuente central del capital. Los tres bancos más importantes del mundo son ahora chinos. El principal banco norteamericano ha caído al quinto puesto.

El dólar ha sido durante mucho tiempo la moneda de reserva. Los países tenían al dólar como referencia para determinar la confianza en sus propias monedas y gobiernos. Sin embargo, progresivamente se ha ido imponiendo en los bancos centrales de diferentes partes del mundo la idea de que el dólar puede no ser un referente de valor. Su valor, de hecho, ha oscilado y ha ido cayendo. El enorme incremento de la deuda norteamericana durante la presente crisis, combinado con los préstamos indiscriminados de la Reserva Federal, han disparado las especulaciones en torno al futuro del dólar. Los chinos han sugerido de manera abierta la posibilidad de inventar algún tipo nuevo de moneda para reemplazarlo.

Mientras tanto, el coste de lidiar con la crisis está desbordando nuestras necesidades. Nunca hemos sido generosos en nuestra ayuda a los países pobres. Pero las cosas están empeorando. En los últimos años, la las inversiones chinas en África han sido superiores a las del Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo juntos, muy lejos de las realizadas por Estados Unidos. Para afrontar la crisis, los países africanos corren a Beijing en busca de ayuda, no a Washington.

Mi preocupación aquí, en todo caso, tiene que ver con el ámbito de las ideas. Me preocupa que, a medida que se vean con mayor nitidez las fallas del sistema económico y social norteamericano, las personas de los países en desarrollo vayan a extraer conclusiones erróneas. Sólo unos pocos países -y acaso los propios Estados Unidos- aprenderán correctamente la lección. Se darán cuenta de que para salir adelante es necesario un régimen en el que el reparto de papeles entre mercado y gobierno sea equilibrado y en el que haya un estado fuerte capaz de administrar formas efectivas de regulación. Se darán cuenta de que el poder de los intereses privados debe limitarse.

Otros países, empero, sacarán conclusiones más confusas y profundamente trágicas. Tras el fracaso de sus sistemas de posguerra, la mayoría de países ex comunistas retornaron al capitalismo de mercado y encumbraron a Milton Friedman en lugar de a Karl Marx como nuevo dios. Con la nueva religión, sin embargo, no les ha ido bien. Muchos países pueden pensar, en consecuencia, que no sólo el capitalismo ilimitado, de tipo estadounidense, ha fracasado, sino que es el propio concepto de economía de mercado el que ha fallado y ha quedado inutilizado para cualquier circunstancia. El viejo comunismo no regresará, pero sí diversas formas excesivas de intervenir en el mercado. Y fracasarán. Los pobres sufren con el fundamentalismo de mercado, que genera un efecto derrame, pero de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo. Pero los pobres seguirán sufriendo con este tipo de regímenes, puesto que no generarán crecimiento. Sin crecimiento no puede haber reducción sostenible de la pobreza. No ha habido nunca una economía exitosa que no haya descansado fuertemente en los mercados. La pobreza estimula la desafección. Los inevitables fracasos conducirán a mayor pobreza aún y serán difíciles de gestionar, sobre todo por parte de gobiernos llegados al poder con el propósito de combatir el capitalismo de tipo norteamericano. Las consecuencias para la estabilidad global y para la propia seguridad de los Estados Unidos son evidentes.

Hasta ahora, solía existir una sensación de valores compartidos entre los Estados Unidos y las élites educadas en Estados Unidos alrededor del mundo. La crisis económica ha erosionado la credibilidad de dichas élites. Hemos suministrado a los críticos con la disoluta forma de capitalismo practicada en Estados Unidos, poderosa munición para contraatacar con la prédica de una más amplia filosofía anti-mercado. Y seguimos proporcionándoles más y más munición. Mientras en la reciente cumbre del G-20 nos comprometíamos a no impulsar el proteccionismo, colocábamos una previsión de “compre norteamericano” en nuestro propio paquete de estímulos. Luego, para ablandar la oposición de nuestros aliados europeos, modificábamos dicha norma, de todo punto discriminatoria en relación con los países pobres. La globalización nos ha hecho más interdependientes; lo que ocurre en una parte del mundo afecta a la otra, un hecho probado por el contagio a otros de nuestras dificultades económicas. Para resolver problemas globales, es menester que exista un sentido de cooperación y confianza, así como un cierto sentido de valores compartidos. Esta confianza nunca fue sólida, y no ha hecho sino debilitarse en los últimos tiempos.

La fe en la democracia es otra de las víctimas. En el mundo en desarrollo, la gente mira hacia Washington y ve al sistema de gobierno que permitió a Wall Street prescribir una serie de reglas que pusieron en riesgo la economía global y que, cuando toca asumir las consecuencias, vuelve a recurrir a Wall Street para gestionar la recuperación. Ve permanentes redistribuciones de riqueza hacia la cúspide de la pirámide, claramente a expensas de los ciudadanos comunes y corrientes. Ve, en suma, un problema básico de falta de controles en el sistema democrático estadounidense. Y después que se ha visto todo esto, sólo es necesario dar un pequeño paso para concluir que hay algo que funciona inevitablemente mal con la propia democracia.

Eventualmente, la economía estadounidense se recuperará y, hasta cierto punto, nuestro prestigio en el extranjero. Durante mucho tiempo, los Estados Unidos fueron el país más admirado del mundo, y todavía es el más rico. Guste o no, nuestras acciones están sujetas a permanente examen. Nuestros éxitos son emulados. Pero nuestras fracasos son criticados con escarnio. Todo esto me devuelve a Francis Fukuyama. Fukuyama estaba equivocado al pensar que las fuerzas de la democracia liberal y de la economía de mercado triunfarían de modo inevitable y que no habría vuelta atrás. Pero no estaba equivocado al creer que la democracia y las fuerzas de mercado son esenciales para tener un mundo justo y próspero. La crisis económica, en buena medida desencadenada por el comportamiento de los Estados Unidos, ha hecho más daño a estos valores fundamentales que cualquier régimen totalitario en los tiempos recientes. Tal vez sea verdad que el mundo se encamina al fin de la historia, pero de lo que se trata, ahora, es de navegar contra el viento y de ser capaces de definir el curso de las cosas.

* Joseph Stiglitz es profesor de teoría económica en la Universidad de Columbia, fue presidente del Council of Economic Advisers entre 1995 y 1997, y ganó el Premio Nobel de Economía en 2001. Actualmente, preside la Comisión de Expertos nombrada por el Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas para el estudio de reformas en el sistema monetario y financiero internacional.

http://www.josephstiglitz.com/

viernes, 12 de junio de 2009

un sistema alimentario que mata

Grain, abril 2009 *

México se encuentra sumido en una repetición infernal de la emergencia de la gripe (o influenza) aviar en Asia, aunque con un mayor grado de mortalidad. Una vez más, la respuesta oficial de las autoridades llega demasiado tarde y plagada de falsedades. Y otra vez más, la industria mundial de la carne es el centro de la situación y fabrica todo tipo de desmentidos a medida que se acumula evidencia sobre su papel en la crisis. Sólo cinco años después del inicio de la crisis de gripe aviar causada por el virus H5N1 y luego de otros tantos años de una estrategia mundial contra las pandemias de influenza coordinada por la organización Mundial de la salud (OMS) y la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), el mundo está atónito con el desastre provocado por la gripe porcina. La estrategia global ha fracasado y debemos reemplazarla con un sistema público de salud en el que la población pueda confiar.

Lo que sabemos de la situación en México es que oficialmente han muerto más de 150 personas debido a una nueva variante de gripe porcina que, en realidad, es un cóctel genético de los virus de las cepas de influenza porcina, aviar y humana. El nuevo virus ha evolucionado hasta convertirse en una forma que se transmite fácilmente de persona a persona y es capaz de matar gente que hasta el momento era perfectamente saludable. No sabemos con exactitud dónde se produjo la evolución y recombinación genéticas, pero el sitio obvio para buscar su origen está en los criaderos industriales de México y Estados Unidos[1]

Los expertos han alertado por años que el aumento de criaderos industriales en gran escala en América del Norte ha creado las condiciones perfectas para el surgimiento y dispersión de nuevas formas de influenza altamente virulentas. “Debido a que los sistemas de alimentación tienden a concentrar grandes cantidades de animales en muy poco espacio, facilitan la rápida transmisión y mezcla de los virus”, dijeron investigadores del Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos en 2006.[2] Tres años antes, la revista Science[3] Se repite la historia de la gripe aviar. Las condiciones insalubres y de hacinamiento de los criaderos hacen posible que con mucha facilidad el virus se recombine y desarrolle nuevas formas. Una vez que esto ocurre, el carácter centralizado de la industria garantiza que la enfermedad se disemine a lo largo y ancho, ya sea por las heces fecales, el alimento, el agua, o incluso las botas de los trabajadores.[4] Sin embargo, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos “no existe un sistema nacional de monitoreo que determine cuáles son los virus que prevalecen en la población porcina de Estados Unidos”[5]. La situación es la misma en México.

Las comunidades en el epicentro

Algo que sí sabemos acerca del brote de gripe o influenza porcina en México es que la comunidad de La Gloria en el estado de Veracruz estuvo intentando que las autoridades respondieran a un brote virulento de una extraña enfermedad respiratoria que los afectó en los últimos meses. Los habitantes de La Gloria tienen la certeza que la enfermedad está relacionada con la contaminación provocada por el gran criadero de cerdos recientemente instalado por Granjas Carroll, una subsidiaria de la empresa estadounidense Smithfield Foods, el mayor productor de cerdos del mundo.

Después de innumerables esfuerzos de la comunidad por lograr la ayuda de las autoridades —esfuerzos que fueron respondidos con el arresto de varios líderes comunitarios y con amenazas de muerte contra quienes hablaran contra las instalaciones de la empresa Smithfield— a fines de 2008 algunos funcionarios locales de salud decidieron investigar. Las pruebas revelaron que más del 60% de la población de 3 mil personas estaban infectadas con una enfermedad respiratoria, pero las autoridades no confirmaron de qué enfermedad se trataba. Smithfield negó cualquier conexión de la afección con sus instalaciones. Apenas el 27 de abril de 2009, días después que el gobierno federal mexicano anunciara oficialmente la epidemia de influenza porcina, la prensa reveló que el primer caso diagnosticado en el país fue el de un niño de 4 años de la comunidad de La Gloria, el 2 de abril de 2009. El secretario de Salud de México dice que la muestra que le tomaron al niño fue la única de esa comunidad que las autoridades conservaron. Ello a pesar que una firma privada de evaluación de riesgos estadounidense, Veratect, había notificado a funcionarios de la OMS en la región de los brotes de la potente enfermedad respiratoria en La Gloria desde principios de abril de 2009.[6]Cuando a la muestra obtenida del niño se le hicieron pruebas de laboratorio, se confirmó que era influenza porcina.[7]

El 4 de abril de 2009, el periódico mexicano La Jornada publicó un artículo sobre la lucha de la comunidad La Gloria con la foto de un niño en una manifestación sosteniendo una pancarta con un dibujo de un cerdo y la leyenda: “Peligro, Granjas Carrolls”[8].

Sobre las pandemias de gripe en general, sabemos que la proximidad de criaderos industriales de cerdos y pollos aumenta los riesgos de recombinación viral y el surgimiento de nuevas cepas virulentas de gripe. Se sabe, por ejemplo, que los cerdos criados cerca de las granjas industriales de pollos en Indonesia tienen altos niveles de infección del virus H5N1, la variante mortal de la gripe aviar.[9][10] Los científicos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos han advertido que “el número cada vez mayor de criaderos de cerdos en las cercanías de criaderos de aves podría promover aún más la evolución de la próxima pandemia.”

Aunque no se ha informado mayormente al respecto, en la región aledaña a la comunidad de La Gloria hay también muchos otros grandes criaderos de pollos. En septiembre de 2008, hubo un brote de gripe aviar en la región. En ese momento, las autoridades veterinarias le aseguraron al público que sólo era un brote local de un tipo de virus poco patógeno que afectaba a las aves de corral. Pero ahora sabemos, gracias a la información que brindó el presidente de la Comisión Ambiental del Estado de Veracruz, Marco Antonio Núñez López, que también hubo un brote de gripe aviar en un criadero industrial ubicado a unos 50 kilómetros de La Gloria, propiedad del mayor productor de aves de México, Granjas Bachoco, brote que no fue dado a conocer por temor a lo que podría implicar para las exportaciones mexicanas.[11] No hay que olvidar que un componente común en el alimento industrial de cerdos es la gallinaza, una mezcla de todo lo que se acumula en el piso de los gallineros industriales: heces fecales, plumas y cama animal.

¿Podría haber una situación más ideal para el surgimiento de una pandemia de influenza que un área rural pobre, llena de criaderos industriales propiedad de empresas transnacionales a los que les importa un bledo el bienestar de la población local? Los residentes de La Gloria han intentado resistirse por años al criadero de Smithfield. Y durante meses intentaron que las autoridades hicieran algo en relación a la extraña enfermedad que los afecta. Siguen ignorados. Sus voces no lograron hacer llegar ni una sola señal al radar del sistema mundial de detección de enfermedades emergentes de la Organización Mundial de la Salud. Los brotes de gripe aviar en Veracruz tampoco detonaron una respuesta de la Organización Mundial de Sanidad Animal. Las noticias surgieron solamente de fuentes privadas.[12] Y a esto se le llama monitoreo mundial.

Mañas empresariales

No es la primera ni la última vez que los criaderos industriales ocultan brotes de enfermedades y ponen en peligro la vida de la gente. Es la naturaleza de su negocio. Hace unos dos años en Rumania, Smithfield se negó a que las autoridades locales entraran a sus criaderos de cerdos luego que la población local se quejó de la fetidez proveniente de cientos de cadáveres de puercos que durante días dejaron pudrir en los criaderos. “Nuestros doctores no pudieron acceder a las instalaciones de la empresa estadounidense para efectuar inspecciones de rutina,” dijo Csaba Daroczi, director adjunto de la Autoridad de Higiene y Veterinaria de Timisoara. “Cada vez que lo intentaban, los guardias los alejaban. Smithfield propuso que firmáramos un acuerdo que nos obligaría a avisarles de cualquier inspección con tres días de anticipación.”[13] Más tarde se supo que Smithfield había estado ocultando un brote de grandes proporciones de fiebre porcina clásica en sus criaderos en Rumania.[14]

En Indonesia, donde la gente aún muere de gripe aviar y donde muchos especialistas creen que va a surgir el virus de la próxima pandemia, las autoridades aún no pueden entrar en algunos grandes criaderos industriales sin el permiso de las empresas.[15] En México, las autoridades rechazaron los llamados a investigar Granjas Carroll y acusaron a los residentes de La Gloria de diseminar la infección por “usar remedios caseros en vez de ir a los centros de salud para curarse de la gripe.”[16]

Los criaderos industriales son bombas de tiempo que pueden detonar epidemias mundiales. Sin embargo, aún no hay programas para enfrentarlos, ni siquiera programas independientes de monitoreo de posibles enfermedades. A nadie en las alturas parece importarle, y probablemente no es una coincidencia que estos criaderos tiendan a instalarse en las comunidades más pobres, las que sufren mucho por intentar que se sepa la verdad. Peor aún, es ya una proporción tan grande de nuestra alimentación la que proviene de este sistema, que la principal tarea de los sistemas gubernamentales de seguridad alimentaria parece ser la de aplacar los temores y mantener a la gente comiendo. Smithfield tiene problemas financieros y apenas la semana pasada negociaba su venta con COFCO, la mayor agroindustria china.[17]

Mientras tanto, la industria farmacéutica está lucrando en grande con la crisis. Por la emergencia, el gobierno de Estados Unidos abrió un hueco en su sistema de autorización para permitir que antivirales como Tamiflu y Relaxin sean utilizados más ampliamente en quienes sufran de gripe que lo autorizado hasta ahora. Esto es una excelente noticia para Roche, Gilead y Glaxo SmithKline, quienes tienen el monopolio de estos fármacos. Lo más importante, es que las acciones cambiarias de varios otros productores de vacunas más pequeños subieron de precio en forma dramática.[18] Novarax está intentando convencer a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y al gobierno mexicano que pueden fabricar una vacuna contra la influenza porcina en no más de 12 semanas si se relajan las reglamentaciones para efectuar pruebas.

Un cambio radical

Es claro que el sistema global para lidiar con los problemas de salud provocados por la industria alimentaria transnacional está totalmente de cabeza. Su sistema de monitoreo es un fiasco, los servicios de salud pública y de atención veterinaria situados en el frente de batalla están en ruinas, la autoridad para impartirlos se puso en manos de la iniciativa privada, y sus intereses obedecen a la lógica del status quo. Entretanto, a la gente se le dice que se mantenga en casa y que cruce los dedos para que funcione el Tamiflu o para que surja una nueva vacuna a la pueden o no tener acceso. Ésta no es ya una situación tolerable; se requieren acciones que nos lleven a un cambio radical, ahora mismo.

En el caso específico de la influenza porcina en México, el cambio podría comenzar si se impulsa una meticulosa investigación independiente sobre los criaderos industriales de puercos y pollos en Veracruz, por todo el país y en Estados Unidos. Es necesario que el pueblo de México conozca la fuente del problema, de tal modo que pueda tomar las medidas adecuadas para cortar la epidemia desde sus mismas raíces y se asegure de que no vuelva a ocurrir.

En el nivel internacional, es importante frenar y comenzar a revertir la expansión de los criaderos industriales. Son éstos los caldos de cultivo de la pandemia y lo seguirán siendo mientras existan. Es inútil hacer un llamado a que haya un viraje total en la estrategia global conducida por la OMS, puesto que la experiencia con la gripe aviar demuestra que ni la OMS ni la Organización Mundial de Sanidad Animal, ni la mayoría de los gobiernos van a asumir una línea dura contra los criaderos industriales. De nuevo, es la gente la que tiene que tomar la delantera y protegerse a sí misma. Por todo el mundo, hay miles de comunidades que luchan contra las granjas fabriles. Estas comunidades están al frente de la lucha por la prevención pandémica. Es necesario que las resistencias locales contra los criaderos industriales se conviertan en un movimiento mundial para abolirlos.

Pero el desastre de la influenza porcina en México tiene que ver también con un problema de salud pública mucho más grande. Las amenazas a la salud del consumidor que son inherentes al sistema alimentario industrial, se combinan con una tendencia global a privatizar por completo el sistema de atención a la salud, lo que ha destruido la capacidad de los sistemas públicos de responder a las crisis. Se combinan también con las políticas que promueven la migración a las mega-ciudades donde las políticas de salubridad y de salud pública son patéticas e inadecuadas. (El brote de influenza porcina golpeó la ciudad de México, una metrópolis de más de 20 millones de habitantes, justo cuando el gobierno realizó cortes de agua en muchos barrios de la ciudad, lo que afecta, sobre todo, a las zonas más pobres.) El hecho de que la detección de los brotes de la enfermedad tengan que venir de las firmas privadas de consultoría, que los gobiernos y las agencias de Naciones Unidas se queden callados sin hacer nada ante tal información y el hecho de que tengamos que depender de un puñado de farmacéuticas para producir remedios no totalmente probados pero sí patentados a fondo, nos dice que las cosas fueron ya muy lejos. Requerimos sistemas de salud pública y de alimentación que de veras tengan un programa que no sólo responda a los intereses de la gente sino que vaya más allá. Necesitamos sistemas que rindan cuentas.


Para ir más allá

Doreen Carvajal and Stephen Castle, A U.S. Hog Giant Transforms Eastern Europe, New York Times, 5 May 2009, http://www.nytimes.com/2009/05/06/business/global/06smithfield.html

Mike Mather, Newschannel 3 Investigates the Source of the Swine Flu, May 2009, http://www.wtkr.com/news/wtkr-mather-mexico-smithfield-ceo,0,6628702.story (Includes an interview with the CEO of Smithfield)

Luis Hernández Navarro, Smithfield: un negocio muy marrano, La Jornada, 5 de mayo de 2009, http://www.jornada.unam.mx/2009/05/05/?section=politica&article=031a1pol

Enrique Méndez y Andrés Morales, Por 14 años La Gloria ha vivido con miedo por la contaminación de Granjas Carroll, 2 mayo 2009, http://www.jornada.unam.mx/2009/05/02/?section=politica&article=009n1pol

BBC, Egypt presses ahead with pig cull, 2 May 2009, http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/8030611.stm

Debora MacKenzie, Pork industry is blurring the science of swine flu, 30 April 2009, http://www.newscientist.com/blogs/shortsharpscience/2009/04/why-the-pork-industry-hates-th.html

Laura Carlsen, Mexico’s Swine Flu and the Globalization of Disease, Americas MexicoBlog, 29 April 2009, http://americasmexico.blogspot.com/2009/04/mexicos-swine-flu-and-globalization-of.html

Iván Restrepo, Granjas Carroll, protegida de las autoridades, La Jornada, 13 de Abril de 2009 http://www.jornada.unam.mx/2009/04/13/?section=politica&article=020a2pol

Silvia Ribeiro, "Epidemia de lucro," La Jornada, 28 April 2009: http://www.jornada.unam.mx/2009/04/28/?section=opinion&article=020a1pol

Tom Philpott, Symptom: swine flu. Diagnosis: industrial agriculture? GRIST, 28 April 2009, http://www.grist.org/article/2009-04-28-more-smithfield-swine/

Mike Davis, The swine flu crisis lays bare the meat industry's monstrous power, The Guardian, 27 April 2009: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/apr/27/swine-flu-mexico-health

R G Wallace, "The Agro-Industrial Roots of Swine Flu H1N1," 26 April 2009
http://farmingpathogens.wordpress.com/2009/04/26/the-agro-industrial-roots-of-swine-flu-h1n1/

Edward Hammond, Indonesia fights to change WHO rules on flu vaccines, Seedling, April 2009: http://www.grain.org/seedling/?id=593

Iván Restrepo, Granjas Carroll, sin control ambiental, La Jornada, 24 de Abril de 2006 http://www.jornada.unam.mx/2006/04/24/?section=opinion&article=026a2pol

GRAIN, “Bird flu in eastern India: another senseless slaughter”, Against the grain, febrero 2008, http://www.grain.org/articles/?id=35

GRAIN, “Germ warfare-Livestock disease, public health and the military–industrial complex”, Seedling, enero de 2008, http://www.grain.org/seedling/?id=533

GRAIN, “Viral times-The politics of emerging global animal diseases”, Seedling, enero de 2008, http://www.grain.org/seedling/?id=532

GRAIN, “La gripe aviar: una bonanza para el 'gran negocio del pollo'’”, A contrapelo , marzo de 2007, http://www.grain.org/articles/?id=23 (también disponible en Bahasa, Indonesia)

GRAIN, “Gripe aviar: imponiendo las políticas globalmente”, A contrapelo , abril de 2006, http://www.grain.org/articles/?id=12

GRAIN, “Jugando al gallito ciego: el papel central de la industria avícola en la crisis de la gripe aviar”, Documentos de análisis ,http://www.grain.org/briefings/?id=197 febrero de 2006,


Referencias

1 La industria porcina en México, al igual que sus contrapartes en Estados Unidos, no desean que a la enfermedad se le llame “gripe porcina”, aduciendo que no la transmiten los cerdos, sino que se transmite directamente entre las personas. Su preocupación, por supuesto, es el mercado de la carne de cerdo, que rápidamente ha colapsado producto del estigma. Algunas autoridades mexicanas, como el gobernador de Veracruz, están diciendo que la enfermedad viene de China, aunque no hay ninguna evidencia al respecto.

2 Mary J. Gilchrist, Christina Greko, David B. Wallinga, George W. Beran, David G. Riley and Peter S. Thorne, “The Potential Role of CAFOs in Infectious Disease Epidemics and Antibiotic Resistance", Journal of Environmental Health Perspectives, 14 de noviembre de 2006.

3 Bernice Wuethrich, “Chasing the Fickle Swine Flu”, Science, vol. 299, 2003

4 Iniciativa de políticas pecuarias en favor de los pobres. La producción pecuaria industrial y sus riesgos para la salud mundial. FAO, 2007. http://www.fao.org/ag/againfo/ programmes/es/pplpi/docarc/pb_hpaiindustrialrisks.html

5 CDC, 21 de abril, 2009 / 58 (Dispatch);1-3: http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/mm58d0421a1.htm

6 Dudley Althaus, “World’s queries have no answers”, Houston Chronicle, 27 de abril de 2009.

7 Andrés T. Morales, “Cerco sanitario en Perote, tras muerte en marzo de bebé por gripe porcina”, La Jornada, 28 de abril de 2009: http://www.jornada.unam.mx/2009/04/28/?section=politica&article=012n2pol; Tracy Wilkinson y Cecilia Sánchez, “Mexico tries to focus on source of infection”, Los Angeles Times, 28 de abril de 2009.

8 Andrés Timoteo, “Alerta epidemiológica en Perote por brote de males respiratorios”, La Jornada, 4 de abril de 2009.

9 David Cyranoski, “Bird flu spreads among Java's pigs”, Nature 435, 26 mayo de 2005.

10 Mary J. Gilchrist, Christina Greko, David B. Wallinga, George W. Beran, David G. Riley and Peter S. Thorne, “The Potential Role of CAFOs in Infectious Disease Epidemics and Antibiotic Resistance”, Journal of Environmental Health Perspectives, 14 de noviembre de 2006.

11 Piden cerco sanitario ante epidemia, SPI/ElGolfo.Info, 24 de abril de 2009: http://www.elgolfo.info/web/lo-mas-nuevo/37017-piden-cerco-sanitario-ante-epidemia-.html

12 Tom Philpott difundió primero la posible conexión entre el brote de la influenza porcina y las instalaciones de en Veracruz desde su blog con sede en Estados Unidos, el 25 de abril de 2009: http://www.grist.org/article/2009-04-25-swine-flu-smithfield/

13 Mirel Bran: “Swine Plague: Romania Criticizes American Group’s Attitude”, Le Monde, 15 de agosto de 2007, traducido por Leslie Thatcher (Truthout).

14 GRAIN, “Viral times —The politics of emerging global animal diseases”, Seedling, enero de 2008

15 Ver Recuadro 2. “Bird flu in Indonesia and Vietnam” (GRAIN) en Edward Hammond, “Indonesia fights to change WHO rules on flu vaccines,” Seedling, abril de 2009: http://www.grain.org/seedling/?id=593

16 “Afectados por extraña enfermedad, 60% de pobladores de La Gloria”, La Jornada 27 de abril de 2009: http://www.lajornadasanluis.com.mx/2009/04/27/pol15.php

17 “Is Smithfield on the market?”, Farming UK, 26 de abril del 2009.

18 “Smaller drug firms gaining from swine flu”, Reuters, 27 de abril de 2009: http://www.reuters.com/article/pressReleasesMolt/idUSTRE53Q5P620090427


* http://www.grain.org/articles/?id=48

miércoles, 10 de junio de 2009

el cuaderno

Carlos Gosch

José Saramago ha reunido los artículos publicados durante los seis primeros meses de su actividad como bloguero en 'El Cuaderno', un libro vetado en la Italia de Silvio Berlusconi y que refleja el espíritu crítico de su autor. "La corrupción no le importa a nadie", sostiene el autor en una entrevista realizada a través del correo electrónico con motivo de la publicación de 'El Cuaderno' (Alfaguara).

El libro, cuyos ingresos serán destinados a la Fundación José Saramago, que aloja el blog del escritor, será presentado por el Premio Nobel portugués, de 86 años, en un encuentro con blogueros abierto a los internautas de todo el mundo el próximo día 25 en Lisboa.

Pregunta.- La editorial italiana Einaudi, propiedad de Silvio Berlusconi, no publicará 'El Cuaderno' por las críticas que contiene al primer ministro italiano y magnate de la comunicación, ¿Qué opina de esta decisión?

Respuesta.- Tendría que ocurrir más pronto o más tarde. Berlusconi es dueño y señor de Einaudi, sería previsible que tomaran una decisión contra el impertinente escritor que le molesta. Hay que decir que los editores no tenían otro remedio que acatar las 'órdenes' del sátrapa. Sus puestos de trabajo estarían en riesgo si hubieran decidido publicar 'El Cuaderno'. Lo más seguro es que al día siguiente estuvieran en la calle.

P.- ¿Qué va a ocurrir con la edición italiana de 'El Cuaderno'?

R.- 'El Cuaderno' será publicado en Italia por la editorial Bollatti Borlingheri que, con su buena disposición, ha pasado a ser mi editorial. En cuanto a Einaudi, no tengo nada contra los editores, lo tengo contra el propietario de la empresa.

P.- ¿Qué consecuencias tiene para la democracia italiana que Berlusconi acumule poder político, económico y mediático?

R.- Alguien ha dicho que una mitad de la población trabaja para Berlusconi y que la otra mitad sueña con hacerlo. Esta es una de las raíces de la cuestión. La otra, tal vez más importante aún, es que la corrupción no le importa a nadie. Ahora mismo, en España, un partido como el PP, minado por la corrupción, ha salido incólume de las elecciones europeas.

P.- ¿Cómo se explica que una mayoría de italianos preste su apoyo a Berlusconi?

R.- La corrupción no es solo material, es también moral. La pérdida de valores es un fenómeno de masas. Quizá el fenómeno de masas que defina estos tiempos.

P.- ¿Cómo está resultando la aventura como bloguero que emprendió el pasado mes de septiembre?

R.- Mejor que todo lo que podía haber imaginado. Me impresiona sobre todo la rapidez de la respuesta de los lectores y la franqueza con que se expresan, como si estuviéramos entre colegas...

P.- ¿Qué sensación tiene al ver reunidos en 'El Cuaderno' los textos que fue escribiendo para su blog?

R.- Me resulta un poco extraño. Yo no estaba escribiendo un libro, y he aquí que el libro aparece, hecho y derecho como si estuviera predeterminado. La sensación es que otra persona, que no yo, ha escrito esas páginas. Aunque cuando las leo, no solo las vea como mías, sino que pienso, como escribí para la contraportada, que, de alguna forma han ido iluminando el camino del día a día.

P.- Usted se ha pronunciado estos meses sobre los principales asuntos de la actualidad internacional. Ha escrito sobre la crisis económica y la victoria de Barack Obama. ¿Cómo ha cambiado el mundo en este tiempo?

R.- Hemos asistido a la caída de un capitalismo que parecía omnipotente y para la eternidad, de un mercado supuestamente regulador y distribuidor de beneficios y de democracia. Lo malo es que la izquierda no ha tenido ningún papel en todo esto. En este momento el capitalismo está tratando de salvar los muebles y algo más, y lo va a conseguir. Mientras, la izquierda no hace nada más que digerir su derrota histórica.

P.- Los artículos de 'El Cuaderno' trazan además una crónica personal de los últimos meses, en los que usted ha visto publicada una nueva novela y estrenada una película basada en una de sus obras. ¿Su blog le ha ayudado a estrechar la relación con sus lectores?

R.- Habría que preguntarlo a ellos. En cierto sentido nada ha cambiado en mi trabajo. Cuando escribo no pienso en los lectores, pienso, sí, en lo que estoy haciendo, me preocupa hacerlo bien. Hay mucho de artesanía en el trabajo de escribir.

P.- Como bloguero, ¿qué función atribuye a Internet en el debate de las ideas? ¿Ha cambiado su opinión sobre la Red?

R.- En ese particular pienso que Internet todavía no ha pasado de la superficie de un deseable debate de ideas. Todo el mundo cree tener ideas y se rechazan las jerarquías del pensamiento, que, querámoslo o no, existen. Así, el resultado es que todo es igual a todo, se confunden campos y el concepto de autoridad. Pero esta confusión es inicial, el caos es un orden por descifrar y también en la red llegará el día que se sabrá distinguir el trigo de la paja.

P.- Usted ha sido muy crítico en su blog con algunos personajes (Bush, Berlusconi, Aznar, Sarkozy), categorías profesionales (los banqueros) e instituciones (la Iglesia católica). También ha criticado con dureza a la izquierda. ¿Ha descubierto en su actividad como bloguero muchos asuntos contra los que hubiera que alzar la voz?

"Y sí, he hablado de las personas que no me parecen positivas, pero también de los grandes del momento"

R.- Una vida entera no llegaría. Tenemos que limitarnos a los asuntos a los que somos más sensibles, con la condición de que logremos alcanzar suficiente información que fundamente nuestro punto de vista. Hay demasiada frivolidad en Internet, como decíamos antes, no hace falta que le añadamos la nuestra. Y sí, he hablado de las personas que no me parecen positivas, pero también de los grandes del momento, de los autores magníficos, de los políticos que, como Obama, significan algo nuevo. Y de la gente que ha dado parte de su vida para que seamos mejores, como Rosa Park, o Sigifredo López, o los que buscan en España a sus muertos en las fosas comunes de la guerra, o Rita Levi Montalcini, o Darwin, que nos hizo que entendiéramos mejor quienes somos.

P.- El último de los textos recogidos en este volumen es un homenaje a su mujer, Pilar del Río, inspiradora del blog ¿Cómo le convenció de que emprendiera esta aventura en Internet?

R.- He resistido un poco, muy poco. Ya me he habituado a fiarme de las ocurrencias de Pilar.


http://cuaderno.josesaramago.org/

viernes, 5 de junio de 2009

responsabilidad y justicia ante embarazos no deseados

J.C. García Fajardo *

El ideal sería que una chica, ante un embarazo no deseado, hablase con sus padres y estos le ayudasen a tomar una decisión serena y libre de prejuicios, y la acompañasen en todo momento, incluido el acto médico de esa interrupción consciente.

Ahora bien: Imaginemos a una chica mayor de 16 años, embarazada, por violación o una noche loca, rotura del preservativo o porque “no sabía lo que hacía”, y que su padre o madre fueran integristas fundamentalistas islámicos, católicos, mormones, o de sectas que condenan la interrupción de ese embarazo no deseado basándose en argumentos ideológicos, respetables, pero que no tienen derecho a imponer a nadie. ¿Tendrá la hija que someterse al diktat de sus padres? ¿La pueden obligar a que nazca ese hijo no deseado y que va a marcar su vida tanto o más que “el síndrome de un aborto”?

Opino que esa hija que ha tenido capacidad, libertad o insensatez para quedarse embarazada tiene el derecho de acudir a una clínica oficial y hablar con los médicos para que actúen con las garantías médicas y sicológicas que precise.

En el caso de una relación de riesgo que pudiera ocasionar un embarazo, tiene derecho a acudir a una farmacia y tomar la píldora post coital, que no es abortiva, sino que impide la implantación en su útero de un espermatozoide perdido en un óvulo despistado.

Estoy a favor de una formación integral, de salud y sobre una sexualidad responsable. Estoy a favor del uso del preservativo, y me parecen peligrosas las condenas contra su uso por clérigos y familias “ejemplares”. Apoyo la planificación familiar y la utilización de sistemas anticonceptivos supervisados médicamente puesto que acepto la paternidad/maternidad deseada o aceptada pero jamás impuesta por nadie.

¿Qué es eso de que “cuántos más hijos, mejor”, porque “los quiere Dios”, son para “su gloria” y “traen un pan debajo del brazo”?

Lo que me asombra es que sobre estos temas de matrimonio, sexualidad, erotismo, amor, embarazos, preservativos, masturbación o juegos eróticos traten de imponer sus criterios unos profesionales del celibato, una forma de eunucos, en gran parte, reprimidos y que desde el siglo XI han tergiversado el mensaje de Jesús.

Sugiero leer “Eunucos por el Reino de los cielos”, de la gran teóloga católica, madre y de un prestigio incontestable, Uta Ranke Heineman, editado por Trotta.

También sugiero buscar en las páginas de los cuatro Evangelios cuántas palabras dedica al sexo el Rabí Jesús… en comparación con las dedicadas a la justicia, la solidaridad, la fraternidad, la comprensión, el amor, la libertad, la alegría, la acogida a los demás…

Parece que los clérigos viven obsesionados por el sexo y el erotismo que reprimen o subliman o emponzoñan en actividades penadas por decisiones judiciales.

¿Por qué no releer las cartas a Timoteo y a Tito?

“…es preciso que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, no dado al vino ni pendenciero… que sepa gobernar bien su propia casa, que tenga a sus hijos en sujeción; pues quién no sabe gobernar su casa, ¿cómo gobernará la Iglesia?” Iª Tim. 3, 1-6

“ … que constituyeses por las ciudades presbíteros en la forma que te ordené. Que sean irreprochables, maridos de una sola mujer, cuyos hijos sean fieles…” Tito.1, 5-9.

Y en cuanto a Jesús y el sexo… baste recordar los espléndidos pasajes con la samaritana, con la adúltera, con María en casa de Simón el leproso, o con la de Magdala etc. A este Jesús, sí lo admiramos y seguimos millones de personas sencillas o letrados, hombres o mujeres, sanos o enfermos, pero no a desaforadas campañas de algunos de sus seguidores “oficiales.” Prefiero al Jesús “pobre al nacer, más pobre en su vida y pobrísimo en la cruz”, el que no tuvo lugar donde reclinar su cabeza, que amó y fue amado, que sólo tuvo palabras de condena para los sacerdotes, escribas y fariseos corruptos, a esos sacerdotes “sepulcros blanqueados” a quienes las prostitutas les precederían en el reino de los cielos.

Quede para otra ocasión reflexionar sobre las riquezas, codicia, soberbia, intolerancia, el ansia de poder y de dominio que les ha llevado a algunos a tergiversar el mensaje del Maestro según las conveniencias sociales, políticas o económicas del momento.

* http://www.garciafajardo.org/

sábado, 30 de mayo de 2009

nuevas herramientas para ampliar la percepción de la realidad

Alicia Montesdeoca *

El físico
David Bohm, antiguo colaborador de Einstein, utiliza la metáfora del holograma como punto de partida de una nueva explicación de realidad: el orden plegado. La realidad clásica se ha centrado en manifestaciones secundarias, el aspecto desplegado de las cosas, y no en su fuente. Estas apariencias se abstraen de un flujo intangible, invisible, que no se compone de partes. Se trata de una interconexión inseparable... “Bajo la esfera explicada de cosas y acontecimientos separados se halla una esfera implicada de totalidad indivisa, y este todo implicado está simultáneamente disponible para cada parte implicada”.


Según esta visión, que se recoge en su obra “La totalidad y el orden implicado”, fruto de cuarenta años de investigación física y filosófica, en cualquier elemento del universo se contiene la totalidad del mismo: la parte está en el todo, y el todo está en la parte. Detrás de la apariencia del orden desplegado existe un orden implicado, afirma.

Además, para él, “la conciencia (pensamientos, emociones, deseos, voluntad, toda la vida mental o psíquica) está básicamente en el orden implicado como lo está la materia, y, por consiguiente, no es que la conciencia sea una cosa y la materia otra, sino más bien que la conciencia es un proceso material y está ella misma en el orden implicado, como lo está toda la materia, y que la conciencia se manifiesta en algún orden explicado, como hace la materia en general”. Según su hipótesis, la diferencia entre la materia y la conciencia se encuentra en el estado de sutilidad, “la conciencia es posiblemente una forma más sutil de materia y de movimiento, un aspecto más sutil del holomovimiento”.

Para David Bohm, el pensamiento crea un orden de lo “real” que no considera el orden interno de la realidad, el orden no desplegado, no manifestado (...) “El propio pensamiento ha establecido una distinción entre materia y espíritu. Y resulta evidente en qué consiste esta diferencia: lo que no tiene una forma sólida evidente y lo que mueve a algo distinto se llama espíritu” (...) “Así que, finalmente, diríamos que una visión consecuente sería afirmar que algo como la materia no manifiesta desempeña un papel semejante a lo que pensamos como espíritu. Es materia manifiesta en movimiento, pero ambas son materia, una sutil y otra materia bruta. Ahora bien, sea lo que sea lo que queremos decir con lo que está más allá de la materia, es algo que no podemos aprehender con el pensamiento. Quiero decir, el pensamiento puede plantear la cuestión, pero no puede ir más allá”.

El pensamiento no puede percibir lo que está más allá de sí mismo, su mecanismo está atrapado por su propio intento de aprehender en un concepto lo no manifiesto, filtrando, conforme a su pequeña medida, la inmensa totalidad que no se puede ajustar a ningún espacio ni a ningún tiempo (...) “El pensamiento tiene su lugar; pero el pensamiento que intenta trascender su lugar bloquea lo que está más allá”, concluye.

La percepción del orden implicado

David Bohm considera que la intuición es la facultad humana capacitada para penetrar en ese estado de cosas, y cambiar la materia misma, concluyendo que aquella, la intuición, tiene capacidad para cambiar y ordenar la propia materia cerebral. (...) “La idea es que la intuición es una inteligencia que trasciende cualquiera de las energías que podrían definirse en el pensamiento (...) Una inteligencia activa. Es activa en el sentido de que no presta atención al pensamiento. Transforma directamente la materia; puentea, por así decirlo, al pensamiento”.

Según la valoración que hace Bohm, el mecanismo de la intuición no sólo acalla el pensamiento, sino que actúa sobre los bloqueos originados por éste, sobre las confusiones, etc. “Es como si tomase un imán y se redispusieran las partículas de una cinta, eso. Sólo que se haría de un modo inteligente, como para eliminar el ruido y conservar limpio el mensaje” (...) “Al ser la inteligencia suprema, la intuición es capaz de reorganizar la materia estructural del cerebro que subyace por debajo del pensamiento, de suerte que quita el mensaje que origina la confusión, deja la información necesaria y el cerebro abierto para percibir la realidad de una manera diferente”. Pero, de momento está bloqueada, los condicionamientos nos bloquean, porque presionan para mantener lo que es familiar y viejo y le meten a la gente el miedo a todo lo nuevo.

Así que la realidad viene limitada por el mensaje que ya se ha grabado profundamente en las células cerebrales desde la primera infancia. La intuición elimina ese mensaje, la parte del mensaje que origina el bloqueo” (...) “Abre el pensamiento para que se refresque y renueve de manera que pueda operar racionalmente. Podría decirse que permanecer en este bloqueo es totalmente irracional. Es el resultado de la presión. Se adopta la idea de que este bloqueo es cierto porque elimina la presión de la incertidumbre”.

La sincronicidad revela los significados universales

Pero, las posibilidades de adquirir nuevas herramientas, que nos permitan acercarnos más a los contenidos de la realidad, no se han agotado; la impresión que seguimos teniendo es que estamos al comienzo del camino, aún creyendo que estamos bien “encaminados”.

Estas certezas se fundamentan en las implicaciones que, en otras disciplinas como la medicina, psiquiatría, psicología, pedagogía, etc., están teniendo las nuevas corrientes científico-filosóficas, generando, asimismo, una sorprendente experiencia práctica y nuevos debates teóricos, que van parejo con una visión más compleja del ser humano y del universo. La primera conclusión, a la que llegamos, es que lo que miramos y lo que somos se definen como algo único, confundido y diluido en una misma y única materia.

F. David Peat nos propone una reflexión que nos coloca en una perspectiva aún más honda de la propuesta por Bohm. Este autor le reconoce a la percepción, a la intuición y a la creatividad la posibilidad de llevarnos aún más lejos, en el conocimiento de la realidad, pero afirma que, “el concepto de un orden plegado sólo nos lleva hasta la mitad del camino. La naturaleza entera de la conciencia y de la mente debe contener niveles más profundos que lleguen hasta una fuente de creatividad incondicional” (...) está claro que determinados aspectos de la mente y de la conciencia parecen ser apropiados para una descripción en términos de órdenes implicados y campos de información activa” (...)

“En otras palabras, aunque el pensamiento y las formas materiales explicadas del mundo deben su existencia a un orden plegado oculto, son capaces de realimentar al movimiento fundamental y darle una nueva forma. Esto sugiere que la realidad se alcanza a través de un movimiento doble. En cierto sentido el universo entero está plegado en cada individuo y en cada región del espacio. La naturaleza de esta realidad, por lo tanto, se puede tocar extendiéndose hacia fuera, hacia las formas explicadas (que realimentan al segundo orden implicado) o hacia dentro, hacia el orden implicado mismo”.

Y aún va más lejos, cuando fija que el movimiento de los órdenes implicados y explicados no tiene por qué terminar en el nivel del segundo orden implicado, sino que puede extenderse indefinidamente hasta órdenes más profundos e incluso más sutiles. Para llegar a esos órdenes se cuenta, dice Peat, con las llamadas sincronicidades. Según este autor la sincronicidad tiene su origen en los patrones fundamentales del universo y no a través de una causalidad de impulsos y tirones que normalmente relacionamos con sucesos de la naturaleza.

Física y Filosofía

Por esta razón, Carl Jung ha llamado a la sincronicidad un “principio conector acausal". La naturaleza de la sincronicidad se caracteriza como suceso único significativo y acausal que implicaría alguna forma de patrón. Carl Jung demuestra que el significado inherente es lo que realmente diferencia una sincronicidad de una coincidencia. La historia de la sincronicidad comienza con Carl Jung y con el físico Wolfgang Pauli, en ellos se unen los planeamientos de la física y de la filosofía.

La causalidad, dice Peat, no es la apropiada para explicar la complejidad de la realidad, las nuevas leyes de la emergencia y la dinámica orgánica: estructuras disipativas (Prigogine), orden implicado (Bohm), campos formativos (Sheldrake), pueden ayudar a explorar los funcionamientos internos de la sincronicidad, por lo que parece interesante seguir explorando por esas vías ya adelantadas.

“Las sincronicidades nos retan a construir un puente con un fundamento apoyado sobre la objetividad de la dura ciencia y el otro, sobre la subjetividad de los valores personales”. Puesto que, “la causalidad y la sincronicidad no son contradictorias sino percepciones dobles de la misma realidad fundamental”. (...)“De este modo se hace posible conservar una experiencia objetiva de la naturaleza y un sentido del significado e interconexión de las cosas sin necesidad de rechazar el planteamiento científico, dice Peat.

“Es sólo cuando la causalidad, añade el autor, se lleva hasta sus límites que se descubre que el contexto real en que ocurren los sucesos debe extenderse indefinidamente. En otras palabras, todo lo que sucede en nuestro universo es causado, de hecho, por todo lo demás. Se podría considerar que la totalidad del universo se revela o se expresa en sus acontecimientos individuales. Es dentro de esta visión global que es posible considerar a las sincronicidades como sucesos significativos que se originan en el corazón de la naturaleza”.

Peat, siguiéndole los pasos al funcionamiento que siguen las células para construir un organismo complejo, confirma que lo que se da en la naturaleza es una cooperación para la vida, cada unidad orienta su actividad hacia un objetivo, el suyo, su propio desarrollo, y asimismo coopera con las otras unidades en un objetivo más complejo, la construcción de un órgano, de un aparato, de un sistema y de un ser vivo, que se manifiesta como unidad en sí mismo, pero que está creado y desarrollado por la labor de cada unidad.

Según se desprende de la aportación de Peat, la visión que hay que alimentar es aquella que trata de descubrir lo que está escondido, y se niega a construir empalizadas que lo oculten aún más; para ello hay que ir detrás de lo que se ha dado en llamar coincidencias, casualidades, azar, suerte, etc., casi siempre con connotaciones despectivas, y que sin embargo han sido fenómenos que han acompañado el devenir humano.

Nuevo juego

Por eso proponemos un nuevo juego, que a las coincidencias con significados íntimos para el sujeto se les reconozca el valor, por lo menos, que hasta ahora se le ha dado a cualquier factor con capacidad para entrar en los órdenes cuantitativos, para ser empíricamente reconocido, para no ser negada su existencia. El valor de ellas está, cuando menos, en que pone en marcha las preguntas y detrás de ellas la imaginación, y con ella la posibilidad de una permanente tensión con la búsqueda de la verdad que nos seduce.

Las coincidencias significativas (las sincronicidades) permiten que se abran grietas en nuestra visión homogénea del universo, con ellas se rompe la rígida comprensión que tenemos y se flexibiliza esa comprensión. Al flexibilizarse, la realidad manifestada puede tornarse transparente y a partir de ahí surgir el movimiento, la luz, el color, el sonido, la no forma y, con todos ellos, la potencia creadora.

También, la naturaleza de la sincronicidad o de los fenómenos que se manifiestan así, nos ayuda a abundar en la íntima relación entre las manifestaciones externas y los procesos internos, en la unidad del sujeto con el objeto que está en el campo de su atención o de su investigación. A través del lenguaje del arte, la literatura, la música o la ciencia, se despliegan o cabe pensar que se despliegan, aspectos del inconsciente que con fórmulas simbólicas nos comunican la esencia de que estamos hechos y que compartimos con toda la naturaleza. “Los muchos ejemplos de movimientos coincidentes del pensamiento, sentimiento e ideas entre grupos y disciplinas inconexos, sugieren que hay un significado más profundo más allá de estas coincidencias y sincronicidades”.

No hemos de extrañarnos de la existencia de un orden, de unas leyes permanentes, cuando cualquier creación, aclara este autor, (en el lenguaje, en la música, etc) está enmarcada o sometida a esas leyes que la estructura, y que no por ello, ese llamado orden, impide crear a ningún individuo: lo que se manifiesta como instrumento para ir al encuentro del inconsciente colectivo que diría Jung, u objetivo que concluiría Pauli.

Los mundos simultáneos que vivimos pueden ser el efecto del movimiento de las mareas de la conciencia humana. Estas mareas, producidas por las corrientes internas, ponen de manifiesto aquellos aspectos de lo que somos, en los distintos grados o niveles del inconsciente.

En el lenguaje marinero diríamos que hay mar de fondo cuando lo que emerge es aquello que durante mucho tiempo ha estado oculto, mientras la superficie de la conciencia ha parecido estar en “calma chicha”, para continuar con la terminología costera. Las sincronicidades parecen ser una oportunidad para acercarnos mejor hoy al significado de los fenómenos, aunque siempre han estado ahí provocando nuestra atención.

Si basta con que haya un observador escudriñando el interior de la realidad manifestada, para que se produzca ese aparente resurgir de lo que está plegado, también sucede en la acción contraria. La negación militante de una realidad evocadora de algo más allá de lo que consideramos lo real, hace emerger, sincrónicamente, otros sucesos, acausales, con significado por sí mismos, que nos animan a no dormirnos en lo obvio y a buscar lo que la paradoja trata de indicar.

El viejo paradigma es el que nos permite mirar y medir pero es, asimismo, el que nos dificulta levantar la mirada de lo que enfocamos. También, la mirada que fragmenta es la misma que impide ver los grandes patrones que estructuran la naturaleza y los contextos globales en que se producen los fenómenos. No parece que se pierda nada por dejar la seguridad aparente que dan los dogmas y adentrarnos en la incertidumbre provocadora que nos ofrecen los filósofos cuánticos.


http://www.tendencias21.net/sociofilosofia/

domingo, 24 de mayo de 2009

Somalia envenenada

Antumi Toasijé *

Un aforismo español afirma que, a río revuelto, ganancia de pescadores. En este caso, los pescadores que ganan son los de las decenas de países que pescan en aguas de Somalia sin pagar ninguna clase de arancel y cuya ganancia asciende, según el Congreso Somalí de Canadá, a 300 millones de dólares anuales. Tampoco es parca la ganancia de las navieras y comerciantes que necesitan pasar por aguas somalís, pues esquivando Yemen ahorran cientos de millones de dólares. Pero hay otros pescadores peculiares, pescadores que, más que pescar, hacen lo contrario, es decir, arrojar cargas envenenadas por la borda cuando nadie mira.

En los siglos de la edad de oro de la piratería, esta se concentraba en el mar Caribe, por el que cada año surcaban miles de buques cargados con el producto del sudor y la sangre de millones de africanos esclavizados que trabajaban gratuitamente para que Europa lo derrochara en los dispendiosos fastos de las monarquías absolutas y en las guerras interétnicas que sacudían el continente. No menos de un tercio de estos piratas eran personas esclavizadas que habían conseguido escapar de la opresión y la ignominia del más productivo crimen de la Historia de la humanidad, la esclavitud de africanos en América. Ya por entonces existía la contaminación por metales pesados, sobre todo por los productos utilizados en los procesos de minería del oro y la plata. En la actualidad, poco parece haber cambiado en el mapa del saqueo y las justificaciones morales para matar pájaros a cañonazos son las mismas que entonces.

Cuando en 2008 los ex pescadores somalís asaltaron el buque ucraniano Fania cargado con armamento no declarado, el representante de los corsarios Januna Ali aseguró que “se tomaban el rescate en pago por la destrucción de las costas somalís por la basura tóxica”. Entonces, en medio de la polémica por el destino de las armas, pocos medios se hicieron eco de estas declaraciones, pero esta puede ser otra de las razones por la que Wardheer News asegura que más del 70 por ciento de la población local apoya las acciones de estos hombres de mar por considerarlas una forma de defensa de los intereses nacionales.

El Partido Verde Europeo puso de manifiesto que, ya en 1992, las compañías Suiza Achair Partners e Italiana Progresso negociaron con determinados señores de la guerra arrojar basura tóxica en las costas del Cuerno de África, si bien ambas firmas han negado este extremo. El oportunismo ha llevado desde entonces a decenas de compañías de diferentes países a arrojar sin pedir permiso, ni siquiera a las débiles e ilegítimas autoridades de los estados semi independientes, decenas de toneladas de residuos tóxicos, incluido material radiactivo. La razón es evidente: se calcula que el coste por tonelada de residuo tóxico en Somalia es de entre 8 dólares para los vertidos negociados y 2,5 dólares para los vertidos gratuitos, mientras que el coste de hacerlo en un país con control y tratamiento científico de residuos tóxicos puede alcanzar los 1.000 dólares. El tsunami de diciembre de 2004 puso de manifiesto este problema al remover las aguas cercanas a la costa y llevar hasta las playas de las humildes aldeas y pueblos bidones con un veneno de largo recorrido de muerte, en ocasiones de decenas de miles de años.

Representantes del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente han venido señalando desde entonces que en las poblaciones del norte de Somalia se da una anormal concentración de hemorragias abdominales y problemas cutáneos. Estos efectos son propios de una contaminación nuclear: se estima que cerca de 300 personas podrían haber fallecido por causa directa de estos residuos, mientras que los efectos sobre la fauna marina no han sido aún evaluados. Según Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de Naciones Unidas, las evidencias muestran que se han venido arrojando toneladas de residuos tóxicos, metales pesados producto de desechos hospitalarios y residuos nucleares. Además, se denuncia la posible implicación de la mafia italiana, que controla un tercio del procesado de residuos y basuras en el país europeo.

Mientras tanto, los hechos históricos siguen su curso, y desde principios de 2007 han fallecido en los diferentes enfrentamientos más de 16.000 civiles, más de un millón de personas se han visto desplazadas y tres millones dependen de los diferentes programas de ayuda alimentaria. En la actual batalla de Mogadiscio se dirime si los somalís van a adoptar el modelo del islamismo radical por connivencia del actual Gobierno moderado de la Unión de Cortes Islámicas, liderado por el jeque Sharif (Sheikh) Ahmed, con los intereses de Occidente y de determinados países de Asia. Aunque la información veraz escasea, parece que todavía las milicias radicales de Al Sahab no cuentan con el apoyo mayoritario de la población somalí. Ya es hora de que los países africanos vecinos se den cuenta del peligro de que la inestabilidad somalí sea una excelente excusa no sólo para verter basura tóxica, sino para que las potencias mundiales propongan la recolonización de África.

Como refuerzo a este argumento, están las declaraciones del portavoz de la OTAN, James Appathurai, quien ha afirmado que hay que solucionar el agujero legal existente sobre qué hacer con los piratas de Somalia. El hecho es que la reforma legal que se propone sólo puede ir en la línea de subvertir la soberanía somalí, porque tal y como está conformado el Derecho Internacional, no hay otra forma de cumplir, como diría Patrice Émery Lumumba, con la voluntad del más fuerte disfrazada de legalidad internacional.

* Antumi Toasijé es historiador. Director del Centro de Estudios Panafricanos